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Negocios

Los unicornios que cerraron el "mini Davos" cuentan cuáles son los desafíos de emprender en el país

No es solo un animal mitológico. Se denomina así a startups globales, que alcanzaron una valuación de mercado superior a los US$ 1.000 millones. En la Argentina existen un puñado de casos pero, aunque talento no falta, todavía no están dadas las condiciones para que el ecosistema emprendedor florezca. ¿Hay lugar para cambiar?

Por Victoria Pellegrinelli - 16 de Septiembre 2016
Los unicornios que cerraron el "mini Davos" cuentan cuáles son los desafíos de emprender en el país

Mítico animal que para Silvio Rodríguez era azul — y además se le perdió—, el unicornio es una mezcla de un caballo joven con patas de antílope, barba de chivo y la inteligencia de un humano. Aparece en muchas culturas y se cree que son inmortales y mágicos, resistentes a todos los conjuros. El término fue adoptado en el mundo corporativo para definir y destacar a aquellas empresas con base tecnológica que logran superar ciertos hitos, como tener una valuación de mercado superior a los US$ 1.000 millones, ser un emprendimiento de alto riesgo y lograr alcance global.

Empresas como Uber, Airbnb, la china Xiaomi y la hoy popular Snapchat califican entre las actuales exitosas compañías que están en el top ten de los unicornios a escala mundial. Si existiera un cementerio de startups basados en tecnología e Internet, estaría poblado de buenas intenciones e ideas de pobre o errada ejecución. Vale como muestra la primera empresa argentina de Internet que hizo su oferta pública de acciones en el NASDAQ, ElSitio.com. El 1 de diciembre de 1999 sus fundadores, Roberto Vivo Chaneton y Roberto Cibrián Campoy, lanzaban su sitio de noticias para la audiencia de habla hispana de toda América y también para Brasil directo desde Nueva York. Los menores de 20 años no saben ni que existió.

En este contexto, que en la Argentina hayan surgido cuatro empresas (MercadoLibre, Despegar, Globant y OLX) que ingresaron en la categoría de unicornios habla bien de nosotros; de características que diferencian al país de otros de la región, empezando por los recursos humanos en tecnología, la creatividad y la capacidad empresarial. “Los unicornios en toda la región son argentinos. Esto es un dato no menor. Pese a las dificultades económicas que ha tenido el país en lo macro, la calidad y el talento de los argentinos lograron reponerse de eso. Tenemos un gran potencial si se alinean las cosas”, afirma Juan Manuel Menazzi, director del Centro de Emprendedores del ITBA.

 

Visión global, realismo e innovación

 

En la Argentina hay una cosa que sobra y un montón que faltan para crear unicornios. Sobra talento; hay una cantidad como no la hay en otros lugares del mundo. El emprendedor argentino tiene características muy únicas en el mundo del emprendedorismo. Falta un contexto en donde ese emprendedor pueda encontrar tierra fértil para acelerar su proyecto, para que le vaya bien”, enumera Juan Santiago, fundador de Incutex, una company builder con la que armaron un fondo e invierten en start ups en la Argentina, además de

CEO de Santex, una empresa que vende servicios tecnológicos con operaciones en varios países del mundo.

Parado desde las dos veredas — la de emprendedor y a la vez inversor en proyectos de terceros—, considera que hay variables que son fundamentales para que crezcan nuevos unicornios que formen parte de la sociedad del conocimiento. “Hay muchos aspectos que hoy no favorecen al emprendedor en la Argentina, porque no hay la suficiente inversión para poder hacer crecer ciertos proyectos y que se conviertan en unicornios. El entrepreneur argentino tiene que buscar la inversión afuera, como hicieron MercadoLibre, Despegar y Globant, para encontrar un ecosistema más propicio y acostumbrado al riesgo y que se transforme la compañía. No está desarrollado el mercado de venture capital y hay mucho de ángeles, de seed capital, de chiquitaje”, agrega Santiago. Con Incutex apuntan en parte a eso, a la inyección de capitales, pero también al desarrollo del plan de negocios o el cumplimiento del marco regulatorio. Pero ahí también es necesario el soporte desde el ámbito estatal, algo en lo que distintas organizaciones insisten y que tanto el gobierno anterior como el actual, desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación y ahora desde el de la Producción, estan tratando de cambiar. “Hay que empujar desde el apalancamiento financiero. Y después está toda la parte del marco legislativo, porque para empezar una compañía hay que esperar un año para que den el CUIT. O, por ejemplo, que se dé la inversión contra factura, cuando el emprendedor necesita el dinero para empezar ya. Hay procesos donde hay palos en la rueda para que no sea óptimo el ecosistema”, alerta Santiago.

Menazzi coincide: no es imposible el nacimiento de empresas, solo hace falta mejorar las condiciones. “Lo que a un emprendedor argentino le cuesta varios meses obtener, en Silicon Valley lo consigue en horas o días. Los éxitos del mundo emprendedor se han dedicado a crear nuevas empresas y adquirir emprendedores con fondos como Quasar para que encuentren buena inversión. El desafío no es cómo crear nuevos unicornios sino capturar valor: nos sirve que sigan radicadas acá, no en Delaware o en Uruguay. Y para eso son claves la seguridad y la estabilidad jurídica. Hay países que se han puesto las pilas en la captura de la innovación, en crear ambientes amigables, en los que la inscripción fiscal te toma un día y no meses. Todo esto es lo que tenemos que remover y mejorar para que cuando lleguen los unicornios se radiquen en la Argentina. Los modelos de negocios se sustentan en stake holders. Estas empresas obligan a replantear cuestiones legales”.

 

Modelos y promotores

 

Ellos tuvieron una idea, un proyecto, un equipo en el que las distintas partes se complementaban, inversión, creatividad, innovación y mucho trabajo. Y lograron crear empresas que trascendieron las fronteras y se destacan a escala global. Hoy, desde ese lugar, no dudan de que sea posible que surjan otras compañías con base tecnológica y, desde la Argentina, logren convertirse en nuevos unicornios.

“Si algo he aprendido de los emprendedores es que van a encontrar la vuelta para el desafío que tienen. Confío en que los gobiernos de la región van en el camino de simplificar. Generar un unicornio es como sortear miles de desafíos que van apareciendo con inventiva y con garra. Y tengo muchísima fe de que van a salir más unicornios, con un ecosistema emprendedor muy sólido”, afirma Pedro Arnt, CFO de Mercado Libre.

Martín Migoya, CEO de Globant, también confía: “Todas las mega corporaciones eran ejemplos de afuera. Ahora estamos creando ejemplos de esos adentro. No es una cuestión de edad; es de visión y de tener fuentes en las cuales uno se puede inspirar, a medida que más existan más va a poder imitarse”.



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