Un negocio de memoria

Ya son cinco las empresas locales que se dedican a la fabricación de memorias. Cómo crece la producción local gracias a incentivos y planes de computadoras en escuelas. ¿Es rentable este negocio en la Argentina? La opinión de los protagonistas. 16 de Febrero 2012
Un negocio de memoria
El año pasado, se vendieron 2,86 millones  de computadoras en el país, de las cuales 1,29 millón fueron fabricadas localmente (sin incluir monitores), según datos de CAMOCA (Cámara Argentina de Máquinas de Oficina, Comerciales y Afines). Durante el primer semestre de este año, la cantidad de equipos comercializados en la Argentina había alcanzado los 2,1 millones, de los cuales 1,17 millón fueron de producción nacional (715.000 equipos de escritorio y 460.000 portátiles).

Para producir estos equipos se utilizan diversos componentes, algunos importados y otros no, entre los cuales se encuentran las memorias, cuya producción local está aumentando. Y mientras que, según datos de la misma cámara, durante el año pasado se importaron 1,15 millón de placas, cifra que en el primer semestre de este año ya había alcanzado las 1,18 millón, a nivel local se continúan abriendo nuevas plantas de montaje SMT (Surface Mount Technology) para su producción local. 

Una de ellas fue Grupo Núcleo, que en septiembre pasado se sumó a la lista de los fabricantes nacionales con la marca Eurocase. Tras una inversión de $ 10 millones, la firma instaló un robot en su planta de Mar del Plata, con el cual fabricará alrededor de 15.000 memorias por mes que, en una primera etapa, destinará principalmente a la fabricación de los equipos móviles y de escritorio que también comercializa la empresa. Otro caso fue el de PC Arts. La empresa —que desde 2005 vende computadoras a través de la marca Banghó— se lanzó a la producción de memorias MagnumTech a mediados de 2010 y destina su producción de 38.000 placas por mes no sólo para los equipos de producción propia, sino también para la venta a otros fabricantes locales.

 “Empezamos a trabajar con la empresa Banghó en los estándares de calidad de las memorias, en base a la experiencia que ellos tienen, pero para nosotros es un cliente más”, afirma Carlos Santabaya, OEM Manager de PC Arts.

Hoy, junto a Eurocase y PC Arts, que recién se inician en la fabricación de memorias (no así de equipos), existen otras tres empresas dedicadas a este negocio. Novatech fue la pionera de este proceso: nació hace alrededor de seis años y hoy produce 80.000 placas de memoria por mes y cuenta con una capacidad de producción mensual de 120.000. “Siempre tuvimos entre el 25 y el 30 por ciento del mercado de memorias de la Argentina, lo demás era importado”, afirma Adrián Lamandía, CEO de Novatech. El 70 por ciento del mercado restante se lo atribuye Kingston, “producto de muchos años de trabajo de la empresa en la región”, según palabras de Ariel Plabnik, National Account Manager de la empresa para Argentina, Uruguay y Chile, quien asegura que a pesar de la aparición de nuevos jugadores locales no ha perdido el market share predominante. “Incluso, este año y el pasado se incrementó, debido a los proyectos de educación donde hemos tenido participación”, comenta.

La empresa Saikano se sumó en el año 2006 y Air Computers  lo hizo en 2008. Hoy fabrican 10.000 y 30.000 placas de memoria por mes, respectivamente, y cuentan con una capacidad mensual de producción de 30.000 y 60.000 placas, cada una de ellas.

Crecimiento y rentabilidad
En todos los casos, los empresarios se muestran optimistas y tienen proyectos de crecimiento a corto plazo. Así, por ejemplo, Andrés Taramarcaz, director de Saikano, afirma que esperan quintuplicar su producción, para lo cual invertirán cerca de U$S 500.000. Carlos Airoldi, presidente de Air Computers, adelanta que ya han adquirido un nuevo robot que les permitirá ampliar su producción en Buenos Aires a 100.000 módulos de memoria por mes. Además, están por comenzar a fabricar equipos en Tierra del Fuego. 

Grupo Núcleo, por su parte, proyecta invertir otros $ 10 millones para concretar tres etapas productivas y hasta evalúan la posibilidad de lanzarse a la producción de placas madre (motherboard, en inglés, es la placa principal dentro de una computadora, ya que permite que sus componentes funcionen en conjunto). “En un plazo inmediato vamos a tomar a 50 personas más, principalmente porque vamos a fabricar la placa para monitores… y el año que viene seguramente incrementemos la producción en un 50 por ciento”, prevé Maximiliano González Kunz, CEO de Grupo Núcleo.

PC Arts también tiene proyectos en puerta: inaugurará una segunda línea de montaje en enero de 2012. “Vamos a llegar a una capacidad de producción de 78.000 memorias mensuales”, cuenta Santabaya y detalla que ya invirtieron el 70 por ciento de los U$S 3 millones que totalizarán entre 2010 y marzo de 2012, para llegar a una capacidad productiva de 250.000 memorias por mes.

Sin embargo, y frente al entusiasmo que demuestran los representantes del sector (no sólo con palabras sino también con proyecciones e inversiones), hay quienes afirman que el de las memorias “no es un negocio rentable”, y hasta algunos fabricantes lo reconocen. Por ejemplo, Adrián Lamandía, CEO de Novatech, explica que al haber varias empresas dedicadas a esto, si hay que invertir para incorporarse al negocio posiblemente no sea rentable, ya que la inversión necesaria es elevada pero no así la demanda que, según el especialista, ronda las 300.000 memorias mensuales. 

Si esto es así, ¿por qué siguen las inversiones en el sector? Para Kunz es parte de una integración con otros procesos productivos, mientras que para Santabaya es una forma de “aumentar la capacidad productiva de la Argentina para poder abastecer al mercado”. Por su parte, Airoldi recuerda que cuando ellos comenzaron no había ningún incentivo extra, más que la fabricación misma. Néstor Del Greco, jefe de Producción de Air Computers, afirma que les permite obtener experiencia para fabricar más de un producto. “Hacemos memorias, pero parte del proceso es compartido para otros productos y eso es una ventaja para encarar un proyecto como el de Tierra del Fuego”, dice. 
Desde que la empresa Novatech puso la primera planta de fabricación de memorias, en 2005, hasta la actualidad, a medida que iban apareciendo nuevos fabricantes de memorias también fueron surgiendo nuevas medidas que, de un modo u otro, intentaron promover el desarrollo de una industria de hardware local. 

Uno de los principales incentivos para esta industria es el plan Conectar Igualdad y otros similares, que generan y mantienen la demanda de equipos. Además, en los últimos años se sancionaron nuevas regulaciones que favorecen a la industria local, como la inclusión de notebooks y netbooks entre los productos con licencias no automáticas que requieren autorización para ser ingresados localmente y la disposición que obliga a las empresas que quieran fabricar computadoras en Tierra del Fuego, para ampararse en el régimen de promoción, a utilizar determinada cantidad mínima de placas madre y de memoria desarrolladas a nivel local.

“Creo que tiene que haber protección para que se pueda fabricar, pero no una sobreprotección para que se fabriquen mal y caro, porque elimina la competencia —asegura Airoldi—. Una protección medida nos permite ir evolucionando, hasta que llegue el momento en que podamos competir con lo importado sin necesidad de estar protegidos.”



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