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Las pymes y la IT: una inversión a escala

Las pequeñas y medianas empresas nacionales necesitan invertir entre $ 10.000 y $ 300.000 para emprender iniciativas tecnológicas. Los proveedores aseguran que resulta un desafío trabajar con este tipo de empresas, que muchas veces carecen de capital, recursos humanos y profesionales idóneos para comenzar un proyecto de IT. 03 de Mayo 2010
Las pymes y la IT: una inversión a escala

En la Argentina existen más de 550.000 pequeñas y medianas empresas, según la fundación Observatorio Pyme. En términos de informatización, las Pymes tendieron —durante los últimos años— a incorporar tecnología a sus negocios, tratando de emular a las grandes empresas. Pero deben superar algunas dificultades que no siempre son advertidas. Si bien algunos organismos establecen ciertos parámetros para encuadrar conceptualmente a las Pymes, los límites son cada vez más flexibles.  

“No tenemos una definición en particular para las Pymes. Siempre la cantidad de personal y facturación ayudan a precisarlas. De todos modos, nosotros trabajamos con un rango bastante amplio. Pueden ser empresas que facturen desde $ 3 hasta $ 120 millones”, detalla Pablo Berdasco, gerente de Soluciones para Empresas de Sistemas Bejerman. 

Este enfoque se repite en casi todos los proveedores de IT. “En nuestro caso, la definición de Pymes abarca desde los monotributistas sin empleados hasta empresas que facturan $ 10 millones, pero también hay que tener en cuenta la complejidad de los negocios de cada compañía”, opina Pablo Iacub, presidente de Calipso. 

A pesar de que los números suelen ser parámetros fieles para los proveedores, también tienen en cuenta otras distinciones antes de comenzar un proyecto con una Pyme. Para Diego Vázquez, socio de la consultora e-Stratega, una “Pyme no tiene tanto que ver con la gente que trabaja o el nivel de facturación, sino con la madurez de sus procesos de negocios y la forma en que los ejecutan. Hay empresas que facturan millones, pero en sus procesos son más parecidas a una Pyme por sus expectativas o porque son empresas familiares”, destaca. “Suelen ser empresas muy dinámicas, porque su negocio se va transformando”, acota por su parte Felipe Girado, director Comercial del proveedor Axxon Consulting. 

Con aires de ganador
Para aspirar a crecer, las Pymes intentan optimizar sus procesos y, por eso, la implementación de tecnología es una  prioridad. En el segmento de consultoría, los proveedores coinciden en que las Pymes están tendiendo a incorporar sistemas de gestión como primer paso. Ante su habitual falta de un área de Sistemas, recurren a los servicios de los consultores para elegir qué tipo de desarrollo adoptar y cómo ponerlo en funcionamiento de la manera más simple. 

 “Las Pymes son muy sensibles a los costos y necesitan contar con información actualizada. Quizás tienen las mismas demandas que una empresa más grande, pero cuentan con poco tiempo y poca plata”, analiza Girado, de Axxon Consulting.  

Esa problemática se incrementa cuando se incluyen como Pymes a las subsidiarias de grandes firmas internacionales. “Las empresas de capital local sólo van a responder a sus propias necesidades y buscan la tecnología como apoyo a su propia profesionalización. En cambio, las filiales de una organización internacional van a tener necesidades con un grado mayor de exigencia, porque dependen de constantes reportes corporativos y precisan más velocidad de respuesta”, compara Girado. 

 “Para las empresas que tienen entre uno y cinco usuarios, las necesidades se basan en encontrar un sistema de  gestión que sea fácil de usar, intuitivo, fácil de implementar y que tenga un soporte y actualización constante”, opina Daniel Gulias, director de Marketing de Buenos Aires Software (BAS). “Las empresas que tienen entre 50 y 60 usuarios buscan algo distinto, porque requieren sistemas más integrales que resuelvan la problemática de gestión y contabilidad y que, a su vez, sirva para tomar decisiones. En estos casos se requiere de más consultoría y capacitación”, continúa Gulias.

En el segmento de hardware, los proveedores identifican que las carencias principales se relacionan con la renovación del parque de equipos o la incorporación de hardware que acompañe nuevas implementaciones, por lo general, ligadas a la incorporación de sistemas de gestión. 

En estos casos, los proveedores coinciden en que las necesidades se cruzan con una de las dificultades más importantes de las Pymes. “En general, la Pyme busca financiamiento, plazos de pagos o de cobranzas. Muchas pequeñas empresas ganan plata, pero no la suficiente como para poder invertir en una innovación tecnológica de este tipo”, expresa Adrián Lamandía, CEO de Novatech. 

En el caso de Exo, proveedor de equipamiento, consultoría de preventa y soporte, estas características ayudan a que las Pymes puedan reducir sus tiempos de implementación. “Primero evaluamos a las Pymes —sus antecedentes comerciales y bancarios—y en función de eso armamos una propuesta. Ofrecemos una alternativa de leasing; es decir, hacemos el contacto directo con alguna entidad financiera”, explica Alejandro Straschnoy, gerente general de EXO. 

¿Invertir o gastar?
A simple vista, una de las dificultades de las Pymes es la falta de presupuesto para encarar proyectos de tecnología. “Buscan optimizar los presupuestos y por eso eligen equipos económicos y buenos planes de financiamiento”, cuenta Christian Zavatarelli, responsable de Canal Corportativo de Banghó, una compañía que en su caso ofrece el pago en cuotas durante seis meses para empresas que cuentan con menos de 50 puestos. 

Tanto Exo como Novatech también afirman que la falta de capital es una de las principales trabas, lo que define qué tipo de tecnología se va a adquirir y qué servicios adicionales se contratarán. “Cuando hay crisis, a las primeras que se les corta el financiamiento es a las Pymes… aunque ellas también son las primeras en pagar las cuotas”, reconoce Lamandía, de Novatech.

En otros casos, como por ejemplo en los proyectos de software y consultoría, se suma una nueva variable. Como las Pymes también se definen por la cantidad de empleados y por su estructura en general, muchas pequeñas y medianas empresas forman parte de un legado familiar, con ejecutivos de todas las generaciones. “No todas las empresas tienen la misma cultura informática. Hay algunas, más tradicionales, que no entienden la tarea del proveedor; por eso se trata de que todos los trabajos sean lo más transparentes posible, sin costos ocultos. En algunos casos también se da un problema generacional y los responsables que tienen cierta edad no valoran los sistemas de información y los ven como un gasto”, observa Gulias, de Buenos Aires Software. 

El hecho de no tener un área de Sistemas contribuye a que las innovaciones tecnológicas sean aún más difíciles de implementar. “Las Pymes ya no tienen un encargado en Sistemas —señala Pablo Iacub, de Calipso—. Antes, al menos, tenían a alguien con conocimiento de tecnología, pero ahora necesitan un profesional con más conocimientos, lo que es muy costoso. Las empresas descubrieron que resulta un mejor negocio tercerizar que tener una persona interna.” 

La falta de personal idóneo, combinado con la cantidad de empleados disponibles para trabajar en una iniciativa tecnológica, hace que muchas veces el proyecto de IT sea realizado casi por completo por el proveedor, interactuando directamente con los dueños de la compañía. “Una de las limitaciones que vemos es la falta de recursos que tiene una Pyme para  implementar un sistema. Hoy es bastante difícil que la empresa vea este tipo de cosas como una inversión y a veces no está dispuesto a ceder el tiempo y las capacidades de su personal para trabajar en un proyecto tecnológico”, admite Berdasco, de Sistemas Bejerman.  “Lo más difícil es concientizar al dueño de que cada hora que asigna a un empleado a trabajar en un ERP se le va a amortizar en los próximos 10 años. Por más que lo entiendan, en la práctica a veces es complicado porque no tiene la cantidad de gente suficiente para que se dedique de lleno a un proyecto”, dice Girado, de Axxon Consulting.  

Manos a la obra
A pesar de las limitaciones financieras, actualmente la tecnología es más económica. “Creo que hubo un abaratamiento en la oferta de tecnología. Hace algunos años atrás, las Pymes no podían acceder a una informatización al mismo nivel que hoy. Definitivamente se está poniendo al alcance de las Pymes”, opina Girado.

 Axxon Consulting realiza proyectos de consultoría para la implementación de sistemas de gestión de la línea Microsoft Dynamics. Los emprendimientos de este tipo pueden demorar entre dos o tres meses —para las empresas más pequeñas— o entre ocho y 10 meses para las más grandes. Los presupuestos, en tanto, pueden variar entre U$S 40.000 y U$S 200.000.  “Las implementaciones de sistemas ERP se habían detenido en las Pymes y quedaban sólo relegadas a las grandes empresas. Después de octubre de 2009, vimos una reactivación en este segmento y las inversiones detenidas se destrabaron”, opina Girado. “Lo más difícil es el día a día y demostrarles cómo obtienen el retorno de la inversión”, admite.

Para la consultora Quadion, trabajar con una Pyme implica, generalmente, encarar un proyecto desde cero y dar servicios que algunas veces no estaban contemplados. “Mi percepción es que en algunos casos estos proyectos se ven, al mismo tiempo, como un gasto y una necesidad. Quizás porque las empresas necesitan hacer planes más cortoplacistas”, señala Javier Delgado, CEO de Quadion. 

“Las Pymes que desarrollan empresarios que trabajaban en grandes compañías y luego se independizaron son las que más demandan consultoría, porque tienen otra valoración de los posibles beneficios. En general, un proyecto puede llevar de seis meses a un año, con una inversión de entre $ 10.000 y $ 20.000”, cuenta Vázquez,  de la consultora e-Stratega, y asegura que toda Pyme necesita servicios y asesoramientos con cierta flexibilidad, que las haga sentirse acompañadas pero que tampoco las ate a ningún tipo de abono mensual.  “En nuestro caso, las Pymes piden equipos básicos que les sirvan y no necesariamente lo último en tecnología. Como necesitan financiamiento y reducir los costos, generalmente buscan computadoras que no superen los U$S 300”, dice Zavatarelli, de Banghó, sobre las compañías que tienen aproximadamente 50 puestos de trabajo y que se manejan con uno o dos servidores. Si bien Banghó presta servicios de mantenimiento posterior, el ejecutivo afirma que las Pymes prefieren no contratarlos para recortar los gastos. 

Para los emprendimientos de software, los entrevistados estiman inversiones que oscilan entre $ 10.000 y  $ 300.000, dependiendo de la cantidad de usuarios y del tipo de desarrollo que precise la compañía. En todos los casos, los proyectos (consultoría de preventa, desarrollo e implementación) no deben demorar más de un año. 

A pesar de todo esto, la visión general para el futuro de las Pymes es positiva. Según los proveedores, existe un mayor interés en nuevas tecnologías, aunque las empresas todavía no puedan adquirirlas. Y observan que algunos sectores están más adelantados en términos de innovación, entre los que destacan a los segmentos de servicios, turismo, diseño y logística y distribución. A la hora de mirar los puntos a favor, las empresas de IT advierten que las Pymes tienen cada vez más información sobre las tecnologías que necesitan



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