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Labs

"Las universidades no preparan a sus alumnos en programación", dice investigador de Google

El líder del centro de ingeniería de Google en Belo Horizonte, el único en el continente fuera de los Estados Unidos, reveló las dificultades y desafíos de las búsquedas en el mundo de las redes sociales, las apps y el dominio de lo mobile.

Por Tomás Balmaceda - 22 de Diciembre 2016
"Las universidades no preparan a sus alumnos en programación", dice investigador de Google

Es difícil de creer cuando uno sabe que hoy está presente en la mayor parte de los smartphones del mundo y que incluso tiene automóviles que se conducen solos y plataformas de distribución de contenido como YouTube o Music, pero no hace tanto tiempo Google nació como un buscador. ¿Qué cambió entre 1998 y 2016? Muchas cosas, pero para el director de su centro de ingeniería en América Latina las búsquedas siguen siendo el corazón de la compañía.

 “Google tiene dos metas. Una es organizar la información y la otra es garantizar el libre acceso a la información. Android, Chrome, YouTube… son plataformas de acceso a la información. Y las búsquedas están íntimamente ligadas al primero de estos objetivos. Pero la organización de la información es un problema cambiante, que se modifica, es por eso que la investigación para mejorar las búsquedas están más vigentes que nunca”, le explicó Berthier Ribero Neto a Infotechnology.com.

 Este doctor en ciencias de la computación brasileño dirige desde hace tiempo un centro de ingeniería líder en el mundo, y el único de la compañía en el continente fuera de Estados Unidos, que trabaja entre otras cosas en el futuro de los servicios de búsqueda. “Es un área de muchos cambios y que requieren todo el tiempo de innovación. Por ejemplo, hoy gran parte del uso de la web sucede en un teléfono móvil y para las nuevas generaciones es su primer acercamiento”, explicó.

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“Pero no se trata sólo de volvernos mobile, sino que muchos usuarios no salen de las redes sociales para hacer una consulta, sino que hacen preguntas a su grupo de amigos o de seguidores y ellos responden. Es por eso que nuestro deber es innovar y llegar ahí también. También necesitamos cambiar nuestras búsquedas para, por ejemplo, incluir en los resultados cosas que sucedan en las apps, ya sean redes sociales o no. Y estamos avanzando mucho en eso, con miles de apps que le permiten a Google indexar su contenido”, puntualizó.

El centro que dirige Ribero Neto en Belo Horizonte es uno de los más prestigiosos del mundo y emplea ingenieros de todo el continente, incluyendo a argentinos. Como él mismo es también profesor de la Universidad Federal de Minas Gerais, conoce desde adentro las luces y sombras de estudiar en el continente: “Existen en América latina muchísimos talentos. Pero, por encima de todo, lo que buscamos es que quien quiera trabajar con nosotros sepa programar, porque es la lengua en la que nos comunicamos. Y esa es una dificultad de la región porque, salvo excepciones, las universidades no preparan correctamente en programación. Es por eso que necesitamos más formación. Es como si vos quisieras hacer un posgrado en Washington y no hablaras inglés… ¡no sería nada fácil!”.

“Aún hoy, 15 años después de haber comenzado a trabajar en eso, me pregunto cuál es un buen resultado para una búsqueda. Es una pregunta muy difícil de responder, porque no hay respuesta clara. Nosotros, por ejemplo, implementos pruebas de nuevos criterios y resultados y cuando le preguntamos a los usuarios qué opinan, a algunos les encanta y otros les parece que es insatisfactoria. Es por eso que ya no se pueden encontrar criterios unificados de lo que resulta útil y lo que no”, se sincero.

Bajo este panorama de cambios, además, Ribero Neto reconoce que también es un desafío cómo adaptar las métricas: ”antes podíamos conocer si algo gustaba o era útil porque se clickeaba en eso. Pero ahora no es tan sencillo, porque a los usuarios les gusta las respuestas directas, cuando se hace una consulta y por encima de links aparece la información que se buscaba. Por ejemplo ‘¿Cuál es la población de Buenos Aires?’ y aparece un número. No hay click allí para saber si es útil o no. Cambió la métrica y la interacción. Entonces empezamos a pensar en cosas como al tasa de retorno. Si el usuario preguntó algo y luego volvió, es porque lo primero no lo satisfizo.  Si la experiencia del usuario cambia, también deben hacerlo las métricas, para eso trabaja nuestra división de ‘Evaluation in search’”.

“Eso es lo que considero apasionante de trabajar sobre búsquedas, es una discusión abierta y cambiante, porque debe acompañar a los diferentes cambios y, en ocasiones, adelantarse. Es por eso que creo”

 

El poder de las noticias falsas

Berthier Ribero Neto visitó Buenos Aires porque fue parte del encuentro Digital Media LATAM 2016, organizado por WAN-IFRA, la asociación mundial de diarios y editores. Allí habló sobre el difícil vínculo entre las noticias, la web y las redes sociales en una era en la que la proliferación de titulares y notas falsas obligaron a Mark Zuckerberg a desmentir que la información falaz haya afectado el resultado de las elecciones en los Estados Unidos. Consultado por esta cuestión, el brasileño primero repitió el argumento que más utiliza Google en el tema: “Nosotros no creamos noticias, indexamos contenidos de terceros pero no tenemos control de esos contenidos. Nuestra tarea es indexarlos, organizarlos y ponerlos a disposición. Nosotros no somos jueces de lo que es correcto o incorrecto”.

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“Sin embargo, estamos aquí para encontrar en conjunto la solución. Es una cuestión de empezar a conocer si las fuentes son confiables o no. Cuando uno elige un colegio para sus hijos, por ejemplo, busca referencias entre aquellos que fueron, entre los que viven en ese barrio, entre los que han asistido. La web es un barrio mucho más grande.  Durante años, la elección de lo que se publicaba o no recaía en un consejo editorial. Hoy cualquiera puede ser un periodista y dar un costado único a la noticia, lo que implica un número grande de beneficios. Pero también incluye algunos problemas, como la dificultad para conocer la reputación de todos los que publican”, aseguró.

Lo cierto que es que la difusión de noticias falsas pueden convertirse en un verdadero dolor de cabeza para Google y es por eso que está tomando cartas en el asunto. “Estamos generando señales y etiquetas para que el usuario pueda tomar sus decisiones a la hora de leer. Por ejemplo, en Estados Unidos se distingue a los sitios que son de fact-check, como sería aquí Chequeado. O una fuente local, que quizá tenga un enfoque más interesante sobre determinado hecho. Estamos trabajando junto con otras organizaciones para buscar maneras que permitan que tanto personas como máquinas puedan valorar fácilmente las noticias”, puntualizó.



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