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Karolczak: "HP no cambiará"

El Senior Vice President y General Manager Infrastructure Technology Outsourcing de la empresa comenta cómo la unidad de Servicios vive el reordenamiento que se impuso la empresa. El renacimiento del outsourcing de la mano del cloud computing.

11 de Diciembre 2012
Karolczak: "HP no cambiará"




Pete Karolczak no es un ejecutivo más en la amplia estructura de Hewlett- Packard (HP). Tras más de 25 años trabajando en la compañía, se ganó el apodo de ser el “transformation guy”, aquel al que llaman cuando “las cosas grandes se rompen y hay que arreglar”, como lo define él mismo. En una empresa en pleno proceso de redefinición, este licenciado en Matemáticas y Ciencias de la Computación por la Universidad de Stanford, tiene la responsabilidad de supervisar el negocio de Infraestructura y Outsourcing IT en la unidad de Servicios a nivel global. Cabe recordar: bajo el liderazgo de Meg Whitman, Hewlett-Packard se enfrenta al desafío de reinventarse como proveedor que va más allá de su tradicional oferta de hardware. En mayo anunció una reestructuración por la cual eliminará 25.000 empleos en los próximos dos años y generar ahorros por hasta u$s 3.500 millones. En diálogo exclusivo con este medio, Karolczak cuenta cómo se está viviendo el proceso de reordenamiento puertas adentro y por qué el cloud es la gran apuesta que, si bien aún debe permear entre los CIOs del mundo, está en línea para revolucionar el tradicional modelo del outsourcing.

Pete Karolczak - HP_6
 

¿Qué planes tiene HP en el futuro, en materia de servicios?
Digámoslo así: históricamente, HP fue una compañía centrada en productos. Y lo seguirá siendo, no cambiará. Seguiremos ofreciendo los mejores equipos de almacenamiento, de servers, PCs, impresoras y otros. Además apuntamos a negocio de software, pero con un foco propio. No queremos ni planeamos ser una SAP o Oracle. Nuestro fuerte es el software para gestionar el hardware. Al mismo tiempo, se debe tener muy presente que todo se trata de servicios y que con la economía del cloud, también el outsourcing vive un renacimiento.

¿En qué sentido?
Desde la visión de un profesional de outsourcing, en una primera instancia, se percibió a la nube como una amenaza. Pero, hoy, entendemos que permite dar un paso evolutivo. La economía del cloud permite vestir el hardware con algo que realmente importa, que puede ser desde una infraestructura de servicio de correo inocuo hasta algo mucho más provocativo, como un servicio de habilidades de automatización de producción.
Hay, hoy, como una fiebre sobre el cloud: todos ofrecen algo de este tipo. Y eso genera también incertidumbre entre los consumidores. ¿Por eso, desde el lado del proveedor cómo definiría los desafíos para la nube?
La buena noticia es que todo lo que un ejecutivo de IT alguna vez soñó: información estandarizada, virtualizada o automatizada en un 100%, es, en última instancia lo naturaleza de lo que ofrece el cloud. Y eso la hace muy fácil de presentar y cultivar. Todo, hasta la rotura de un equipo, se puede solucionar en cuestión de minutos, ya que la información está tan estandarizada y automatizada. Ahora, el desafío es justamente implementar un modelo de negocio en ese sentido. Y el problema es que los usuarios suelen querer todo el potencial que le puede ofrecer una nube privada pero a un precio de nube pública y eso lo hace difícil y requiere un poco más de un tiempo de evangelización.

Por ejemplo, ¿cómo le presenta a sus potenciales clientes la oportunidad que representa el cloud?
En primer lugar, tratando de evitar todo lo posible la palabra cloud, ya que, como dice, en el mercado se generó una confusión generalizada de lo que es y puede el cloud. Como le decía, el cloud sufre de exigirle que sea una solución del tipo on size fits all. Y, aquí, muchos asocian todavía el concepto de cloud con lo que ofrecen proveedores como Google o Amazon, en vez de entender que hay muchísimos más tipos de modelos que funcionan sobre el principio de la nube, que responden a dinámicas totalmente diferentes. Por eso, opto por mencionar al principio lo menos posible el término. Uno puede hablar sobre la flexibilidad y la elasticidad de un modelo de pago por uso; se puede hablar de modelos de entrega, que antes tardaban meses y hoy sólo minutos. Lo más importante es recordar que el cloud es, en primer lugar, un modelo de negocios. Recién en segundo lugar es un modelo tecnológico. Y, en este sentido no hay mucho secreto: se trata de un puñado de servidores, de unidades de almacenamiento, algo de redes y un nivel de software. Por eso, es el modelo de negocio que lo hace tan único.

¿Cómo es la adopción típica del cloud entre sus clientes?
Tengo ejemplos de todo tipo. Pero para nombrar alguno. Está el gran proveedor de energía que decide armar y cambiar a una infraestructura totalmente nueva y de última generación a esa nueva destinación, utiliza eso como un catalizador para el desarrollo de aplicaciones, racionalización y transformación y, luego, migra todo junto a esa dimensión. O sea, el concepto del big bang.

¿Cuánto tiempo lleva ese big bang?
Dos años, más o menos. Pero, repito, eso es la minoría o la excepción si usted quiere.

¿Cuál es el caso normal?
Lo que solemos ver son dos tipos de procedimiento: la primera es arrancar con niveles como el e-mail. La mayoría de las empresas lo hace así. Y lo que veo es que muchas, particularmente las de tamaño medio que no son subsidiarias de multinacionales sino que son locales, no darán el salto hasta que nosotros –y hablo tanto por HP como por la industria de proveedores en general- seamos capaces de localizar estas soluciones de servicios en la nube a nivel local. Por eso, nuestra meta es no dejar nuestros servicios de cloud en tres o cuatro centros distribuidos por el mundo sino acercarlos a los clientes regionales y locales. Es muy simple: si bien el tema de privacidad y control son ítems muy importantes y reales, también lo son temas tan “anticuados” como latencia o simple física e infraestructura, que tenga en cuenta las condiciones locales para poder prestar un servicio confiable. Y eso significa: poder ofrecer subir información y aplicaciones a la nube de uno en uno, sin necesidad de tener que rearmar toda la operación de una vez. La pregunta para nosotros es cuándo hacerlo en cada mercado.

¿Cómo lo calcula para la Argentina?
Nos será en el ejercicio 2013. El año que viene dejaremos que el mercado madure un poco más. Porque, como bien sabe, la Argentina es tanto un mercado de venta como un centro de desarrollo para nosotros, desde el cual exportamos servicios para otros mercados de la región y de Europa. Justamente mi estadía aquí tiene que ver con evaluar el estado de la infraestructura, de los data centers, del mercado y del timing y de hablar con nuestros clientes para saber en qué estado de esa evolución están.

Justamente, ¿cuáles percibe como los retos que deben saber enfrentar los responsables de Tecnología corporativos y CIOs de América latina, considerando que hoy deben lidiar con un legacy tecnológico importante a la hora de administrar sus infraestructuras y arquitecturas?
Aquí hay dos cosas que considerar. En la región hay algunas, grandes, organizaciones y empresas que por un fuerte y sorprendente crecimiento de negocios se convirtieron en empresas globales, sin estar a la altura de tal evolución en términos de tecnología: aquí los CIOs saben lo que quieren pero no tienen la expertise para hacerlo. En otros casos, la infraestructura aún no está a la altura. Y aquí no hay duda: para poder implementar tecnologías como el cloud o la movilidad necesariamente tiene que estar cubierto todo el espectro de infraestructura, hasta la última milla. Y esto es algo que falta en varios de los mercados regionales. Por eso se corre el peligro de sobreexigirse. Pero, al mismo tiempo, justamente estas compañías globales no pueden darse el lujo de frenar el aprovechamiento de su oportunidad global, por la falta de infraestructura en IT.

¿Cómo deben entonces posicionarse las empresas regionales en este sentido? ¿Qué deben hacer?
Digámoslo así: siempre hay algunos que logran pegar el salto de una tecnología a la hora sin hacerlo de forma orgánica. Pero, en cualquier caso, la condición sine que non es la infraestructura existente para modernizarse: eso requiere de una densidad importante en materia de data centers. Con lo que nos solemos encontrar en la región es con empresas que funcionan sobre infraestructuras de IT propuestas para data centers con 20 años de antigüedad, que no fueron actualizados y hoy ya no tienen capacidad para implementar tecnologías de última generación. Y justamente eso es lo que impulsa la práctica del outsourcing. Porque, si mi data center anticuado no tiene la capacidad para gestionar la cantidad y dimensión de datos que yo necesito y si la alternativa del upgrading del data center requiere de un capital intensivo mucho más grande de lo que mi empresa puede afrontar, la buena noticia es que, hoy, tengo una opción, ya sea en la creciente unión entre el clásico outsourcing y la nube o, simplemente, un proveedor de hosting externo. Nosotros mismos vemos un aumento de demanda: a muchos le gusta la idea de la nube pero de la privada, no de la pública.

Sin embargo, una nube privada también será siempre más cara.
Eso es un mito. Si bien en la nube privada uno debe adquirir el hardware e implementarlo: con eso, gana mucha eficiencia e incluso genera cambios en ese sentido dentro de la propia organización. O sea genera IT de la próxima generación. Mientras, en la nube pública, tiene el costo de tener que reprogramar sus aplicaciones, afronta el riesgo de seguridad, el tema de no contar con privacidad absoluta, y necesita un soporte full time, que debe ser contratado. O sea, a la carga en cuanto a costos el impacto es similar en ambos casos, las ventajas sin embargo, son muy marcadas. Por eso, nosotros tratamos de posicionar entre ambos extremos.

¿Cuán grande es entonces la percepción de riesgo entre los clientes en cuanto a la nube?
Diría que hay igual número entre ambos bandos. Por un lado, aquellos que dicen: ‘Quiero y necesito instalarme en el cloud y que nos preguntan, ¿cómo me pueden ayudar?. Por el otro, los que dicen: “ya con solo mencionar el concepto me asusto” o “si algo sale mal, yo pierdo mi trabajo, por eso, si bien sí quisiera poder aprovechar los beneficios de la nube, aún no estoy listo para dar el paso”.

¿En cuanto a convencer al board o al negocio, el mejor argumento sigue siendo el argumento del costo?
Lo que vemos, es que la mayor parte de CIOs que vemos desde afuera están invirtiendo una tremenda cantidad de dinero para mantener en funciones una infraestructura demasiado grande. Pero, a su vez, no invierten lo suficiente en tratar de incorporar nuevas soluciones para mejorar la competitividad o llegada al mercado de sus negocios. Sin embargo, no se necesita más dinero, sino que se trata de hacer un cambio de ponderación en el presupuesto que uno tiene. En ese aspecto, el factor costo sí sigue teniendo una gran importancia. Hoy, no se trata de buscar formas para pedir más presupuesto sino de cómo lograr que la infraestructura existente se pueda implementar de la forma menos costosa y, a la vez, más efectiva posible para liberar parte del presupuesto para innovar para llegar a los clientes de una forma desconocida hasta el momento o lograr una ventaja competitiva. O sea, para un CIO, sigue siendo un problema de aplicaciones que hoy, se habilitan con un conjunto de tecnología totalmente nuevas, como la movilidad, telecomunicaciones, entre otros.

¿Cómo impacta en ese sentido la naturaleza del rol CIO?
Lo que percibo cada vez más es una segregación y segmentación muy distintiva entre CIOs. Veo CIOs que están activamente liderando e impulsando el cambio, veo CIOs, que se perciben a ellos mismos como víctimas del cambio –y no estarán en esa función por más de dos años-, y veo a CIOs que si bien están más que capacitados para seguir la ruta del cambio de gestión, todavía se sienten inseguros a la hora de hacerlo. Para ellos, el principal problema es que las reglas cambiaron, sobre lo que un CIOs puede hacer. Pero, con ello, cambió también la expectativa de lo que se espera de un CIO. Hoy se puede contratar infraestructura en cuestión de minutos. Aquellos, que todavía insisten en desarrollar por seis meses la misma solución, están destinados al fracaso. Uno ya no tiene que correr sus aplicaciones en la el data center propio. Además, un CIO debe tomar muy en consideración la tendencia a la costumatización de la IT. Quienes se oponen a ello, no llegaran mucho más lejos.



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