Outsourcing: la salida local

Con la recuperación mundial del mercado de IT, la Argentina tiene ventajas para seguir creciendo en el sector del outsourcing, especialmente si desarrolla servicios de valor agregado. 27 de Enero 2011
Outsourcing: la salida local

El corset se está aflojando. El mercado de IT se va liberando del achicamiento que sufrió en 2009 y empieza, con prudencia, a respirar con más tranquilidad. Hardware, software y servicios saldrán favorecidos de la recuperación, del 3,2 por ciento en promedio, que la consultora IDC confía para este año. La expansión más visible se espera para el área de servicios, especialmente en el rubro de outsourcing o servicios gestionados.

 De hecho, en la Argentina, este sector no salió herido de la última crisis, aunque en el segundo semestre de 2009—versus igual período del 2008— creció menos que en el primer semestre de los mismos años. Hoy —según datos de IDC— el mercado de outsourcing en la Argentina representa $ 596,5 millones, lo que implica un 7,33 por ciento de crecimiento respecto del mismo período del año anterior, cuando el volumen fue de $ 555, 8 millones.  Este último dato —a su vez— significó un crecimiento de 8,5 por ciento respecto de los $ 512,2 millones que se facturaron en los primeros seis meses del 2008. 

En cuanto a los servicios con más crecimiento entre el primer semestre de este año y el mismo lapso de 2009, se cuentan los de management de aplicaciones (9,88 por ciento), hosting de aplicaciones (9,16 por ciento) y hosting de servicios de infraestructura (7,98 por ciento). Le siguen el outsourcing de sistemas e información (5,87 por ciento) y outsourcing de redes y escritorios (5,05 por ciento).

Estos servicios de tercerización de las áreas de IT locales son prestados tanto por empresas locales como proveedores internacionales que, en muchos casos, a la vez desarrollan desde la Argentina una línea de negocios offshore. 

Así, otra manifestación del outsourcing es la provisión de servicios bajo el modelo offshore (también llamado nearshore, por la mayor cercanía América latina, Estados Unidos y ciertos países de Europa), favorecido por los menores costos locales y la cercanía horaria y cultural.

Más de la mitad del crecimiento pronosticado para el negocio offshore estará fogoneado por los países emergentes. Aunque la Argentina no figura entre los líderes de la expansión —que corresponderá al grupo BRIC—, el tren del crecimiento no pasará lejos. Si se tiene en cuenta que alrededor de dos tercios de los proveedores de este tipo de outsourcing se ubican en Estados Unidos y la India, toma especial relevancia el quinto puesto que la Argentina ocupa en el ranking GS 100, elaborado por la consultora Global Services y que analiza el outsourcing global. Se trata de una lista que refleja el panorama de la comunidad proveedora de servicios en cuanto a tamaño, países de origen y de destino. Entre las empresas mencionadas en el ranking aparecen cuatro locales: Globant, Grupo Assa, Hexacta y Prominente. Estados Unidos e India lideran el listado, con 33 empresas. Le sigue China, con siete, y Rusia, con cinco. “Años atrás nuestro país no figuraba en estos rankings sencillamente porque no poseía estas empresas globales”, explica Carlos Pallotti, ex titular de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI) y director de la Fundación Sadosky. Pallotti dice que la Argentina hoy es un lugar atractivo para desarrollar actividades de outsourcing debido a que muchas empresas desarrollaron capacidades para ofrecer estos servicios a escala global.

Latinos 
A nivel regional, un informe realizado este año por la proveedora de servicios de consultoría, tecnología y outsourcing Capgemini y la firma de investigación de mercado Harris Interactive destaca que América latina es el tercer destino más popular para operaciones de outsourcing. El 25 por ciento de entre 300 altos ejecutivos de compañías que integran el ranking Fortune 1000 dijeron que sus empresas tienen operaciones de outsourcing en la región.  

“Aunque todavía sigue siendo percibido por varios de los consultados como un destino emergente para este tipo de actividades, el estudio evidenció que América latina no se encuentra muy por detrás del legado de outsourcing de China, que ocupa el segundo puesto, con 27 por ciento, e India, que lidera el ranking con el 60 por ciento de las empresas que tercerizan en ese país”, señala la investigación. 

Gran parte de la oferta de outsourcing es para destinos offshore, principalmente de Estados Unidos, pero también de Europa (España) y Brasil, Chile y México, entre otros. “Hay U$S 610 millones proyectados para este año de exportación”, asegura Pallotti.  Pero, en simultáneo, en forma creciente surgen clientes locales. Aunque las firmas vernáculas tienen todavía menos tradición de tercerización, varios entrevistados coincidieron en que las compañías locales tienen cada vez más claros sus requerimientos en función de los ejes de su negocio. 

“Las empresas le están perdiendo miedo al outsourcing. La pérdida del ‘know how’ sobre los sistemas de la organización generaba temor, pero ese criterio ya es menos fuerte”, dice Ángel Pérez Puletti, presidente de Baufest, firma que factura U$S 6 millones al año, de los cuales el 50 por ciento proviene del outsourcing. En general, el 70 por ciento de su facturación proviene del negocio local. 

El outsourcing de desarrollo y mantenimiento de aplicaciones y el de infraestructura son los más requeridos. Por el contrario, el outsourcing de negocios está aún en crecimiento. “Se trata del outsourcing de procesos de negocios de la empresa, como cuentas a pagar, contabilidad y compras que no sean de materia prima, por ejemplo. En la Argentina la demanda todavía es escasa. Estos contratos suelen ser de hasta 10 años porque la empresa elige hacer la tercerización por una decisión estratégica”, indica Jorge Ader, CEO de Capgemini para Latinoamérica, donde el 70 por ciento de los clientes son del exterior.  En cuanto al outsourcing de IT, mientras el mercado norteamericano se orienta más a la programación, el europeo y latinoamericano exigen “más diseño y análisis”. 

“En Estados Unidos vienen haciendo outsourcing desde hace 15 años y los europeos hace tres o cuatro. Además, unos lo hacen convencidos y los otros, obligados. Es decir, el estadounidense sabe qué es necesario para que la economía funcione pero el europeo lo hace por una razón económica. En cuanto al mercado local, cada vez es más exigente especialmente en los tiempos de entrega”, señala José María Louzao, presidente de G&L. Este año, su compañía facturará alrededor de $ 70 millones (mayormente por servicios de outsourcing), lo que implica un crecimiento del 30 por ciento respecto del año anterior. Del total, alrededor del 10 por ciento corresponde a clientes en el exterior. 

En cuanto a los contratos de outsourcing de IT, su duración usualmente es entre dos y cinco años, aunque según Pérez Puletti, “en Estados Unidos hay una cultura de más largo plazo y en la Argentina es difícil ver ese tipo de previsibilidad, por lo que se plantean contratos de uno o dos años y se van renovando”. 

 Más selectivos
Consultados sobre nuevas tendencias, algunos proveedores locales ven nuevos modelos de negocio derivados de un escenario económico de dólar quieto e inflación, que impacta en la competitividad. “Ahora se apunta más a vender soluciones de negocio que horas-hombre de desarrollo. Son más soluciones verticales que desarrollos transversales. Hay que tener expertos en áreas de negocio. Mientras antes nos dividíamos por lenguaje de programación, desde 2008 lo hacemos por área de negocios”, indica Louzao. 

Algunos entrevistados coinciden en que cada vez más los clientes descartan la demanda de outsourcing completo por uno selectivo. “Hacen el outsourcing de un conjunto de aplicaciones, de la mesa de ayuda o de lo que son los servidores centrales. Algunos servicios los tercerizan, otros los mantienen in house y, en otros casos, los asignan a diferentes proveedores según cada nicho de servicio”, asegura Jorge Cavedo, director General de HP Enterprise Services para la Argentina, Uruguay y Paraguay, aunque aclara que hay clientes que siguen pidiendo el servicio completo.

Esta mayor tendencia a lo selectivo se ve desde la mitad del año pasado y sus motivos combinan exigencias de mejora en la calidad, necesidad de obtener respuestas rápidamente y temas de competitividad y costo. 

“Las empresas buscan agilidad para poder absorber ciertos crecimientos. Quieren herramientas que les posibiliten automatizar y estandarizar procesos, reducir costos y ganar flexibilidad y no necesariamente el alcance de outsourcing es completo. A veces comienzan por un proceso de aplicación y crecen en la medida en que lo necesitan. Poder medir niveles de servicio es atractivo para ellas porque ganan en calidad”, coincide Alejandro Pelloni, director de Servicios Tecnológicos de IBM. El consultor destaca que ofrecen trabajar con infraestructura virtualizada “para que los clientes aprovechen las facilidades de esta nueva oferta”.

El valor agregado 
A nivel de outsourcing global, en una entrevista publicada recientemente en Forbes.com, el socio de McKinsey Aditya Pande, dijo que algunas compañías quieren diversidad en la base de proveedores. “En el antiguo modelo todo era offshore hacia uno o dos mega-centros en partes de la Argentina o India. Eso hizo que algunas empresas pensasen si parte del trabajo podría ser tercerizado más cerca de casa, donde la inflación es baja y el clima económico, predecible.” 

El consultor de McKinseyrecomendó pensar en el onshore y nearshore, principalmente para aquellos servicios de máxima especialización, pero aseguró que esa política no es contraria al offshore, que seguirá creciendo.

Además, para el consultor de McKinsey los proveedores deben poner el foco en el valor agregado. Y, si bien, no incluye a la Argentina específicamente en ese segmento, para Pallotti el país sí está en condiciones de hacer offshoring de valor agregado, principalmente en lo que hace a ingeniería de software. 

En su trabajo “ValueShore-ValueSoft: Análisis conceptual y justificación de su adopción como modelo de desarrollo de Argentina en su industria de Software y Servicios Informáticos”, Pallotti asegura que la Argentina tiene capacidades como para presentarse como un proveedor de offshore con mayor valor agregado. 

Los pilares sobre los que se sustenta esa idea son el alto nivel educativo y “el interés en la búsqueda de la asociatividad o clusterización de la oferta argentina”, según describe Pallotti. Como obstáculo se erige la ausencia de una marca argentina que identifique al país como “tecnológico” y “una limitada posibilidad de crecimiento en la cantidad de nuestros recursos humanos capacitados para poder ser empleados del sector”. 

El concepto de valueshore es amplio. Según el experto, incluye provisión de servicios con contenidos —e-learning por ejemplo—, desarrollo de aplicaciones interactivas usando tecnologías web dinámicas, aplicaciones específicas que requieran el uso de tecnologías innovadoras, la realización de proyectos integrales (donde el costo de la mano de obra no sea el elemento esencial sino que quede embebido en otras ventajas) y la provisión de servicios en determinados ambientes o sectores económicos, “donde los conocimientos específicos de las empresas hagan que la oferta resulte diferenciadora del resto”. 

Cercanos y calificados 
El costo de la mano de obra explica por qué América latina es elegida para el outsourcing, según el 69 por ciento de los entrevistados por la encuesta de Capgemini. Le siguen la tecnología y la capacidad de infraestructura (49 por ciento), la mano de obra capacitada (48 por ciento) y la estabilidad económica (44 por ciento). “Estos atributos están alineados con los motivos clave por los que las empresas eligen tercerizar en general, sugiriendo que el outsourcing hacia Latinoamérica seguirá expandiéndose”, consigna el informe de Capgemini. 

Competidores con mayor historial como destino de tercerización, como India y China, tienen dos desventajas respecto de la Argentina: menor alineamiento horario con Estados Unidos —el principal demandante de servicios de outsourcing— y la escasa neutralidad del acento, sobre todo en China. 

Muchos proveedores prefieren a los clientes internacionales por tamaño (de la empresa y contrato) y por su avidez de creatividad. “En Estados Unidos se valora más la innovación y la búsqueda de nuevos productos. Si se está más cerca de las últimas tecnologías, el técnico y la empresa pueden acceder a trabajos más interesantes”, explicó Pérez Puletti. “La Argentina ya tiene una posición en el mercado del outsourcing. Aunque tiene costos superiores a India y China —las tarifas pueden ser de entre un 10 y un 25 por ciento más—, Estados Unidos terceriza acá sobre todo por el huso horario similar”, asegura Ader, de Capgemini.

Sin embargo, el margen para seguir creciendo es amplio y el trabajo para lograrlo debe focalizarse en el desarrollo de recursos humanos y de infraestructura. “Con la reactivación económica, entre los años 2010 y 2020 seguirán faltando recursos a nivel global y las áreas de desarrollo estarán en India, China y América latina. Obtener una parte importante de ese mercado dependerá de cómo nos preparemos en materia de educación, inclusión e investigación y desarrollo. Para el año 2020 se espera que los países con mayor mercado de IT sean los BRIC y ellos también generan una gran oportunidad para la región”, pronostica Louzao, de G&L Group.  “Hoy todavía se compite por precio —continúa—, pero hay que tener escala y volumen para grandes proyectos. La Argentina debe construir cadenas de valor que sean vistas como parte integrante de las corporaciones, porque de lo contrario será difícil competir. La asociatividad es necesaria.”

El 45 por ciento de los ejecutivos entrevistados por Capgemini que actualmente no terceriza servicios en América latina asegura que sus compañías podrían estar interesadas en considerar a la región como un posible destino para realizar tales actividades en el futuro. América latina hoy es vista como un mercado cada vez más relevante para los negocios estadounidenses y es percibida como un lugar donde hacer operaciones se ha simplificado. “A medida que la economía se recupera, las empresas están buscando utilizar al outsourcing más estratégicamente, como una herramienta para incrementar la eficiencia, generar ahorros de costos significativos e impulsar el crecimiento —cierra el informe—; esto incluye considerar locaciones más allá de India.”



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