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Más allá del metal: el ADIMRA TIC

Con casi 200 empresas informatizadas en cuatro años, el proyecto impulsa la informatización del sector metalmecánico local. En la primera etapa se registraron unas 120 firmas. La segunda, sumó a 66 compañías. El programa apunta a empresas de los sectores representados en la entidad que estén inscriptas en la AFIP, facturen desde $ 1,25 a $ 7,5 millones, lleven una actividad de un año como mínimo y posean menos de 100 empleados. 05 de Abril 2010
Más allá del metal: el ADIMRA TIC

"Uno de los inconvenientes que teníamos era que por un error o por un ‘dedazo’ debíamos cambiar ítem por ítem, una tarea muy engorrosa. Hoy tenemos previsto poner en funcionamiento los módulos del ERP para control de stock de productos terminados, planificación de la producción y del abastecimiento.” El testimonio de Luis Alberto Silbestein, socio gerente de Córdoba Metal, un fabricante de accesorios para panaderías, refleja la mayoría de las experiencias de un centenar de compañías metalúrgicas que participaron en un programa de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) para impulsar la introducción de las TICs en este sector.
El proyecto, ADIMRA TICs, fue creado en 2006, en el marco de la cooperación técnica del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con el objeto de mejorar la competitividad de las Pymes mediante la aplicación de las TICs. Se detectan oportunidades de mejora, para luego elaborar y financiar iniciativas de implementación de tecnologías acordes a las necesidades de cada compañía. El programa es de alcance nacional y se deriva en cinco ventanillas regionales: Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Rafaela y Las Parejas.
Julio Bermant, director del Departamento de Tecnología y Formación de ADIMRA, recuerda que cuando se inició el programa, “el sector metalúrgico presentaba una notable reactivación. Pero pocas empresas desarrollaban nuevas tecnologías de gestión y producción. Por eso se hizo necesaria la búsqueda de una estrategia que permitiera motivar a las Pymes para mejorar tecnológicamente sus procesos”. En esta primera etapa se registraron unas 120 firmas.
En 2008, el proyecto que contaba con el financiamiento del BID llegó a su fin. En ADIMRA se resolvió mantenerlo con el mismo formato técnico, aunque en la segunda etapa, que se inició en enero de 2009 y culminará durante la primera mitad de este año, la organización asumió toda la financiación de contraparte. En esa segunda fase hubo un centenar de compañías interesadas, de las cuales quedaron 66 y otras cinco están bajo evaluación.

La primera etapa del proceso, financiada por ADIMRA, consiste en un diagnóstico por parte del encargado de ventanilla, donde se corrobora que la empresa está en condiciones de participar del programa y que lo que desea implementar entra en la categoría TIC. Luego se procede a la etapa de formulación, donde la empresa y un consultor informático (50 por ciento financiado por ADIMRA y el resto por la compañía) analizan más a fondo los problemas y se buscan proveedores para satisfacer la demanda. Una vez terminado de formular el proyecto, éste se gira a la asociación. Si se aprueba el plan, la empresa podrá implementarlo.

El programa apunta a empresas de los sectores representados en la entidad que estén inscriptas en la AFIP, facturen desde $ 1,25 a $ 7,5 millones, lleven una actividad de un año como mínimo y posean menos de 100 empleados.
“El proyecto participa de una estrategia sectorial para orientar a las empresas a implementar mejoras que permitan el mejoramiento de la productividad y la eficiencia”, explica Bermant. “En sus diferentes aplicaciones, las TICs contribuyen con fuerza en ese sentido”, destaca.

El objetivo central es que las empresas accedan a nuevas tecnologías, ayudándolas a incorporar elementos de gestión administrativa y productiva y que puedan ingresar a nuevos mercados, en especial aquellos para los que resulta necesario el uso de software de diseño y fabricación (CAD, CAM) y de gestión (ERP).

Según Bermant, una dificultad es que los responsables  de las Pymes “deben manejar la empresa en cada detalle y no tienen tiempo para dedicarse a un proyecto TIC”. Pero con el boca en boca que se generó a partir de los participantes de la primera etapa, “el proyecto comenzó a funcionar”. Hoy casi ya no quedan cupos. En la segunda etapa, el ERP fue lo más aplicado: 39 empresas implementaron sistemas de gestión, del total de 66. De esta última cifra, 25 firmas se engloban en la categoría de accesorios y equipos (construcción de compresores o bombas o fabricantes de piezas para  equipos). Otras 10 participantes fabrican maquinaria agrícola, y nueve se dedican a la fundición. Las otras implementaciones fueron software a medida, CAD y un sistema para realizar simulaciones de procesos de fundición.

Satisfacción
Bermant repara que “es muy difícil contar con datos cuantitativos el efecto que producen las TICs” en las organizaciones participantes. Pero, según una encuesta entre los participantes de la primera etapa, el 74 por ciento admitió mejoras en sus procesos productivos: el 37 por ciento estimó el impacto entre un 20 y un 50 por ciento, mientras que un 12 por ciento lo cuantificó por encima del 50 por ciento. “Por los comentarios de los participantes de esta segunda etapa, sus empresas han mejorado considerablemente en gestión y productividad”, completa.
WB S.A. es una empresa de Rafaela que integra maquinarias y equipos utilizados en la producción de alimentos para mascotas. Antes del programa de ADIMRA, tenían un proceso de registro manual en base a planillas Excel, para el seguimiento de la producción, el conocimiento de los stocks y el control de procesos. “Era un relevamiento engorroso, no siempre preciso y la reunión de datos en distintas planillas insumía muchos esfuerzos, restando tiempo a otras actividades más productivas”, reconoce Juan Chávez, del Departamento Técnico de la firma. La empresa implementó un sistema de control de producción, que mejoró entre un 20 y un 50 por ciento la disponibilidad de información  para el seguimiento de obra y de la capacidad de respuesta de nuevos negocios. Y el impacto en la competitividad general se consideró cercano al 20 por ciento.

 “Llegar a una Pyme con las TICs significa que a veces a uno le digan: ‘¿De qué me estás hablando?’. Pero cuando empiezan a entender que tiene sentido, de lo que significa incorporar la gestión a las empresas y el control de lo que se está haciendo, se inicia la búsqueda de distintas alternativas. Entonces se va reemplazando el Excel por un programa de gestión y se van haciendo otro tipo de cosas”, comenta Bermant, quien remarca que “hay un apoyo fuerte del lado de la oferta, con el fondo para empresas de software, pero no tanto por el lado de la demanda”.
En la asociación gremial empresaria, ya trabajan en alternativas que permitan darle continuidad al programa y un carácter permanente.



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