Negocios

El estado de los centros de I+D en la Argentina

 En la última década, varias compañías internacionales y argentinas optaron por armar espacios de desarrollo locales, desde los cuales comercializar al exterior. La práctica actual y hacia dónde se dirige.

30 de Noviembre 2012
El estado de los centros de I+D en la Argentina




La Argentina es un país atípico. Muchos aún no lo ven como un mercado tecnológico, sin embargo, es uno de los pocos países emergentes que desarrolló una planta de uranio enriquecido, utilizando tecnología local e importada y gestionando el proyecto de inicio a fin. En este marco, y empujados por una calidad de talento IT superior a la de otros mercados, además, de costos laborales que, en su momento, favorecían la radicación local, gran cantidad de empresas multinacionales y locales elegieron a la Argentina para montar sus centros de Investigación & Desarrollo (I+D). Gustavo Guaragna, integrante de la Comisión Directiva de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI) recuerda las causas que contribuyeron en ello.

computadoras
Un poco de historia

“En algún momento, la Argentina estaba muy bien posicionada en temas de computación. Los sucesivos golpes que sufrió toda la investigación en la Argentina repercutieron también en el desarrollo en informática. Adicionalmente, la tecnología tuvo que luchar para encontrar su lugar dentro de los centros de investigación, ya que era vista como una disciplina menor”, comenta, destacando el camino sinuoso que debió sortear la informática para hacerse un lugar de privilegio dentro de la comunidad de investigación argentina. “De hecho, el Conicet no la incluyó como disciplina hasta hace poco tiempo”, relata.


Hoy, existe una gran variedad de centros que hacen I+D, centros de universidades y del sector privado. Un ejemplo académico es el ITBA. “El Instituto Tecnológico de Buenos Aires contribuyó, en los últimos años, a través de seis iniciativas: el centro de Calidad Integral de Software, de Innovación en Animación y Videojuegos, de Inteligencia Computacional, de Seguridad Informática, de Extracción de Información y de Interacción Hombre-Dispositivo y Usabilidad", enumera Norberto Lerendegui, director de la Escuela de Ingeniería y Tecnología del ITBA.

Asimismo, existen fundaciones y grupos auto-organizados que realizan tareas de I+D. “Dentro de este último grupo, se encuentra la Fundación Sadosky, cuyo objetivo es realizar transferencia de tecnología y potenciar los proyectos de colaboración entre la academia y la industria”, aclara Guaragna.

Productos empresariales
Hasta hace poco, crecía también el número de empresas que optaban por montar sus centros de I+D en nuestro país. Una de las pioneras es Oracle. La firma posee centros de desarrollo en distintos países de América latina. El de la Argentina abrió en 1999 y se encuentra en el Parque Austral, en Pilar, en la provincia de Buenos Aires. Siempre se focalizó en el desarrollo de soluciones de Business Process Management o Administración de Procesos de Negocios (BPM). Este producto se utiliza para crear y manejar el proceso departamental, empresarial e interempresarial de un negocio. Desde Pilar, Oracle desarrolla las nuevas versiones de esta tecnología a nivel mundial. “Esta división está exclusivamente dedicada a la investigación y el desarrollo de productos empresariales a nivel mundial. El equipo está involucrado tanto en la definición de los estándares de BPM como en la implementación de los mismos”, cuenta Eduardo Rubio, director senior de Desarrollo de BPM en Oracle.

Plantar bandera
El centro de Investigación y Desarrollo de Motorola, en Córdoba, fue el primero que se instaló en esa provincia. Corría el año 2001 y, por aquel entonces, la empresa firmó un convenio con el Gobierno por el cual obtenía ventajas impositivos a cambio. “Recibimos los beneficios por tiempo limitado: cuando la empresa se dividió, en 2010, los perdimos", recuerda Diego Rubio, responsable del Centro de Desarrollo de Motorola en Córdoba.
El centro de Motorola se dedicaba, en sus inicios, a desarrollar software. Se buscaba producir soluciones de alta calidad y bajo costo, asociado con otros productos. “El trabajo era más interno y más acotado en lo que respecta a nuevos desarrollos e investigación. Pero, en los últimos años, se cambió radicalmente el foco de investigación del centro. En este momento, trabajamos en productos de nuevas tecnologías que están llegando o que todavía no están disponibles. Tenemos alta participación en diseño, investigación y desarrollo”, comenta el ejecutivo y recuerda que los productos que salen de Córdoba se comercializan en todo el mundo. “Tenemos clientes en Europa, los Estados Unidos y Centroamérica", específica.

Desde acá para el mundo
Otra que optó por el talento local fue Intel. La firma creó Intel Architecture Labs, desde donde se desarrollaban standards como USB y Bluetooth. Ese laboratorio evolucionó y se convirtió en Intel Labs, la organización de I&D. En nuestro país, Intel tiene un centro de desarrollo en Córdoba, que se instaló en 2006, llamado Argentina Software Design Center (ASDC). Sus operaciones comprenden la creación y el desarrollo de productos de software para diferentes áreas, desde servidores y clusters de computación de alto rendimiento (HPC) hasta notebooks, ultrabooks, PC de escritorio, tabletas y dispositivos móviles. “El ASDC es el único centro de Intel en América latina desarrollador de productos y servicios propios, que exporta al mundo”, manifiesta Manny Vara, educador de Tecnología de Intel Labs. El centro local es uno de la red de laboratorios de Intel que se reparten entre los Estados Unidos, España, Alemania, Taiwán, China, India, México, Rusia, Egipto y la Argentina. Aquí, cuenta con casi 1.000 investigadores. Cabe recordar que el presupuesto anual de esta compañía en I+D es de u$s 6.000 millones a nivel mundial.

Según comenta el ejecutivo de Intel, en los últimos tres años, han cambiado bastante la manera en la que se trabaja en I&D, también en la Argentina. Antes, el enfoque era desarrollar tecnologías para nuevos productos de Intel y, además, trabajabar con la industria para desarrollar estándares. Ahora, tienen un enfoque mucho más amplio. “Tenemos laboratorios que todavía están enfocados en desarrollar productos para Intel, por supuesto, pero tenemos, otros, que están explorando tecnologías que no estarían en el mercado hasta dentro de diez o quince años”, revela Vara.

Otra diferencia significante es que, desde hace un año, Intel cuenta con laboratorios que trabajan directamente con universidades, que son financiados por la compañía, con inversiones que alcanzan los u$s 3 millones en cada centro. “Los proyectos que se realizan allí también son para explorar tecnologías en crecimiento, como lo son los coches inteligentes, seguridad, cloud computing, entre otras. Además, la tecnología que se desarrolle en esos centros es open intelectual property, es decir, que pueden ser usadas por cualquier empresa o por otros investigadores que no trabajan directamente con nosotros”, asegura Vara.

Desde la concepción
Pragma Consultores es una empresa que nació con una fuerte impronta académica e importante foco en I+D, ya que sus fundadores son tres profesionales argentinos que trabajaron como investigadores en el exterior. “Lo que buscábamos era fundar una empresa diferente, aprovechando el nicho en temas de ingeniería de software, que era algo que en el mundo se estaba desarrollando, pero era muy incipiente en el país. Nuestro objetivo era ofrecer un enfoque completamente diferente, a la hora de brindar nuestros servicios y presentar soluciones innovadoras”, comenta Daniel Yankelevich, CEO de Pragma Consultores a este medio. Como ejemplos el directivo resalta la introducción de conceptos de data quality. “También fuimos los primeros en América latina en hablar de ‘QA Factory’, con una idea integral de encarar la calidad de software. Si bien, hoy, son términos comunes, no lo eran 17 años atrás”, sostiene Yankelevich.

Según relata, en Pragma, el trabajo de investigación y desarrollo no es realizado por un grupo aislado sino por la misma gente que brinda servicios al cliente y que está en el día a día de los proyectos. “Nuestros profesionales pueden participar por un período en un proyecto de investigación y, luego, volver a uno en lo de un cliente o uno interno. La forma de trabajar es por proyecto y se asignan los recursos necesarios para concretar cada uno”, cuenta. Sobre esos proyectos comenta: “En 2011, invertimos más de$ 700 mil, en la Argentina, en el desarrollo de nuevos servicios y productos. Para 2012, estimamos terminar con un monto cercano a $ 1 millón".

Investigar remotamente
Aunque IBM comenzó a hacer investigación pura desde hace más de 60 años, en nuestro país, no cuentan con un lugar físico que actúe de centro, pero sí con un grupo de investigadores que trabajan remotamente. “Actualmente, los investigadores de IBM están redefiniendo la manera de descubrir fuera del laboratorio y desafiar el status quo para resolver algunos de los problemas más complejos del mundo. IBM Research es una comunidad global de pensadores que trabajan con un objetivo común: el progreso”, explica Guillermo Manzato, líder del equipo de investigación SilverGate de IBM Argentina.

El ejecutivo hace hincapie en que el compromiso de IBM con la innovación es parte de su historia y está en el ADN de su empresa “Por ejemplo, en 2011, la compañía lideró el ranking de registros de patentes por 19° año consecutivo, con un total de 6.180 patentes”, explica Manzato.

El grupo de investigación y desarrollo SilverGate se creó en 2007, con tan cuatro personas. Comenzó dando servicios de ingeniería al centro de I+D Almaden Research Center, en California, Estados Unidos. Con los años fue creciendo y, actualmente, trabaja en equipo con varios laboratorios y unidades de negocio de IBM, a nivel mundial. “SilverGate es un equipo de investigación propio de IBM Argentina y, aunque no es uno de los 12 centros de I+D de IBM, trabajamos activamente con varios de ellos y formamos parte integral de algunos de los equipos que allí se desempeñan. Hoy, somos más de 20 personas, con la particulaidad de que trabajamos de forma remota, desde nuestras respectivas casas. Tenemos investigadores en Capital Federal, Gran Buenos Aires, Córdoba y Neuquén”, especifíca Manzato. Aunque no revelan números locales, desde IBM cuentan que invirtieron, a nivel mundial, u$s 6.300 millones, en I+D, sólo en 2011. En la última década, la compañía lleva invertidos u$s 60.000 millones en éste área.

La calidad del talento sigue siendo la mejor tarjeta de presentación de la industria IT local. Lo confirmaron también varios de los principales responsables de firmas del sector, reunidas en el evento anual Encuentro de los Líderes, que organizaron El Cronista Comercial y Revista Apertura, la semana pasada. Pero, según el consenso de los ejecutivos responsables de IBM, Accenture y Globant, la apuesta local pasa hoy por saber incrementar el nivel de valor agregado de los desarrollos. Mientras, la incógnita está marcada por el impacto que tendrán las inconsistencias de la economía argentina al respecto.

 La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el suplemento IT Business de El Cronista (27/11/2012).



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