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El fin del dinero: estas iniciativas están reduciendo el uso de billetes en la región

Cuál es la infraestructura que exige el camino a la digitalización monetaria plena, mientras empresas y startups tecnológicas focalizan en solucionar problemas como la inclusión bancaria, la informalidad y la educación financiera. El peso del obstáculo logístico y cultural.

Por Sebastián De Toma - 30 de Mayo 2017
El fin del dinero: estas iniciativas están reduciendo el uso de billetes en la región

Una escena distinta, local, latinoamericana. Tras un café rápido, gana la calle. El colectivo está ya en la parada, pero tras un corto pique que lo deja sin aire, consigue alcanzarlo. Saca el celular, lo acerca a un lector y pasa. ¿Y la SUBE? Bien, gracias. Paga con una aplicación que, a fin de mes, le debitará lo gastado vía tarjeta de crédito. Atrás quedaron los problemas para conseguir lugares que carguen dinero a una tarjeta que solo sirve (casi) para viajar en transportes públicos. Atrás quedó la necesidad de conseguir efectivo para cargar dicha tarjeta. Ahora, todo es electrónico. O debería serlo. ¿Qué falta, tecnológicamente hablando, para que en la Argentina se dé este escenario, hoy idílico, y se reduzca o desaparezca el dinero en efectivo?

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Demanda social sobra, como pudo comprobarse con el ingreso de habilitadores tecnológicos en el transporte. Verbigracia, tras el desembarco de Uber en el país, rápidamente aparecieron las soluciones que permiten pagar los viajes en taxi con tarjeta de débito o crédito. Como dice la popular frase, el miedo no es zonzo.

Bajar la barrera de entrada

Hay números que ponen blanco sobre negro sobre el sostenido crecimiento de lastransacciones electrónicas. De acuerdo a un estudio realizado por TNS Gallup, tres de cada 10 argentinos afirman que utilizan menos efectivo que antes. Si se considera a toda América latina, la cifra crece a cuatro. Esto quiere decir que la Argentina está por detrás del promedio regional, y no se debe a falta de conectividad, por ejemplo, ya que esta es superior a la media latinoamericana, por arriba de Chile y a la altura del Reino Unido.

Sin embargo, y más allá de esta incipiente presión social, todos los entrevistados para esta nota coinciden en que esta lentitud se debe a “una cuestión cultural”, a lo que suman que recién ahora el BCRA comenzó a impulsar fuertemente los medios electrónicos(al tiempo que se preguntan por qué el gobierno eliminó la devolución del cinco por ciento del IVA para las compras con tarjeta de débito de hasta $ 1.000).

DATO: De acuerdo a un estudio realizado por TNS Gallup, tres de cada 10 argentinos afirman que utilizan menos efectivo que antes. Si se considera a toda América latina, la cifra crece a cuatro.

En cualquier caso, una posibilidad para popularizar y masificar, aún más, las transacciones electrónicas es sumar al smartphone a la batalla para que desaparezca el dinero en papel. ¿Por qué el celular? Es la manera en que, con la tecnología como habilitador, podría romperse la barrera de entrada para aquellos que hoy están afuera del sistema financiero, ese hueso duro de roer para los bancos argentinos.

En la actualidad, el 67 por ciento de los argentinos tienen un telé- fono inteligente—según el Google Consumer Barometer—, “pero solo uno de cada tres tienen algún producto financiero”, argumenta Sergio Vekeselman, Country Director de BMC para América latina, en diálogo con INFOTECHNOLOGY. “Estamos por debajo del promedio a escala mundial en bancarización pero por arriba en cuanto a tecnología y acceso a internet y eso hay que aprovecharlo”, agrega Jorge Skigin, líder de los Value Engineers de la empresa mencionada.

“Para que se pueda reducir el efectivo, hay que apuntar a la base de pirámide de ingresos, ahí donde hay más uso de efectivo y la tarjeta de crédito casi no existe”, puntualiza Marcelo Fondacaro, director Comercial de VeriTran, una tecnológica argentina que se dedica a desarrollar soluciones para la industria financiera y de retail.

La imagen inicial que abre estas líneas no se encuentra muy lejana, ya no solo en el tiempo sino geográficamente: basta con cruzarla cordillera de los Andes. Hay un sistema que en Chile funciona desde hace seis meses, solo precisa de un smartphone para funcionar y ya procesa los pagos de un millón de personas. Se llama PagoRUT (el RUT, o Rol Único Tributario, es un número único similar al CUIT/CUIL argentino) y lo implementó el Banco del Estado de Chile junto con VeriTran. Funciona dentro de la App del banco, está disponible para todos aquellos usuarios que tienen una CuentaRUT (gratuita, y cuyo número es el mismo RUT, lo cual la hace fácil de recordar) y sirve para realizar pagos entre personas sin la necesidad de tener algún dispositivo técnico extra.

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“El banco busca la disminución del efectivo fomentando las transacciones en canales no presenciales”, le explica Carlos Marcuello Aguirre, gerente de Sistemas del Banco del Estado de Chile, a INFOTECHNOLOGY. Tras elegir la solución ofrecida por los argentinos, realizaron una prueba de concepto real, integrada a los ambientes preproductivos de la institución financiera, y tuvieron en cuenta la facilidad de integración con los sistemas Core y Bus de Servicios. “Lo más importante es bajarla barrera de entrada, y esto se logra porque no le consume datos de internet al pagador y entonces no hacen falta acuerdos especiales con los operadores telefónicos”, explicita Pablo Ronco, CIO de VeriTran. Por supuesto, quien recibe el pago sí necesita tener cobertura de datos, pero esto no es muy diferente de cómo funciona hoy un “posnet” (es decir, un punto de venta, por sus siglas en inglés, habilitado por la conexión a internet).

Hay otras maneras, desde la IT, de bajar la barrera de entrada. Hay otras necesidades también. No todos se dan tanta maña cuando llega el momento de pararse frente al cajero. Además, mal que nos pese, no todos saben leer y escribir. Una posibilidad para simplificar los pagos está en la implementación de controles biométricos. Es decir, validar las transacciones con medidas estandarizadas de los seres vivos o sus procesos biológicos. O, para simplificar, con la huella dactilar, el rostro o una combinación de ambos. Venezuela decidió ir por este camino.

“El banco busca la disminución del efectivo fomentando las transacciones en canales no presenciales”, le explica Carlos Marcuello Aguirre, gerente de Sistemas del Banco del Estado de Chile.

Allí todo comenzó en 2004, con la utilización de la huella dactilar como una forma de chequear la identidad al momento de ingresar a los lugares de votación. Como este sistema tuvo éxito y fue aceptado por todos los players, el Banco de Venezuela comenzó por instalar biometría en los cajeros automáticos para combatir los altos índices de fraude que tenían. Vimos que el fraude disminuyó a cero y, además, redujimos la papelería”, asevera Walter Hidalgo, gerente general de Producto del banco en cuestión. A partir de esta experiencia por demás positiva decidieron sacar un producto de pago pero que funcione de manera biométrica, sin un plástico involucrado. El sistema acaba de pasar la etapa de pruebas (con 55.000 transacciones exitosas) y ahora se lanzó al público en general: basta con poner el dedo y elegir la forma de pago. Con el conocido problema de la escasez de efectivo en ese país, puede decirse que convirtieron un problema en una oportunidad de negocio.

Guillermo San Agustín, CEO de la compañía argentina que lo implementó, Ex-Clé, dice que el pago biométrico implica ir un paso más allá a la desaparición del dinero: su desmaterialización.“Con un teléfono se puede verificar cualquier persona que tenga tus datos, la huella es única e intransferible.”

¿Y por casa cómo andamos?

Mientras tanto, el BCRA impulsa la ampliación de las transacciones electrónicas. La primera medida visible fue la posibilidad de contar con un alias que funcione como identificador de la Clave Bancaria Uniforme, ese número interminable que es más difícil de recordar que el nombre de usuario de ICQ. Y la última novedad es el DEBIN, una transferencia electrónica de divisas pero con la particularidad de que podrá ser iniciada por el cobrador y quien tiene que realizar el pago sólo debe aceptar la operación. Funcionará tanto desde el Home Banking como desde el smartphone y estará disponible desde julio de este año.

RedLink y Prisma son los operadores más fuertes del mercado, aunque a la segunda se le haya colocado un tímido cartel de venta encima. Desde la empresa parte del Grupo Banco Provincia, “además de las conocidas plataformas de Home Banking (Link desarrolla los home bankings customizados de 32 Bancos) y más de 24 plataformas mobile (Mobile Banking customizados a más de 20 bancos, Soluciones de Seguridad con Soft Token y app de promociones), Red Link desarrolló toda la suite de servicios PEI (Pago Electrónico Inmediato)”, dice Jorge Larravide, su gerente Comercial.

Son dos, básicamente: Uno es Vale PEI, una billetera multibanco, gratuita y segura para enviar dinero con la misma facilidad que enviar un whatsapp que permite “enviar dinero con acreditación inmediata a cualquier contacto, ya sea que tenga la aplicación, o un Alias CBU, una CBU y también para quienes no están bancarizados”, desarrolla. El otro es Mob PEI, “una solución orientada a comercios para que cobren sus ventas con PEI, recibiendo tarjetas de débito de cualquier banco del sistema financiero, con acreditación inmediata y sin ninguna comisión hasta los valores fijados por la normativa ($ 3,5 millones de ventas anuales)”, cuenta el ejecutivo de Red Link.

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Para Larravide, la reducción del uso de dinero físico “se apalanca no sólo en la tecnología disponible, sino en el deseo de los usuarios de operar con mayor comodidad y en los comercios que están expandiendo la aceptación de medios electrónicos, especialmente los PEI”. Esto permitirá que permite que “tanto los usuarios más jóvenes acostumbrados a la tecnología, como las personas de edad avanzada que cobran sus jubilaciones y pensiones en cuentas bancarias, tengan nuevas alternativas más simples y seguras por las que no tengan que utilizar dinero en efectivo para todas sus operaciones”, argumenta. 

Desde el lado de Prisma, están llevando adelante varias iniciativas para incentivar el uso de medios electrónicos de pago aunque su gerente de Desarrollo y Marketing, Tomas Reboursin, admite que “hay aún una gran oportunidad por explotarse en el país” y, por esto, es que están “avanzando con varias estrategias para poder ganarle al efectivo”. Una de ellas, relata, se vio cristalizada con el lanzamiento de Todo Pago (TP), un ecosistema de pagos digitales que incluye varios productos: un mPOS que se conecta al celular y que comienzan a aprovechar taxistas, comercios chicos y hasta feriantes; la billetera digital, que facilita las compras de e-Commerce, porque las tarjetas se cargan una sola vez y luego se utiliza el sistema de TP cuando llega el momento de abonar una compra electró- nica sin necesidad de tener el plástico encima y sin tener que teclear elCVV2, la clave de seguridad de tres dígitos que validan las operaciones con plástico; y el botón de pago para sitios de e-Commerce.

Para Larravide, la reducción del uso de dinero físico “se apalanca no sólo en la tecnología disponible, sino en el deseo de los usuarios de operar con mayor comodidad y en los comercios que están expandiendo la aceptación de medios electrónicos".

“Hemos incorporado, dentro del ecosistema TP, la posibilidad de hacer transferencias de persona a persona, con los medios de pago que el cliente haya cargado, ahora que el BCRA decidió que sean gratuitas”, continúa. Volviendo al mPOS, Reboursin cuenta que han pasado los 80.000 aparatos distribuidos, con una recurrencia de uso muy alta. Reconoce, además, que están probando sistemas biométricos similares a los que ya usa Venezuela en sus cajeros y agrega que la van a comenzar a usar en TP. Para cerrar, menciona que están realizando una “reingenieria” de la plataforma de pagos online Pago MisCuentas, que incluirá en el futuro el desarrollo de una aplicación móvil.

Hay una barrera que se suma cuando de masificar los pagos electrónicos en la Argentina se trata: la geográfica. No es lo mismo intentar realizar un pago con tarjeta en la Ciudad de Buenos Aires que en alguna capital de provincia por fuera de Rosario, Córdoba y algunas más. Desde la empresa procesadora de pagos electrónicos First Data, adquirente en la Argentina de la tarjeta de crédito Mastercard, su gerente General para el sur de América latina menciona que una de las dificultades actuales es que para cobrar electrónicamente el interesado debe tener si o si una cuenta bancaria.

“Estamos trabajando junto al BCRA y el resto de los bancos para minimizar todo lo que tenga que ver con requerimientos específicos para que un comercio pueda tener la oportunidad de operar en el mercado electrónico”, menciona. Una posibilidad, que ya ofrecen, es Mi Posnet, similar a la solución de TP.

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Por su parte, desde MercadoPago (MP) mencionan distintas iniciativas que están llevando a cabo junto con empresas privadas y al Estado que ayudan a la caída en desuso de los billetes: la marca de mochilas Legión Extranjera, en su isla del Alto Palermo Shopping, sólo recibe pagos a través de MP (nada de efectivo); en Axxion Energy permiten pagar con códigos QR; y, aunque aún no está en funcionamiento, MP selló una alianza con el gobierno porteño para que aquellos taxistas que decidan utilizar la App Buenos Aires Taxi (por ahora en beta) puedan cobrar a través de la plataforma de pago, revela Mariano Garrasino, director de Ventas, Desarrollo de Negocios y Marketing en MercadoPago.

Más allá de las cuestiones culturales, Javier Rosenberg (responsable de Marketing de Worldline, empresa dedicada a los servicios financieros) menciona un ítem adicional que no tiene que ver con la tecnología pero que, en la Argentina, lo condiciona: los transportes de caudales. “Estarías tocando muchos intereses”, dice. “Porque a nivel tecnología y seguridad hoy está todo dado para hacerlo”, agrega. Y, sin embargo, argumenta Pablo Ronco, “la tecnología tiene que ser un habilitador que no restrinja el ingreso de nadie; hay que evitar desarrollar soluciones monopólicas que difícilmente puedan masificarse”.


Costos y posibilidades

Una de las cuestiones a tener en cuenta cuando de incorporar tecnología se trata es si resulta económicamente rentable. Esto puede darse porque el retorno supere amplia y rápidamente a la inversión y, además, qué tan complicado resulta para masificarlo entre la base de clientes.“A un banco, cada cliente le cuesta hasta US$ 40 por año”, dice Fondacaro, de VeriTran.

En general, es el comercio el que lo paga, con el tres por ciento de comisión por cada operación. Y también el cliente, cuando le cobran la renovación de tarjeta. Entonces, esto lleva a que las barreras para emitir tarjetas sean altas, con muchos requisitos. Pero, con la incorporación de tecnología, habrá que distribuir menos billetes en los cajeros y distribuir menos plásticos y papeles. Y, si los “posnet” son cada vez más sencillos y más baratos, entonces los costos van a empezar a bajar. Así, los bancos van a poder darles productos financieros a más personas.

En este sentido, Skigin, de BMC, señala que una transacción física cuesta hasta US$ 4 versus los US$ 0,40 de una electrónica. El roadmap de inclusión de tecnología no termina únicamente con ella, y más si el objetivo es que desaparezca el efectivo circulante. Hay que apuntar a realizar un cambio cultural. Por esto es que el Banco del Estado de Chile está trabajando en la implementación de otros proyectos orientados a la educación financiera de sus clientes, en los que les informa y enseña a utilizar los distintos canales de atención. Además, buscan incluir a la mayor cantidad de personas posibles, por lo que están dedicados “a crear sistemas más inclusivos para segmentos de la población como los no videntes, personas con capacidades distintas, adultos mayores, en definitiva, todas las que tienen menor acceso a la tecnología”, expresa su gerente de Sistemas.


Versión de la nota publicada en la edición nro. 235 de Infotechnology (abril/2017).



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2 Comentarios

Puchuni Indumentaria Infantil Reportar Responder

Todo perfecto ,pero en paises normales , estados angurrientos ,comunas angurrientas , que pueden sin tupe entrar a tu cuenta bancaria y sacarte dinero a cuenta de tal o cual impuesto ........no va a funcionar .

Santiago Galli Reportar

De acuerdo, ademas del gran porcentaje de economia en negro que tampoco puede hacer operaciones en blanco obviamente

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