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Quién gana y quién pierde en la pelea por quedarse con el ADN de los argentinos

A raíz de la nueva ley que impulsa la creación de una base de datos genéticos y un registro para identificar a criminales sexuales, se abrió el debate respecto a qué software deberían confiarle sus datos los argentinos: local o extranjero.  Por Irina Sternik - 07 de Diciembre 2017
Quién gana y quién pierde en la pelea por quedarse con el ADN de los argentinos

La creación del Registro Nacional de Datos Genéticos vinculados a delitos contra la integridad sexual está íntimamente relacionada con femicidios que marcaron a la opinión pública. Surge de la ley conocida como “Ángeles Rawson” sancionada por el Congreso Nacional en 2013 pero reglamentada este año. 

Para crear un registro nacional hacía falta un sistema idóneo y así fue como nació GENis, una iniciativa de la Sociedad Argentina de Genética Forense (SAGF) en conjunto con la Fundación Sadosky, perteneciente al Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación. El proceso de creación del sistema comenzó a tomar forma a través de un concurso público que ganó la empresa Baufest, una compañía argentina de software.

"Ellos tienen Departamento de Justicia pero necesitaban las autoridades del cual depende el `FBI argentino´, por eso el referente fue el Ministerio de Seguridad”

GENis ya va por la versión 3.13 y se ocupa de almacenar y comparar marcadores genéticos de evidencias biológicas. Su fin es elaborar una base de datos de información genética forense con un motor de búsqueda y una herramienta de soporte para el trabajo de laboratorio, de un banco de datos y de la Justicia. Su funcionamiento es escalonado: se recolecta la evidencia, se cargan los datos de la causa y la información de muestreo, se pasa la muestra por el secuenciador para trazar el perfil genético y se exporta el perfil a la base de datos. Se analiza y se compara para buscar coincidencias con otros perfiles cargados en el sistema y, si existe un match, se envía el informe pericial al juzgado. No solo está hecho a medida para los genetistas, sino que está pensado para ser el soporte de una base de datos nacional de información genética con la capacidad de estar inteconectado a nodos provinciales en todo el país.

Luego de años de desarrollo y con una inversión inicial de $ 7 millones, se conoció un acuerdo y una resolución que lo deja afuera, ya que solo contempla un software del FBI llamado CODIS. Lo llamativo es que quien lo dictaminó fue el Ministerio de Seguridad de la Nación, que no está autorizado en la ley como autoridad de aplicación. La resolución es la 439-E/2017, publicada el 16 de mayo de 2017, momento en que GENis no solo estaba en funcionamiento sino, además, probado. 
La carta de acuerdo que le da origen la firmaron la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y Christopher Todd Doss, representante del FBI, el 17 de abril de 2017. En ella, la Argentina se compromete a utilizar CODIS para almacenar, comparar y combinar los registros de ADN de delincuentes. 

Una pregunta que surge de estos datos es por qué la autoridad de aplicación de la Ley 26.879 es el Ministerio de Justicia y no el de Seguridad. Al respecto, Santiago Del Carril, coordinador del Programa Nacional de Criminalística de la Subsecretaría de Política Criminal del Ministerio de Justicia dice a Infotechnology: “Fue una decisión mutua con el Ministerio de Seguridad porque cuando el FBI viene al país quiere hablar con su par. Ellos tienen Departamento de Justicia pero necesitaban las autoridades del cual depende el `FBI argentino´, por eso el referente fue el Ministerio de Seguridad”.

¿Por qué algo tan sensible como el ADN de los argentinos sospechosos de un crimen estaría guardado en un sistema cerrado y diseñado por los Estados Unidos teniendo un software nacional para el mismo fin? Para Del Carril, GENis es un “software de calidad que está bien diseñado y tiene las ventajas de ser abierto. Si bien en ese sentido es mejor que el CODIS, todavía estaba en proceso cuando empezamos a trabajar. El software del FBI fue diseñado en los 90, tiene una carrera, mejores tecnologías y algo que no se dice en la discusión: cuenta con información poblacional con perfiles genéticos ya cargados”.

Por esa razón, el Ministerio de Justicia de la Nación ya está esperando realizar las capacitaciones para poner en marcha esta implementación, que requiere inversión para alojamiento de los expertos y el desarrollo de los servidores, “algo que también sucedería con el GENis”, indica Del Carril. 

 

El Tribunal piloto: Entre Ríos

Gustavo Martínez, director del Servicio de Genética Forense del Tribunal de Justicia de Entre Ríos, es el primero en dar fe de GENis como software para cotejar datos genéticos. Es que fueron elegidos como tribunal piloto para probarlo. “Ya se han cotejado innumerable cantidad de datos en modo prueba”. Martínez indica que técnicamente es un soporte informático que requiere de un servidor convencional, terminales de acceso restringido y seguridad informática similar a la que utilizan los bancos.

De hecho, señala que los datos genéticos son codificados de tal manera que no sea posible conocer los metadatos (por ejemplo, a quién pertenecen específicamente) de la muestra por la persona que lleva a cabo la búsqueda y evaluación de compatibilidades, con lo que se evita sesgos en las búsquedas.
Choca con el argumento del Ministerio de Justicia y del Ministerio de Seguridad de que GENis no se trata de “un sistema probado” que, además, cumple con los requisitos indicados en su licitación.

“La solución debía cumplir con una larga serie de requisitos de funcionalidad elaborados por la Sociedad Argentina de Genética Forense y acordados con el Consejo Federal de Política Criminal y el Consejo de Procuradores, Fiscales Defensores y Asesores Generales de la Argentina. Adicionalmente incluían los requisitos de la llamada ‘Ley Ángeles Rawson’. O sea, ser el software de soporte de una base de datos nacional de información genética forense y de sus nodos provinciales”, describe Ángel Pérez Puletti, CEO de Baufest.

Esteban Feuerstein, director ejecutivo de la Fundación Sadosky, aporta un dato novedoso: “GENis es el software que avala el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, la autoridad certificante del Registro Nacional de Datos Genéticos. Tanto es así que estamos reforzando nuestra participación en el desarrollo del software y planeando agrandarlo con nuevas funcionalidades”. Es decir, estarán llamando a licitación pública para aumentar las potencialidades del sistema: “Estamos dispuestos a seguir invirtiendo”, afirma. Hoy GENis es uno de los proyectos faro de la fundación  y tiene dos versiones: la forense y la del Banco Nacional de Datos Genéticos.

 

No hay ISO para el software

Ningún software tiene norma de certificación, lo que tiene son cualidades. Con respecto al GENis, sus ventajas son que es de código abierto, flexible, seguro, escalable, configurable y mejorable de acuerdo a las necesidades legales e institucionales. “Lo que se acaba de publicar es un estándar de la comunidad europea con una serie de puntos que deben cumplir los sistemas para ser utilizables y estamos siguiendo todas las buenas prácticas posibles”, dicen desde Sadosky y plantean el leit motiv de este dilema: las garantías de los sospechosos. “Es imposible condenar a alguien sobre la base de un software que no sea abierto”, explica Feuerstein, porque para una condena es necesaria una trazabilidad completa del origen de la prueba condenatoria y eso requiere que el software sea auditable. En el caso del CODIS, los peritos son incapaces de garantizar que los datos no hayan podido ser accedidos por terceros ya que desconocen su código fuente.

"Es imposible condenar a alguien sobre la base de un software que no sea abierto"

GENis, además de haber sido diseñado para cotejar perfiles genéticos vinculados a delitos sexuales, ofrece otras funcionalidades. Se acaba de perfeccionar el módulo de búsquedas familiares, que tiene como primer destinatario el Banco Nacional de Datos Genéticos y está previsto agregarle un módulo de búsquedas en situaciones de desastres. Además, el software no tiene costos de licencias de uso y es configurable para ser utilizado con secuenciadores de cualquier origen.

Con respecto a la libertad de acción del Poder Judicial en base a un software, depende de las relaciones bilaterales. ¿Es un problema? Consultado en este punto, Martínez indica que la actualización del soporte de acuerdo al estado del arte en la genética forense depende de los recursos que el estado estadounidense desee disponer para tal fin, con lo cual, los países que poseen sus bases de datos montadas en dicho soporte no tienen autonomía a este respecto “e incluso puede complicarse la necesidad inmediata de soporte técnico ante problemas que puedan surgir”.

 

Cómo auditar

La soberanía tecnológica necesita transparencia. “El acuerdo de confidencialidad que se establece con el FBI impediría eventualmente que el soporte pueda ser auditado por personas que el FBI no haya autorizado. La imposibilidad de que lo vean peritos de parte podría contrastar con el derecho a defensa de las personas involucradas ”, desarrolla Martínez. 

"Necesitamos una base de datos con la mayor cantidad de perfiles para obtener probabilidades"

Más allá de estos datos, indica que si tuviera que elegir, pensaría una forma de utilizar los dos soportes en paralelo: “Aprovechar el soporte CODIS y su desarrollo histórico y duplicar los datos en GENis, permitiendo que evolucione de a partir del uso”.
La implementación de la ley y la puesta en marcha del Registro de Datos aún está en pañales. Lo que es una decisión tomada es que para el registro se utilizará CODIS, el sistema del FBI. “No somos partidarios del Boca-River, del nacional versus importado. Nosotros acompañamos los procesos. Cuanto más perfiles tenga GENis, mejor, porque necesitamos una base de datos con la mayor cantidad de perfiles para obtener probabilidades”, defiende Del Carril.

Según el Ministerio de Justicia, en 2012 las condenas por delitos sexuales fueron 1.830 y en 2015, último período analizado, fueron 2.428, un aumento del 33 por ciento. Se estipula que  los ataques sexuales ascienden a 50 por día y que sólo un cinco por ciento de las víctimas los denuncia. Las condenas son inferiores y, además, no hay estadísticas a escala nacional que prueben qué porcentaje de las denuncias de abuso sexual llegan a una condena. El software puede ayudar, pero puede abrir la puerta a intercambiar información sensible que debería ser auditada por todas las partes a través de un sistema transparente y de código abierto.   



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