Se va el creador de una de las acciones favoritas de los inversores

Por Julián Guarino, subeditor de Finanzas de El Cronista Comercial 06 de Octubre 2011
Se va el creador de una de las acciones favoritas de los inversores

Además de haber sido uno de los genios más relevantes de la era informática, Steve Jobs, el creador de Apple, llegó a convertirse en un ejecutivo reconocido y admirado en todo el mundo, y un pro-hombre que siempre generó seguidores en los intrincados pasillos de los mercados bursátiles, todo un clásico de la talla del místico Warren Buffett y Bill Gates.

Pero en el caso de Jobs, tuvo el raro privilegio de ser uno de las personalidades que marcaron una nueva manera de hablarle a los inversores: con hechos concretos.

Para el inversor, que en sentido genérico debe ser alguien que no se deja llevar de las narices por los sentimientos, Jobs y sus creaciones siempre fueron una especie de conjuro capaz de desarmar cualquier tónica bajista con dos pilares relevantes: innovación y marketing. Son éstos, valores que ponderan fuerte en la ecuación de quien va a invertir sus ahorros en las acciones de una empresa, una aventura donde lo más importante no son los activos patrimoniales que puede mostrar una hoja de balance, sino la potencialidad del negocio y la cabeza de quien lo conduce.

Pero la victoria no fue sólo en la arena tecnológica. La administración de la compañía también dejó boquiabierto a más de uno: Jobs no sólo transformó una firma en la seudo-quiebra en la empresa de tecnología más grande del mundo, sino que utilizó 15 veces menos dinero que sus pares para destronar a jugadores de la talla de Microsoft o RIM, el fabricante de Blackberry.

Voto del mercado
Esto hizo de Apple (AAPL) una de las acciones -y empresas- favoritas de los inversores. El dato que corre detrás de esta declaración no es menor: el papel se multiplicó por 91 durante el reinado de Steve Jobs al frente de la compañía. Otro raro privilegio es que la firma llegó a ser la segunda en valor de mercado detrás de Exxon Mobil, con u$s 352.100 millones, suficiente dinero para comprar 8 veces a las 92 empresas que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (incluida YPF) y quedarse con algo en el bolsillo.

Hace unos meses, Jobs, a quien le fuera diagnosticado un cáncer y recibiera un transplante de hígado, había decidido delegar sus funciones al ex director de operaciones, Tim Cook. En esa ocasión el voto del mercado fue unánime: en un contexto que no le regaló un solo dólar de más a ninguna acción cotizante y bajo la tormenta perfecta que significó el desenlace de la crisis de deuda en Europa, Apple no sólo no perdió recorrido sino que siguió creciendo en valor, convirtiéndose en el escudo protector de aquellos que salían corriendo de activos considerados riesgosos y encontraban refugio en el oro o los bonos del Tesoro.

En ese recorrido, cuesta creerlo, hubo incluso algunos puntos salientes. Nunca desde que pasó la crisis subprime el papel dejó de crecer. En rigor, hoy la acción de Apple duplica el precio que tenía previo al desenlace de Lehman Brothers, que fue cuando Wall Street tocó fondo. Es más: el papel hoy cuadruplica los u$s 100 que llegó a valer la acción en el peor momento de la crisis subprime, un pergamino que pocas empresas pueden desplegar.

Uno podría pensar que se trata de una empresa "cara". Pero una pequeña investigación, arroja que la empresa cotiza a 15 veces sus ganancias, cuando el promedio del S&P 500 es de 13,8 veces. En los últimos días, y motivado por los rumores sobre la muerte de Jobs, la acción cayó en forma contundente casi 8% desde los u$s 404 hasta los u$s 372. Ayer cerró en los u$s 378 y si bien quedará pendiente medir cuál será la reacción de los inversores de aquí en adelante, no es difícil arriesgar que seguirá subiendo. La intuición es una facultad espiritual, y no explica; simplemente muestra el camino. Tal como lo hizo Steve Jobs.

 



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