*

Bitcoin (24h)
2.07% Ars
68175.76
Bitcoin (24h)
2.07% USA
3977.58
Bitcoin (24h)
2.07% Eur
$3313.48

Las dos caras de Facebook

 La compañía dice que quiere conectar al mundo. Pero, ¿hará algo más para que su app funcione mejor?

Por David Talbot - 21 de Julio 2014
Las dos caras de Facebook

 


La última primavera boreal, el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, invirtió en un impresionante dominio: Internet.org. Posteriormente, en agosto, subió un video con retazos del discurso “Estrategia de la Paz” de John F. Kennedy y blogueó que él “compartiría una propuesta para poder conectar a los próximos 5.000 millones de personas y un plan para trabajar juntos como una industria para llegar a eso”. Con ese objetivo, Facebook y seis socios corporativos —incluyendo a Nokia, Samsung, Qualcomm y Ericsson— se convirtieron en parte de un movimiento que está en crecimiento, de compañías tecnológicas que recitan un compromiso con la conectividad, aparentemente movido por el hecho de que sólo 2.700 millones de los 7.000 millones de personas en el mundo tienen acceso a Internet. En octubre, Google lanzó la Alianza de Internet Accesible (cuyos miembros incluyen a Facebook y Ericsson), presionando por un acceso más barato a Internet a través de reformas políticas y regulatorias.

Detrás del foco en el mundo no conectado yacen algunas realidades complejas. Las compañías involucradas tienden a enfatizar el hecho de entregar más información a las personas que ya tienen acceso a la red en lugar de extender la conectividad de las comunicaciones a las personas que no la tienen. Y a pesar de las nobles declaraciones de Zuckerberg, Facebook en particular no está cumpliendo con algunas de las metas de Internet.org: la firma no está invirtiendo en extensiones de redes en países en desarrollo, y sus prácticas de negocios, en muchos casos, han obligado a sus proveedores de servicios de Internet a incurrir en costos extras en esos lugares.

dronefacebook
Crédito: Facebook

Internet.org todavía es más un comunicado de prensa que un plan. Pero su primera declaración formal, un documento de 74 páginas firmado conjuntamente por el fabricante de torres celulares Ericsson y la fabricante de chips Qualcomm es reveladora: fija la meta de entregar datos con 100 veces más eficiencia a los celulares, los dispositivos que la mayoría de los recién llegados a Internet usarán para conectarse a la Red.

El aumento de la eficiencia es una meta continua. Y si hace posible que los ISPs (proveedor de servicios de Internet) ofrezcan banda ancha más barata, podría darle mejoras a la gente (una investigación del Banco Mundial dice que el crecimiento de la penetración de banda ancha en los países en desarrollo, al 10 por ciento, estimula su crecimiento económico anual en un 1,4 por ciento). Pero darle más información a la gente más rápidamente es un objetivo bastante diferente a llevar la conectividad en primer lugar.


Verdades básicas

Facebook tiene una gran presencia online en el mundo. Por ejemplo, en África, suele ser el primero o el segundo sitio web más popular. Pero Facebook no tiene data centers allí, lo que significa que el contenido generado por los miembros de la red social en Kenia, por ejemplo, tiene que atravesar cables de fibra óptica submarinos hacia data centers que están ubicados en otros continentes. Eso les cuesta a los ISP locales por lo menos US$ 100 mensuales por cada megabit de tráfico. Este monto no se aplicaría si Facebook almacenara el contenido del usuario localmente.

El ISP les pasa esos costos extra a los consumidores, que seguramente no pueden ayudar a los esfuerzos de expansión de Internet en un continente donde sólo el 16 por ciento de las personas tiene acceso a Internet, comparado con el 39 por ciento a nivel mundial. “Es poco sincero”, dice Phares Kariuki, quien maneja Angani, un start up de cloud computing en Nairobi. “Por un lado, Facebook asegura que quiere darle acceso a África a través de Internet.org, pero en lo que respecta a las decisiones de negocio que están tomando, en lo que refiere a los africanos, no vi nada todavía que refleje ese valor.” Vale la pena destacar, sin embargo, que Akamai, el servicio de optimización web, está estableciendo infraestructura en cada vez más ubicaciones africanas. En parte, si Facebook usara el servicio de Akamai, reduciría los costos extra en que incurriría el ISP en esas regiones.

Facebook
Crédito: Bloomberg

Como parte de Internet.org, Zuckerberg publicó un documento titulado “¿La conectividad es un derecho humano?”, en el que escribió que la compañía “invirtió más de US$ 1.000 millones para conectar a las personas en el mundo en desarrollo durante los últimos años”. Pero faltaban los detalles: ¿gastados en qué, para conectar a quién y a qué? A través de un vocero, Zuckerberg rechazó el pedido de una entrevista. Pero, mirando más de cerca, la declaración aparentemente significa “conectar personas a Facebook”.

El vocero de Facebook, Derick Mains, envió por mail una aclaración: la compañía —escribió— no invirtió en ninguna “ampliación física de infraestructura” para conectar personas. Declinó decir adónde fueron los US$ 1.000 millones, dando un solo ejemplo: la compra de Facebook por US$ 70 millones de Snaptu, cuya tecnología hace posible que las aplicaciones como Facebook corran en los teléfonos básicos que son comunes en los países en desarrollo.

Ese tipo de adquisiciones, por supuesto, pretenden mejorar las propias operaciones de Facebook: la compañía, como otras, está profundamente interesada en que su servicio sea accesible en la mayor cantidad posible de teléfonos. Facebook también está haciendo un importante trabajo por desarrollar modelos de entregar información de forma más eficiente a los smartphones que corren el dominante sistema operativo Android, según cuenta Jay Parikh, VP de Infraestructura de Facebook.

Facebook seguramente inventará tecnologías que sean útiles en todo tipo de teléfonos móviles. Pero Ethan Zuckerman, quien ayudó a liderar varios proyectos web en países pobres, dice que “envolver eso en un comunicado de prensa que convierte a Facebook en el salvador del mundo en desarrollo es duro de digerir”.

Cerrar la ventilación

Otras compañías de Internet fueron mucho más lejos, fondeando proyectos de infraestructura de Internet —que además avanzan sobre sus propios intereses— para que más gente use sus servicios. Uno tiene lugar en la ciudad capital Kampala, Uganda, una metrópolis donde hay una conexión relativamente lenta de cualquiera de los diez carriers móviles o ISPs. En noviembre, Google anunció que había instalado 170 kilómetros de fibra óptica en Kampala, un gran paso hacia lo que podría permitirles a los carriers e ISP locales proveer mejores velocidades y precios más bajos (menos de 1 por ciento de los africanos sub-saharianos tienen una banda ancha fija, definida por la Unión Internacional de Telecomunicaciones de la ONU como una tasa de datos de 2 megabits por segundo; y el 11 por ciento tiene banda ancha móvil, definida como 3G o un servicio similar).

Un puñado de otros proyectos de conectividad pretenden proveer acceso a Internet donde antes ni siquiera existía. Uno se está desarrollando en la región alrededor de Nanyuki, Kenia, una ciudad en la base del Monte Kenia. En las áreas pobres y con poca población como ésta, extender la fibra no tiene sentido económicamente —los carriers inalámbricos suelen fracasar a la hora de recuperar sus inversiones en torres celulares convencionales alimentadas por generadores de diesel—. Pero en Nanyuki, un sistema experimental de Internet inalámbrica está alterando radicalmente la economía. Funciona así: primero, un poderoso transmisor microondas entrega una conexión de banda ancha rápida desde una terminal de fibra a varias bases fijas inalámbricas en decenas de kilómetros. Estas bases retransmiten datos en frecuencias televisivas sin usar —llamadas “espacios blancos”— a 40 routers Wi-Fi solares y estaciones de recarga telefónica en escuelas, clínicas, empresas y centros comunitarios. Los aparatos de Nanyuki ya sirven a 20.000 personas, y su capacidad se puede triplicar. Lo que es más importante, lo hace por menos de US$ 5 mensuales por usuario, que equivale al 5 por ciento del ingreso anual promedio de la región, de US$ 1.200.

La compañía detrás de esto es Microsoft, pero Google acaba de completar una prueba similar para proveer de banda ancha a las escuelas en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Las empresas están probando muchos proyectos de espacios blancos en el mundo. El impacto podría ser grande: lo que muchos sitios necesitan es un acceso simple a las ondas aéreas, lo que suele estar restringido por los gobiernos nacionales. “Si uno mira alrededor del mundo —sea en los Estados Unidos o Filipinas—, los temas relacionados con la inclusión digital y el acceso universal suelen ser desafíos de la política”, afirma Paul Garnett, director del Grupo de Política Tecnológica de Microsoft.

Llegar a los más remotos

Pero los espacios blancos son tan buenos como las torres y los proveedores de energía sólo en los puntos finales más lejanos. Vanu Bose, CEO de una compañía llamada Vanu, que desarrolla torres celulares económicas, cuenta la historia de un emprendedor en Zambia que todas las mañanas recolecta teléfonos celulares de sus vecinos del pueblo. Luego, maneja tres horas a un lugar en el que obtiene señal de una torre celular y prende todos los equipos para que puedan recibir todos los mensajes de texto y correos de voz que acumularon desde la excursión del día anterior.

Esto recuerda que todavía hay más de 200 millones de personas, sólo en África, que ni siquiera tienen el servicio celular más básico. Para Zambia, Bose desarrolló lo que él asegura que es la torre con menor energía en el mercado: una unidad robusta que se puede conectar a Internet de varias maneras, incluyendo conexiones de microondas, satelitales y espacios blancos, y dar acceso a 1.000 personas por nodo. Lo único que necesita son 50 watts de energía de paneles solares, con algunos pocos watts que sobran para una estación de carga de teléfonos comunal. Eso provee un servicio muy básico de voz y datos y quizá un hotspot de Wi-Fi de baja banda ancha.

Este tipo de servicio puede ser transformador, permitiéndoles a las familias estar en contacto, pedir ayuda médica de emergencia y entregar materiales educativos. “Internet.org es todo sobre redes de mejor capacidad y más banda ancha —señala Bose—. Pero no deberíamos pensar primero en la banda ancha, sino en la conectividad de cualquier tipo. Son cosas muy diferentes. Una transacción de comunicación por día es infinitamente mejor que cero.”

facebooklike
Crédito: Bloomberg

Más allá de los armados hipereficientes como el de Bose, Google tiene el prototipo de un nuevo concepto: grupos de globos alimentados a energía solar en la estratósfera, conectados entre sí y que llevan conectividad a Internet hacia áreas rurales alejadas a velocidades comparables a 3G. Ha sido criticado como una operación de marketing, y quizá hasta ni funcione. Pero en contraste con los esfuerzos de Facebook de aumentar la eficiencia de datos, “por lo menos está en la tendencia y es nuevo; por lo menos es interesante, ambicioso”, considera Ethan Zuckerman, director del Centro de Medios Cívicos del Media Lab del MIT.

Facebook dice que su foco está en el lugar correcto, y que ayudar a más personas que ya tienen teléfonos a poder tener planes de datos es un trabajo crucial. Por eso, los amplios lineamientos de Internet.org involucran descubrir cómo entregar datos de manera más eficiente, en parte a través de nuevos modelos de negocios. “Una buena manera de mirar esto es que se trata del primer paso, y un problema muy difícil de resolver”, dice Aaron Bernstein, ex ejecutivo de Qualcomm que ahora es el director de Sociedades Móviles de Facebook. Y todas las compañías y organizaciones que están promoviendo y trabajando hacia la conectividad de Internet coinciden en que no habrá una bala de plata. “Sólo un montón de balas de plomo”, como dice Parikh, de Facebook.

Pero Facebook debería apuntarles esas balas a los objetivos correctos. Si la compañía realmente quiere hacer más económico el acceso, puede asegurarse de que sus datos están en los países donde la gente está usando el servicio. Si realmente quiere conectar a más personas, puede fondear y apoyar redes wireless que rompan el molde. Como dijo John F. Kennedy sobre los Cuerpos de Paz, 24 años antes de que naciera Zuckerberg: “Los estadounidenses están dispuestos a contribuir. Pero el esfuerzo debe ser mucho mayor al que hicimos en el pasado”.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en la revista Information Technology n° 199.
 

 



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Notas Relacionadas