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Negocios

Cómo Cablevisión pasó de ser una cablera local a dominar el negocio de la convergencia

Cablevisión comenzó el 2016 con la posibilidad de brindar telefonía móvil, siguió con la autorización para cerrar la compra de Nextel y siguió con el lanzamiento de una plataforma OTT que incluye contenido lineal. Ahora, llegó el momento de la fusión con Telecom. Táctica y estrategia de un proyecto que apunta al futuro de la industria.

Por Sebastián De Toma - 03 de Julio 2017
Cómo Cablevisión pasó de ser una cablera local a dominar el negocio de la convergencia

Seguramente, cuando el ingeniero Ricardo Garrido pensó en traer el servicio de videocable a una gran ciudad no imaginó todo lo que sucedería después con ese proyecto al que llamó Cablevisión: crecimiento, dueños extranjeros, el desembarco del Grupo Clarín y la tan comentada fusión. Luego llegaría la lucha política para finalmente alcanzar hoy, cambio de gobierno mediante, un horizonte de expectativas optimista que incluye el lanzamiento de un producto Over-the- top como Flow.

De diciembre de 2015 en adelante, las modificaciones en la legislación que afecta a las telecomunicaciones favorecieron al Grupo Clarín, que finalmente puede brindar servicio de telefonía móvil (objetivo que motivó la compra de Nextel). Un paso más en la carrera por la convergencia a la hora de entregar contenidos audiovisuales y de Internet al consumidor. Es en este sentido que debe comprenderse la aparición de Flow, que integra contenidos bajo demanda y lineales en una única plataforma que puede ser utilizada tanto desde televisores como Smartphones, tablets y PC.

La historia de Cablevisión es, a su vez, la historia de la popularización de la televisión de pago en la Argentina que ahora, como menciona una de las fuentes de esta nota, comenzó un camino que la saca del hogar y pasa a ser personalizada. Los servicios Over-the-top, como Netflix, y la creciente penetración de los dispositivos móviles en todas las capas de consumidores pusieron a los proveedores de infraestructura y contenidos locales en una encrucijada cuya resolución comienza a esbozarse a gran escala desde la empresa que más satisfacciones (económicas) le ha traído al Grupo Clarín en los últimos años.

 

La idea: 1981 – 1997

Toda historia tiene un comienzo. En este caso fue en 1981, en la localidad de La Lucila, ubicada 12 kilómetros al norte de la Ciudad de Buenos Aires. El ingeniero electrónico Juan García Bish fue parte fundamental desde el principio y hasta 1999, cuando pasó a ser el gerente de Ingeniería de Gigared, una operadora de cable y proveedora de Internet que tiene el fuerte de su negocio en la Mesopotamia argentina. En Cablevisión y aledañas pasó por varios puestos: fue el gerente de Ingeniería hasta 1995 y luego responsable de Investigación y Desarrollo de VCC y Multicanal. “Fue la primera empresa en brindar servicio en una ciudad tan bien atendida por la televisión por aire”, recuerda sobre el nacimiento de la compañía durante la conversación con INFOTECHNOLOGY. Sigue: “La idea fue del ingeniero Ricardo Garrido. Una red con seis canales, los cinco de aire y una señal propia”. Poco después, al finalizar la guerra de Malvinas, comienza a construir su red —también en Zona Norte— Video Cable Comunicación, la otra compañía de cable más conocida durante los años ochenta, fundada por Samuel Liberman y más conocida como VCC: una transmisión de ocho canales, los cinco de aire y tres señales propias.

Leer más: Ganadores y perdedores en la batalla de telcos y cableras por la convergencia

Garrido no tenía mucho respaldo económico y, cuando los escasos inversores se fueron, los 900 abonados que tenía en 1983 estaban lejos de ubicar a la pequeña operadora en un punto de equilibrio. Es por eso que Eduardo Eurnekian, por entonces empresario textil, compró la empresa. El período que siguió incluyó mucha programación propia, con varios canales temáticos (deportes, cocina, música, niños). Poco tiempo después, cuenta García Bish, el nuevo dueño de Cablevisión y Liberman se pusieron de acuerdo para no competir en las mismas zonas en la Ciudad de Buenos Aires, adonde ya habían ingresado: así avanzaron, respetando el acuerdo de partes durante la segunda parte de la década de 1980, que se caracteriza por la aparición del satélite y una ampliación en la oferta de contenidos.

Los años que siguieron fueron de actualización tecnológica y de aparición de nuevos competidores. Entre ellos Multicanal, el tercer actor principal en esta historia, en 1992. Cablevisión y VCC, que ya eran grandes empresas, “la subestimaron y no se aliaron para frenarlo”, dice García Bish. En 1995, el ingeniero deja Cablevisión y se va a VCC, poco después de que Tele-Communications International (TCI) adquiriera el 51 por ciento de la primera. En su nuevo puesto, García Bish comienza a actualizar la tecnología de VCC para mantenerse competitiva con un único objetivo: venderla, lo que ocurrió en 1997. “Liberman y los capitales americanos dentro de la empresa invirtieron US$ 50 millones. Estuvieron coqueteando con Cablevisión y Multicanal, pero si se lo vendían a uno sólo iba a resultar un mercado muy asimétrico, así que las dos acuerdan comprarla y dividirse mitad para cada uno”, relata García Bisch.

 

El nudo: 1997 – 2007

El 1 de julio de 1996 entra a Multicanal Gabriel Garro, hoy gerente de Ingeniería de Cablevisión. “Ingresé cuando compraron la empresa en donde trabajada, Captel”, cuenta. Su primer trabajo fue desarrollar el primer cable módem en la Argentina, lo que logró un año y medio después. “Ya al año de salir a la calle hicimos una presentación con Canal 13 en la que montamos video sobre cable módem. Se empezaba a vislumbrar que Internet tenía otras posibilidades.”

Santiago Marino, director de la Maestría en Industrias culturales de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), explica en conversación con INFOTECHNOLOGY, que en esta etapa, y ya sin VCC en el medio, “quedaron dos grandes jugadores que se expanden con dos lógicas diferentes: uno es Clarín-Multicanal, que compra cables del interior para expandirse en cantidad de abonados, aprovechando la presión que en aquellos tiempos podían ejercer con los derechos del fútbol; mientras que el otro, Cablevisión, por entonces propiedad de TCI, pone plata para actualizar tecnológicamente su red”.

Leer más: Informe exclusivo: radiografía del mercado de telcos en Argentina

El problema es que, por todas estas compras y después del desplome de la Convertibilidad el 6 de enero de 2002, el Grupo Clarín queda “fuertemente endeudado en dólares, pagó entre US$ 900 y US$ 1.000 por abonado”, detalla Marino. Lo que sigue es una negociación política con el entonces presidente Eduardo Duhalde, que se traduce en la ley de Preservación de Bienes y Patrimonios Culturales (conocida —según el investigador— como “Ley Clarín”) sancionada por el Congreso apenas después de la asunción de Néstor Kirchner como presidente, en junio de 2003. Explica el docente universitario que esta consiste, básicamente, en una modificación a la ley de Quiebras que permite el “cram down”, un mecanismo que le deja asumir al acreedor la propiedad de una empresa como parte de pago. La ley permite la aplicación de este mecanismo en las empresas “culturales”, como los medios de comunicación, sólo si la empresa deudora lo solicita y el Poder Ejecutivo lo autoriza. Con esta regulación bajo el brazo, que también limitaba la propiedad de capitales extranjeros en las compañías de medios locales, comenzó a negociar con sus acreedores Acuerdos Preventivos Extrajudiciales. Y en 2005, el decreto 527 suspende el plazo del cómputo de la duración de las licencias audiovisuales por 10 años. Esto, sumado a la recuperación económica del país en aquellos años, le insufla nueva vida a la empresa. “Es la industria que más se recupera desde 2005: entre 1998 y 2001 Multicanal y Cablevisión perdieron 400.000 abonados. Para 2003, habían recuperado 600.000”, relata Marino. Sigue: “Cuando en 2006 TCI quiere volverse a los Estados Unidos, Clarín compra su parte, junto al fondo Fintech, de David Martínez”, agrega. El precio: US$ 1.100 millones entre desembolsos y canjes de activos. Luego, en 2007, llega la fusión entre Multicanal y Cablevisión, que Kirchner aprobó el 7 de diciembre, pocos días antes de dejarle el gobierno a Cristina Fernández.

¿Vislumbraban entonces el crecimiento exponencial de Internet que sobrevendría, en donde convergen hoy los contenidos y servicios? El consultor y especialista Enrique Carrier entiende que sí. “Aunque estuviéramos muy lejos entonces y aún no estuviera instalado el hábito de consumir video por Internet, ya se sabía que iba a haber una convergencia y que el contenido iba a ser independiente de la red. Se sabía que por ahí iba a pasar el modelo de negocios”, argumenta.

 

¿El desenlace?: 2007 a la actualidad

Este tramo de la historia comenzó tras la llamada “crisis del campo”, a partir del intento del gobierno nacional de aplicar retenciones móviles a este sector. Los medios del Grupo se convirtieron, desde la mirada del gobierno nacional, en voceros de los opositores a la controvertida medida que terminó por desempatar el vicepresidente Julio Cobos. Muchos no lo sabían entonces, pero ese hecho desembocaría en la sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA), que reemplazó a la 22.285 en 2009, y en la reelección de la presidenta Fernández, en 2011. Todo enmarcado en una lucha mediática, discursiva y judicial con el Grupo Clarín, que incluyó, además de la ley, el lanzamiento de la versión local de la televisión digital terrestre (TDT), un intento de “democratizar las comunicaciones”, para algunos, y de sacarle el monopolio a Cablevisión/Clarín para otros. Carlos Moltini es el CEO de Cablevisión desde 2006 (ingresó al grupo en 1990 y, desde entonces, fue CFO de Artear hasta 2000 y CEO de Multicanal hasta 2006). “La TDT podría haber sido un muy buen proyecto para la Argentina”, índica. Durante la charla que mantuvo con INFOTECHNOLOGY, sostiene que “hay un espacio para una televisión pública, para televisión privada y para televisión paga. Pero tenés que respetar esos estamentos; cuando lo que querés es destruir a la televisión paga desde la pública, terminas generando muchos canales que no tienen rating y no tienen un espacio comercial genuino para generar empleo sustentable”.

Marino menciona el análisis que la magíster en Industrias culturales (UNQ), Ana Bizberge, publicó en el portal Letra P: a Cablevisión la impactó más el mercado que la aplicación de la LSCA y, de hecho, en el período entre 2010 y 2015, el incremento de los negocios y la facturación del Grupo vino por el lado de la televisión por cable y banda ancha: 68 por ciento, luego 19 por ciento (del negocio de la impresión y publicación) y un 14 por ciento (de la producción y distribución de contenidos). Así debe comprenderse, argumenta la especialista, la escisión fallida que intentó el grupo para adecuarse la LSCA tras el fallo contrario que la Corte Suprema dictó en octubre de 2013 y, luego, de manera exitosa, este 2016. Esto llegó luego de que el presidente Mauricio Macri dictara el decreto 267/15, que le permite a las prestadoras de servicios audiovisuales entrar al mercado de las telecomunicaciones. La autoridad regulatoria del sector autorizó —en marzo— al Grupo a comprar Nextel. Luego, más adelante en el año —en junio—, el grupo compró espectro de 2,5 Ghz que al menos técnicamente podría usar para brindar servicio de telefonía móvil. La movida terminó de cerrarse cuando anunció la escisión —en agosto— entre la parte de la compañía que brinda cable, Internet y telefonía móvil, y la que se dedica a contenidos, radio, TV abierta, señales y contenidos digitales. Se posicionaba así para competir con las telefónicas en su propio terreno, mientras que estas últimas deberán esperar hasta 2018 (si sale un esperado decreto los próximos días) para brindar servicios audiovisuales.

Carlos Moltini, CEO de Cablevisión Fibertel

El broche llegó el pasado 9 de noviembre cuando Cablevisión lanzó Flow, una plataforma OTT que integra de manera novedosa, al menos en la región, el acceso a contenido bajo demanda y, a su vez, a contenido lineal (esto es, la programación en vivo de canales de aire y señales de cable). “El consumo de televisión dejó de ser social: ya no te sentás en un sillón con otros integrantes de la familia. Primero, se multiplicaron los televisores y después evolucionó a la pantalla en la mano, un móvil, una tablet, una notebook”, explica Moltini. Laura Lozes, gerente de Producto, sostiene que salieron del hogar: “Una empresa que nació para el hogar ahora es una empresa para personas, porque cambió la forma en que se mira TV”.

De acuerdo con Carrier, el primer objetivo de este lanzamiento es “fidelizar a los usuarios que ya tienen” porque este año “casi no ganaron usuarios nuevos”. Según García Bish, “el de Flow es un proyecto de magnitud tal que no puede ser seguido por muchos operadores, aunque todos están obligados a apuntar a otras pantallas y a permitir y aceptar que el cliente consuma fuera de la propia”.

Desde la asunción del presidente Macri, el cambio más grande dentro de Cablevisión pasa por el proceso de toma de decisiones estratégicas, sostiene Marino. “Hasta el final del kirchnerismo  dice—, tuvieron que responder a iniciativas ajenas; el kirchnerismo les marcaba la cancha en términos políticos y ellos tenían que reaccionar. Ahora toman decisiones económicas, más allá de los cambios regulatorios que los beneficiaron. En la división entre infraestructura y contenidos, por un lado, y en el lanzamiento de Flow, por el otro, hay una búsqueda de modelo de negocios. Están leyendo las audiencias, el mercado y el futuro, en términos económicos y tecnológicos.”

 

La fusión

La última novedad, conocida el pasado viernes 31 de junio, es que Cablevisión se fusionará, luego de varias idas y vueltas, con Telecom. Fintech, dueña de Telecom, tendrá el 40% de las acciones, y la empresa de Barracas se quedará con el 33%. El resto cotizará en Bolsa. Las estimaciones dicen que la facturación combinada de ambas empresas superaran los $ 80.000 millones, ya que en 2016, la primera tuvo ingresos que superaron los $ 30.000 millones, y Telecom estuvo cerca de los $ 40.000 millones. 

Clarín y Fintech ya son socios en Cablevisión Holding, donce Clarín tiene el 60% y Fintech el 40% restante.

Cablevisión, de acuerdo a fuentes cercanas al asunto, será absorvida por Telecom. Queda, por supuesto, el tramite de aprobación de los accionistas así como el de las autoridades regulatorias (son dos, la Enacom y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia).

Así se termina un ciclo que comenzó con la compra de Nextel por parte de Cablevisión, y la compra de Telecom por parte de Fintech, el fondo del mexicano David Martínez. Es, después de todo, una medida que no sorprende, maxime cuando al tomar control de la compañía en marzo de 2016, el fondo de inversión nombró a Mariano Ibañez, ex directivo de Cablevisión, como su CEO.  

Ibañez fue CEO de Cablevisión entre 2001 y 2006, antes de que fuera comprada por el Grupo Clarín.  Es un estrecho colaborador de David Martinez y fue su representante en el directorio de Cablevisión luego de haber sido reemplazado en su cargo de CEO por Carlos Moltini.

Una fuente gubernamental dentro de los organismos reguladores le dijo a este medio, horas antes de ser anunciada la fusión, que esperaban que ocurrieran pero no tenían certeza en cuanto a la fecha. 

Mientras Telecom y Cablevisión afirman que "sus respectivas estructuras operativas y técnicas son altamente complementarias y podrían ser potenciadas mediante una integración estructural, logrando sinergias en el desarrollo de Productos de Convergencia", fuentes del sector estiman que tanto Claro como Telefónica realizarán sendas presentaciones judiciales sobre cómo impactará esta fusión en el mercado de telecomunicaciones local. Estas últimas empresas mencionadas, sin embargo, ante la consulta de INFOTECHNOLOGY no tenían nada que declarar al respecto al momento de escribir esta nota.

El nuevo conglomerado se convertirá en el player más grande de las telecomunicaciones locales: tendrá en su poder el 42% del mercado de la telefonía fija; el 34% de la telefonía móvil; el 56% de Internet por banda ancha fija ty el 35% de la móvil; así como el 40% de la TV paga. El investigador y especialista en telecomunicaciones Martín Becerrra afirmó en su blog, en un texto que escribió poco después de conocerse la noticia de la fusión, que esta "expresa un hito en la concentración de los mercados de información y comunicación de la Argentina y supera todos los niveles previos, que ya eran elevados". Así, la pelota está del lado del regulador, como ya se menciono. Si bien se espera que la movida será aprobada, "el nuevo conglomerado fruto de la concentración entre Telecom y Cablevisión demandará un nuevo rediseño regulatorio a la medida por parte del gobierno nacional", según Becerra.


Cablevisión, en números

  • $ 7.994 millones de ingresos en el último trimestre

Cable

  • 3,8 millones millones de suscriptores únicos
  • -0,4% de suscriptores en el último trimestre respecto al período anterior

Internet

  • 2,1 millones de clientes
  • +8,4% de usuarios respecto a septiembre 2015

(Fuente: CNV / Balance Cablevisión presentado el 30/09/2016.)

Nota publicada en la edición nro. 231 (enero/2017) de Infotechnology y actualizada con datos de la fusión con Telecom el 03/07/2017.

 

 



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3 Comentarios

Alexander Martinez Reportar Responder

Creí haber encontrado un blog con artículos de negocios con una mirada objetiva, y me encuentro con ésta horrible bajada de línea. Una lástima, seguiré buscando

J.O. Nordeno Reportar Responder

Vergonzoso, siguen creando monopolios!! Defensa de la Competencia está mirando para otro lado mientras cuenta los billetitos de la coima...

hpuelman Puelman Reportar Responder

Parece que Mauricio está devolviendo favores, la aprobación de la opereta sale por un tubo.

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