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Hay un nuevo puesto laboral (en Inglaterra), el “traductor de emojis”

Suelen darse malentendidos culturales porque un mismo emoji tienen distintos significados, según el país. Las opiniones locales. Por Sebastián De Toma - 15 de Diciembre 2016
Hay un nuevo puesto laboral (en Inglaterra), el “traductor de emojis”

Una empresa de Londres está buscando empleado nuevo: un traductor de emojis. El puesto involucrará explicar malentendidos entre distintas culturas que derivan del uso de las pequeñas imágenes para compilar un reporte mensual.

Según la empresa que realiza la búsqueda, los emojis eran un área potencia de trabajo dado que han surgido algunas “inconsistencias” en su uso. En este sentido, según un reporte del sitio BBC News, el año pasado los emojis fueron el “idioma” que crece más rápido en el Reino Unido.

La diferencia entre los emoticones y los emojis, es que mientras los primeros se componen de signos de puntuación que terminan formando una imagen, los emojis son directamente pequeñas imágenes.

Leer más: Robots amenazan competitividad de los países en desarrollo y dos tercios de su mano de obra

Jurga Zilinskiene, cabeza de Today Translations, necesita alguien que pueda traducir emojis para un cliente pero no pudo encontrar a un especialista. Ella, según BBC News, habla lituano, ruso e inglés, y además programa en Python y C#. Y, como este problema no puede ser resuelto con un software, decidió publicar un aviso en línea.

Los trabajos de traducción se pagaron por palabra/emoji mientras que la investigación será por hora trabajada en un puesto que, al menos al principio, será freelance.

Abel Berman, Managing Director de la consultora laboral Experis, explica que “la creación de este tipo de posiciones puede responder a la velocidad que requieren algunas necesidades comerciales o demandas específicas de los mercados”. Desarrolla que “las tecnologías móviles, en particular, impactan muy rápidamente en modalidades y hábitos de consumo, lo cual  presenta cada vez mayores desafíos a las empresas que trabajan en ámbitos vinculados a ellas; mantener ‘la guardia en alto’ para utilizar provechosamente las innovaciones (por más pequeñas que sean), conocerlas y adaptarlas a las nuevas necesidades de un negocio, puede ser un factor diferenciador y clave para lograr el éxito de un proyecto”.

 

De confusiones y lenguas

Algunos ejemplos de malentendidos culturales posibles: la manito que acá usamos para decir “chau”, en China tiene un significado muy específico: “chau, ya no eres mi amigo”. Es una forma de mandar a “freir churros” a alguien. Otro: como en japonés las palabras “poo poo” y “suerte” suenan similares, es habitual que se envíe el dibujito marrón correspondiente antes de un examen o una entrevista laboral.

¿Los emojis son una nueva lengua? La respuesta de la especialista Carolina Tosi, magister en Análisis del discurso y doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires, es “no”. Agrega que los emojis funcionan “como un nuevo código de las nuevas tecnologías, un recurso que se suma al texto y a las imágenes”. En este sentido, explica en diálogo con Infotechnology, que “los emoticones no suelen usarse de forma independiente, siempre están acompañando o completando un texto: son recursos de emotividad que implican una situación de informalidad”. Para cerrar, señala que, “si se compara con la oralidad, se los suele comparar con las interjecciones”.

Leer más: Se terminó la espera: llegó el emoji de ¯\_(ツ)_/¯

Hay un ejemplo local: a mediados del año pasado, el periodista Tomás Balmaceda publicó una versión de “Cuentos de la Selva”, de Horacio Quiroga, escrito a medias con emojis. El “reversionador”, conocido en Twitter como @CapitanIntriga, busco que salga en formato físico a través de una campaña de crowdfunding pero no llegó a reunir el dinero, así que el libro se convirtió en electrónico luego de que lo llamará Bajalibro, la tienda online de libros digitales en español. Fue, como suele ocurrir en las redes sociales, duramente criticado. Él recuerda que, si bien a muchos les pareció “insultante, una falta de respeto”, Quiroga fue conocido como “un trangresor”, que escribió el libro para sus hijos y que está seguro que hoy “hubiera escrito con emojis”.

Según Balmaceda, lo que tienen estos dibujos es “la misma característica que tiene el lenguaje natural, su ambigüedad, su versatilidad”. Argumenta que “nosotros no usamos las mismas palabras del mismo modo, a veces eso se presta a confusión, a veces genera dobles mensajes que podemos usar a nuestro favor. Algo así sucedió y sucede todavía hoy con el lenguaje en la web: un texto escrito en mayúsculas nosotros lo entendemos como un grito y hay gente que todavía usa mayúsculas porque se siente más código o porque simplemente no conoce ese código. Con los emojis hay también ambigüedades y la posición de alguien que ayuda a traducirlos o interpretarlos está buenísima” para resolver estas cuestiones.Y señala dos posibles ejemplos que se usan de manera cotidiana: “hay una dualidad interesante, la berenjena es un falo o muchos usan el duraznito para señalar la cola”.



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