"Los teléfonos móviles son una herramienta increíble"

El director de la Escuela de Educación de la Universidad de Stanford propone al celular como la principal vía de acceso al conocimiento del futuro. De paso por Buenos Aires para presentar un programa de educación virtual en entornos móviles, defendió el uso del móvil en el aula como herramienta de aprendizaje. 08 de Agosto 2011
"Los teléfonos móviles son una herramienta increíble"

Padres, maestros y pedagogos discuten si es conveniente que los chicos vayan al colegio con un teléfono móvil. Sin embargo, para Paul Kim, director de Tecnología de la Escuela de Educación de la Universidad de Stanford, la polémica está saldada. “Los móviles son una herramienta increíble para aprender en el aula”, afirma.

“Los entornos educativos del futuro son digitales, y el celular es el dispositivo más portable, resistente y accesible. De los 6.500 millones de habitantes en el planeta, unos 5 mil millones tenemos un móvil, y cada vez más, los de mayores prestaciones se vuelven más accesibles. En cambio, el acceso a las PC portátiles y de escritorio es más restringido”, señala Kim. El experto estuvo en la Argentina invitado por Telecom, para  coordinar un proyecto piloto de aprendizaje con móviles en las provincias de Misiones y Buenos Aires.

La iniciativa, denominada SMILE (Stanford Mobile Interactive Learning Environment), consiste en proveer a docentes y alumnos de smartphones con aplicativos diseñados para el aprendizaje interactivo. Su objetivo es acortar la brecha digital entre zonas rurales y urbanas.

¿Por qué smartphones y no computadoras portátiles? “Porque son los dispositivos más accesibles. Hemos visto en regiones apartadas de África, Asia y América Latina, como niños que nunca tuvieron un libro, tienen un celular”, explica Kim.” Y también hemos visto computadoras donadas por programas internacionales que quedan herrumbradas en las escuelas porque hay deficiente provisión eléctrica, poca conectividad o los docentes no están capacitados para utilizarlas con un fin pedagógico”. 

Entre las bondades de los teléfonos móviles, Kim destaca el hecho de que “ni siquiera requieren una conexión eléctrica, ya que hay dispositivos que se cargan con energía solar, la bicicleta o la batería de un auto”. Más allá del soporte tecnológico, lo importante son las aplicaciones educativas que pueden descargarse online o acceder a ellas mediante una tarjeta de memoria o simcard. De este modo, el programa diseñado en la Universidad de Stanford llega “a la última milla” y a la última escuela aún cuando no tenga conexión a Internet.

El proyecto SMILE se basa en el “aprendizaje exploratorio”, en el que los alumnos desarrollan sus propios contenidos (un video, un juego, una melodía) y resuelven problemas planteados por el docente. La función del maestro, en este caso, es más la de un guía o un coach, que la de dictar una clase ante un auditorio receptivo. “El uso de las nuevas tecnologías invita a los chicos a interactuar –muchas veces intercambian inquietudes entre ellos más que con el docente- y pensar “fuera de la caja” para encontrar soluciones diferentes.

Lejos del temor a que los móviles terminen distrayendo a los alumnos en clase, Kim destaca que “la educación y el entretenimiento no son incompatibles. Nosotros  creemos que van juntas, en un nuevo paradigma educativo que se basa en la participación y el pensamiento crítico, que invita más a cuestionar que a asentir los conocimientos impartidos en la clase”.
María Gabriela Ensinck

Ficha técnica
A través del programa “Seeds of Empowerment” (semillas de empoderamiento), la escuela de Educación de la Universidad de Stanford lleva el proyecto SMILE de aprendizaje en entornos virtuales, a escuelas de bajos recursos en Asia, Africa y América Latina. Durante la primer semana de agosto, investigadores coordinados por la especialista en educación de Stanford Claudia Muñoz, visitaron dos escuelas en Misiones (una de ellas de la comunidad Guaraní) y una en la localidad bonaerense de Talar, donde implementaron talleres de Música, Lengua y Matemáticas bajo el sistema SMILE.

“La respuesta fue asombrosa, sobre todo la de los chicos guaraníes, quienes a los pocos minutos de recibir el celular, sin que les dijéramos ni como prenderlo, empezaron a componer canciones”, cuenta Muñoz. A partir de esta experiencia, la idea es implementar un programa de un año de duración en esas mismas escuelas, junto a los ministerios de Educación de las provincias, ONGs locales y Telecom, quien proveerá la conectividad y los equipos. “Los resultados del taller fueron muy buenos, pero para lograr cambios cognitivos comprobables, se necesita implementar el programa al menos un año lectivo”, dice Muñoz. La idea es desarrollar “capacidades locales”, para que una vez terminado el programa, chicos y docentes puedan continuar germinando las semillas del conocimiento bajo la modalidad digital.


 



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