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Recursos Humanos: la respuesta para el mercado

Dos iniciativas intentan atenuar la falta de personal capacitado en el sector local de software. Las becas Control F y Programar formaron a casi 5.000 jóvenes en dos años. Qué ofrecen y qué utilidad tienen para las empresas de informática. 04 de Febrero 2011
Recursos Humanos: la respuesta para el mercado

En 2003, la industria argentina de software y servicios informáticos (SSI) ocupó a 25.000 personas y generó ventas por U$S 1.100 millones. Los datos surgen del Plan Estratégico 2004/2014 para el sector (el Libro Azul y Blanco) que, en 2004, alertaba: “Ya hay algunos segmentos en donde resulta difícil encontrar personal disponible. De aquí, surge la necesidad de fomentar el ingreso a carreras vinculadas con esta industria”. En 2009, la industria SSI local empleó a 55.881 personas y facturó U$S 2.440 millones, según el Observatorio Permanente de la Industria de Software y Servicios Informáticos (OPSSI).

Por lo tanto, en seis años, el empleo y la facturación de la industria SSI crecieron alrededor de 122 por ciento. En promedio, el sector absorbió a 5.100 trabajadores por año pero, en los últimos 13 años, sólo hubo 3.000 egresados por año de carreras universitarias vinculadas con la informática, según la secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación.

La situación puede ser peor: OPSSI estima que el sector terminará 2010 con 62.300 empleos y U$S 2.834 millones de ventas, y afirma que “la escasez de recursos humanos calificados vuelve a ocupar un lugar preponderante en la lista de problemas” citados por los empresarios, tras el freno en la demanda surgido con la crisis de 2008.

Buscar en otro lado
La falta de personal en el sector SSI es constante desde hace años y el ámbito universitario no encuentra cómo paliarla. Así, surgieron iniciativas que intentan disminuir ese déficit. La más promocionada es Becas Control+F, lanzada el 8 de octubre de 2008 por la presidenta Cristina Fernández con el fin de capacitar a 12.000 jóvenes y a 400 docentes a través de 580 cursos, en 18 meses y en varias ciudades. Fue impulsada por el Ministerio de Trabajo y las empresas Cisco, IBM, Microsoft, Oracle y Sun, que ofrecieron cursos y manuales.

La inversión prevista fue $ 22 millones (aportada en partes iguales por el Estado y el sector privado) y se prometió instalar 43 laboratorios de informática.

Mario Sosa, gerente Ejecutivo de OPSSI y a cargo de Becas Control+F dentro de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI), explica: “El programa va por su tercera etapa. En la primera se capacitaron 743 personas (el 84 por ciento de los que se inscribieron) en 44 cursos. La segunda etapa se demoró por la gripe A y se extendió entre julio de 2009 y julio de 2010; se dictaron 261 cursos y se capacitaron 3.700 personas, algo menos del 75 por ciento de las inscriptas. Y la tercera etapa empezó en agosto de 2010 y terminará en abril de 2011. Hay 6.120 alumnos en 306 cursos, que se dictan en más de 50 instituciones”. 

El ejecutivo agrega que se formaron 340 docentes y que el Ministerio de Trabajo instalará los 43 laboratorios  (con 12 computadoras cada uno) a partir de marzo de 2011, aunque no precisó cómo será el cronograma. 

Programar es otra iniciativa de capacitación en tecnología. Sin fines de lucro ni filiación política, ofrece —además de formación técnica— herramientas de desarrollo humano y profesional a jóvenes de bajos recursos. Comenzó a finales de 2007 para vincular el desempleo juvenil con la demanda de recursos humanos en tecnología. Hoy tiene cinco sedes, casi 500 jóvenes capacitados y cinco etapas: difusión, selección mediante exámenes técnicos y entrevistas (de 10 inscriptos queda uno), capacitación, inserción laboral —un área que recibe búsquedas de empleo— e intermediación laboral (seguimiento a egresados y empleadores durante 12 meses). Cada 50 alumnos hay dos docentes y un tutor (psicólogo/psicopedagogo).

Ignacio Dodero, director Ejecutivo de Programar, explica que “el modelo es similar al de la brasileña Blusoft. Hay más de un millón de jóvenes de entre 17 y 25 años con un ingreso per cápita inferior a $ 600: ése es nuestro universo. De 100 chicos que empiezan los cursos, terminan 80, y de ellos, el 75 por ciento consigue trabajo en el sector. Los demás se dan cuenta de que su vocación es otra. Y entre 30 y 40 por ciento de los egresados sigue estudiando”. 

Los cursos los dictan docentes universitarios y profesionales de la industria, “pero necesitamos más docentes y sedes”, apunta Dodero. 

Capacitados
Siempre es positivo capacitar pero, también, evaluar el cumplimiento de los objetivos. “Becas Control+F mejora las capacidades existentes porque muchos de los que tomaron los cursos eran estudiantes universitarios que ya estaban insertos en el sector”, analiza Sosa. Y agrega: “Entre los objetivos estaba interesar a 30.000 jóvenes en temas de tecnología y hubo 50.000 inscriptos, por lo que cumplimos con lo previsto. Pero en la segunda etapa esperábamos un porcentaje más alto de egresados. Faltaron las certificaciones internacionales porque eran muy caras, pero se supone que los egresados pueden aprobarlas”.

Microsoft es una de las empresas que apoya este plan. Julieta Zuázaga Gutiérrez, gerente de Educación de la firma para la Argentina y Uruguay, destaca que “a mediados de 2011 tendremos 3.700 personas capacitadas en SQL y .Net. Estamos satisfechos con ese número y con la calidad, porque los cursos son los mismos que se dictan en los centros de entrenamiento autorizados. Y por U$S 40 ofrecemos a los egresados tomar una certificación que cuesta U$S 100”.

Del otro lado del mostrador, Tomás Mussari (20) hizo el curso Sun Microsystems Programación Java, de 240 horas, entre fines de agosto de 2009 y febrero de 2010. Técnico en Computación del Otto Krause y, en ese entonces, estudiante de Ingeniería en Sistemas en la Universidad Tecnológica Nacional, su objetivo fue sumar conocimientos sobre ese lenguaje. “Tanto el material como el sistema de estudio y los manuales fueron buenos, aunque faltó un poco de práctica. Se cursaba 12 horas por semana y los exámenes se podían hacer hasta tres veces”, cuenta el estudiante. Y aporta su visión: “A muchos no les sirvió porque era un nivel inicial de programación; es decir, se enseñó el lenguaje pero si previamente no se sabe programar, no sirve. Si bien hubo nociones de programación —como procedimientos, lógica de programas, funciones, variables y datos— no alcanzan para transmitir la lógica de la programación, para ‘abrir la cabeza’, algo que se logra estudiando algoritmos. Además, con lo aprendido no se llega a resolver ejercicios o hacer un programita casero porque no hubo suficiente ejercitación”.

Si bien Becas Control+F capacitó a casi 4.500 personas en dos años, no fue posible hallar alguna empresa que hubiese contratado egresados: ninguna de las cinco consultadas —algunas pertenecientes a la comisión directiva de CESSI— lo hizo. Mussari explica que sólo recibió un e-mail de CESSI seis meses después de terminar el curso, que le ofrecía ingresar sus datos en una bolsa de trabajo y hacer otros cursos. Sosa lo explica así: “Esta instancia se demoró porque hubo que desarrollar un software de intermediación laboral y cuidar el manejo de los datos y el cumplimiento de las normas vigentes. En noviembre lanzamos la herramienta para que los jóvenes capacitados y las empresas que busquen personal ingresen sus datos. Y en CESSI acordamos asignar cupos de contratación para que las grandes empresas no contraten a la mayoría”.

Incorporados
En tanto, hay egresados de Programar que ya están trabajando. En 2009, la empresa Huenei contrató a dos: uno participó de una capacitación interna y hoy trabaja como analista programador; el otro, en soporte técnico. Gustavo Commisso, gerente General de la firma, cuenta: “Programar nos contactó, le pasamos los perfiles buscados y funcionó bien. Con Becas Control+F no hubo contactos”. Y coincide con Mussari: “Los perfiles obtenidos por estos planes son muy iniciales y esa es la brecha que hay entre estos programas y el mercado. Ayudan a que los jóvenes se animen a estudiar carreras técnicas pero hacen falta otras acciones paralelas. Por ejemplo, una política de estado basada en el análisis de las carreras que el país necesitará en 10 años. Así como se analizan las necesidades de energía u otras variables, habría que evaluar cuántos ingenieros, médicos, técnicos y demás se necesitarán, y resolverlo independientemente de temas políticos”.

En la empresa TGV hay dos egresados de los cursos de .Net de Programar, contratados en octubre de 2010, que trabajan en tareas de desarrollo para un cliente en el exterior. Ernesto Galíndez, presidente de la firma, destaca que “si bien su perfil es ‘trainee’, ya que es su primera experiencia laboral, los conocimientos sobre la tecnología son muy buenos y eso acelera la adaptación. Estamos muy conformes con los cursos, la formación es sólida y bien planificada. Sería bueno que amplíen el número de participantes y de la capacitación a otros perfiles”.

Actualmente, TGV está reclutando más egresados de Programar. “Tuvimos pocas búsquedas con chicos de Becas Control+F y no hallamos postulantes que cumpliesen los requisitos”, afirma Galíndez. Y coincide con su par de Huenei en la necesidad de “formar la cantidad de profesionales que el sector IT demanda y en todos los niveles: técnicos, ingenieros y doctores”.



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