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Negocios

¿Cómo funciona, realmente, el negocio de los autos autónomos?

Los vehículos autónomos prometen generar horas de ocio para sus conductores. El auto se transforma en un canal de consumo de redes sociales y entretenimiento, creando una nueva oportunidad de negocios en tiempo real.

Por Hernán Murúa - 26 de Diciembre 2016
¿Cómo funciona, realmente, el negocio de los autos autónomos?

Cualquier cliente puede tener un auto pintado del color que quiera, siempre y cuando sea autónomo, podría afirmar Henry Ford muy pronto, si renaciera de entre los muertos. En efecto, se sabe que los vehículos autoconducidos representan uno de los próximos hitos tecnológicos. Tanto Google como Ford, GM o Audi, Uber o Alibaba, y hasta la plataforma de carpooling Lyft están probando sus propias unidades. Sin embargo, la tendencia anticipa un cambio de paradigma más allá del core del mundo de los autos, según los testimonios de expertos relevados en la última edición de Futurecom, la feria de tecnología realizada hace una semanas en San Pablo, Brasil. “La industria automotriz siempre dictó las reglas del mercado a las que el consumidor debía adaptarse. Pero hoy, la realidad es completamente diferente.


El consumidor tiene la posibilidad de decidir y está interesado en mucho más de lo que la industria le ofrece. Lo importante ya no es el tamaño del motor, sino los valores que van a incidir en que una persona adquiera una u otra marca. La industria corre contra reloj para atender mejor al cliente”, advirtió al respecto Ricardo Bacellar, director para la industria automotriz de KPMG.

 

“Cambió el foco del producto hacia el cliente, que ya no es consumidor sino usuario. Por eso, el sector debe repensar su modelo de negocio, de uno focalizado en el producto a uno de servicios. Todavía estamos en esa transición y los nuevos modelos no están claros. ¿Será el vehículo un único punto de conexión? ¿O será sólo una parte más de una cadena que incluya a las viviendas o a las propias personas? En cualquier caso, deberá cocrear esos nuevos modelos junto con sus clientes”, coincidió Fernando Mattoso Lemos, vicepresidente de tecnología para América latina de Oracle. En otras palabras, sería la primera vez que la industria automotriz advierte que el cliente tiene la razón, pero todavía no sabe cómo dársela (¿salvo Tesla?). “El auto no va a ser el centro de ese nuevo ecosistema, sino sólo una parte. El centro va a ser el usuario. El escenario todavía está en construcción, pero la industria va a tener que cambiar la forma de hacer en toda su cadena”, admitió Flavio Cardoso, responsable de servicios conectados para América latina de Fiat.

 

En un reciente artículo, titulado “5 Reasons Why The Music Industry Should Care About Autonomous Vehicles”, por caso, la periodista Cherie Hu explicó que la inminente ola de vehículos autónomos debería introducir una gama más amplia de tecnologías de vanguardia a la experiencia multimedia en el automóvil, pero también miles de millones de horas de tiempo libre en las manos de sus conductores. A razón de 50 a 100 minutos diarios per cápita, sería “uno de los pocos ejemplos sobre cómo la innovación puede incrementar la torta de tiempo y espacio disponible para el consumo de medios y publicidad”. ¿Pero cuáles serían esas enormes oportunidades de negocios que abre un mundo de conducción totalmente autónomo? A priori, podría añadir hasta 22.000 millones de horas de consumo adicional de medios de comunicación todos los días y US$ 20.000 millones en ingresos adicionales de video, de acuerdo con la firma de servicios profesionales EY. Incluso podría sumar ingresos totales por los contenidos para vehículos autónomos de hasta US$ 137.000 millones en los próximos cinco años, según PwC.

La pregunta eterna: ¿quiénes pueden beneficiarse de esta vanguardia en América latina? No otros más que YouTube, dueña del 26 por ciento del tráfico móvil de Internet en la región, junto con Facebook, con el 23 por ciento; WhatsApp, con el 8 por ciento y triplicando su participación en sólo dos años; e Instagram, con el 5 por ciento, a juzgar por las estadísticas brindadas por Regis Martins, gerente de Sandvine, empresa global de servicios de red de banda ancha. Es que al igual que los smartphones disrumpieron el negocio de los medios de comunicación gracias a la concentración de todo el tráfico móvil en un solo dispositivo, los vehículos autónomos podrían hospedar numerosas aplicaciones y formatos de contenidos, desde música y video hasta juegos y apps utilitarias, en un único panel de control integral, posicionándolos como jugadores cruciales en el futuro de la Internet de las Cosas. “Hoy, ya la gente compra un auto porque está conectado a Internet. Entonces, el vehículo va a convertirse en un canal de prestación de servicios, como lo es el smartphone. Para eso, las automotrices van a tener que traer la experiencia del usuario adentro de sus fábricas”, añadió en ese sentido Fernando Faría, head de sector público de SAP, que cuenta con un proyecto en conjunto con BMW y otras cinco ensambladoras para ofrecer promociones de servicios al conductor. Como no podría ser de otra manera, además, la capacidad de los vehículos de proporcionar experiencias de visión de 360 grados también sugiere un posible canal para la distribución de realidad virtual y aumentada, ofreciendo experiencias más envolventes de consumo de publicidad. De hecho, Ford patentó este año un sistema de entretenimiento en el parabrisas del coche sin conductor. Por otro lado, tal inmersión también hace de los vehículos autónomos una plataforma ideal para experimentar con el acceso a datos detallados de localización y consumo, que permitan brindar publicidad dirigida, sensible al destino y a la duración de cada viaje.

“El cambio va mucho más allá de la tradicional propiedad de un auto para pasar a una experiencia de movilidad conectada. El auto va a ser un integrador de servicios de movilidad. Para los próximos cinco años, de hecho, proyectamos un auto capaz de practicarle un chequeo de salud al conductor y de proponerle una conducción autónoma si no lo encuentra saludable. O que permita hacer teleconferencias sobre el parabrisas mientras se realiza la conducción autónoma”, completó Pablo Averame, gerente General de Estrategia de Producto de Peugeot.



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