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Negocios

Yahoo: el último que apague la luz

Supo ser líder en el segmento de las búsquedas y, todavía hoy, su nombre se relaciona con los albores mismos de la Internet. Pero como ocurrió con otros pesos pesados, no pudo adaptarse a nuevos competidores, mucho más ágiles e innovadores. El anuncio de la compra por parte de Verizon le puso un punto y coma a la historia del ocaso de la compañía. ¿Continuará…? Por Florencia Pulla - 03 de Noviembre 2016
Yahoo: el último que apague la luz

El 27 de abril de 2016 no fue un día más para Juan Manuel Antonicelli, un ejecutivo de cuentas que trabajó en Yahoo Argentina durante ocho años. Aún así enfrentó esa jornada singular con las herramientas que nos da la rutina: se cambió y caminó las pocas cuadras que separaban su casa de las oficinas de la compañía en el barrio de Núñez. Una vez allí, prendió las luces y el aire acondicionado y se propuso responder mails. Sabía, desde hacía tres semanas, que este sería su último día en la empresa que lo llevó de ser un chef de línea a estudiar Sistemas. Pero tenía que esperar esa llamada que lo terminaría todo: Antonicelli era el último empleado de la compañía en la Argentina, más allá de sus representantes legales. Así que se dispuso a esperar, en esa oficina solitaria y silenciosa que supo rebosar de Millennials, su destino. Limpió su escritorio, puso sus cosas en cajas: las fotos, los papelitos que guardaban historias personales, los post-its y los anotadores. Cuando cortó el teléfono, ya no había maneras de postergar lo inevitable. Con un nudo en la garganta, se acercó al panel y dejó la oficina en penumbras. Hay una foto en su cuenta de Instagram que lo prueba. Aparece sonriendo, a pesar de la desgracia que presupone, en casi cualquier contexto, quedarse sin trabajo. Ahí, entre los comentarios de la red social, un excompañero escribió el epitafio: “El último que apague la luz”.

 

Aquellos años dorados

Yahoo a escala global supo ser una de las empresas más innovadoras del mundo. En aquellos años en los que las búsquedas no seguían a los algoritmos sino que las páginas web se indexaban manualmente por un ejército se “surfers” (llamados así por su capacidad para “surfear” la web), su buscador era el más usado; la página de inicio de cualquiera que navegase por Internet a mediados de los ’90. La aparición de Google y el perfeccionamiento de su algoritmo pusieron en jaque su modelo de negocios y, más allá de los intentos de reestructurar la compañía y de convertirla en un hub de medios digitales —como pretendía su última CEO, Marissa Mayer , una exejecutiva de Google que llegó a la compañía con la intención de devolverle su antigua gloria—, no tuvieron demasiados hitos exitosos en los últimos años.

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La oferta de adquisición por parte de Verizon (una de las telcos más importantes de Estados Unidos) del negocio core de la compañía por US$ 4.800 millones se sentía como un paso inevitable. De hecho, Yahoo tuvo varias propuestas de venta en los últimos años, pero ninguna llegó a acercarse a los US$ 135.000 millones que valió la compañía en la ola de la burbuja de las puntocom. No son pocos quienes piensan en esos años de bonanza como una “época dorada” de la compañía.

“Cuando tenía que explicarles a mis amigos dónde trabajaba, todos entendían que era una compañía de escala enorme. Pero lo relacionaban con sus recuerdos de la infancia, de esa primera Internet. La mayoría pensaba que era una compañía que ya no existía, que había sido relevante hace 15 años pero que ya no lo era. Así, un poco, lo sentíamos todos los que trabajábamos adentro también”, dice Juan Diego Brodersen, un periodista que durante ocho años fue editor de noticias de Yahoo Argentina.

Esa parece ser la constante entre quienes dedicaron muchos años de su vida a trabajar en la compañía: que los mejores años habían quedado atrás. Luis González, que hoy es gerente de Desarrollo de Negocio en Microsoft pero que supo ser gerente de Producto en Yahoo Argentina y, antes, secretario de Redacción de Infotechnology, describe cómo se sentía pertenecer al “dream team” a fines de los ’90, antes de que la burbuja de Internet explotase. “La gente que estaba en Yahoo tuvo que aprender a evangelizar sobre el producto sin tener el acompañamiento de una marca que hablase por sí sola. Yo viví otra situación, en la que trabajar en Yahoo abría puertas. Pero entré cuando Google no era el gigante que es hoy. En esa época Yahoo era el rey de las búsquedas y la Home Page de todos. Era altamente confiable y les había ganado a otras opciones como Altavista o Lycos. Pero con el perfeccionamiento del sistema de algoritmo, la búsqueda editorial por indexación perdió relevancia y creo que nunca se pudieron recuperar.”

Alejandro Fishman fue el último gerente General de Yahoo Argentina (Foto: Archivo Cronista)

Alejandro Fishman también lo recuerda así. Fue el último Gerente General de la compañía en la Argentina y quien bajó la persiana en enero de 2016. Estuvo, también, entre los primeros empleados de la compañía en el país. Niega que a Yahoo le haya ocurrido lo mismo que a otras compañías que fueron referentes del sector IT, pero que no pudieron adaptarse a nuevas tendencias y tecnologías y sobrevivir. “Si pudimos estar con la cabeza arriba del agua durante tanto tiempo fue porque en su momento no nos quedamos sólo con el buscador. Yahoo supo incorporar servicios como el email, el messenger o, más cerca en el tiempo, comprar compañías como Flickr o Tumblr. También crear contenido como Finances o Weather, que acumulaban muchas visitas. Después aparecieron otros players y la industria fue evolucionando. Perdió terreno en algunos mercados. Pero en otros sigue siendo un monstruo; nunca dejó de estar en el Top 5 de medios de la Argentina en cantidad de usuarios únicos, por ejemplo.” Según Brodersen, “era impresionante, porque incluso cuando todo el mundo pensaba que Yahoo ya no existía, tenía una cantidad increíble de usuarios únicos. En gran parte por el correo electrónico, que seguía siendo popular.”

¿Cómo se explica esa paradoja de ser extremadamente vintage y, a la vez, presentar un tráfico que cualquier sitio de contenidos de actualidad envidiaría? “Es como cuando hay elecciones y termina ganando un candidato que nadie entiende cómo llegó. Yahoo perdió posicionamiento de marca. Pero nunca dejó de tener una audiencia grande. No es solamente el mail, el buscador… hay una batería de productos que hace que tengas una audiencia muy fuerte”, dice Fishman.

 

Crónica de una compra anunciada

Pero para González ninguno de los desarrollos internos ni las adquisiciones que Meyer realizó en el último tiempo explican del todo el ocaso de la compañía. Hay que remontarse una década para entender dónde se torció el rumbo. “Diez años atrás Yahoo compró Flickr y Google compró YouTube. Eso habla de la visión de la empresa. Hace muchísimo tiempo que Google apuesta al video; no ahora que todos sabemos que lo multimedia es lo importante, que cualquiera puede hacer o ver un video desde su celular. Hubo muchas oportunidades de cambiar el destino de la compañía en las que se invirtió y se trabajó muchísimo, pero que no dieron buenos resultados. Yahoo Messenger iba a reemplazar al teléfono pero cuando Microsoft compró Hotmail, lo pasó por encima. En momentos así entendías que había cosas que no estaban funcionando bien; que nos estaba pasando el tren de la historia.”

González hace hincapié en que desde la oficina de la Argentina eran meros espectadores de las decisiones que se tomaban a nivel corporativo en los Estados Unidos. El cierre de la oficina de la Argentina tiene más que ver con decisiones globales que con la operación local que, según Fishman, era buena.

“Todo lo que pasó en el país, habría pasado de todas maneras porque no sucedió sólo en la Argentina sino en todo el mundo. Éramos espectadores de lujo con la posibilidad de armar un capítulo local fuerte y la tomamos”, reflexiona González. De hecho, al mismo tiempo que se cerraba la oficina local de Yahoo, se cerraron otras cuatro oficinas más en el mundo. “México, España, Francia y Dubai también dejaron de funcionar por la misma época. No tenía nada que ver la coyuntura argentina o que se perdiese o no dinero. Mi visión es que la empresa estaba preparándose para la venta. A Verizon o a quien fuese”, confiesa Fishman.

Con eso en mente empezaron a optimizar recursos, una manera diplomática de hablar de reducción de personal. “Empezaron a echar gente. En México, que también cerraron, y en Miami. Habían abierto oficinas en Perú, Venezuela y las cerraron también”, recuerda Brodersen. Pero a pesar de las señales, Yahoo parecía un tanque imposible de hundir y los empleados que quedaron no pensaron en huir.

“Todos sabíamos que era una empresa en decadencia, pero nunca se hundía”, dice. González confirma que los vaivenes de grandes contrataciones y layoffs eran moneda corriente, incluso hace diez años cuando la compañía no vivía su tiempo de descuento. “Si bien era más estable, viví los primeros layoffs que eran una verdadera sorpresa. Una cosa es desprenderse por performance y otra por necesidad estructural. Fue duro, sacaron Marketing, achicaron Ventas, bajaron el nivel de seniority…”, cuenta. Pocos años después, también redujeron el área de Finanzas de la compañía, que procesaba los pagos. “Fue un hito, porque no sabíamos qué iba a pasar”, recuerda Brodersen.

Para el exeditor de Yahoo, el punto clave fue, al menos para el equipo editorial que él dirigía, cuando decidieron descentralizar las operaciones en Miami. “Eran rumores de radio pasillo al principio. Había posibilidades de mudarse, incluso allá. Ahí se empezó a sentir una nube negra, porque había muchos que no se querían ir. Se trabajaba con cierta inseguridad; con una sensación de muerte anunciada. Mucha gente empezó a buscar nuevos horizontes.” “La estrategia, a diferencia de lo que puede pasar con otros actores, era achicarse —reconoce Alejandro Fishman — y en el caso de Yahoo el cierre de las oficinas era una posibilidad muy concreta. O crecíamos y descentralizábamos operaciones en Miami o salíamos del mercado local, que no era el más amigable a escala internacional por esos años. Tomaron esa decisión.”

El proceso fue rápido, aunque no menos doloroso. Se siguió el blueprint internacional para cerrar la oficina y, cuenta Fishman, fue de un día para otro. “Fue un cierre muy al estilo americano. ‘Muchachos, hoy cerramos’ y, de nuestro lado, quedaba ejecutar. Lo sabía antes pero eso tuvo que ver más con cómo trabajábamos en América latina que con lineamientos de la compañía. Para nosotros ese día final fue el 26 de enero de este año. Por lo que pasaba en otros mercados, muchos lo veían venir. Los layoffs siempre respondían a una estrategia global; cuando pasaba acá, era porque lo mismo estaba pasando en las oficinas de Brasil, de Asia…” De a uno fueron entrando a la oficina de Fishman y, para el fin de la tarde, ya casi todos se habían desvinculado de Yahoo Argentina. El único que quedó fue Antonicelli: su equipo tenía que darle servicios a Microsoft y tenía como fecha de vencimiento los últimos días de abril. “Fue raro porque en cualquier circunstancia uno espera que la última persona en ser despedida sea el gerente General. No fue así, porque me tuve que quedar para la migración con Microsoft. Dispuse de tiempo para mentalizarme durante varios meses”, recuerda.

 

Pelearse por los huesos

¿Qué queda después del cierre de una compañía? En el caso de Yahoo Argentina, poco más que la experiencia y algunos grupos de compañeros que se siguen juntando a comer pizza y recordar aquellos años. Para la compañía a escala global, la situación es otra. Luis González hoy vive en Seattle, Estados Unidos. Cuenta que la venta de la compañía “era una cosa muy anunciada. Se sabía hace mucho tiempo que Yahoo estaba a la venta, el tema era saber quién iba a destacarse con un número interesante. Marissa Mayer estuvo dos años y generó buenas expectativas pero no logró cambiar nada”.

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La oferta de Verizon resulta razonable. Si bien son losdueños del negocio de Internet, hay cierta preocupación por quién crea el contenido, que también mueve el negocio y crea fuertes tensiones por el tema de la neutralidad de la red. Cuando AT&T compró DirectTV (una adquisición de US$ 485.000 millones), levantó varias cejas: ¿puede una empresa de telecomunicaciones prestar también servicios de televisión por cable? Con la compra de Yahoo, Verizon sigue un camino similar. Es un player enfocado en infraestructura, pero con Yahoo gana en contenido. “Ya había comprado AOL y es un buen antecedente, porque tiene muchos puntos en común con el Yahoo de hoy. Ahora Verizon no tiene que salir a comprar el contenido, es parte de su estrategia de negocios”, analiza González.

A unos meses de concretada la oferta quedan dos interrogantes respecto del futuro de la compañía que, por ahora, opera de manera independiente. Primero, cuál será el destino de los productos más populares de Yahoo como su mail, Flickr o Tumblr. Se estima que cuando la operación tenga el visto bueno de las autoridades regulatorias y los diferentes públicos de interés, Yahoo se una a los productos de Verizon, siguiendo los pasos de AOL. Así lo decía Mayer: “Cuando Yahoo se sume a Verizon, junto con AOL, tendremos uno de los portfolios de contenidos más grandes del mundo, con una increíble capacidad para distribuir contenido. Sumados, serán más de 25 marcas con más de 225 millones de usuarios activos”.

Desde el lado financiero, queda por resolver qué sucederá con la participación que tiene en el e- Commerce chino, Alibaba. Esa porción de la compañía (y una de las razones por las que el valor de mercado de Yahoo es superior al valor de compra  por parte de Verizon) no fue parte del paquete de servicios que ahora le pertenecerán a la telco estadounidense. Una posible solución es que Yahoo Japón (un joint venture independiente con un banco de ese país) compre ese paquete accionario. En ambos casos se trata de lo último que queda de valor de la compañía, después del achique de casi todas sus operaciones. Incluso con el compromiso de Marissa Mayer de quedarse como CEO, lo que queda de la empresa que supo ser sinónimo de las búsquedas son los huesos. Y muchos jugadores han mostrado sus garras para ver quién se queda con el más jugoso.


Nota publicada en el número 229 de Infotechnology (octubre/2016)



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2 Comentarios

Carlos José Vaccaro Reportar Responder

TODO, TODO, absolutamente TODO lo que existe en el universo: nace, se desarrolla, llega a la cúspide, decae y finalmente muere. A veces mas rápido. A veces mas lento

Alejandro Lieber Reportar Responder

Ya lo pronostiqué en mayo del año 2000. Leer el final de este extraordinario artículo sobre el futuro de las .com : http://www.lifehealthpro.com/2000/05/01/dotcom-dominos?slreturn=1478347537 Ing. Alejandro Lieber

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