¿Cómo se puede saber si un alumno hizo el trabajo en un curso en línea?

El modelo educativo en línea generó un nuevo trabajo para supervisores que controlan a los estudiantes utilizando webcams.

Por Brian Bergstein - 28 de Octubre 2013
¿Cómo se puede saber si un alumno hizo el trabajo en un curso en línea?




El boom en la educación online creó un empleo que no existía hace unos años: supervisor remoto de exámenes. Más de 100 personas hacen esto para ProctorU, un start up de rápido crecimiento fundado en 2009. Sentados en computadoras en las oficinas de ProctorU en Hoover, Alabama, o Livermore, California, los supervisores usan webcams y software de pantalla compartida para observar a estudiantes que se encuentran en cualquier lugar mientras hacen un examen o completan una tarea online. Mientras los estudiantes trabajan en sus computadoras, los supervisores se aseguran de que no hagan trampa.

Esto será vital porque la posibilidad de ofrecerles a los estudiantes resultados “certificados” —y un certificado del curso— probablemente será la clave para asegurar que los cursos online sean económicamente sustentables. EdX, el acuerdo de educación digital entre MIT y Harvard, cree que puede cobrarles a los estudiantes U$S 100 o un precio similar si quieren obtener un certificado oficial. Otros proveedores de cursos online, como Udacity y Coursera, esperan ganar dinero al conectar a sus mejores estudiantes con los empleadores. Con esto en mente, edX, Coursera y Udacity están trabajando con la editorial educativa Pearson para permitirles a los estudiantes online hacer exámenes en centros de pruebas manejados por Pearson. Estos centros se pueden encontrar en más de 100 países. Pero incluso una red tan amplia no podrá llegar a cualquier potencial estudiante. Así que más de 200 universidades y colegios contrataron a ProctorU para supervisar los exámenes de manera remota. “Casi cada clase tiene un componente online ahora”, dice Don Kassner, el CEO de la compañía. “Las universidades se están dando cuenta de que la logística de agendar 350 estudiantes en una clase para un examen final es difícil”, agrega.

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Muchos de los supervisores contratados por ProctorU son estudiantes universitarios. Se les paga U$S 0,75 por hora por encima del salario mínimo (U$S 8,75 la hora en California) y obtienen un aumento de U$S 1 por hora luego de un periodo de evaluación de 90 días. Un supervisor debe mirar y responder preguntas de hasta cinco o seis personas que hacen el examen por vez, así que Kassner dice que trata de contratar personas que sean “multitaskers” probados, como ávidos jugadores de video o personas que trabajaron en restaurantes.

Supervisar los exámenes ofrece una notable ventana al mundo, dice Franklin Hayes, quien administra exámenes para la compañía desde 2011. Además de controlar a estudiantes universitarios en sus residencias y departamentos, les tomó exámenes a soldados en Afganistán y a personas que esperaban aprobar cursos de certificación para asfaltar autopistas. Una vez, un oficial de policía se logueó para hacer un test desde una laptop en la patrulla.

Los supervisores también tienen que endurecerse; algunos estudiantes no se pueden resistir a exponerse frente a la persona que está del otro lado de la videoconferencia. “Una de las cosas para las que entrenamos a los supervisores es que ‘van a ver algunas cosas que no querrían ver’”, dice Kassner. Quizá porque la proporción de supervisor-estudiante es más alta de lo que sería en una clase universitaria tradicional, hacer trampa parece ser poco común. Los supervisores levantan un “reporte de incidente” a la universidad del estudiante si detectan algo inapropiado; eso puede incluir desde una sospechosa conexión web rota o al estudiante mirando un libro de texto. Según Kassner, los reportes de incidentes se presentan en sólo siete de cada 1.000 exámenes. Quienes hacen el examen ven al supervisor al comienzo de sus pruebas pero son libres de minimizar la ventana de la videoconferencia en sus pantallas para no sentirse observados. Con el supervisor invisible, no es poco común que los estudiantes se olviden y abran una nueva pestaña en su buscador web para consultar Google. Los supervisores pueden ver lo que pasa a través del software de pantalla compartida que quienes hacen el examen deben correr en sus computadoras. “Podemos intervenir y decir: ‘Por favor cierre esa ventana’”, dice Hayes. “La mayoría de las veces son amables y lo hacen”, cierra.

Crédito: Fotolia

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en la revista Information Technology N°190 (julio de 2013).


 



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