*

Marcelo Padovani (Philips): "Ayuda si se amplía el régimen"

En diálogo con Infotechnology.com, el vicepresidente de Consumer Lifestyle para Argentina de Philips cuenta cómo es producir en el fin del mundo y por qué el polo productivo todavía no logra levantar realmente vuelo para poder hacerle sombra al de Manaos, en Brasil. 29 de Julio 2010
Marcelo Padovani (Philips): "Ayuda si se amplía el régimen"

Philips, la compañía holandesa de productos para el hogar y de tecnología, es uno de los históricos global players con presencia en Tierra del Fuego. La compañía, que el año pasado generó 23.189 millones de euros en ventas en todo el mundo, produce en la isla LCDs/LEDs  y componentes de audio, entre otros. Para este año, anunció un incremento de su inversión que alcanza u$s 5 millones y proyecta una facturación anual de $ 1.800 millones, aspira a vender 250.000 en el mercado interno. Marcelo Padovani, vicepresidente de Consumer Lifestyle para Argentina comenta qué factores favorecen a la isla como lugar de producción, cómo impactó el impuesto tecnológico y qué le falta a la provincia para poder aspirar a tener un éxito similar al polo productivo de Manaos, en Brasil.

¿Qué balance hacen a un año con el impuesto tecnológico?
En realidad, pasaron dos cosas para Philips: la primera es que, en cuanto a los impuestos internos se equipararon los productos de fabricación nacional con los productos importados.  Entonces, el impacto se dio sobre productos que ya teníamos y estamos viendo cuánto nos conviene hacerlo para todos. O sea: sumar dos DVDs más, equipos de audio portable (los MP4) y equipos de audio mini.

¿El mayor esfuerzo se centra  en LEDs y LCDs?
Efectivamente. En lo que es LCDs, nosotros estamos cambiando todas las líneas. Y, obviamente, eso genera un aumento de inversiones. Lo que pasa es que, por el régimen que tiene Tierra del Fuego, la empresas estamos obligados a producir allá todos los componentes que integramos en un producto. Se entiende como un estándar complete knock down y significa que uno tiene que integrar dentro del proceso productivo un porcentaje altísimo. Cada fábrica está obligada a tener, dentro de su proceso de fabricación sus máquinas, sus hornos, produce cada una sus placas para hacer sus televisores.

En comparación, ¿cuánto menos costos de producción le insume a ustedes tener un régimen como Manaos, donde pueden apalancarse en una red de proveedores?
Sería injusto decir in número porque ahí entran a jugar muchas incidencias. Por ejemplo, si el volumen de producción para el que fuera el productor no es lo suficientemente grande, el costo sería mayor. En lugar de tener un ahorro tengo un costo más alto porque lo obligo a un productor aislado a hacemos volúmenes chicos. Haciéndolo en mi fábrica, tengo sinergias que puedo aprovechar para toda mi cadena productiva en la región.

¿Cómo se refleja eso en los costos y con un centro de producción como lo es Manaos?
Manaos tiene un régimen que permite que haya proveedores externos de, por ejemplo, placas eléctricas, placas de procesamiento, para nombrar algunos.

¿Entonces, cuál de los sistemas es el más útil para ustedes?
Si uno tiene un volumen de producción que a la industria general le haga sentido, convendría más tener un tercero que le produzca las placas a todos.

Por lógica, uno pensaría que eso y le vendría bien a los precios que ustedes como productores finalmente vuelvan en los consumidores.
Exactamente. Eso es un poco lo que pasa en el polo de Manaos. Entonces, como una cuestión de eficiencia y si hubiera un volumen razonable, tendría más sentido que, dentro del polo industrial, haya proveedores que le vayan proveyendo a uno de esas partes. Hoy no es así.

El impuesto tecnológico apuntaba a generar y atraer trabajo e inversión, sin importar el tamaño de la empresa. Sin embargo, con un régimen como el que rige, eso no sería el caso.
Por eso, nosotros, desde la provincia y desde la cámara de fabricantes, también propugnamos tener un régimen que se asemeje más a lo que es hoy Manaos justamente para promover mayor diversidad de empresas y mayor interés de terceros y proveedores. Ni tienen que ser empresas que quieran producir, por ejemplo celulares. Simplemente, si es una empresa que quiera aprovechar el régimen para hacer tareas de inyectado de plástico, por decir algo. Porque si bien no son linealmente de peso para la producción de un aparato, pero si pueden ser relevante para la producción de accesorios o la materia prima para la producción.

La respuesta a ese reclamo e los entes públicos, ¿cuál es? 
Es positiva. Ellos lo están estudiando. También hay que recordar que el régimen de producción es una norma legal. Los cambios exigen cumplir con ciertos procedimientos y requerimientos. Lo que sucedió con el tema del impuesto tecnológico y sobre los impuestos internos es algo más simple. Porque, a través de un decreto, uno puede modificar las posiciones arancelarias y ahí se abre el juego.

¿Qué le faltaría a ustedes como productores para que Tierra del Fuego, como tal tenga más tracción, que logre aprovecharse más y genera un poco más de escala?
Lo que está hoy encorsetado en Tierra del Fuego es la cantidad de proyectos que existen y están aprobados. Esa es la realidad. Uno tiene una cantidad limitada de proyectos y de productos que se pueden producir. Lo que podría ayudar a Tierra del Fuego es que se libere un poco más esa limitación. Que se acelere la producción de otros productos. Y que, a partir de ahí, haya un fuerte soporte del Gobierno para promocionar empresas satélites. Compañías que puedan proveer materia prima para todos esos productos. Ampliar la cadena de valor. Como sucede en Manaos.

¿En qué sentido?
En Manaos, no hay limitaciones de proyectos: si uno lleva un proyecto que aumenta las inversiones, la mano de obra, los productos, se puede hacer. Eso genera que todo sea más competitivo y que no esté limitado a los proyectos que fueron aprobados en su momento. Por otro lado, en Tierra del Fuego, falta una oferta un pool de proveedores, que se tiene en Manaos u otras zonas promocionadas como también en San Pablo, y que beneficia a todos: a la industria y a a las empresas en sí. En cambio, en Tierra del Fuego, por cómo está establecida y como está planteada la ley de promoción, eso está limitado. Ojo, no digo que un sistema sea mejor o peor que el otro. Pero sí que uno está más limitado y en esa limitación, sí, también se limita la expansión y la capacidad de escala.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar