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Negocios

Tierra del fuego en la encrucijada: cuál es el futuro de la producción en la provincia

Creció desde 2009, pero a finales del año pasado comenzó a decaer en ventas. Radiografía de un modelo que necesita reinventarse.

Por Bruno Massare y Mariana Pernas - 04 de Diciembre 2014
Tierra del fuego en la encrucijada: cuál es el futuro de la producción en la provincia

 



En Tierra del Fuego, 30 establecimientos que llegaron a emplear 14.000 personas, el año pasado produjeron 25 millones de bienes electrónicos de consumo para el mercado interno, con una facturación de US$ 6.000 millones. Su impacto es significativo: las terminales de electrónica que reciben los incentivos de promoción fiscal y en su mayoría están radicadas en Río Grande, concentran el 27,2 por ciento (11.393 personas) del empleo privado y el 79 por ciento del mercado laboral industrial de la provincia, que tiene 127.000 habitantes. Pero su alcance se extiende al resto del país: desde 2012, prácticamente la totalidad de los teléfonos celulares, televisores, monitores y equipos de aire acondicionado para el hogar que se pueden comprar en la Argentina están ensamblados en Tierra del Fuego.

La principal actividad económica de la provincia patagónica, que ha experimentado un crecimiento exponencial desde 2009, a finales del año pasado comenzó a decaer como consecuencia de una menor demanda. La vulnerabilidad de esta estrategia de producción basada en el consumo interno, un elevado uso de divisas y baja integración con proveedores locales, ¿en qué medida pone en discusión el modelo de producción fueguino?

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Trabajadores de una planta de Tierra del Fuego. Crédito: Archivo

Si bien el régimen de promoción data de 1972, en los últimos cinco años el sector se expandió gracias a un mercado local cautivo. El crecimiento de la demanda y el financiamiento del consumo, las compras del Estado mediante el plan Conectar Igualdad, las restricciones a las importaciones y el encarecimiento de los bienes importados impulsaron la producción de las terminales de Tierra del Fuego. En enero de 2009, la electrónica de la provincia empleaba a 3.500 personas en forma directa; sólo dos años después, en octubre de 2011, se llegó a las 11.280 y en agosto del año pasado tuvo un pico laboral de 13.800 personas, de acuerdo con el Ministerio de Industria e Innovación Productiva de Tierra del Fuego. Los volúmenes mensuales de producción cayeron en el último tiempo: de casi 3 millones de bienes, en octubre de 2013, a 1,5 millón en abril de este año.


“En empleo hemos vuelto a niveles similares a 2012; este año, la industria atraviesa un momento de caída de la producción, que nos posiciona a como estábamos hace un año y medio o dos. También, hay una leve pérdida de espacio frente a los productos importados”, admitió Juan Ignacio García, secretario de Industria de la provincia, durante el seminario internacional “Cadena productiva mundial y escenarios de la industria electrónica de consumo masivo”, que se realizó a finales del mes pasado en Río Grande —y al que asistió INFORMATION TECHNOLOGY—, organizado por la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) y que contó con el auspicio de la Asociación de Fábricas Argentinas de Terminales de Electrónica (AFARTE).

Cambio de rumbo

Las empresas también reconocen la baja en su actividad. “En principio nosotros tenemos la suerte de haber planificado un año mundialista, en el que preveíamos una venta muy concentrada en la primera parte del año y una caída en la segunda, cosa que efectivamente ocurrió. En los últimos meses hay una caída de mercado de más del 30 por ciento, pero esto es algo que esperábamos”, dice Ariel Bruzzone, director de Marketing de Philips TV. “Esta era una actividad de pleno empleo y ahora bajó un poco, pero en nuestro caso no es algo significativo. En la planta tenemos más de 400 empleados.” Y agrega: “A diferencia de otras empresas que producen televisores en Tierra del Fuego, nosotros tenemos nuestra propia planta, que tiene más de 30 años. Llegamos acá —a Río Grande—cuando no había nada”.

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La presidenta Cristina Fernández junto a trabajadores de una planta de BGH en Tierra del Fuego. Crédito: Archivo.

La firma BGH, que tiene 2.000 empleados en Río Grande, también acompañó el desempeño general del sector. “A partir de 2009 ejemplo, hasta 2009 no se fabricaban monitores de computadora o ‘set top box’ para la industria del cable, y hoy se fabrican el 90 por ciento en Tierra del Fuego”, señala Diego Teubal, director de BGH. “En estos últimos años hemos invertido entre US$ 80 y 100 millones en equipamiento de planta”, agrega el ejecutivo, cuya empresa cerró un acuerdo con la brasileña Positivo, a fines de 2010, y al año siguiente cambió su marca de computadoras a Positivo BGH. “El año pasado fue récord de volúmenes en casi todas las líneas, pero este año nadie está exento de una caída; calculamos que vamos a terminar con una baja del 20 por ciento”, revela Teubal. En cuanto al empleo, admite que “no estamos exentos a las generales de la ley, acompañamos la baja del mercado, sobre todo en contratos temporarios”. Aunque advierte que “siempre hay una baja en enero, después de las vacaciones, que es cuando hay una caída de consumo”.

Teubal informa que para este año la empresa prevé una baja de su facturación, a US$ 1.000 millones, ya que en el ejercicio anterior había sido de US$ 1.100 millones. Según el estudio “La industria electrónica de consumo en Tierra del Fuego. Régimen promocional, perfil de especialización y alternativas de desarrollo sectorial en la posconvertibilidad”, de Martín Schorr y Lucas Porcelli, investigadores del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), entre 2003 y 2007 la fabricación fueguina, medida en unidades físicas, creció en términos generales el 424 por ciento, liderada por los equipos de aire condicionado, los DVD, los hornos microondas y los aparatos de TV. “En el segundo período (2009-2012), en línea con los incentivos directos e indirectos señalados, la producción se expandió algo más del 570 por ciento, lo cual se relaciona principalmente con el desempeño notable que experimentaron los teléfonos celulares”, consigna la investigación.

En 2012, los teléfonos móviles explicaron aproximadamente el 61 por ciento de la producción. “Junto con el ‘boom’ de los celulares, otro aspecto a resaltar de esta segunda etapa se relaciona con el inicio de la elaboración de computadoras portátiles y monitores”, indican los investigadores. A partir de 2009, “las importaciones totales subieron en US$ 3.902,8 millones. Alrededor de la mitad de ese monto (48 por ciento) proviene de una sola partida: los kits utilizados para el armado de diferentes modelos de teléfonos celulares”.

La concentración es otro rasgo del sector. “En 2013, quince empresas explicaron, en conjunto, el 92,4 por ciento de todas las importaciones realizadas por las firmas del sub-régimen que se abocan a la fabricación de bienes electrónicos y afines (en 2005- 2009 la incidencia relativa promedió el 79,8 por ciento) —señala el informe—. Además de Brightstar Fueguina, que por sí misma dio cuenta del 36,5 por ciento de las compras externas globales, se destacan compañías que pertenecen a los grupos económicos BGH, Mirgor, Newsan y Radio Victoria Fueguina, y las cadenas de comercialización Garbarino y Frávega. Muy pocas firmas y menos agentes económicos son los principales beneficiarios.”


El frente externo

La fuerte demanda de importaciones es un punto crítico. Según el Ministerio de Industria de Tierra del Fuego, el sector electrónico de la provincia generó ventas anuales de US$ 6.000 millones. De ese valor, US$ 4.000 millones corresponden a insumos importados y US$ 2.000 al valor agregado local: salarios (US$ 600 millones), impuestos provinciales (US$ 90 millones) y amortizaciones,
mantenimiento, costos de transporte, servicios, entre otros (US$ 1.310 millones).


Durante el seminario realizado en Río Grande, Stella Maris Ayala, subsecretaria de Industria de la Nación, reconoció que “la industria de Tierra del Fuego es fuertemente demandante de insumos importados y han tenido dificultades para acceder al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC)” en el actual contexto de restricción externa. La funcionaria reveló que el mes pasado se acordó para los fabricantes “un cupo de acceso a divisas para el sector, de US$ 120 millones por mes, a razón de US$ 30 millones por semana”. De acuerdo con la funcionaria, la medida apunta a que “las empresas puedan volver a tener acceso al MULC y poder tener horizontes de previsibilidad”. Según la Cámara de Importadores de la República Argentina, las empresas de Tierra del Fuego adeudan ya varios miles de millones a sus proveedores y son el segundo sector en problemas para conseguir dólares para importar, detrás del automotriz. Sobre la importación, “dentro de lo posible nosotros pedimos la mayor previsibilidad”, señala Bruzzone, de Philips TV.


“Tenemos diálogo muy fluido con la Secretaría de Industria y de alguna forma nos sumamos a cumplir con todo lo que se pide para salir adelante. Por ahora no nos afectó stock de manera significativa. Nosotros queremos agrandar el rango de productos, para sumar monitores. También estamos buscando aprobación para procesos productivos para smartphones y tablets.” Teubal, de BGH, sostiene: “Es sabido públicamente que el Gobierno nos pidió una reducción del 20 por ciento de las importaciones con respecto al año pasado. Con la reducción de mercado, básicamente eso está alineado. No tenemos un problema de stock a nivel general, aunque las excepciones confirman la regla. Lo venimos manejando con el gobierno razonablemente”.

 


El mayor uso de proveedores locales en la cadena de abastecimiento es otro pedido del Gobierno. La funcionaria de Industria indicó que “otra pata para afrontar esta coyuntura complicada es profundizar un proceso de revisión de los procesos productivos que apunte a lograr compromisos crecientes de integración con la producción local en todos los segmentos. También, que se gaste más en I+D”.

Al respecto, dos años atrás, desde el Ministerio de Industria fueguino —junto con la Fundación Empretec, el INTI y cámaras empresariales— se encaró un proyecto para desarrollar proveedores locales que permitan sustituir componentes importados. Se relevaron 192 empresas que manifestaron interés en proveer al sector electrónico, cuyas capacidades de producción, calidad, logística y provisión fueron evaluadas. “La sustitución de insumos es una decisión política de avanzar en ese sentido; pero con un horizonte de nueve años es difícil pensar en el largo plazo”, señala García.


En el marco del proyecto provincial se encuentran en proceso de sustitución los siguientes insumos: cables de alimentación, piezas plásticas, módulos de memoria, motores eléctricos, baterías para notebooks, piezas de caucho, butilo y cobre, terminales y espumas plásticas, entre otros. Y se están evaluando productos como circuitos impresos y cajas acústicas.  

“La potencia que pueden tener estas iniciativas en términos de revertir la demanda de divisas es baja —opina García—. Esto se vincula principalmente con fomentar procesos de industrialización virtuosos donde vale la pena hacerlo: en algunos casos tendrá impacto en la demanda de divisas y en otro caso será poco significativo; y no es el objetivo prioritario. En una mirada realista acerca de cuáles son los insumos críticos de la industria electrónica, es difícil pensar, por las economías de escala, que alguien pueda producir los componentes que generan mayor valor y
costo al producto electrónico.”

El funcionario agrega: “Cuando se habla de la demanda de divisas de la industria de Tierra del Fuego es preciso tener en cuenta que la otra alternativa es que la demanda la realicen importadores en el continente. No es que la industrialización de la provincia haya incrementado la demanda de divisas; simplemente, se han migrado localmente procesos que antes se realizaban en otros países. En lo contable, antes esas divisas salían por Buenos Aires y ahora salen por Tierra del Fuego”.

Nota publicada por primera vez en la edición n° 205 de Information Technology del mes de octubre de 2014.

 



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