*

Negocios

Así JP Morgan y Goldman Sachs ganan millones apostando a la tecnología

Los bancos en los Estados Unidos buscan posicionarse como empresas tecnológicas. Para lograrlo apuestan al Machine Learning y a los sistemas predictivos para mejorar sus negocios y volverlos más rentables.

23 de Junio 2017
Así JP Morgan y Goldman Sachs ganan millones apostando a la tecnología

La tecnología es el centro de lo que hacemos”, asegura el banco JPMorganChase en su último reporte. Basta un número para ver qué tan cierta es la afirmación: el presupuesto que en 2016 destinaron al área fue de unos US$ 9.500 millones. Casi un tercio de ese dinero fue a nuevas iniciativas.

El banco, el mayor de los Estados Unidos, no es el único que lo hace, sino que se trata de una tendencia en el sector financiero que apuesta cada vez más a sistemas predictivos y a la inteligencia artificial para mejorar la rentabilidad. Las opciones son variadas y dependen de los negocios de cada área. Hay proyectos para inversores y aplicaciones para la banca minorista. Todas las posibilidades tienen algo en común: algoritmos y Big Data.

Leer más: Una de las financieras más grandes del mundo ve negocio en minar Bitcoins

La incursión de los bancos en el mundo digital no es nueva. Desde plataformas de Home Banking hasta aplicaciones de celulares, entidades de todo el mundo se vuelcan a llegar a sus clientes con herramientas rápidas y eficaces. Así apareció la posibilidad de hacer transferencias de dinero desde el teléfono celular o abrir una cuenta bancaria a distancia. Ahora, las instituciones financieras van por mucho más que una simple transacción por internet.

JP Morgan Chase, el banco más grande de los Estados Unidos,
destinó, en 2016, US$ 9.500 millones al desarrollo de nuevas tecnologías.

Una de las prioridades en la industria siempre ha sido conocer al potencial cliente, para saber cómo convencerlo de adquirir algún producto. Con las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías, los bancos ahora concentran esfuerzos en desarrollar sistemas que no solo sean más amigables y causen menos fricciones a la hora del primer contacto, sino que directamente permitan a los consumidores manejarse solos al momento de la contratación.

“En los últimos dos años, el Instituto JP Morgan Chase ha ayudado a identificar algunos de los desafíos financieros más apremiantes que enfrentan los hogares estadounidenses, como la dificultad de manejar la volatilidad de ingresos y gastos”, afirma el informe anual de la institución. A partir de esos datos, asegura el banco, han decidido apoyar a las compañías tecnológicas que estén diseñando soluciones para esos temas.

Digit es una de esas herramientas digitales y fue una de las ganadoras del concurso que, en 2015, impulsó el Laboratorio de Soluciones Financieras del banco. En base a los gastos e ingresos, este sistema identifica pequeñas cantidades de dinero que pueden ser guardadas algo que ya ha ayudado a los estadounidenses a ahorrar más de US$ 350 millones, según la entidad. Para este año, aseguran desde Chase, lanzarán una nueva competencia para buscar soluciones innovadoras que promuevan finanzas saludables entre sectores de la población generalmente desatendidos u olvidados.

Leer más: Las 10 claves para el mundo FinTech que viene

Marcus, una plataforma digital de créditos lanzada por Goldman Sachs el año pasado, también tiene muchas de estas características. “Fue diseñada para brindarle al cliente una alternativa a los altos intereses de las deudas de las tarjetas de crédito”, explica a INFOTECHNOLOGY Tiffany Galvin, vocera de Goldman, Sachs & Co.

Para crearla, hablaron con personas que se quejaban, por ejemplo, de los intereses que pagaban con sus tarjetas de crédito o del día que les había tocado para el pago de las deudas y que ellas no habían podido elegir. “El crecimiento en las finanzas digitales, combinado con nuestra histórica fortaleza en la tecnología y en manejo de riesgo, nos llevó a ver una oportunidad para añadir valor a este atractivo mercado nuevo”, afirma Galvin.

La nueva plataforma permite a Goldman Sachs dar préstamos personales cuyos intereses, afirman desde el banco, son menores a los de una tarjeta de crédito. También permite al potencial cliente calcular cuánto ahorrará en su deuda si decide tomar ese crédito en lugar de contratar una tarjeta y conocer a cuánto ascenderá cada cuota a pagar. Pero lo más importante es cómo funciona. Aunque hay una línea telefónica que brinda información si el individuo lo desea, en realidad no hay intervención humana en la adjudicación; el proceso es totalmente automatizable. “La tecnología, en este caso, crea también nuevas oportunidades de negocios”, señala Galvin.

 

Cultura de la innovación

Para Goldman Sachs, la tecnología, en particular la automatización y la inteligencia artificial, está cambiando la industria de tres maneras. Por un lado, modifica la composición del personal. “Los empleos en finanzas de hoy requieren un conjunto diferente de habilidades”, apunta el vocero de Goldman Sachs. Como resultado, el 37 por ciento de los analistas que ingresaron al banco en 2016 tienen títulos en los llamados campos “STEM” —ciencia, tecnología, ingeniería y matemática, por sus siglas en inglés—. No solo eso: un cuarto de la plantilla total de la entidad son ingenieros que trabajan junto a banqueros, traders y equipos de ventas, profesiones tradicionalmente asociadas con la banca.

La automatización también “crea oportunidades para liberar la creatividad, el capital y el potencial tanto para individuos como para organizaciones”, considera Galvin y cita como ejemplo lo ocurrido en el servicio de banca de inversiones. Allí, se ha redireccionado el flujo de trabajo “para liberar a los banqueros junior” del trabajo pesado y permitirles trabajar “en proyectos más interesantes”.

“La automatización brinda oportunidades para liberar el capital, la creatividad y el potencial de las organizaciones” — Tiffany Galvin, vocera de Goldman Sachs.

Lo mismo sucede en el JP Morgan Chase, en el que los programas de entrenamiento de los empleados cubren nuevos conjuntos de habilidades. También estimulan “una cultura fuerte de la innovación y una atmósfera para generar nuevas soluciones” a través de proyectos Open Source y hackatones. El año pasado organizaron uno global en 20 ciudades en el que participaron 2.500 desarrolladores. “Esto llevó a 400 ideas nuevas de productos, de las que 130 eran oportunidades potenciales para patentes”, relató Matt Zames, gerente de Operaciones del banco en el reporte anual.

 

Wall Street llega a Silicon Valley

A mayo de 2017, el banco BNY Mellon ya tiene nueve centros de innovación en el mundo. Cada uno se enfoca en un aspecto distinto. El de Pensilvania, por ejemplo, busca alinear la tecnología con las necesidades de los negocios, mientras que el de Singapur se encarga de la relación con empresas tecnológicas dedicadas a las finanzas.

Leer más: Big Data y Mobile, los caminos que eligió la banca para crecer

El “buque insignia” de esa red está en California, en Palo Alto. El banco lo describe como “un entorno ágil que es parte think tank, incubadora y centro de entrega” y que se encarga de “tecnologías emergentes, como internet de las cosas, Machine Learning, Big Data y Cloud Computing”. Precisamente, está enfocado en la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías y en reclutar a los nuevos “pensadores”, como los llaman en el banco.

A tono con el espíritu Silicon Valley, el banco busca cambiar la forma en la que se trabaja en la industria financiera. Para eso, apuesta a generar un entorno en el que los empleados se sientan motivados a acercar sus ideas y Nexen es su principal plataforma para llevar esta estrategia a cabo. La describen como “un completo ecosistema digital para los servicios financieros” y está destinada sobre todo a inversores. Incluye dos herramientas, Digital Pulse y Digital Workplace, que buscan brindar información basada en datos para que los clientes puedan tomar decisiones más rápido y basándose en evidencia.

 

Asesores robóticos

A quienes no están muy entrenados en los temas financieros, el Bank of America, segundo banco de los Estados Unidos, les ofreció directamente un chat bot al que bautizó Erica. Esta herramienta usa inteligencia artificial y análisis predictivo para ayudar a los consumidores a hacer cosas sencillas, como reducir su deuda, ahorrar dinero o hacer pagos. Sin embargo, la estrella de la transformación tecnológica de las entidades financieras es el “robo-advisor”, un algoritmo que funciona como asesor financiero. Detrás de él hay poca o nula intervención humana. De forma automática, maneja carteras y distribuye activos.

Goldman Sachs creó una herramienta, Marcus,
que permite bajar las tasas de interés de deuda en tarjetas de crédito
.

También ganan terreno los programas que, basados en Machine Learning, aspiran a minimizar el riesgo en las inversiones.

Según el diario American Banker, los programas más sencillos se encargan de cuestiones operativas, del básico papeleo y de los trámites más simples. Sin embargo, hay sistemas más desarrollados que, a través de Machine Learning o Deep Learning, procesan grandes cantidades de datos y hallan patrones más rápido que el cerebro humano.

“La automatización y la centralización del contenido asegura una mayor eficiencia, una colecta de datos más rica, mejor manejo de los negocios, menor riesgo de error humano”, consideran en Goldman Sachs. El ejemplo es el proceso que sucede cuando una empresa quiere salir a la bolsa, algo que se conoce como Oferta Pública Inicial (IPO, por sus siglas en inglés). “Típicamente incluye más de 120 pasos que se llevan a cabo en 45 sistemas. Construimos una serie de herramientas para automatizar y derivar ese proceso hacia una interfaz única, que centraliza en una sola presentación la información, las tareas y los proyectos”, explica la vocera de Goldman Sachs.

En Wall Street son conscientes de lo que la automatización implica. Según un informe de la consultora Opimas, con sede en Boston, las instituciones financieras verán hacia 2025uncrecimientodel 28por ciento en el ratio costo/beneficio a raíz de la inteligencia artificial. Un dato no menor: la contracara es que habrá unos 230.000 empleados menos en el sector a escala global. La misma consultora estima que, en 2017, el sector financiero gastará más de US$ 1.500 millones en tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial. Esto brindará “una multitud de beneficios a las instituciones financieras, incluyendo una mejora en la eficiencia operativa y una reducción de costos”, dice el informe.

Leer más: Argentina, entre los países más vulnerables a ataques informáticos financieros

Desde Goldman Sachs no revelan cuánto invierten puntualmente en tecnología, pero de todas formas es posible adivinar que seguirán las principales tendencias de la industria. Un aviso publicado recientemente en internet revela que buscan empleados para desarrollar un “roboadvisor” destinado al mercado masivo. Aún no se sabe cuándo lo lanzarán.


La nota completa fue publicada en la edición nº 237 (junio/2017) de Infotechnology.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Notas Relacionadas