Una Internet no tan nueva

Por Santiago Valles, profesor asociado del Departamento de Informática del ITBA 02 de Agosto 2011
Una Internet no tan nueva

El pasado 8 de junio fue declarado el Día Mundial de IPv6 (Protocolo de Internet versión 6). Aparentemente fue un miércoles normal, las pruebas que se hicieron fueron exitosas y los cambios introducidos no modificaron la posibilidad de navegar normalmente. Ahora bien, si tampoco se percibieron mejoras, ¿Qué fue lo que se probó?

Grandes compañías como Google, Facebook o Yahoo! habilitaron sólo por ese día, en todos sus servicios el protocolo IPv6, el cual permitirá, entre otras cosas, que Internet siga creciendo. Millones de personas se conectaron a estos sitios y no notaron ningún cambio, lo que demuestra que el test de vuelo funcionó muy bien y casi nadie se estrelló de frente contra un icono del escritorio.

El colchón detrás de esta prueba fue el protocolo actual, el IPv4 (IP versión 4) el cual siguió funcionando igual que los días anteriores, para que aquellos que todavía no disponemos de una conexión con IPv6, pudiéramos usar el mismo protocolo de siempre.

Si bien es la primera prueba en conjunto de más de 300 empresas, muchas de ellas están ofreciendo hace ya algunos años sus servicios con IPv6 para que cualquiera que tenga una de estas nuevas direcciones pueda conectarse. Esta cantidad de gente solo es el 0,2% de los usuarios de Internet. Muy poco por ahora.

Los hermanos sean unidos
En 1977, cuando Internet era simplemente un proyecto de laboratorio, se pensó, con razón, que 4.000 millones de direcciones para identificar a cada equipo que se conectaba a la red serían suficientes, esa fue la creación de IPv4, protocolo que usamos casi todos los que ingresamos a la red.

En estos días, después de más de 30 años desde su creación, se han asignado la mayoría de las direcciones que puede brindar el IPv4 y no queda nada más por entregar. Esto quiere decir que, con este protocolo, Internet no puede seguir creciendo como lo venía haciendo hasta ahora.

Por lo tanto, la primera necesidad disparada desde lo técnico-comercial es poder seguir expandiendo la red y que las nuevas conexiones de banda ancha hogareña o de dispositivos móviles o de cualquier dispositivo, puedan tener su dirección IP y ser parte de la red.

Para esto es necesaria la implementación de IPv6, que puede proporcionar 340 sextillones (léase 340 seguido de 36 ceros) de direcciones, es decir que cada habitante del planeta podría disponer de millones de estas direcciones. De esta implementación son responsables los proveedores de Internet y las empresas que brindan contenidos, estas últimas ya tuvieron su día y movieron el primer peón en el tablero.

La mayoría de las PC compradas o actualizadas en los últimos seis años ya saben “hablar” IPv6. Los gigantes de la red tuvieron su día de prueba y todo salió bastante bien, entonces… ¿por qué no apagamos la luz del IPv4 y listo? Aun no conviene. Porque para poder hacer eso y tener una nueva Internet completa se debe esperar hasta que el último de los 4 mil millones de integrantes cambie de protocolo, y luego sí dejar al viejo y querido IPv4.

Para verlo desde el punto de vista hogareño, si tenemos un router en nuestra casa para compartir la conexión de red a varios dispositivos, seguramente tampoco está listo para cambiar, por más que nos hayan conectado Internet en los últimos días. Nuestro proveedor además de actualizar el protocolo tendría que cambiarnos el equipo que nos entregó por uno que soporte IPv6. La inversión necesaria para acelerar el cambio encarecería automáticamente el servicio. Por lo tanto, el IPv4 se mantendrá por su mucho tiempo conviviendo con su hermano más moderno, lo que nos dará una red mixta, con las dificultades que eso trae.

Mi casa inteligente
Si bien es cierto que, gracias a esta nueva cantidad de direcciones IP, se podrá conectar a Internet más fácilmente, por ejemplo, una tostadora para que mande un correo electrónico a nuestro teléfono al finalizar su ardua labor, la verdad es que eso también es posible hacerlo con el protocolo actual. Lo podemos ver con los televisores más modernos.

Lo que si cambiará es que, al tener tantas direcciones disponibles, podría darle a la tostadora una IP propia de Internet y con este mecanismo hacer que el aparato “sea visible” para el resto del mundo, sin necesidad de hacer grandes configuraciones informáticas.

En este aspecto, tendríamos que pensar si, desde el punto de vista de la seguridad, realmente queremos que todos nuestros dispositivos puedan ser vistos desde Internet por más que técnicamente sea posible.

Leyes y seguridad
Dada la capacidad que tiene el IPv6 de asignar, por ejemplo, una dirección a cada persona del planeta, aparece el concepto de "Identificador único" y de su mano el concepto de "huella digital". Esto permitiría poder rastrear personas físicas, estudiar su perfil, gustos, entre otros, solo con revisar los rastros en los sitios visitados.

Sería importante que, antes que los proveedores de Internet en Argentina comiencen a entregar direcciones en forma masiva, se analizaran los trabajos hechos en otros países donde hace años se estudian las implicancias del IPv6 sobre el derecho a la intimidad, la protección de datos personales y los derechos de propiedad intelectual. Esto nos permitirá estar más preparados para cuando llegue la marea, por más que las olas recién se estén armando y todavía falte mucho camino hasta la costa.



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