12 de Agosto de 2010 - 13:49 |
Empresas
Secretos de CIO: cómo presentar mejor
Inversores, directivos y los propios empleados son la audiencia de los CIOs. Antes que lo domine el pánico, aquí algunas técnicas para una ponencia exitosa. Los consejos de Paula Molinari, de Whalecom, Edgardo Sokolowicz, de Despegar.com, Eduardo Chiacchiarini, de Kuehne-Nagel y Andrés Bursztyn, de la UTN.
por Marilina Esquivel
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Un temblor frío que recorre la espalda, las palmas de las manos un poco húmedas y la boca seca. Hablar en público no es fácil y muchas personas, incluidos los CIOs, experimentan resquemores a la hora de dirigirse a distintas audiencias, particularmente aquellas compuestas por directivos o inversores. ¿Cómo afrontar espectadores exigentes y lograr el objetivo propuesto? De acuerdo con el coach de comunicación estadounidense Carmine Gallo, autor del libro “Los secretos de las presentaciones de Steve Jobs”, estudiar las presentaciones del creador de Apple es clave para cualquier persona que tenga que hablar en público. “Jobs es el más grande contador de cuentos corporativo”, asegura Gallo. El experto en comunicación dice que Jobs elevó el lanzamiento de productos a una pieza de arte. “Ha transformado la típica, aburrida, técnica y pesada sucesión de ‘slides’ en un evento teatral con héroes, villanos, un elenco y escenarios impactantes”, fundamenta. Entre los secretos revelados se cuenta que en sus presentaciones los productos de Apple siempre están acompañados por una corta descripción “que entraría en un post de Twitter de 140 caracteres”. Además, Jobs siempre describe a un antagonista; es decir, un problema y luego una solución. Por otra parte, “divide su relato en tres partes, lo que hace más fácil para la audiencias retener información en su memoria de corto plazo”. Y en sus exhibiciones nunca faltan “slides” que impactan por su sencillez y palabras vivaces para describir los productos. A estos profesionales también les juega en contra la profesión. “Su área no se caracteriza por el hecho de que hablar en público resulte algo que sale naturalmente”, agrega. Si bien es cierto que para muchos ejecutivos de IT la oratoria no es un don innato, eso está cambiando en las nuevas generaciones. “En los últimos diez años trabajamos mucho desde la facultad. Incorporamos el tema de las presentaciones a la currícula; es una exigencia académica. Además, los alumnos hacen presentaciones ante sus pares y defienden proyectos ante profesores. No nos fijamos sólo en el contenido, sino también en las formas; se evalúa el vocabulario técnico pero también el uso de muletillas, la disposición, la mirada y los movimientos. Todo eso se relaciona con la eficacia de las presentaciones”, asegura Andrés Bursztyn, director del Departamento de Ingeniería en Sistemas de Información de la Facultad regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Tras la planificación viene la práctica que, según Gallo, Jobs ejercita durante horas antes de una presentación. A la improvisación sólo deberían animarse quienes tienen dominio total de la escena. Edgardo Sokolowicz, CIO de Despegar.com, admite que sólo le gusta liderar presentaciones si tiene tiempo para prepararlas. Sabe que una exhibición exitosa puede apalancar el crecimiento organizacional y de las personas. Cuando la temática lo permite, el ejecutivo intenta que el orador sea una persona de su equipo. Sokolowicz conduce exposiciones dirigidas a inversores y directivos. “Con los inversores es más difícil porque tu jefe suele estar ansioso para que todo salga bien. Cuando le hablo a mi gente siempre trato de aportar algo novedoso y llamar la atención”, explica. Y asegura que, en ambos casos, la clave es tener objetivos definidos antes de empezar a hablar. “Suelo estar atento a lo que quiero que piense la audiencia después de la presentación”, confía. La claridad es una de las bases para una buena exhibición. Para muchos, los “slides” son un buen aliado siempre y cuando el texto no sea protagonista absoluto. Según Gallo, antes de realizar una presentación Jobs dibuja cómo se vería la información gráficamente. “La mejor forma de comunicar información es combinar texto e imágenes, no textos solos”, asegura el autor. Eduardo Chiacchiarini, regional IT director de Kuehne-Nagel, prefiere crear un índice con el eje de la idea a comunicar y luego desplegar alrededor toda la idea. “Normalmente es una interacción entre índice y contenido. Eso me da la purificación de la presentación como mensaje-idea”, señala. Hacer un viaje al interior de la mente de la audiencia es una clave de éxito. Chiacchiarini propone imaginarse cómo piensa y toma decisiones el público. “Algunas tienen capacidad mínima de concentración y, en ese caso, el mensaje debe ser corto y claro. Otras están muy orientadas a números; si la presentación no contiene un sustento numérico ni siquiera prestan atención. Hay top managers que tienen sólo cinco minutos y odian las presentaciones. Para ellos, dos tres ‘slides’ es lo correcto. Siempre debe pensarse en el mensaje y el destinatario”, aconseja el CIO. Por su parte, Bursztyn, de la UTN, busca feedback en la cara de la gente: si mira para cualquier lado menos al orador, manda mensajitos o charla con otra persona “eso indica que algo está mal”. “Trato de valerme de ideas innovadoras y elementos que motiven la participación aunque no sea activa sino con los ojos y los gestos”, agrega el académico. Por su parte, Luis Neve gerente de Tecnología y Sistemas de Banco Patagonia, exige que nada quede librado al azar. El CIO sabe exactamente lo que quiere: presentaciones visuales proyectadas en una pantalla sobre fondo azul “para no agredir la visión de los asistentes”, frases cortas y letras grandes de color blanco “que contrasten con el azul y se puedan leer desde cualquier lugar”. “El error típico de los profesionales del área de IT es usar términos técnicos o siglas suponiendo que todo el mundo debe conocerlas”, advierte Neve. Otro error es hablar demasiado rápido, no dirigir la mirada al auditorio o, por el contrario, dirigirla siempre al mismo sector del auditorio, ignorando a otros sectores y personas”. Quedarse quieto en un sólo lugar, jugar nerviosamente con las manos o con una lapicera, tener las manos en los bolsillos, hablar en un tono monocorde sin enfatizar, ser impuntual tanto en la hora de comienzo, duración y finalización de la presentación, son otros descuidos a evitar “Hay que chequear todo con la debida anticipación”, sugiere Bursztyn, de la UTN. “Pero, aún así, puede haber problemas. Algunos oradores se abatatan y eso los perjudica. Ante los imprevistos, hay que disimularlos si no son notorios y, de lo contrario, intentar usar el sentido del humor. El show debe seguir.”
Comentario (1)
![]() por Fernando Almandoz
Excelente nota. Muy formativa. Como siempre Andres Bursztyn un fenómeno. Claro, preciso y directo.
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