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Las redes sociales se convierten en un arma de la seguridad

En los Estados Unidos, el FBI y la Policía sacan provecho del éxito de Facebook o Twitter. Para atrapar a los buscados, los agentes se valen de perfiles falsos en las comunidades. En la Argentina, las claves. 16 de Marzo 2010
Las redes sociales se convierten en un arma de la seguridad

Maxi Sopo, ciudadano camerunés acusado de fraude bancario en los Estados Unidos, pensó que lo había dejado todo atado bien atado cuando escapó a México, pero la policía acabó encontrándole gracias a un detalle en el que no pensó: los comentarios sobre su paradero de sus amigos en Facebook.  Algo parecido le ocurrió a Pasquale Manfredi, considerado uno de los jefes de la mafia calabresa y al que las autoridades italianas echaron hoy el guante siguiendo la pista de sus conexiones a la famosa red social.

Mientras en la Argentina, la inseguridad suma cada día un nuevo caso –el último la desaparición y muerte de Lucas Antonio Rebolini Manso, las fuerzas de seguridad en los Estados Unidos (EE.UU) y otras partes del mundo se aprovechan de las redes sociales para solventar casos. Facebook, MySpace y otras comunidades como Twitter se han convertido en una herramienta indispensable para agentes policiales o del FBI han creado perfiles falsos en estas redes con identidades inventadas para poder acceder a información privada de presuntos criminales.

Es decir, entre esas solicitudes de amistad de aparentes desconocidos que usted lleva meses ignorando en Facebook puede encontrarse un agente federal o, incluso, del ministerio de Hacienda estadounidense. Según un informe publicado el martes por Electronic Frontier Fundation, una organización con sede en San Francisco dedicada a la defensa de las libertades civiles, la creación de perfiles falsos en Facebook es una práctica habitual del IRS, la entidad que recauda impuestos en EEUU, y otros organismos públicos.

Los responsables del IRS organizaron incluso el pasado año un seminario para educar a sus empleados en el uso de las redes sociales y servicios en Internet como Google Street View para investigar a los contribuyentes. Hace una década, los agentes de la policía y el FBI ya comenzaron a revisar los chats de páginas como AOL o MSN para seguir la pista a posibles pederastas, pero las posibilidades que ofrece la última generación de sitios de Internet son inmensas.

Información clave
Mensajes en Twitter o comentarios en Facebook pueden dar, por ejemplo, importante información para encontrar a sospechosos o comprobar coartadas. Las fotos -gente posando con joyas, armas o coches caros- pueden servir para obtener pistas en casos de robo o evasión de impuestos.

En el caso de Maxi Sopo, fueron los comentarios de sus contactos en Facebook los que permitieron al FBI encontrarle en México. Sopo había tomado la precaución de hacer privado su perfil en la red social, pero su lista de amigos era pública y los federales no tuvieron más que esperar pacientemente hasta encontrar entre ellos alguna pista sobre su paradero.

Electronic Frontier Fundation asegura en su informe que el departamento de Justicia de EE.UU publicó recientemente un informe sobre cómo conseguir y usar pruebas obtenidas en redes sociales y en él se detallaba cómo las distintas compañías de Internet tratan la información de sus usuarios y responden a las peticiones de los agentes. Facebook “coopera a menudo con las peticiones urgentes”, pero el documento lamentaba que Twitter, la popular página de microblogging, almacena los datos por un período de tiempo demasiado corto y se niega a facilitar información sin una orden judicial.

En lo que las redes no difieren es en su política sobre la veracidad de los datos de los usuarios y todas exigen que la información personal de las cuentas sea verdadera. En la práctica, es imposible conseguirlo y todas las redes sociales están llenas de perfiles falsos de usuarios que prefieren mantener el anonimato, criminales que no quieren ser reconocidos o agentes de la policía a la búsqueda de pistas.

En 2006, una mujer de San Louis, EE.UU, llamada Lori Drew, creó una cuenta en MySpace haciéndose pasar por un muchacho adolescente y empezó a enviar mensajes a una vecina de 13 años como si estuviera enamorado de ella. El cortejo tomó un rumbo dramático cuando el supuesto muchacho dijo a la chica que el mundo ‘estaría mejor sin ella‘ y la joven acabó ahorcándose.

Las autoridades federales decidieron acusar a Drew de creación de un perfil falso, algo prohibido por las normas de MySpace, aunque ellos mismos, paradójicamente, crean habitualmente perfiles falsos en MySpace o Facebook para recabar pruebas. Finalmente, un juez californiano desestimó la causa el pasado año alegando vaguedades en la ley



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