Luces y sombras de producir IT en el fin del mundo

Las modificaciones impositivas para favorecer la fabricación de teléfonos móviles en Tierra del Fuego creó nuevos puestos de trabajo, pero todavía plantea dudas. 29 de Julio 2010
Luces y sombras de producir IT en el fin del mundo

La producción electrónica en Tierra del Fuego avanza pero aún plantea dudas sobre el verdadero proceso industrial que se encara en la isla. La autorización para que en las plantas del sur se fabriquen teléfonos móviles y una modificación en la imposición tributaria de los equipos que se importan posibilitó que tres empresas se sumen al grupo que ya contaban con cupos para desarrollar diversos trabajos de integración. En mayo, en tanto, se aprobó también la posibilidad de ensamblar computadoras portátiles, actividad que se desarrolla en diversas provincias argentinas y que, al menos por ahora, no parece haber despertado mayor interés de ninguna fabricante por ensamblar esos equipos en el extremo del país.

Las inversiones puestas en marcha para este año por parte de las empresas de telefonía móvil son de al menos $ 300 millones. Samsung, Alcatel y LG se plegaron a esta iniciativa, aunque hay que advertir que las coreanas ya tenían presencia en el sur puesto que allí integran televisores LCD y equipos de aire acondicionado. La que aún está negociando la posibilidad de hacer algo en estas tierras es Nokia, que podría asociarse con Mirgor en esta iniciativa.

“En 2010, gran parte de la oferta provendrá de Tierra del Fuego", asegura a IT Business Alejandro Mayoral, presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Terminales de Electrónica (Afarte), una de las principales impulsoras de las modificaciones que se introdujeron en el sistema impositivo para que las fabricantes de teléfonos móviles lleven sus líneas de producción al sur.

Una de las empresas que encara más agresivamente el proceso de producción en el extremo del país es Samsung, que arrancó en la tercera semana de enero de 2010. "Desde entonces crecemos en cantidad de unidades cada semana y se están incrementando las inversiones. Terminamos el primer trimestre con 122.000 unidades, pero esperamos finalizar el año superando el millón de equipos integrados", cuenta Javier Otero, gerente de ventas de Samsung Argentina. Alcanzar ese volumen significaría remplazar prácticamente la mitad de lo que la compañía importó en 2009, cuando trajo del exterior 2,4 millones de unidades. El mercado argentino en su conjunto necesita unos 10 millones por año para atender el negocio del recambio de teléfonos.

Samsung fabrica a través de un acuerdo con Brightstar, el mismo socio de LG, que también encaró actividades en la misma dirección. La compañía espera producir alrededor de 750.000 terminales durante este año y, hacia adelante, estudiar las posibilidades de expansión.

Brightstar, en verdad, ha sido una de las grandes beneficiadas de la puesta en marcha del nuevo esquema de producción favorable a la isla. La empresa, una de las principales importadoras de terminales en la región, se instaló en Tierra del Fuego en 2003 pero ahora comienza a tener niveles de actividad importantes.

En abril inició su proceso de producción Alcatel Mobile Phones, que lo hace en una de las plantas que posee Newsan en Tierra del Fuego. Las primeras partidas integradas allí ya se encuentran disponibles en el circuito comercial de la compañía. "Se prevé alcanzar una producción de 250.000 unidades por año, aunque la intención es ampliar la capacidad y la inversión a futuro. Todo dependerá de los acuerdos industriales que vayamos cerrando, puesto que la intención es alcanzar una escala de producción superior", detalla Fernando Verrúa, gerente general de Alcatel Mobile Phones. La inversión inicial de la compañía alcanza los u$s 500.000.

La compañía que, a partir del cambio de esquema, incrementó su producción en el sur es Motorola. En verdad, la norteamericana viene produciendo teléfonos desde hace al menos ocho años en la isla, a partir de un acuerdo con BGH, una de las empresas con más peso en este sector. La compañía siempre apostó por ensamblar en el sur los teléfonos más sofisticados. Fue el caso del V3, el celular chatito con el que la compañía asombró al mundo en 2005. Una vez que ese modelo se impuso, la empresa inició la integración en la Argentina en 2006. Y fue creciendo de manera sostenida, en unidades y en diversidad de modelos. Fue así que el año pasado la compañía ya ensamblaba en el sur el 30% de las terminales que vendía en el país y la previsión es que ese nivel se incremente hasta el 90% durante este año. Hoy, la estrategia de la compañía está enfocada en el lanzamiento de teléfonos de gama media y alta, y todo indica que esos mismos equipos son los que producirá en la isla.

Como se advierte, la posibilidad de producción de teléfonos en Tierra del Fuego es limitada, pese a todas las ventajas que se le han estado dando a la provincia en el último año.

Tanto Samsung como Alcatel están produciendo equipos de gama media y alta, con mucho énfasis en los equipos táctiles (touchscreen) que son altamente demandados por los usuarios en general. En verdad, esa es la verdadera conveniencia que encuentran los fabricantes en el sur: producir los equipos más sofisticados, de más alto precio, porque integrar los de más baja gama, que aún son los más demandados en el país, no es negocio.

Sucede que integrar en Tierra del Fuego implica no pagar ni IVA ni impuestos internos. Eso compensa otros costos de producción, como flete y mano de obra, entre otros conceptos. Para ponerlo en números, el cálculo es el siguiente: un teléfono que cuesta unos u$s 100 y que permite obtener un ahorro de costos impositivos de u$s 20 (que son los que, luego, se llevarán la mano de obra y el transporte) es posible producirlo en la isla. Pero un equipo de gama baja que cuesta u$s 30 y que representa impuestos por u$s 6, no alcanza a cubrir los demás conceptos involucrados en la cadena de valor. Por esa razón, los teléfonos que se están produciendo en el sur son de gama alta  y media, mientras que los de gama baja se siguen importando de Brasil.

Visto desde otro lugar, el esquema del negocio es el que sigue: "El punto principal para tomar la decidión de incrementar los impuestos internos es que, si un teléfono de Brasil, se debe pagar un 27% más por esos conceptos, mientras que si viene de Tierra del Fuego, la carga impositiva es de apenas 7%. Es decir, Tierra del Fuego arranca con un 20% de ventaja, aunque luego ese 20% hay que aplicarlo a los restantes costos operativos involucrados en el proceso, como el laboral o el transporte y logística, que es caro por la distancia que existe entre la isla y los principales centros de recepción de los aparatos", confía una fuente de la industria que, a la hora de los números, prefiere la reserva de su identidad.

Esto demuestra que el proceso productivo en Tierra del Fuego no es más barato que la importación. Lo único que cambia es que, en vez de traer un teléfono totalmente armado desde otro país, se lo trae desarmado y aquí se lo integra. Esa integración es la que se traduce en las 1.200 fuentes de trabajo creadas en Tierra del Fuego hasta el momento. Pero que no parecen aún resolver la situación de crisis que se vive en la isla, argumento principal para introducir el cambio en el esquema impositivo y en favorecer ciertos procesos de producción en detrimento de los que se realizan en el continente.

La intención del Gobierno es que en Tierra del Fuego se integren seis millones de los 10 millones anuales de unidades que necesita el mercado argentino. El año pasado se produjeron en el sur sólo 404.000 unidades, es decir, apenas algo más del 4%, de acuerdo a un estudio de Market, Research & Technology (MRT). Si las previsiones de las compañías se cumplen, este año se integraría cerca de un 40% del total y ya el año próximo se estaría a punto de cumplir la meta prevista.



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