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El futuro de Arsat no está solo en los satélites

La empresa se propone conectar los sitios más alejados de la Argentina. Rodrigo de Loredo, su presidente, cuenta en exclusiva cómo se debe entender la estrategia  para comercializar los servicios satelitales.

Por Sebastián De Toma - 15 de Marzo 2017
El futuro de Arsat no está solo en los satélites

La empresa satelital de comunicaciones Arsat fue creada en 2006 por la ley 26.092 para ocupar las dos posiciones orbitales que en aquel momento corrían peligro de perderse. Con el tiempo, la empresa logró lo que muchos creían imposible: construyó, junto con Invap, dos satélites y los puso en órbita exitosamente. Luego del cambio de gobierno se puso en duda el futuro de la compañía y, principalmente, el del tercer satélite, el Arsat-III (que al momento está confirmado, aunque con plazos aún por definirse). Hoy, la empresa está a cargo de la empresa el abogado radical cordobés Rodrigo de Loredo, que al momento de su designación fue duramente cuestionado por la oposición política por ser el yerno del ministro de Comunicaciones Oscar Aguad. Para alejarse de las acusaciones de nepotismo, De Loredo mostró una intensa actividad durante el año pasado, en el cual buscó dejar asentado el cambio de foco de Arsat: pasar de ser una empresa dedicada exclusivamente a la construcción de satélites a brindar servicios de valor agregado (algo que comenzó a hacer tímidamente la gestión anterior) y, más que nada, a tener como objetivo principal el conectar más de 1.100 localidades de la Argentina a la Red Federal de Fibra Óptica (Refefo) para que aquellas personas que viven allí puedan acceder “a banda ancha de calidad y a precio accesible”, según se indicó al momento de lanzar el proyecto llamado Plan Federal de Internet.

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Durante una entrevista exclusiva con INFOTECHNOLOGY, el presidente de Arsat se refirió a su primer año de gestión, el cierre positivo del balance de la empresa, los avances a la hora de conectar localidades con poca o nula conexión a Internet a la Refefo, la “herencia recibida” —tanto la positiva como la discutible— y los proyectos para el año que recién está comenzando.

¿Qué balance hace de su primer año de gestión frente a Arsat? ¿Cómo se desarrolló el Plan Federal de Internet que fue lanzado durante 2016?

La empresa es muy grande, tiene muchas unidades y cada una supone grandes desafíos: la unidad de la red de fibra, la unidad satelital, la del data center, la OTT de Odeón; son muchas aristas que hacen a una empresa de infraestructura integrada, 100 por ciento de capital nacional, 100 por ciento accionista el Estado nacional. Si tuviese que hacer una semblanza, empezaría por un balance económico financiero positivo, por primera vez en su historia, con el cual cerramos el año. Durante un período después de su creación en 2006, esto era justificable porque era una empresa prácticamente constructora pero, año tras año, fue convirtiéndose en una empresa que brinda servicios; entonces tendría que haber tenido mejores números. Arsat cerró este año con un Ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, por su sigla en inglés) positivo de $ 70 millones, mientras que el año pasado, según los balances formalmente pre- sentados y auditados por consultoras que la gestión pasada contrató, arrojó un resultado de Ebitda negativo en $ 250 millones. Encontramos una empresa que recibía aportes del tesoro nacional promedio superiores a los $ 4.000 millones por año; sin embargo, este año la empresa no recibió aportes del Tesoro.

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Recibimos una empresa que en el proyecto más ambicioso, el Plan Federal de Internet, tenía conectadas 17 localidades, 65 contratos firmados con ISP y tenía 6.500 kilómetros de fibra operativa en condiciones de transportar Internet. Y terminamos el año con una empresa que tiene hoy 17.500 kilómetros de fibra operativa, iluminada, que tiene al día de hoy conectadas 174 localidades (al 6 de enero de este año) y que tiene firmados 200 contratos con distintos ISP. Des- de la perspectiva de los ingresos, maximizó agresivamente sus ingresos multiplicando sus contratos en la red de fibra: hemos firmado el contrato más importante este año, con Telefónica, que nos alquila más de 7.500 kilómetros de fibra óptica. También concretamos contratos con nucleadoras de cooperativas y de Pymes muy relevantes en la Argentina, como Colsecor y Red Intercable, que tienen la obligación de conectar como mínimo 50 localidades por año. Además de haber cerrado esos 200 contratos con ISP, Pymes y pequeñas cableras cooperativas, hemos cerrado contrato con parte de la industria mayorista, con compañías como Level 3 y Silica. Eso explica por qué una empresa que facturó cerca de $ 600 millones en 2015, ha superado los $ 1.000 millones este año.

 

De todo lo que encontraron, ¿qué, según estima, estaba bien hecho?

Nosotros nunca tuvimos una actitud de llegar a la empresa mirando hacia atrás y pensando que todo lo hecho estaba mal hecho. Encontré una empresa con muchas cosas en el debe y otras en el haber, y hay logros tecnológicos insoslayables que han sido fruto de gestiones anteriores, que son un capital y un activo que tiene el Estado Nacional y que fue fruto de una monstruosa inversión de US$ 3.500 millones que se hizo sobre Arsat. Nuestros satélites están en perfecto estado de salud y fueron logros que sorprendieron a propios y extraños, y que se realizaron en la gestión pasada.

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Sin embargo, de $ 600 millones que facturó el año pasado, tenía una deuda flotante que casi oscilaba los $ 500 millones, más de nueve meses de deuda flotante; o sea de créditos no ejecutados en su cobro por parte de la gestión pasada. Es decir, le ponían plata, plata y plata; eso relajó todo tipo de gestión en procura de hacerse de fondos propios. Porque no cobraban, pero la plata le entraba por otro lado.

 

¿Cómo avanzaron con el mantenimiento de la Refefo?

En materia de mantenimiento de red de fibra, llamamos a una licitación que es inédita porque han participado 35 oferentes. Contratamos a Poder Ciudadano para que haga una auditoría voluntaria. La verdad es que nos demoramos en la licitación para hacerla bien participativa y transparente. En el mientras tanto, para llegar a ese proceso que todavía está en marcha, hicimos una nueva contratación del mantenimiento con un régimen simplificado y las ofertas que estamos adjudicando están un 20 por ciento por debajo de lo que se pagaba entonces por el mantenimiento de una red que estaba menos operativa.

 

Obtuvieron el acceso al Fondo Fiduciario del Servicio Universal de telecomunicaciones. ¿Cómo influyó eso en las operaciones de la empresa?

Es un logro de gestión porque todos nos decían que no iba a suceder, que nos iban a liquidar. Haber obtenido el Fondo de Servicio Universal, un fondo fiduciario que tiene asignación específica y que durante años no se usó y tenía $ 4.000 millones inutilizados, permite que ahora las inversiones de capital de Arsat no dependan del aporte tributario de los argentinos. Me parece que hemos encontrado una ecuación que le sirve a todos, viene de aportes de la propia industria. Es plata que nos la dan si cumplimos metas y está triplemente auditada, por la UTN y por la Auditoría General de la Nación; y contra el cumplimiento de metas de conectividad y de prestación del servicio nos van desembolsando los fondos.

 

¿La empresa cambió el foco?

Paso a darte la primera definición en términos de las políticas públicas que estamos implementando. Resolvimos que el principal objetivo de la empresa es el Plan Federal de Internet. Lo satelital es fundamental; todas las unidades tienen una relevancia extraordinaria pero no me canso de repetir que gobernar, en definitiva, siempre es administrar recursos escasos en función de prioridades. ¿Por qué nosotros asignamos prioridad a este plan? Porque realmente creemos que es un plan que disminuye la brecha digital, que genera externabilidades públicas contundentes, que encamina a la sociedad hacia una economía digital que es el futuro. En términos conceptuales, creo que en Arsat había una concepción medio chauvinista de los logros de la empresa; eran éxitos en sí mismos. Nuestra empresa tiene que ser una herramienta de transformación social y de impacto directo en mejoras de la calidad de vida de los argentinos. Durante el primer semestre de 2017 vamos a conectar 340 pueblos, mientras que en el segundo semestre de 2017 serán 340 pueblos más. En el primer semestre de 2018, vamos a finalizar este plan.


Versión de una nota publicada en la edición nº 233 (febrero/2017) de la versión impresa de INFOTECHNOLOGY.



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6 Comentarios

john hurt Reportar Responder

estan preparando un nuevo Germán Kammerath para Cordoba, por carencia de figuras en la Ucr mas recalcitrante y el Pro-Ucd anemico

Aldo Marconi Reportar Responder

XQ no ponen un contador de caracteres????

Aldo Marconi Reportar Responder

En la comarca andina esperamos 3MB prometidos. los precios iban a bajar y la velocidad a subir.

Jorge Ignacio Andreotti Reportar Responder

Buena nota, Sebastián De Toma. Sería interesante que siga profundizando en otras notas sobre el layout de Arsat. Un diagrama en bloque de la empresa ayudaría mucho.

Oscar Bareiro Reportar Responder

ingnorante loredo

Nicolas Elosegui Reportar Responder

Que se concurse, se termina con la "Nepocracia".

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