Subir o no subir a la nube

La adopción de cloud computing en las empresas locales todavía es incipiente. ¿Por dónde empezar a la hora de diseñar una estrategia de software en la nube? Cómo lo hacen MercadoLibre, Autocosmos, GNC Galileo y Williner. 18 de Enero 2012
Subir o no subir a la nube
Pese al optimismo de los proveedores y la seguridad con que las empresas dicen que el futuro las encontrará subidas a un nuevo modelo, la realidad parece ser otra. Cloud Computing todavía no se cristaliza entre las opciones elegidas por las gerencias de Sistemas tal como auguraban los pronósticos más optimistas de los analistas del mercado tecnológico, aunque su adopción comienza a despegar de manera gradual. “Se habla mucho pero sólo el 10 por ciento de las compañías a nivel mundial consumen el 50 por ciento del cloud disponible, que son los ‘early adopters’. Los proveedores tendrán que entender las necesidades de los clientes con ofertas diferenciadas, tanto en lo que es nube pública como privada. Vemos que la oferta está segmentada pero la forma de vender por parte los proveedores no está bien enfocada”, destaca Jordi Moncada, socio de la consultora Bain & Company.

Como si el panorama tardase en despejarse, sólo el 3,6 por ciento de las grandes compañías dice haber incorporado algún servicio de tipo cloud, mientras que un 58 por ciento califica la temática como poco y nada importante, según se desprende del informe “Estudio de Data Centers, Virtualización y Cloud Computing en Grandes Empresas”, elaborado por Prince & Cooke en julio de este año en base a la consulta a 138 grandes compañías. Sin embargo, se advierte que las empresas irán incorporando paulatinamente servicios en la nube cuando la necesidad requiera de flexibilidad, ahorro de costos, escalabilidad de recursos y continuidad de negocio y capacidad de enfrentar la recuperación ante desastres. 

“La conveniencia de utilizar Cloud Computing depende del tipo de organización. Si se trata de una compañía que ya tiene un negocio establecido de gran trayectoria, la recomendación es comenzar de manera gradual”, afirma Ramiro Cormenzana, director corporativo de Infraestructura y Base de Datos de MercadoLibre, que considera que el mejor escenario para el uso de la nube corre por cuenta de las start-ups. “No se tienen que ocupar de la infraestructura tecnológica del negocio y les brinda la capacidad de responder rápidamente a las necesidades que surjan”, refuerza.

En la firma de comercio electrónico que en 2010 facturó unos U$S 56 millones a nivel regional se trabaja con arquitectura cloud desde hace más de dos años. Inicialmente, fue para realizar pruebas de nuevas funcionalidades o de carga (simulando aplicaciones con alto índice de tráfico para testear el soporte de carga). Luego se sumaron aplicaciones para almacenar grandes volúmenes de datos y para interactuar con la interfaz propia y de los usuarios finales. “Trabajamos con Amazon para lo que es infraestructura como servicio (IaaS) y con Salesforce en software como servicio (SaaS). El CRM está 100 por ciento sobre cloud con Salesforce”, comenta Cormenzana.

De un modo similar vive su experiencia en la nube la plataforma de autos clasificados Autocosmos. “El secreto en estas tecnologías está en hacer movimientos paulatinos. Subir aplicaciones, identificar cómo funciona e ir viendo”, define Martín Legnoverde, CIO de Autocosmos, que posee 4 millones de usuarios únicos en la región (Estados Unidos, México, Perú, Venezuela, Colombia, Ecuador, Uruguay, Chile y la Argentina). Su primera experiencia fue con Windows Azure “antes de que saliera en beta” y SQL Azure (la plataforma ya estaba configurada en .Net), y dieron el paso tras la alianza que realizaron con Yahoo!, debido al aumento de caudal de usuarios que se generaba cuando el portal estadounidense colgaba una nota de Autocosmos a su portal. En esos casos pasaban de tener 20.000 usuarios únicos, como por ejemplo en México, a unos 180.000 ó 200.000. “No podíamos soportar esa carga y la solución fue mover solamente la nota seleccionada a la nube. El riesgo era bajo porque empezamos de a poco”, recuerda Legnoverde. Más tarde se amplió a las noticias del mes hasta tener en la actualidad toda la sección editorial migrada. Si bien las notas no son consideradas información sensible para la empresa, el objetivo es sumar progresivamente más cosas. “Considero a la nube tan segura como el propio data center”, asegura el CIO. 

Otro de los cambios fue originado por las necesidades de almacenamiento. En la sección de clasificados (vehículos nuevos o usados) la carga de fotos era un problema hasta que se pasó a la modalidad en la nube y no resultaba necesario restringir la cantidad de adjuntos a los usuarios. “Lo que no migramos es porque no lo necesitamos, como la información de usuarios como pueden ser registros, clasificados publicados o información particular. Estos datos los tenemos almacenados en nuestro data center”, sostiene Legnoverde.  

Decisión y cautela
 Otras compañías prefieren migrar el uso de aplicaciones críticas como el CRM o el correo. Sobre todo en las que por una cuestión de movilidad y de modelo de ventas (a la distancia), se requiere de una conexión estable, confiable y simple. “Por nuestro core de negocios, necesitamos un acercamiento al detalle con los clientes ya que fabricamos equipos a pedido. Nos demanda muchos viajes y movilidad y la idea en IT era hacer foco ciento por ciento en el negocio”, afirma Emiliano Pungitore, gerente de Sistemas Informáticos de GNC Galileo, empresa de capitales nacionales que exporta el 90 por ciento de su producción: desde conversores de GNC hasta gasoductos virtuales o compresores para estaciones de servicio. La empresa, que en 2010 facturó alrededor de U$S 30 millones y emplea a 200 personas, trabaja con Google Apps a nivel corporativo con 150 cuentas y con Salesforce para cerca de 15 cuentas, para el sistema de ventas. Desde hace tres años comenzaron con Google, proyecto en el que invierten anualmente un costo fijo de U$S 50 por cada cuenta, es decir, unos U$S 7.500 anuales. “La calidad del servicio es altísima y no tiene objeciones para nuestro modelo de negocio”, afirma el CIO.  

Por una cuestión de limitaciones en la estructura a nivel país y por la dificultad de encontrar enlaces de ancho de banda de 50 o 100 MB, Pungitore sostiene que le resulta complejo migrar el CAD (Diseño Asistido por Computadora), o aplicaciones “duras” de ingeniería (que constan de archivos pesados), a la nube. “Eso sería nuestra parte más crítica, que más que a la nube la pasaríamos a un hosting externo, por una cuestión de despreocuparnos del mantenimiento”, aclara. 

En esto coincide Osvaldo Wagner, gerente de Tecnología y Sistemas de Sucesores de Alfredo Williner, que elabora y comercializa los productos lácteos iLolay. “Entendemos que todavía cloud tiene que madurar un poco. Es difícil para una empresa radicada en el interior (en este caso en Rafaela, Santa Fe) y con puntos de facturación y distribución en todo el país, acceder a buena estructura de redes. Uno no tiene la capacidad de armar un anillo redundante que garantice que el servicio va a estar disponible siempre. Hablamos de plantas elaboradoras, donde la información de liberaciones de partidas o análisis de laboratorios es crítica. Tener eso en la nube, dependiendo de un vínculo ADSL en muchos casos, se complica”, destaca Wagner. La compañía posee cinco plantas elaboradoras en Santa Fe, donde se producen un promedio de 1,5 millón de litros diarios de leche, 10 centros de distribución y cerca de 20 puntos de facturación en todo el país a través de representantes. En 2010 la empresa facturó unos U$S 330 millones y emplea a 1.300 personas. De acuerdo con el ejecutivo, la idea es comenzar a adoptar servicios en la nube de manera cautelosa y no con aplicaciones críticas como el sistema de gestión. 

Evitar los nubarrones

Según Moncada, de Bain & Company, en la adopción de cloud computing se diferencian las compañías de sectores como servicios profesionales, de tecnología o de telecomunicaciones y medios, y las que están más alejadas de adoptar este modelo por razones que van desde la seguridad hasta las políticas corporativas. “Se crece de a poco, a medida que las barreras van cayendo”, afirma el consultor, que estima que por la crisis mundial el 60 por ciento de las inversiones en IT están retrasadas, por lo que la infraestructura se tiene que renovar. “Cuando haya crecimiento, los presupuestos mirarán más a las empresas que ofrezcan alternativas de arquitecturas cloud”, pronostica.

En tanto, los profesionales de IT coinciden en que la seguridad de los datos es la principal traba, junto a los potenciales problemas de cumplimiento con la industria o Gobierno y las preocupaciones sobre la recuperación ante desastres. Así lo afirma una encuesta a 223 CIOs patrocinada por Dell y llevada a cabo por la compañía Marketing Solutions durante la Expo Nube, realizada en Nueva York a mediados de año. “La seguridad depende del uso para el que esté pensada la nube y de cuánto se involucre la compañía en entender cómo el proveedor resuelve estos temas. Se trata de una responsabilidad compartida”, afirma Cormenzana. El ejecutivo de MercadoLibre sostiene que las empresas deben involucrarse, indagar y gestionar los estándares de seguridad.

Por su parte, Wagner no ve un problema en lo que hace a la seguridad en cloud computing y destaca “la ventaja de la escalabilidad”. Para Wagner la adopción irá creciendo, con un mayor compromiso por parte de las empresas y en general con la postura de comenzar por las aplicaciones no críticas. “Se va a empezar con una nube privada y un número limitado de usuarios con acceso. Con el tiempo se va a ir abriendo a un ambiente más híbrido”, afirma Wagner. En esto coincide Pungitore, de GNC Galileo, que entre los proyectos que tiene en carpeta están la migración del circuito de seguridad CCTV y otro de Business Intelligence que está bajo análisis, apoyando la “marcada decisión de tercerización y outsourcing que tenemos y de pasar al modelo de la nube todo lo que sea posible”, explica.

Para Legnoverde, de Autocosmos, lo importante es ir a la nube de manera paulatina y tener la confianza en que es una modalidad “potente y provechosa, en la que se paga por lo que se usa”, explica el ejecutivo. De hecho, hace dos años que Autocosmos también utiliza Google Apps (abona U$S 50 por mes por usuario) sobre todo para editores enviados a cubrir los salones internacionales del Automóvil, que escriben las notas con las herramientas y trabajan de manera colaborativa. 

Si bien al despegue masivo todavía le falta, ya el negocio de la nube da que hablar. De hecho, se espera que se expanda de U$S 30.000 millones a U$S 150.000 millones en 2020, según consigna un estudio de Bain & Company. Otro informe, en este caso realizado por AMD a nivel global entre 1.500 organizaciones de más de 100 empleados, arrojó que el 70 por ciento de los encuestados está utilizando o investigando sobre esta tecnología para aplicaciones alojadas en forma remota o para almacenar datos, mientras que un 60 por ciento sostuvo que ya están viendo un claro valor para el negocio. Según el relevamiento, se estima que ya existe el equivalente a U$S 1.000 millones en datos activos en la nube. Lo que se dice un negocio en ascenso.



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