Historias de vida de emprendedores argentinos en Silicon Valley

Profesionales y entreprenerds locales que trabajan en la nueva generación de empresas en el la tierra promtida geek. Cómo destacarse en un ambiente en extremo competitivo.  

08 de Febrero 2013
Historias de vida de emprendedores argentinos en Silicon Valley

En el Silicon Valley, esa versión californiana de La Meca para los negocios basados en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), trabajan profesionales y emprendedores informáticos argentinos, desperdigados en la nueva generación de empresas que surgieron en el valle tecnológico más famoso. Information Technology entrevistó a un conjunto de argentinos que se desempeñan en compañías de esa región estadounidense.

silicon

Esteban Sosnik trabaja en Ngmoco, una subsidiaria de DeNA, una empresa japonesa que desarrolla juegos móviles. Basado en San Francisco, California, Sosnik llegó a la ciudad del Golden Gate en octubre de 2011, tras la compra que realizó DeNa en 2011 sobre Atakama Labs, un estudio de juegos que cofundó con Tiburcio de la Carcova en 2009. Sosnik también forma parte del equipo ejecutivo de la empresa con responsabilidades en estrategia, desarrollo corporativo y otros.

Desde California, Sosnik supervisa el estudio de Chile, con más de 60 empleados y con menos de 10 años de trabajo, pero que logra empardar los desarrollos de Estados Unidos y Europa, donde esas tareas se realizan desde hace más de 30 años.

Ricardo Quesada también llegó a principios de esta década al Silicon Valley. En mayo de 2011 comenzó a trabajar en las oficinas de Zynga, el creador del famoso juego Farmville. “Zynga usaba cocos2d, un framework open source para desarrollar juegos para ‘mobile’. Yo era el autor principal de ese framework y a Zynga le interesaba que trabajase para ellos”, explica Quesada desde San Francisco, donde continúa con el diseño y desarrollo de ese framework. Allí se dedica a “pensar en los componentes que se necesitan para los juegos que hacemos, cómo implementarlos, qué prioridades, cómo ser multiplataforma con buena performance, qué editores se necesitan”.

En cambio, Florian Pestoni arribó a la zona al sur de San Francisco hace más de 15 años: “Mi pasión siempre ha sido crear tecnologías y productos de avanzada con impacto global y eso fue lo que me atrajo del Silicon Valley. Inicialmente me enfoqué en el área de investigación, me dediqué al área de medios digitales y hasta trabajé en los primeros días del Blu-Ray. Hice varios cambios de empresa y empecé mi propio ‘start up’ hace unos años”, recuerda.

Pestoni trabaja desde hace dos años en Ooyala, una empresa del área de servicios para distribución de video, con llegada a mas de 200 millones de usuarios mensuales. Fundada por ex empleados de Google, da servicios a empresas de medios como ESPN, Disney, Bloomberg y News International. “Me sumé al proyecto con el objetivo de ayudar a revolucionar lo que conocemos como ‘televisión’, que en mi opinión va a cambiar tanto en los próximos tres a cinco años que nos va a resultar difícil imaginar como podíamos vivir con algo tan primitivo como lo que es normal ahora”, explica, con expresiones propias de los emprendedores del Silicon Valley, de alcance global y cierta épica de tiempos fundantes de una nueva era.

En Ooyala, Pestoni está a cargo del área de productos que definen la experiencia de millones de usuarios que ven videos en ESPN.com, películas de Miramax, o noticias de Bloomberg, además de otros proveedores de contenido, desde productores independientes hasta grandes estudios de Hollywood y ligas de deportes. “Esta experiencia se extiende a todo tipo de dispositivos, incluyendo PC o Mac, tabletas, smart TV y consolas de juego”, precisa.

En un rol similar al de Quesada, Pestoni tiene que definir la estrategia de producto, asegurar que continúe la innovación de los productos para anticipar las necesidades del mercado, trabajar con clientes para ayudarles a adoptar estas tecnologías novedosas y dirigir al equipo de trabajo. “Una de mis primeras tareas fue atraer a talentos de primera línea como gerentes de producto y diseñadores de experiencia de usuario, así como traer a la empresa algunas de las mejores prácticas en el área de producto”, detalla.

Puestos a evaluar la experiencia de trabajar en el Silicon Valley, los entrevistados coinciden en calificarla como “muy positiva”. “Me gusta trabajar en una empresa grande y vivir en San Francisco. Y me motiva lo que hago en Zynga”, asegura Quesada. Pestoni reconoce su fascinación por “observar los cambios en la industria y ayudar a avanzar esos cambios”. Y lo ejemplifica con Ooyala: “Es suficientemente grande como para poder atraer a los clientes más importantes, pero suficientemente chica como para adaptarse rápidamente a las vueltas de un mercado que recién está en sus comienzos. La energía en Ooyala, la idea de que estamos ‘cambiando el mundo’, se siente todos los días, tanto en reuniones con clientes, en nuestro trabajos interdisciplinario y en las conversaciones en los pasillos”.

Creativos y flexibles

¿Qué busca una empresa de la nueva generación del Silicon Valley, como Facebook, Zynga, LinkedIn o Flipboard, cuando contrata a un profesional argentino? “Creatividad, flexibilidad, y pasión por generar soluciones”, resume desde San Francisco Santiago Subotovsky, un argentino que trabaja como senior associate en Emergence Capital Partners (Emcap), un fondo de venture capital que invierte en empresas de tecnología. En cambio, Gabriel Baños, fundador y CEO de Zauber, una empresa argentina de software con oficinas en Palo Alto, cree que “ninguna empresa del Silicon Valley buscará en un profesional argentino ni más ni menos que lo que puede buscar en un profesional de cualquier otra parte del mundo, provenga de la India, Rusia o España”. Para Baños, quien viaja regularmente entre Buenos Aires y California por implementaciones de sus herramientas Flowics y Tribatics en proyectos de Internet, social analytics y big data, las compañías buscan capacidades para “resolver problemas y para aprender siempre algo nuevo, y automotivación, en un entorno de tecnología sumamente dinámico. En especial se valora que el profesional haya realizado proyectos o contribuciones al estado del arte en forma personal. Por ejemplo en el caso de un ingeniero de software, será bien valorado que haya participado de comunidades ‘open source’, que sea contribuyente activo a algún proyecto de software de código abierto, que haya hecho publicaciones o participado como orador en conferencias. Es un entorno muy competitivo donde resulta necesario diferenciarse”.

Pestoni coincide con Baños: “En Silicon Valley hay gente de todo el mundo trabajando en conjunto, así que el país de origen no es un tema tan importante. Las empresas valoran que alguien pueda contribuir con su talento, independientemente de su origen. Además, tener gente de todos lados ayuda a ser una empresa más global”. Y agrega que “se valora mucho una cierta actitud hacia el riesgo y demostrar que estás dispuesto a ir en direcciones no tan transitadas. Una de las máximas de Silicon Valley es que fallar es infinitamente mejor que no intentar. Si empezaste tu propia empresa, o te sumaste a una empresa en vías de crecimiento, aunque no haya logrado su objetivo inicial te dan crédito por el esfuerzo y lo que aprendiste”.

¿Cómo logran los argentinos distinguirse, diferenciarse y crecer en un ambiente laboral tan multicultural e internacional? “Desde ya que me sigue impresionando mucho la capacidad, compromiso y productividad de nuestra gente cuando trabaja en resolver problemas interesantes y lo hace en ambientes meritocráticos y en organizaciones horizontales”, responde Sosnik. Subotovsky destaca que sus compatriotas “piensan en grande, trabajan muy bien en equipo, y están siempre anticipando diez jugadas”.

Baños afirma que al “profesional de software argentino se le ha reconocido en numerosas ocasiones por su capacidad creativa o de pensar ‘out of the box’, de no quedarse limitado a las fronteras o restricciones de la tarea que le impartan, sino de saber ser crítico y pensar creativamente, buscando romper los paradigmas y proponer soluciones alternativas. Es una característica que nos diferencia de profesionales basados en la India o Europa del Este, que son más propensos a seguir las instrucciones impartidas sin tantos cuestionamientos”.

El CEO de Zauber también señala a los profesionales de UX (user experience o experiencia de usuario y usabilidad) como profesionales “muy reconocidos” en el Silicon Valley. “La Argentina ha sabido formar una muy buena reputación en materia de diseño de interfaz”, dice.

Sin embargo, Baños reconoce que lo que posiblemente carece la mayoría de nuestros profesionales es de experiencia práctica para trabajar con grandes volúmenes de datos o demandas altas de tráfico y escalabilidad. “Los desafíos a nivel escala, tráfico y almacenamiento de datos a los que se pudo haber enfrentado un ingeniero trabajando a nivel local o regional, nunca se parecerán a los desafíos y números que se manejan en las compañías del Silicon Valley. Allí es posiblemente donde vamos con menos experiencia”, opina.

Pestoni, en tanto, resalta que “el nivel de experiencia y energía de los profesionales argentinos es altísimo. Como éste es un ambiente brutalmente competitivo, me imagino que hay un proceso de selección natural donde el que no está dispuesto a entregarse a pleno, trabajar muy fuerte y no tener miedo a equivocarse, debe buscar otros horizontes”.



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