*

Bitcoin (24h)
4.96% Ars
49231.65
Bitcoin (24h)
4.96% USA
2828.03
Bitcoin (24h)
4.96% Eur
$2424.38
Negocios

Billetera mata galán: los detalles del impensado acuerdo Microsoft-Redhat

Tras la batalla entre software libre y propietario, Microsoft y Red Hat sellaron la instancia local de un acuerdo comercial que abre posibilidades tanto a estas compañías como a sus clientes.

Por Sebastián De Toma - 25 de Noviembre 2016
Billetera mata galán: los detalles del impensado acuerdo Microsoft-Redhat

El 3 de febrero de 1976 William Henry Gates III (conocido, luego, solamente como “Bill”) escribió y dio a conocer una carta abierta a los “hobbistas”, como se conocía por entonces a los usuarios de las primeras computadoras. El término “hobby” se utilizaba porque muchas de las máquinas las armaban los mismos usuarios o, como mínimo, programaban su propio software. Gates y su socio, Paul Allen, luego de ver la computadora Altair en la portada de Popular Mechanics, decidieron desarrollar un BASIC específico para ese equipo en dos versiones: una venía desarmada para que los “hobbistas” la armaran por su cuenta, mientras que la otra venía “lista para usarse”. En la carta, el fundador de la por entonces Micro Soft se quejaba de que los “hobbistas” copiaban su lenguaje de programación sin comprar el programa o siquiera pagar por su uso. “¿Quién puede hacer un trabajo profesional por nada?”, se preguntaba Gates por entonces. Así comenzó la larga batalla entre el pope de la empresa creadora del sistema operativo Windows y aquellos que apostaban al software libre. Incluso en el año 2000, Steve Ballmer —entonces CEO de Microsoft—comparó al software libre con el comunismo. Tiempo después, en 2001, la analogía alcanzó ribetes mortuorios: “Linux es un cáncer que se pega a todo lo que toca”. Como se ve que no era suficiente, Ballmer decidió llamarlos “hippies”. Flash forward a 2015.

Bill Gates

Microsoft ya no es el gigante que supo ser en la era de las PC pero mantiene un enorme peso en el ecosistema IT. Y los “hobbistas” ya no son el enemigo: Red Hat, una empresa basada en software libre se ha convertido en un jugador importante de la tecnología para empresas y acordó con la gigante de Redmond trabajar juntas para llevar su distribución de Linux orientada a las empresas, RHEL (Red Hat Enterprise Linux), a Azure, la nube de Microsoft. RHEL será la versión de Linux “preferida” dentro de la nube de Microsoft. Ahora esta última “ama Linux”, según el actual CEO, Satya Nadella. Hasta Ballmer declaró su amor por su sistema operativo. No es para menos: desde que Nadella anunciara su cariño y diera vuelta el rumbo de la empresa, las acciones —que con Ballmer habían perdido 40 por ciento de su valor—crecieron 50 por ciento, según la agencia Reuters. Y de hecho, Azure utiliza Linux para correr partes de su nube. Mientras tanto, en la Argentina, el jueves 20 de octubre, por lo menos 1.000 personas se dieron cita en uno de los salones de convención del hotel Hilton, en Puerto Madero. Desfilaron funcionarios públicos, personalidades del sector y hasta Santiago Lange, ganador de una medalla de oro en los recientes Juegos Olímpicos. Al recorrer el salón, uno se encontraba con stands de las empresas de tecnología más importantes del mundo: IBM, Intel, la nueva Dell-EMC... Microsoft estaba, claro. Pero cerca de la puerta que daba al lobby, estaba la mesa de la Cámara Argentina de Software Libre. ¿Mezcla rara? Ya no, y menos después del acuerdo entre Red Hat y Microsoft. La ocasión era propicia para tamaña concurrencia y tanto despliegue: este año se cumplen 10 años de presencia de Red Hat en el país. Luego de todas las charlas que tuvieron lugar durante el Red Hat Forum 2016, porque de ese evento estamos hablando, Sebastián Biagini (Country Manager de Red Hat para la Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia) y Diego Bekerman (director General de Microsoft para la Argentina y Uruguay) refrendaron el acuerdo global entre ambas compañías con un apretón de manos “histórico”, de acuerdo con varios de los testigos presentes en el lugar.

Cruce de caminos

El acuerdo es la culminación de un camino para Red Hat y Microsoft. La compañía del sombrero rojo, que nació en 1993 de la mano de Bob Young y Marc Ewing, creció con un modelo de negocios al cual no muchos dentro de la industria le veían futuro: profesionalizar el desarrollo de software de código abierto, ofreciendo soporte técnico, entrenamiento y servicios de integración a partir de suscripciones. Y no le fue mal: a escala global puede decirse que es la única empresa multimillonaria que basa sus negocios en el código abierto, estatuto que alcanzó en 2012, cuando reportó ingresos por US$ 1.130 millones. Pero para continuar con el crecimiento, necesitaban hacerle un upgrade a sus servicios y llevarlos a la nube.

Jim Whitehurst

En 2013, Jim Whitehurst, el CEO de la empresa, dijo durante una entrevista con el portal Infoworld.com que “no trabajar con Microsoft” no resultó “un impedimento” para llevar adelante sus negocios y negó que estuvieran “buscando alcanzar un acuerdo” con ellos. Sin embargo, los negocios y las necesidades lo hicieron repensar la estrategia. Y ahí se encontraron con las propias ganas de Microsoft, que está virando del modelo de licenciamiento de software —que creció al calor de la era de las PC—a uno en donde la nube tendrá un lugar central. Corresponde puntualizar algunos motivos para el acuerdo entre las dos compañías. RHEL, la distribución de Linux estándar dentro de la IT corporativa, no corría en Azure hasta el acuerdo de finales del año pasado. Además, Azure estaba creciendo en términos de popularidad dentro de la comunidad que utiliza Linux y ya ofrecía compatibilidad con otras distribuciones de este software, como OpenSuse, Ubuntu y CenOS, por citar algunas. Entonces, las resistencias de ambos lados se terminaron cuando se encontraron con una situación que, a nivel empresarial, es win-win para ambos: RHEL es ahora parte fundamental de un ecosistema que crece con la fuerza del tamaño y la capacidad de lobby del gigante, y Microsoft se asegura una unión estratégica con quien lleva “la 10” de un segmento de la industria que corre el 25 por ciento de las máquinas virtuales existentes en Azure. Ambas empresas apuestan a una nube híbrida, que les ofrece lo mejor de ambos mundos: efectividad para tratar datos sensibles para el negocio, por un lado, y altos niveles de rendimiento y escalabilidad, por el otro. De hecho, según la encuesta CloudView de 2016, de la consultora IDC, 70 por ciento de los usuarios empresariales de nube se enfocan en el modelo híbrido para planear la estrategia de IT para los próximos dos años. El presidente de Productos y Tecnología de Red Hat, Paul Cormier, admitió durante la presentación del acuerdo que éste fue motivado por la presión de los clientes, “además de las necesidades de interoperabilidad y de compartir tecnología de dos compañías que conviven en el mercado motivaron el acuerdo”, según explica Sebastián Biagini en diálogo con INFOTECHNOLOGY. Diego Bekerman, en la misma línea, dice que cuando piensan en la nube “como habilitador para las empresas”, tienen en mente la capacidad de que estas “puedan crecer en un entorno más flexible, abierto, interoperable, y que les permita generar espacios híbridos para aprovechar el potencial que les da la nube en términos de crecimiento y de ahorro de costos”. Y ya en referencia al alcance de la alianza a escala local, el ejecutivo de Microsoft comenta que ven que “muchas empresas con código abierto quieren maximizar la nube, y con Azure y Red Hat juntos les podemos dar esa oportunidad de trabajo en equipo”.

Daniel Coletti, CEO y fundador de XTech , empresa dedicada a la consultoría en software libre, y presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Software Libre (CAdESoL), argumenta que la alianza es parte de “un camino inevitable” que tenía que realizar Microsoft. “Ellos vieron que hay que irse a la nube y, a la vez, mantener todas las licencias del uso del software privativo”, explica. Y aclara que “es algo que vienen haciendo desde hace un montón de tiempo de manera informal”. Según Tim Yeaton, vicepresidente Senior de Infraestructura Empresarial de Red Hat, “Microsoft se ha reinventado a sí misma, se han transformado en una empresa muy pragmática, muy enfocada en la nube y ha adoptado Open Source”.

¿Quién gana y quién pierde?

Satya Nadella

Hay aquí dos posibles miradas. Una es aquella que plantea que Red Hat bajó las banderas de la “libertad” y se asoció con el “diablo”. Y otra visión afirma que Microsoft tuvo que doblegarse ante el avance del software libre. Por supuesto, hay una tercera posibilidad: que las necesidades del negocio estén por encima de las disquisiciones filosóficas, ideológicas y hasta legales (las batallas por las licencias con que alguna vez —en 2007— Microsoft amenazó a Red Hat y a Novell). Pragmatismo, esa palabra mágica que abre la mayoría de las esposas que suelen maniatar a las empresas, grandes y chicas por igual. Esta es la visión de Coletti, quien piensa que la alianza les sirve a los dos. Es una “nueva fuente de ingresos para Red Hat” y le da a muchos clientes de Microsoft “lo que ellos quieren: interoperabilidad y soporte para RHEL en Azure”, puntualiza. Leandro Monk, fundador de la cooperativa de software libre gCoop y presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo de Tecnología (FACTICC), no es tan benigno como su colega: “Hace ocho años, (Microsoft) decía que los del software libre eran ladrones, que no tenían modelo de negocio y que no era seguro”, recuerda. “Un montón de cosas fueron cayendo por su propio peso; si hasta tuvieron que armar su propio Microsoft Open Source y liberar software”, subraya. Y remata con que, para él, estamos frente a “una victoria del software libre, que desmiente el discurso de más de quince años en su contra”. Y comenta, en este sentido, que Microsoft adoptó el modelo de abono de servicios de Red Hat: “Adopta la venta de servicios (de nube), y si puede venderá alguna licencia”, dice. “Está cambiando el modelo de negocios del software en general y Microsoft, en este caso, está llegando tarde”, cierra el representante de FACTICC sobre el acuerdo que sellaron en Argetina Diego Bekerman y Sebastián Biagini. ¿Es este el futuro de Microsoft? ¿El pragmatismo de Red Hat le rendirá los dividendos esperados? Las preguntas quedan planteadas. Sólo el tiempo, que en tecnología suele pasar muy rápido, lo dirá. Lo que sí es seguro, con el diario del lunes bajo el brazo, es que la carta de Gates (como mínimo) quedó anticuada y que el entusiasmo de quienes presenciaron el apretón de manos local está justificado.

 

US$ 232,29 millones fueron los ingresos operativos globales de Red Hat en 2014

US$ 19.860 millones fueron los ingresos operativos globales de Microsoft en 2016.

 


Publicado originalmente en la edición impresa nº 230 de Infotechnology.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Notas Relacionadas