QAustral: testing de calidad

La empresa proveedora de servicios de calidad de software, surgió en 2006 como un proyecto familiar y espera facturar $ 1,5 millón este año. 05 de Septiembre 2011
QAustral: testing de calidad

En el seno de una familia cordobesa surgió el emprendimiento. El aporte de los que a la postre fueron los cuatro socios iniciales (padre, madre y los dos hijos), impulsó a QAustral (“Q” de quality, calidad en inglés) a dar forma a una compañía que busca distinguirse por su origen y su enfoque del negocio.

Con trayectorias profesionales similares, Carlos Cusmai y su hijo Sergio fueron los motores del proyecto que arrancó en 2006. Ambos trabajaban en calidad de software: El primero, durante años realizó cursos y especializaciones mientras trabajaba en áreas de calidad en empresas de desarrollo de software en Estados Unidos y Brasil.

En tanto, su hijo Sergio lo hizo por tres años en Inglaterra, manejando un equipo de calidad para la compañía Lastminute.com, con operaciones en 11 países y una base de “testers” en la Argentina. 

Ya de regreso en la Argentina y tras una inversión de $ 20.000, el corazón del negocio, ubicado en la Ciudad de Córdoba, fue la calidad de software con dos ramas básicas: calidad de negocios (fidelización de clientes, selección de recursos humanos y capacitaciones) y “testing” profesional de software.

“Surgió de ver que en el mercado local las consultoras de software proveen todos los servicios pero no se especializan en ninguno. Nosotros no hacemos desarrollo sino que nos especializamos en brindar calidad”, afirma Sergio Cusmai, fundador y director de QAustral.

Su conocimiento del mercado europeo le permitió tantear que las desarrolladoras de software empezaban a buscar especializaciones y que “necesitan software estable para poder vender”.

Hoy, con una facturación anual de $ 1,5 millón, la columna vertebral de sus clientes son empresas de software y bancos, que por su negocio requieren de desarrollos propios y de alta confiabilidad. 

La bisagra
En QAustral consideraban que para dar el puntapié inicial primero necesitaban generar conciencia. Hicieron alianzas estratégicas con universidades, como la Universidad Empresarial Siglo 21, donde se creó la primera diplomatura de testing en la Argentina.

“La idea era aplicar la certificación de la International Software Testing Qualifications Board (ISTQB) en la Argentina, que es una norma internacional de testing de la que hoy somos los únicos certificadores oficiales”, afirma Marcelo Cusmai, otro hijo que se unió a la compañía de lleno en 2008 (trabajaba en la gerencia operativa de una firma de capitales bancarios) y hoy se encarga del área de Comunicaciones y Marketing de QAustral.

La empresa formó al día de hoy más de 300 testers profesionales distribuidos en toda la Argentina.  Pero el quiebre para la compañía llegó en 2007, gracias a la internacionalización de sus servicios y a la llegada de clientes de ciudades como San Pablo (Brasil) y de Europa, como en el caso de Holanda.

“Surgieron por la red de contactos que yo ya tenía, ya que hay muchos start ups que necesitan reducir costos y tener un buen servicio y la Argentina es buena opción para eso”, destaca Sergio Cusmai.

El caso paradigmático fue Nimbuzz. La compañía holandesa fundada por Evert Jaap Lugt y Martin Smink, que agrupa comunidades sociales con herramientas de mensajería instantánea, geolocalización y telefonía IP, se radicó en el país tras empezar con la tercerización del testing. La radicación de la operación local de Nimbuzz, que demandó más de 130 empleados, fue comandada por Sergio Cusmai.  “La relación se fue construyendo sobre ese servicio y logramos que la empresa viniera a la Argentina, con la condición de que yo fuese el CEO por tres años”, recuerda Sergio Cusmai. Y agrega: “A raíz del testing estamos trayendo más empresas al país”. 

Según el especialista, hay dos formas de hacer testing. Una  manera amateur y otra profesional. El primero consiste en una aplicación donde el empleado la prueba y sigue sus propias reglas o parámetros.

El segundo es el testing patrocinado por la empresa, donde se trabaja sobre el cumplimiento de metodologías, búsqueda de errores y fallas y diseño de aplicaciones más estables. “Por ejemplo, un cliente que puede ser un banco nos pide un estándar determinado de seguridad y que las aplicaciones tengan un cierto nivel de estabilidad. Toda esa formalización de metodologías la hacemos nosotros”, aclara el ejecutivo.

Con 15 clientes fijos y 20 rotativos, y con una proyección de superarse en cantidad de empleados (son 12 y esperan crecer a más de 30 este año, además de los empleados que tienen trabajando “in house” en los clientes), las perspectivas son positivas. “Hay una mayor concientización sobre la calidad, sobre todo en las empresas que vienen del exterior. Para ellos la calidad es un requisito”, detalla Marcelo Cusmai.

Con la idea de transmitir el potencial de ahorro que le puede generar el testing a una empresa, los próximos pasos se abren por el lado de las alianzas estratégicas en países de la región, como en el caso de Chile, en profundizar las relaciones con empresas del exterior y un plan que quedó pendiente para este año: abrir una sucursal u oficina comercial en el exterior.

“Con estos planes, más el fortalecimiento de las operaciones locales, esperamos duplicar nuestra facturación y crecer en volumen de negocios”, concluye Sergio Cusmai. 



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