Se vienen los robots

Los emprendimientos locales en robótica nacieron en el ámbito universitario pero se extendieron a soluciones para educación, industria y seguridad. En qué consisten y cuáles son sus objetivos. 24 de Febrero 2010
Se vienen los robots

Los robots existen desde que tenemos razón de ser, sin importar qué edad tenemos en verdad. Y cada vez que se piensa en ellos, la referencia directa es a Japón y a los países del sudeste asiático, donde la innovación tecnológica es parte de la vida cotidiana. Es cada vez más frecuente que desde esos lugares nos sorprendan con robots más humanos en apariencia por las formas, movimientos y actividades que realizan. Para muchos de los habitantes de esas latitudes, interactuar con robots comienza a formar parte de sus vida. En la Argentina también.

Aunque la afirmación pueda sorprender, en este país hay un movimiento que lleva adelante diversos proyectos vinculados con la robótica. Y una gran parte de esos emprendimientos están ligados a la educación. En la Argentina se fabrican robots para educación, se juegan campeonatos argentinos de fútbol de robots, hay talleres de esta disciplina, y hasta se juegan olimpíadas de robótica. Tienen poca prensa pero suman cada vez más adeptos, de 5 a 99 años. Y, en todos los casos, sus impulsores, emprendedores que apuestan a la educación y al conocimiento, llevan algo más de una década de experiencia en el tema. Lo que indica que, si bien es una actividad joven, ya lleva un camino lo suficientemente transitado como para no dar marcha atrás, sino más bien continuar avanzando a todo pulmón.

RobotGroup es una empresa de robótica educativa y la única fabricante de robots para educación de la Argentina. La compañía, una auténtica pyme argentina, dicta talleres para niños, adolescentes y adultos, y también cuenta con propuesta para docentes de todos los niveles interesados en el tema. “La robótica es una actividad que es bastante virgen porque hay un gran desconocimiento, especialmente sobre la robótica educativa. Se cree que es jugar pero se trata de un proceso de aprendizaje porque están involucradas cuatro ciencias, la mecánica, la electrónica, la informática y la programación. Y por esa razón contamos con material didáctico desarrollado por pedagogos para introducir las nociones de robótica siempre relacionadas con la vida cotidiana”, explica a IT Business, Mónica Paves, directora de RobotGroup.

La empresa produce cerca de 500 equipos por año, destinados principalmente a los colegios y universidades que contratan sus servicios, como a sus propios talleres y a quienes toman cursos a distancia. Los robots se llaman Múltiplo y se presentan en diversas versiones: la línea N10, que ya cuenta con dos modelos, el N6 (que estará disponible para quienes quieran tomar cursos a distancia) y el N4, para chicos, que se programa con lenguaje icónico y no tiene tornillos. “Es industria ciento por ciento nacional. Los robots que fabricamos son productos argentinos de alto nivel y calidad. Y todo ha sido hecho a pulmón, invirtiendo durante muchos años con gran esfuerzo”, destaca Paves. Los Múltiplo más caros cuestan $ 1.200 y es posible añadirles partes y accesorios de por vida sin que lo adquirido anteriormente deje de servir. Es una manera de continuar alentando la creatividad sin perder dinero en el camino. Algo que no sucede con otros productos. De hecho, los kits de robots educativos importados que se comercializan en la Argentina no bajan de los u$s 750. Por esa razón en RobotGroup, desde hace años, vienen desarrollando no sólo los lenguajes de programación orientados a cada modelo de robot que crean sino también a diseñar y fabricar la matricería para, luego, integrar las distintas piezas de los aparatos que, munidos de circuitos electrónicos -que sí se deben importar- y de sensores de distinto tipo aprenden, por obra del trabajo del hombre, a resolver diversas cuestiones de la vida cotidiana.

Estrategias para el mundo Web

La robótica apasiona. No hay dudas. Y es lo que motivó también Gonzalo Zabala, director de Playbots, a crear una empresa “que desarrolla interfaces no conven

cionales hombre-máquina. El objetivo es superar las convenciones como el teclado y el mouse para relacionarse con una computadora o un dispositivo de otro tipo que tendrá cada vez más presencia en nuestra vida cotidiana”.

La compañía surgió en una forma particular: a partir de dos equipos de fútbol de robots. El hecho de programar humanoides que supieran gambetear a lo Maradona y patear a lo Palermo les hizo advertir que había que idear maneras para que las personas pudieran interactuar de manera sencilla con las máquinas que rodean el quehacer cotidiano. Aún cuando se vive en la Argentina. “Comparado con lo que sucede en el mundo, la robótica en la Argentina es incipiente. Un país que no se ha destacado por ser industrial no la impulsa. Seguramente haya más actividad en el futuro en economías intensivas, como la agricultura de precisión, que necesitará de robots, pero no es algo extendido a todas las industrias”, advierte Zabala. Por eso, continúan apostando al fútbol para ganar adeptos, difundir la actividad y lograr que la robótica se imponga como actividad en la Argentina para, así, aprovechar un letargo importante que existe en la región, y tomar una posición de liderazgo.

Uno de los certámenes anuales que se realizan en el país es la Roboliga, un campeonato de fútbol dividido en dos categorías, una de 10 a 17 años, y otra de 17 en adelante. A estos torneos se suman las Olimpíadas de Informática y la Feria de Proyectos, que en todos los casos cuenta con el aval de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y los colegios Vaneduc (Vanguardia Educativa).

“Dentro de la materia Informática, que se dicta en séptimo grado de primaria y primer año de secundaria, hay una Introducción a la Robótica. El objetivo es llevar a los alumnos a programar con un método atractivo, que ha ido evolucionando según diversas innovaciones desde el año 1994 hasta ahora. La meta máxima ha sido desarrollar un robot autónomo con sensores de luz, sonido, tacto y con ultrasonido, en la última versión, creada en 2006", cuenta Alicia Siri, coordinadora de los talleres de informática de Vaneduc.

Bicentenario robótico

Los robots que se crean para estos campeonatos se basan en los kits provistos por Lego, la compañía danesa de juegos didácticos que tiene una división orientada a la robótica. Por su origen, los sets que se utilizan en la Argentina son totalmente importados. “En las Olímpiadas se comienza con una lucha de Sumo (la lucha japonesa), en la categoría livianos y pesados, donde cada participante trae su robot ya armado según la reglamentación. Luego, hay una competencia de rescate y, finalmente, un desafío que es desconocido para los participantes", detalla Siri. La Feria, en tanto, apunta a crear dispositivos que, por un lado, cuenten con conexión a una máquina, como una computadora, y que por otro sean autónomos", amplía la responsable de los talleres de Vaneduc.

Para la especialista “hay muchos elementos de la robótica en la vida cotidiana y se está avanzando para que los chicos estudien matemática, física y que sientan que juegan pero que en realidad aprendan conceptos”.

En San Luis, la provincia que lleva adelante el programa de inclusión digital a través de la Universidad de la Punta (ULP), la robótica también forma parte de los planes educativos. Y los chicos de la secundaria acceden a diversos talleres de robótica para aprender sobre las ciencias involucradas. Allí comenzaron a celebrarse, también, competencias de distinto tipo y la intención es crear equipos de fútbol que se sumen a los torneos.

A tono con las celebraciones del Bicentenario que en todos los sectores se llevarán adelante este año en el país, la robótica también se plegará a la movida patria. Así, la Roboliga se llamará 10/200 porque cumple 10 años de existencia en los 200 años de la Argentina. Los chicos tendrán que presentar proyectos sobre cómo imaginar el ayer, el hoy y el mañana en situaciones de la vida cotidiana, es decir, que tendrán que presentar un lapso de 400 años en temas vinculados con el transporte, el agua o la comunicación, entre otras temáticas.

Robots futboleros

El Campeonato de Fútbol de Robots también tendrá su edición. Pero, como en los últimos tres años no han participado más de nueve equipos, se abrirá una categoría de novatos y una feria de proyectos para alentar a más fanáticos a ser de la movida.

En el marco del Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010 también habrá espacio para mover la pelota por medio de “jugadores” dotados de sensores y piezas electrónicas. “La FIRA (nombre de la liga internacional de fútbol de robots) realiza el campeonato mundial, en paralelo al Mundial de Fútbol, durante los octavos de final. Y queremos participar. En la edición 2006 quedamos en cuarto lugar. El objetivo, sin embargo, es poder traer el Mundial de Fútbol de Robots para 2012 o el 2013”, se entusiasma Zabala, de Playbots. Para el especialista sería otra vía para generar interés entre los chicos, además de hacer crecer la actividad desde las empresas y las universidades. “Todo es una excusa porque para nosotros lo fundamental es la educación en la robótica”, explica. Para rematar, el empresario insiste: “La robótica es un tema de presente, no de futuro. Es necesario que exista contacto con esta disciplina porque los más chicos convivirán con los robots en algunos años”. Una realidad que ya es concreta en ciertos países y que por aquí está lejos de ser ciencia ficción.

Trabajo en equipo

Para Alicia Siri, coordinadora de los talleres de informática de los colegios Vaneduc, uno de los puntos más interesantes que se aprenden en robótica tiene que ver con el trabajo de equipo. “En los talleres, el profesor guía a un grupo que se divide en distintas tareas. Entre todos, se elige un proyecto que se va modificando a medida que se avanza en su desarrollo”, comenta. El objetivo final es que el adolescente acepte la voluntad del otro y trabaje en un proyecto que aceptó la mayoría. “El grupo, de 6 a 8 integrantes, termina conformado por armadores, programadores, y quienes realizan las pruebas e investigan cuando hay problemas en el diseño", resume la especialista.

Criaturas creadas en la Argentina

Además de la línea Múltiplo que RobotGroup fabrica en el país, han habido otras experiencias exitosas pero, hasta ahora, sin demasiada proyección o nuevas aplicaciones en la vida cotidiana. En 2006, se terminó de dar forma al Konabot, un robot que inspecciona y manipula explosivos y materiales peligrosos desarrollado por el Laboratorio de Robótica del Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Fue un diseño a pedido de la Policía Federal, justamente para resolver cuestiones vinculadas con la manipulación de esos elementos peligrosos, especialmente por parte de los Bomberos.

El proyecto ganó el Premio Innovar en el año 2007. Se trató del primer robot en el mundo dotado de dos brazos con una libertada de movimiento de 6 grados cada uno y que podría servir para desactivar explosivos. Otra “criatura” fue el que se dedica a regar plantines en invernaderos de modo de no exceder ni retacear la cantidad de agua necesaria para lograr buenos niveles de crecimiento en estos espacios. Se trata de un sistema automático de riego compuesto por un panel de comando remoto desarrollado por la empresa Gaudium, de San Juan. Al igual que en el caso de la UBA, fue un proyecto a pedido y los socios de la firma, otra pyme argentina, esperan poder capitalizarse en los próximos meses para poder encarar la producción comercial de este robot de invernadero, que también obtuvo un Premio Innovar en la edición 2009.


 



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