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Telecom Argentina: cómo impactará el acuerdo

El entendimiento entre Telecom Italia y el grupo argentino de Los W impulsó el jueves las acciones de Telecom Argentina. En caso de aprobarse por el Gobierno, podría marcar un antes y después en el segmento. Perfil de la joya más preciada del mercado argentino con una facturación estimada anual de $ 12.000 millones. Las causas que casi generan su fractura. 05 de Agosto 2010
Telecom Argentina: cómo impactará el acuerdo

Finalmente la sangre no llegó al río. Telecom Italia y la familia Werthein habrían llegado a un acuerdo que resuelve el conflicto accionaria que mantenía en vilo a la compañía de telecomunicaciones. De acuerdo a la información disponible, el directorio de la empresa italiana aprobó un acuerdo con sus socios argentinos del Grupo Werthein en Sofora, matriz que controla a Telecom Argentina. El presidente ejecutivo de Telecom Italia, Franco Bernabe, dijo que el acuerdo sería entregado al Gobierno argentino y, con el tiempo, llevaría a la consolidación de Telecom Argentina, sin costos en efectivo asociados con el tema. “En caso de una respuesta positiva de las autoridades en la Argentina, consolidaremos las actividades”, dijo Bernabe a periodistas en una teleconferencia. “El impacto sería sustancial y cambiará el perfil de nuestra posición en América Latina”, dijo Bernabe. El ejecutivo declinó dar más detalles sobre el acuerdo, pero dijo que ampliaba las opciones del grupo en el país.

La cautela es entendible, tras tres años de conflictos es que, cuando se habla de Telecom Argentina, se habla de la segunda operadora de telecomunicaciones local, con más de 15.000 empleados, 20 millones de clientes y que al cierre de su tercer trimestre del año pasado había tenido una utilidad neta de $ 1.006 millones (para el período de nueve meses finalizado el 30 de septiembre de 2009), 21 por ciento superior al mismo período del año anterior. Se estima que su facturación por todo el año pasado asciende a $ 12.000 millones, bastante más que los $ 10.608 millones con los que cerró 2008.

La telefonía básica, el negocio principal cuando obtuvo la concesión de la mitad norte del país y el 50 por ciento de la Ciudad de Buenos Aires y que comenzó a operar el 8 de noviembre de 1990 tras la privatización de Entel, dio paso a nuevos segmentos. El crecimiento en las ventas de la compañía durante 2009, según refieren sus estados contables, fue impulsado por los negocios de telefonía móvil, a través de Personal, y de banda ancha y datos, con la marca Arnet. Las ventas de Internet representaron el área de mayor crecimiento con respecto al año anterior (subieron un 47 por ciento), en tanto que el negocio de voz fue el que menos creció (4 por ciento). Al 30 de septiembre, el número de suscriptores de conexiones ADSL llegaba a 1.179.000, un crecimiento de 21 por ciento respecto del mismo período de 2008.

Los clientes de telefonía móvil (Telecom Personal en la Argentina y Núcleo en Paraguay) aumentaron significativamente y sumaban 15,8 millones (incluyendo a Núcleo, con 1,8 millón de clientes) a septiembre de 2009, con un crecimiento de dos millones de suscriptores en sólo un año. La división móvil de Telecom Argentina está tercera en participación en el mercado local, detrás de Claro y Movistar.

Personal es la división que mayor dinero aporta a la facturación general, con más de $ 5.500 millones y un crecimiento interanual de 15 por ciento. Su balance consigna que se espera que el crecimiento se apoye “en el mayor peso relativo de los ingresos por servicios de valor agregado sobre el total de las ventas” (a septiembre del año pasado éstos representaban el 34 por ciento de los ingresos por servicios), pese a que todavía el 69 por ciento de los clientes de telefonía celular corresponde a la modalidad prepaga. La firma destaca también el favorable impacto de la venta de placas 3G, que aumentó un 75 por ciento con respecto a 2008. 

En el ámbito corporativo, la compañía amplió su oferta en el mismo tono en que lo han hecho las operadoras de telecomunicaciones de buena parte del mundo, con la incorporación a su cartera de servicios de IT, desde comunicaciones gerenciadas hasta diversas modalidades de outsourcing, hosting virtual y virtual desktop (virtualización) a través de su data center en Pacheco (adquirido en 2008 a Cubecorp en U$S 35 millones). 

El balance de la compañía al tercer trimestre del año pasado señalaba que “la posición financiera del Grupo Telecom es óptima pues, por primera vez desde su constitución, Telecom Argentina presenta una posición financiera activa y no existen compromisos financieros de Personal que no puedan solventarse con la generación operativa interna de fondos”. En octubre del año pasado Telecom canceló su deuda financiera de U$S 1.883 millones, tras la refinanciación que había acordado en 2005 con sus acreedores. 

“Pese a que es una empresa que desde hace un par de años sufre una pelea interna que vuelve nula a la toma de decisiones, hoy en día los servicios de Internet y telefonía móvil generan tanto dinero que el balance termina dando ganancia casi por inercia”, opina Raúl Martínez Fazzalari, abogado especializado en Derecho de las Telecomunicaciones. 

El especialista en telecomunicaciones Hernán Galperin, profesor de la Universidad de San Andrés y director del Centro de Tecnología y Sociedad de esa casa de estudios, dice que le llama la atención los resultados que viene obteniendo Telecom. “Eso habla bien del management de la empresa, el hecho de que a pesar del clima de incertidumbre hayan logrado mantener números. Pero hay que tener en cuenta que es un mercado con mucho viento de cola, en pleno auge.”  

Telefónica en la discordia
El conflicto que amenazaba la integridad de la empresa comenzó cuando Telefónica de España adquirió en abril de 2007 una participación del 42 por ciento en Telecom por US$ 2.300 millones, lo que le proporcionó, junto a socios italianos, la posibilidad de ser el accionista mayoritario de Telecom Italia, con 24,5 por ciento de las acciones con derecho a voto.

En la Argentina, donde Telecom Italia —que recientemente se ha visto envuelta en un escándalo fiscal en Sparkle, una filial de consultoría de la operadora— posee 50 por ciento de Telecom a través de diversas sociedades, comparte la propiedad de la telco local con el Grupo Werthein, que, a través de la sociedad W de Argentina Inversiones, compró en 2003 el 48 por ciento de Sofora —la controlante de Telecom— a France Telecom por U$S 165 millones. A la vez, los italianos le habrían pagado a los Werthein US$ 60 millones por el derecho a adquirir sus acciones después de diciembre de 2008. 

La aparición de Telefónica de España como accionista de Telecom Italia desató las quejas de los Werthein acerca de la potencial influencia de la primera en el control de Telecom Argentina y el Gobierno argentino comenzó una investigación para definir si la participación de la telco española podría derivar en un monopolio, al tratarse de los dos principales operadores de telecomunicaciones locales. En la Argentina, ambas empresas controlan cerca del 95 por ciento de la telefonía fija, dos tercios de la telefonía celular y un 70 por ciento de los servicios de Internet.

En diciembre de 2008, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia consideró que la  operación implicaba una concentración económica y que debía haber sido notificada. Posteriormente, Telecom Italia apeló esa medida, en un ida y vuelta de declaraciones cruzadas e instancias judiciales entre la empresa y el Gobierno, incluida la amenaza de una quita de la licencia.

Para el consultor Enrique Carrier, director de Carrier y Asociados, “es evidente que acá hay motivaciones políticas, porque el Estado no dijo nada hasta bastante tiempo después del ingreso de Telefónica de España en Telecom Italia, y no se trató de una operación a escondidas”.

Si bien las filiales locales de Telecom y Telefónica no quisieron participar de esta nota, fuentes cercanas a Telecom Italia —que esgrimió como defensa, precisamente, la escasa posibilidad que tuvo de ejercerla— apuntan a que la Argentina es un país dividido en dos zonas donde en general no se comparte infraestructura y no se compite en telefonía básica. Pero, claro, el negocio de la telefonía básica es el menos relevante hoy para las operadoras de telecomunicaciones. 

“El único argumento que tiene el Gobierno argentino es el del cruce de accionistas. Pero el pliego no dice que si hay cruce de acciones hay que desinvertir. Se puede establecer de restricciones, de una multa inclusive, pero no de desinvertir. En Brasil se solucionó el tema en cinco meses y acá se podría hacer lo mismo poniendo restricciones”, señalaron fuentes del mercado cercanas a Telecom Italia. En Brasil, el conflicto se desató por la presencia directa de Telefónica  en el capital de Vivo —la primera operadora de móvil de Brasil— y en TIM, la tercera del sector, a través de su participación accionaria en Telecom Italia. Entre ambas operadoras suman un 55 por ciento del mercado brasileño. El abogado especialista en telecomunicaciones Alejando Fargosi —que fue abogado de Telefónica de Argentina entre 1990 y 1997— coincide en que con las redes divididas “la telefonía fija difícilmente pueda derivar en un monopolio, aunque hipotéticamente en la móvil sí podría generarse un problema, por la gran cantidad de líneas que suman las dos empresas”.  Fargosi plantea un giro distinto a la discusión, que no parece haber sido muy tenido en cuenta en este conflicto. Según Fargosi, “si bien la regulación no es del todo clara, si se hace una lectura literal del punto 3.1.1. del pliego de privatización de Entel y se considera que sigue rigiendo, no es Telecom Italia quien debería desinvertir, sino que Telefónica debería desprenderse de las acciones generadoras del conflicto”.

Para su colega Martínez Fazzalari, “se trata de un tema bastante complejo. Se podría calcular que la participación de Telefónica llega a un 1,6 por ciento en forma directa, porque va perdiendo peso en cada una de las sociedades controlantes. Entonces, desde este punto de vista, no parece haber posibilidad de posición dominante. Y más teniendo en cuenta que 20 años después el concepto de servicio público cambió, que hay múltiples formas de comunicarse”. 

Sin embargo, los rumores de una posible fusión entre Telefónica de España y Telecom Italia sí despejarían algunas dudas. “En ese caso ya no quedarían más dudas, nos ahorraría un par de discusiones”, dice Galperin.

Mientras tanto
Pese a los buenos resultados, las indefiniciones y las tensiones entre los accionistas no son algo inocuo para la empresa. De hecho, en 2008, determinaron la renuncia de quien era el CEO de Telecom Argentina, Carlos Felices, a quien reemplazó el abogado Enrique Garrido, nombrado nuevo titular por Telecom Italia.

“Telecom ha sido bastante conservadora en el último tiempo, no ha sido tan innovadora en ofertas de valor agregado como sí lo han sido Telmex, Telefónica o Global Crossing. Inclusive, teniendo una fortaleza importante en su data center, no ha sido agresiva para hacer crecer su base de clientes o tomar clientes de la competencia. La incertidumbre interna ha frenado las decisiones. Pero cuidado, porque el segmento corporativo no es más que el 10 por ciento de los ingresos. En Pymes y en el sector residencial, con banda ancha y móviles, donde está la ‘vaca lechera’, sí han sido más proactivos”, considera Romina Adduci, directora de Consultoría e Investigación en Telecomunicaciones de IDC América latina.

Carrier no percibe “que este proceso los haya afectado demasiado y no noto que hayan aumentado reclamos por servicios por parte de los usuarios. Pero quizás uno ve más proactiva a Telefónica en lo que hace a innovación”. Galperín apunta que “en mis interacciones con gente de la empresa, se hace sentir este tema de la falta de toma de decisiones. Pero, en términos generales, da la impresión de que no los afectó demasiado”.

Fargosi recurre a una anécdota para graficar la adaptabilidad del management de Telecom Argentina: “Ellos nunca tuvieron un nivel directivo centralizado. En Telefónica los llamábamos los voleibolistas, porque tenían a un francés y a un italiano en cada cargo y rotaban todo el tiempo. En ese sentido, nunca tuvieron el nivel de cohesión que sí ha tenido Telefónica”. Desde la competencia, Leonardo Barbero, vicepresidente senior y Chief Marketing Officer de Global Crossing para América latina y Caribe —facturó en 2009 a nivel global U$S 2.536 millones—, dice: “Siempre hemos competido con Telecom, lo hemos hecho desde el inicio —el ejecutivo viene de la adquirida Impsat— y creo que es importante para ellos y para el mercado en general que se termine esta discusión y tengan estabilidad accionaria”.

¿Y ahora qué?
La investigación de la CNDC derivó en la prohibición hacia Telecom Italia con respecto a que sus directores designados en la filial argentina tomen decisiones sobre la estrategia de la empresa. Por entonces, la telco italiana comenzó a tantear a posibles interesados en comprar su parte en la filial argentina y aparecieron muchos interesados: Eduardo Eurnekian y Ernesto Gutiérrez, el Grupo Clarín, Grupo IRSA, Carlos Slim, Cóndor Inversiones, el brasileño Andrade Gutierrez, el transportista Alfredo Román y los fondos Geneviéve y Pegasus.

“Es razonable que aparezcan tantos oferentes: estamos hablando de una incumbente, con todo lo que implica tener semejante base instalada, con una deuda saneada… es una empresa muy tentadora”, dice Adduci. Finalmente, quedaron tres ofertas vinculantes por las acciones de Telecom Argentina: Grupo IRSA, Eurnekian-Gutiérrez-Garfunkel y Grupo Roman. Una fuente cercana a la operación revela cómo se fue gestando la iniciativa: “Fue una elección estratégica. Cuando uno tiene problemas en una determinada situación hay que empezar a ver opciones, ver qué piensa el mercado. Pero eso no significa vender barato”. La fuente sostiene que “las tres ofertas que quedaron son bajas, quizás porque quieren aprovechar la situación de conflicto para entrar con un precio menor. Eurnekian amplió un poco su oferta sumando a (Matías) Garfunkel y ofreció U$S 580 millones. IRSA, que fue muy seria en la presentación, ofreció U$S 630 millones. Y Roman llegó a U$S 600 millones. Todos los grupos que se presentaron lo hicieron de manera muy profesional, pero algunos pidieron cosas imposibles, como que se diera una garantía de que se iban a retirar los Werthein. La negociación continúa, pero no se estableció una fecha límite y tampoco tienen demasiado apuro. Están tranquilos y quieren venderla bien”.

Cuando, en enero pasado, el ministro de Planificación Julio De Vido amenazó con revocar la licencia si Telecom Italia no concretaba la desinversión, aparecieron las especulaciones sobre una posible estatización, a las que velozmente se sumó Osvaldo Iadarola, secretario general del gremio de los trabajadores telefónicos (Foetra), al asegurar que los empleados podrían hacerse cargo de la operación de la empresa. Para Martínez Fazzalari, la estatización sería una opción poco deseable: “Manejar una empresa de telecomunicaciones es algo muy complejo, inclusive mucho más que manejar una aerolínea. Y la tendencia mundial apunta a lo contrario”. 

Un consultor que prefirió opinar en forma reservada, encuentra que “Telecom Italia se mostró demasiado susceptible, porque en realidad la filial argentina no impacta en el balance en Italia, no mueve la acción. Ellos se quieren ir, ya vendieron en Venezuela, Chile y Perú, los echaron de Bolivia y sólo les interesa Brasil, donde también tienen restricciones. Lo que quieren es tiempo para vender lo mejor posible”. Otros son más escépticos. “Si Telecom es de los italianos y los franceses, de los italianos y del Estado, de Telefónica o mía, es lo mismo. Nada cambia, porque lo que debería cambiar es la situación de regulación”, dispara Franco Cecchini, director de Operaciones y Prestadores de iPlan, que en 2009 facturó $ 200 millones y tiene 450 empleados. 

Cecchini apunta que “desde el Gobierno me llamaron para darles mi opinión. Pero acá lo que pasa es que la competencia entre Telecom y Telefónica es una pelea de payasos, termina y se van abrazados. Entonces, no cambia nada si aparece otro accionista, porque en la Argentina no hay espacio de competencia efectiva, tienen el 98 por ciento del mercado y se lo dividen entre las dos. Y los celulares les roban a las empresas de telefonía fija al cobrar menos de un móvil a otro”.  Para Alejandro Prince, director de Prince & Cooke, “una empresa estatal en este país y en este momento es algo que me genera desconfianza. Ya hemos probado y no funcionan. Pero la estatizacion es más bien una amenaza, creo que está claro que hay una intención de que Telecom quede en manos de empresarios nacionales”.  

En referencia a lo señalado por Prince, al hecho de que los tres oferentes que quedaron en la última etapa sean locales se suma a que no poseen antecedentes o vínculos con el negocio de telecomunicaciones. “Tener experiencia en este mercado o un socio operador que está en otras partes del mundo da escala y también ‘inputs’ en determinadas tecnologías, como podría ser IPTV. En este sentido, la competencia con Telefónica, que cuando se sienta a negociar con Nokia compra para todas sus filiales del mundo, puede ser una desventaja para una empresa que no tenga esas facilidades”, argumenta Carrier. Para Juan Gnius, vicepresidente de Signals Telecom Consulting, “no hay casos de operadores que no tengan un conocimiento sobre cómo administrar el negocio. Quizás detrás de algún inversor local esté un operador, como ya ha pasado alguna otra vez”.

A Vanessa Aznar, analista de Frost & Sullivan para América latina, también le sorprende que ninguno de los oferentes provenía del mercado telco. “Eso sería algo novedoso, porque los Werthein tampoco vienen de ahí. Pero lo que más me llama la atención es que no haya ningún operador global. Inclusive, a nivel regional, Entel PCS (empresa de telecomunicaciones chilena) podría haberse interesado en Telecom Argentina, ya que son bastante parecidas.”

Pero están quienes no ven un problema en eso. Para Prince, “con un buen grupo gerencial, el dueño puede ser cualquiera. Pero es cierto que no es lo mismo que formar parte de un conglomerado mundial, porque son industrias que necesitan una cierta escala”. Cecchini, desde iPlan, elogia al management local de su competencia. “La puede comprar cualquiera y Telecom va a seguir funcionando, porque la gerencia de Telecom Argentina es de primera línea. Inclusive, ha tenido que ser más activa que la de Telefónica, que es más jerárquica.”  Pendientes y por venir

En lo tecnológico, el mercado local se prepara para una recuperación de la caída de 2009, afirma Adduci, de IDC. “Seguramente habrá novedades en tecnologías de 4G como WiMax y LTE, así como también con el tema de TV digital. Y hay varios proyectos que estaban en ‘stand by’ y que ahora están volviendo a ser discutidos, sobre todo relacionados con esquemas y modelos de servicios”, dice la analista. El último aspecto señalado por Adduci marca el cambio que están experimentando los operadores de telecomunicaciones, donde el negocio, más allá de la línea tradicional de comunicaciones, se orienta hacia la provisión de servicios de data center (en el caso de Telecom, reforzado a partir de la adquisición de Cubecorp) y de diversas modalidades de outsourcing. 

El mercado se prepara
“Antes se veía una separación muy clara entre la transmisión de la aplicación y el almacenamiento y la seguridad de la información. Pero hoy los clientes quieren tener un solo SLA (acuerdo de nivel de servicio)”, asegura Barbero, de Global Crossing.  Y agrega: “Hace unos años casi todo era ‘housing’, pero hoy pasamos al gerenciamiento y a soluciones como las de virtualización de servidores”. Barbero también destaca el hecho de que “actualmente las compañías somos menos reticentes a compartir infraestructura. Ahora se compite por servicio y esa maduración ayuda. Brasil ha sido pionero en este tema y hoy es más común ver que en la Argentina se analicen alternativas de intercambio de infraestructura entre los operadores”.

Cecchini, de iPlan, dice que en el segmento corporativo, adonde se dirige principalmente su oferta, el proveedor también se apoya en servicios como PBX virtual, servicios TIC a través de su data center y modelos como cloud computing. Sin embargo, el ejecutivo de iPlan también se queja de las asimetrías en el servicio domiciliario: “¿Cómo puede ser que una llamada a Estados Unidos sea más barata que una llamada a Catamarca? Está faltando una política de telecomunicaciones que haga llegar las comunicaciones y los contenidos a más gente porque, más allá de los móviles, las redes fijas ofrecen una gran oportunidad que se está desaprovechando”.

Cómo sigue la historia de Telecom forma parte de un cuadro más grande, el de las telecomunicaciones en la Argentina, en el que desfilan algunos temas pendientes y en un campo donde la tecnología suele correr más rápido que la regulación y los tiempos políticos. “Parece quedar claro que no hay prioridad para una agenda de telecomunicaciones, que es lo que está haciendo falta —sostiene Galperin—. La Secretaría de Comunicaciones está bastante paralizada y la CNC (la Comisión Nacional de Comunicaciones) hace lo que puede, porque le han quitado bastante poder. Y hay temas que no se resuelven, como portabilidad numérica, donde parece que el Gobierno no lo quisiera hacer, a pesar de que la Justicia le dice lo contrario. O la licitación del radioespectro, que se tendrá que resolver en algún momento”.  Adduci coincide en la necesidad de implementar la portabilidad: “Se hace prácticamente en toda la región menos acá. En México, donde Telmex es casi el dueño de las telecomunicaciones, lo lograron. En Brasil, en Chile y en Colombia se inició el proceso. Es un tema que tiene que ver con la defensa de la competencia y que es valioso para el consumidor”, expresa.

La ausencia de un esquema previsible a un plazo de una década es el reclamo de Carrier, quien dice que “falta un modelo regulatorio donde los incumbentes abran  sus redes. Acá pasó lo mismo que en muchos países de Europa: un gran operador estatal que fue privatizado. Es necesario abrir más el mercado y pensar en que si hoy todas las redes están digitalizadas y todas pueden transmitir lo mismo, qué sentido tiene que una red pueda dar un servicio y otra no. Hay que empezar a bajar barreras y dejar de manejarse con una ley de telecomunicaciones de los años setenta”.



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