¿Qué hace falta para generar empresas innovadoras?

Por Pablo Bereciartua, director de la Escuela de Ingeniería y Gestión del ITBA 03 de Enero 2012
¿Qué hace falta para generar empresas innovadoras?

Los argentinos tenemos el hábito de perder la memoria rápidamente, no sólo sobre lo malo, sino, también, sobre lo bueno y lo que nos destaca. De principios de la década 2000 solemos recordar sólo los episodios trágicos de nuestra historia. Por ello, opacamos sucesos que se gestaron en nuestro país y generaron un cambio profundo en toda América latina.

En paralel a la crisis económica, la Argentina albergaba a un grupo de emprendedores menores de 35 años que, tras solo 10 años de trayectoria, nos demostraron que es posible generar empresas innovadoras aun en condiciones adversas. Empresas como Globant o MercadoLibre son hoy firmas ejemplares, que fueron originadas por personas que se propusieron desarrollar modelos de negocios innovadores, basados en la oportunidad que ofrecen las nuevas tecnologías, y orientados a la resolución de necesidades concretas de consumidores y empresas en el país y la región. Y lo lograron con un significativo éxito.

Por citar algunos datos indicativos, Globant fue creada por cuatro jóvenes universitarios en la ciudad de La Plata, hace siete años. Hoy, emplea cerca de 3.000 personas, factura en el orden de u$s 90 millones anuales, tiene oficinas en varios países de América latina y se ha expandido a los EE.UU. mediante la compra de una tecnológica local. Por su parte, MercadoLibre fue fundada en 1999, con base en la Argentina, por un grupo de jóvenes. Hoy es el principal portal de comercio online de América latina, con operaciones en 13 países, un estimado de u$s 4.000 millones de transacciones anuales, 1.600 empleados y cotización en el Nasdaq.

¿Cuáles son los datos positivos detrás de estas experiencias que podrían originar  nuevas empresas innovadoras en el futuro? Nuestro país sigue contando con algunas condiciones favorables: una alta tasa de emprendedores, calificados recursos humanos en varias áreas del conocimiento, creciente colaboración entre empresas, universidades e instituciones de generación de conocimiento aplicado, y con el sector público. Además, hubo avances importantes como la creación del  Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que sumó nuevas herramientas y líneas de financiamiento para promover la investigación aplicada y los vínculos entre actores para la innovación. Pero no resulta evidente que la tasa de generación de empresas innovadoras esté creciendo y, menos aún, a un ritmo que permita cambios socio económicos significativos en la capacidad productiva del país y aumente su competitividad en el mediano y el largo plazo.

Los aspectos generales y las condiciones necesarias
La pregunta es: ¿por qué  y cómo aprovechar las condiciones favorables que existen, para generar más empresas innovadoras y con impacto regional en el marco de la globalización?. En un foro organizado por el ITBA, que contó con la participación de los fundadores de estas empresas, representantes del Gobierno, inversores y empresarios discusión, surgieron dos aspectos generales, para desarrollar una cultura innovadora, y cuatro condiciones mínimas, para promover la creación de nuevas firmas. El primer aspecto general es la necesidad de crear ámbitos donde se vinculen los inventores y desarrolladores de negocios o empresarios, que son quienes están cercanos a las necesidades de las potenciales demandas y que pueden decodificar una potencial demanda insatisfecha. El segundo aspecto general fue lograr que el sistema educativo promueva y valore a las personas más creativas, diferentes. Muchas veces, incluso, tildadas de “locos” y por eso rechazados por profesores, compañeros o instituciones que tienden a mirar la realidad desde un solo, ángulo. La experiencia muestra que son estas las personas que llevan consigo la capacidad de crear empresas innovadoras.

Asimismo, se identificaron cuatro condiciones necesarias que fueron clave para promover empresas innovadoras en los últimos años desde nuestro país. Primero, se puso el acento en el desarrollo de infraestructura. Mirando, nuevamente, al año 2000 podemos recordar un escenario urbano caótico en donde, durante meses, las veredas de las ciudades más importantes del país estaban en obra, por el tendido de fibra óptica que se realizó en tiempo récord. Un hecho como este impulsó nuevas posibilidades a emprendedores que vieron las oportunidades de negocio. En segundo lugar, el foco se puso en los recursos humanos. Se destacó la necesidad de seguir mejorando, desde la escuela y la universidad, la formación de profesionales más conectados con el mundo actual y el futuro. También sobre la importancia de aumentar la calidad educativa en el nivel primario y secundario, estrechamente vinculado a la posibilidad de contar con mejores docentes. La tercera condición resaltada fue la necesidad de producir con calidad sostenida. Como ejemplo sirvió la industria vitivinícola, por su continuo progreso basado en poder garantizar al mundo una estándar de calidad que requiere una inversión e investigación constante. Por último, y en ese orden, apareció la ecuación económica como el marco que sirve de base de apoyo a las anteriores condiciones.

Nuestro país se enfrenta a un mundo que va a exigir esfuerzos a quienes quieran innovar, pero relegará a quienes no lo hagan. Queda claro de la experiencia argentina que no es condición necesaria, para impulsar o restringir el surgimiento de empresas innovadoras, que la economía acompañe favorablemente todo el tiempo, pero que no alcanza solamente con que haya capacidad emprendedora para lograrlo. Es necesario entender que, más allá de la coyuntura, hace falta promover una cultura innovadora en la sociedad y crear un conjunto de condiciones mínimas para que sea posible desarrollar nuevas empresas con posibilidades de competir.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar