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Con una tranquilidad que contagia elige un sillón individual para sentarse. No es su oficina y parece no resultarle cómodo un escritorio ajeno a Martha Enríquez (43), directora de Negocios de la división de SAP de Neoris, empresa fundada en el 2000 como un desprendimiento del departamento de Sistemas del grupo mexicano Cemex, especializada en outsourcing de soluciones de software que durante 2008 facturó U$S 800 millones a nivel mundial.
Este año, Enríquez fue elegida por la revista Expansión de México como una de las 100 mujeres más poderosas en el mundo de los negocios de ese país y actualmente está a cargo de los centros de Neoris en México y Hungría. Se graduó en ingeniería química en la Universidad Autónoma Metropolitana de México y, a pesar de que sus primeros planes laborales se relacionaban con el trabajo en plantas industriales, ya suma 20 años de experiencia en la industria de IT. “Vine a la Argentina a montar un negocio dentro de nuestras oficinas. En términos de tecnología este país es igual que México, pero la cultura y la metodología de trabajo es diferente”, dice la ejecutiva de Neoris, que a nivel local tiene 600 empleados, más de 60 clientes y seis oficinas.
¿Cómo llegó al mundo de la IT? Como en mi carrera hay muy poco de informática, quería cubrir ese espacio para ser más completa. El tema de consultoría de IT en esos años, finales de los ’80, estaba en su boom, sobre todo en México. Me metí ahí pensando que iba a estar dos años para completar mi perfil, pero finalmente fueron más de 20.
¿Cómo fueron los primeros pasos de su carrera? Me dediqué al área de logística, en la parte de procesos primero y, posteriormente, a medida que iba aprendiendo, pasé a especializarme en tecnologías de la información con el que en 1989 era un nuevo sistema, de origen alemán: SAP.
¿Cómo influyó el hecho de ser mujer en sus primeros trabajos? Me costó más que a mis compañeros con los que empecé la carrera, pero yo tenía muy claro que quería seguir trabajando, aprendiendo y escalando. Quería que mis compañeros reconocieran que era buena.
¿En qué aspectos cree que le costó asentarse como profesional en tecnología? Es un medio de hombres y no a todos les resulta fácil trabajar con mujeres. Cuando terminé la carrera tuve mis primeras frustraciones porque no podía ingresar a muchas empresas por ser mujer. Hoy veo que la situación es distinta y que las sociedades evolucionaron en temas de género. Yo no tengo problema de trabajar con uno o con otros. De hecho, tengo la convicción de que tener una mezcla es lo que hace que los equipos sean de alto rendimiento.
¿Por qué? Porque pensamos diferente, tenemos distintas prioridades y formas de ver las cosas. A veces me sorprende ver cómo a los hombres les resbalan algunos temas y cómo las mujeres tomamos todo de un modo muy pasional.
¿Qué consejos les daría a las mujeres que quieren alcanzar puestos directivos? Yo les diría que piensen muy bien qué quieren ser, cuáles son sus metas, cómo se quieren ver a ellas mismas y no lo que va a ver el resto de la gente. Cuando estas cosas estén claras, el resto se acomoda.
¿Cómo llegó a su puesto actual? Surgió por un cambio de localidad. Yo soy de Ciudad de México y decidí mudarme a Monterrey, al norte, hace siete años, y fue entonces cuando me invitaron a trabajar con ellos. Originalmente me enfoqué en tecnologías para ambientes Web. Trabajé con un equipo multicultural, compuesto por estadounidenses, mexicanos y argentinos. Se aprende mucho en las maneras de trabajar y en los distintos estilos pero, al final del camino, todos los consultores tenemos los mismos objetivos.
¿Cómo pasó a encargarse de las soluciones de SAP? Traía la experiencia de años anteriores y había grandes proyectos con SAP. Así que se buscó generar equipos de trabajo y lograr sinergias entre los diferentes países. Entonces creamos el centro de excelencia en México, para que pudiéramos lograr economía de escala en esta tecnología. Después lo replicamos en Hungría.
¿Cómo funciona? Atiende servicios de soporte, mantenimiento, mesa de ayuda y desarrollo de software de forma remota. Al cliente le da igual si lo hacemos con gente de acá, de México o de Hungría. Damos soporte a Europa, América latina y Estados Unidos para todo lo que tenga que ver con tecnologías SAP y basadas en .NET y Java.
¿Y por qué Hungría? Porque en Europa necesitaba tener un equipo que nos ayudara con lo mismo que hacemos en México, pero con dos diferencias. Una era el horario europeo y la otra el idioma, que debía ser en inglés. En términos de costos era un poco complicado porque no es lo mismo tener dólares, pesos argentinos, euros o pesos mexicanos. Hoy el centro de Hungría tiene 60 personas, la mayoría son de SAP, con los que hacemos trabajos de configuración y de desarrollos de software. A cargo está un mexicano, porque necesitaba que trasladara la cultura latina.
¿En qué sentido? Me di cuenta que, después de mucho tiempo de trabajo con gente de todo el mundo, la cultura latina es muy trabajadora. Como dicen en México, somos más “luchones”, trabajamos con metas y plazos que, sin importar lo que pase, ahí estamos para entregar los trabajos a tiempo.
¿Cómo ve hoy al negocio de outsourcing? Yo creo que es una tendencia que avanza. Quizás les costó a algunas compañías palpar el beneficio. Pero pensando precisamente en cómo está la economía ahora, es una buena oportunidad tanto para las empresas que tienen que reducir el TCO como para las consultoras como nosotros. Al tener contratos a largo plazo nos da un cierto nivel de estabilidad para poder hacer inversiones en capacitación.
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