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Las apps que ayudan a abrir el juego

El desarrollo de aplicaciones móviles es una potencial fuente de ingresos para una nueva generación de emprendimientos y para programadores independientes. 08 de Octubre 2010
Las apps que ayudan a abrir el juego
Las aplicaciones móviles que se reproducen alrededor de los distintos modelos de smartphones, sistemas operativos y tecnologías no son sólo un pasatiempo. Con la apertura de las tiendas online y la provisión de servicios y herramientas de desarrollo por parte de los actores del mercado móvil  —como Google, Motorola, Apple, RIM, Microsoft o Nokia— se conformó un modelo de negocios con reglas propias, que promete un negocio potencial para los programadores independientes.

Así, diversos profesionales —alentados por los eventos y concursos que promueven los proveedores, pero también por iniciativa propia—- se volcaron a crear aplicaciones  que se pueden descargar de tiendas online.  
El mercado de soluciones móviles es global pero, según la consultora IDC, en América latina durante el primer trimestre del año se despacharon 30,5 millones de teléfonos, con un incremento del 41 por ciento respecto de 2009. La suba fue liderada por los equipos convergentes, que crecieron 169 por ciento, mientras que los tradicionales lo hicieron en un 33 por ciento. 

“En América latina, los principales impulsores del reciente crecimiento en la adopción de smartphones son el uso de redes sociales, búsqueda de Internet, mensajería y entretenimiento multimedia como video, música y juegos —señala Paola Soriano, analista Senior de Latin América Mobile Devices de IDC—. Debido a la dinámica cambiante en la base de usuarios, los carriers están incrementando su estrategia de marketing hacia los usos no corporativos de los smartphones, a lo que ayudó la mayor penetración de los segmentos más jóvenes de la población.” 
 Reglas de negocios 

Gonzalo Oxenford comenzó a desarrollar juegos de manera independiente cuando Apple abrió su código y permitió —a principios de 2008— que los programadores generen aplicaciones para el iPhone. “Junto con dos compañeros de trabajo analizamos el caso de éxito de una profesional norteamericana y nos pareció que se podía hacer algo competitivo y que funcione. Nos asociamos y empezamos a hacer juegos para esa plataforma”, cuenta Oxenford, que junto con Diego Yanivello y Mauro Vázquez fundó odaSoft, un emprendimiento que crea productos para iPhone. 
El más famoso de ellos es el juego Truco, que “desde hace más de un año se mantiene entre los 10 y 15 juegos más vendidos para iPhone en la Argentina”, asegura Oxenford. “Con ese juego probamos el mercado local: cuán grande era y si la gente compraba o no aplicaciones.” 

Las aplicaciones se venden en la tienda iTunes a un precio que oscila entre U$S 1 y U$S 3 —dependiendo de la complejidad--, adonde se “suben” para ser ofrecidos y distribuidos luego de su aprobación —que incluye la sugerencia de ajustes y mejoras— por parte de Apple. De acuerdo con el esquema de negocios, el desarrollador se queda con el 70 por ciento de las ganancias y Apple con el 30 por ciento. 

El costo inicial es bajo. “Para poder publicar y distribuir tus aplicaciones, hay que pagar U$S 100 al año —sostiene Oxenford—. Sólo se necesita inversión humana, con objetivos claros y capacidad de implementación. La idea tiene que estar bien ejecutada. Sobre todo porque los usuarios de Apple están acostumbrados a la calidad.” 

El primer juego que crearon Oxenford, Yanivello y Vázquez (durante los fines de semana, mientras estaban en su empleo anterior) fue Catchamouse, que llegaron a descargar 2,5 millones de personas a nivel mundial y —según revela Oxenford— “llegó a ser el más bajado en Estados Unidos, Francia y España”. Aunque generaron aplicaciones puntuales a pedido de varias empresas,  prefieren concentrar energías en su propio negocio. 

Otro entusiasta de Apple es Ricardo Quesada, que también comenzó a programar desde que la empresa anunció que estaba disponible el primer SDK (software development kit). “Trabajaba haciendo juegos para PC y cuando salió el anuncio de Apple me volqué hacia el iPhone”, afirma. “Me atrajo la tecnología, con OpenGL para hacer gráficos, y el modelo de distribución que proponía, con reglas parejas, que permitió abrir el mercado a desarrolladores independientes. Si el juego es bueno, funciona.”

Si bien Quesada desarrolló seis juegos para iPhone —uno de ellos, Sapus Tongue—, luego se insertó como proveedor de esta cadena de valor: con un grupo de colegas generó la librería para juegos Cocos 2D, para PC, que pronto reescribieron para la plataforma Apple. “Me dedico al framework: realizo las mejoras y ajustes, y vendo su código fuente y las herramientas”, agrega. 

Con su fuerte inserción en el mundo corporativo, los usuarios de los equipos BlackBerry conforman un mercado para los desarrolladores. Matías Ini, que hoy trabaja en una empresa de juegos infantiles sobre Internet, desde principios de año en su tiempo libre programa aplicaciones sobre la plataforma de RIM. El esquema que propone la firma canadiense —similar al de Apple—, “incentiva a los desarrolladores”, dice Ini. “A diferencia de Apple, BlackBerry no está saturado, actualmente hay lugar para los programadores y me siento muy cómodo con Java.” 

Una desventaja del modelo de RIM —sostiene Ini— es el mayor precio de los juegos, a U$S 2,99 el más económico. Y el desafío, como en el resto de las tiendas virtuales, es la difusión del producto entre los usuarios. “Se compite con muchas aplicaciones”, asegura el programador, quien como alternativa de difusión recurre a los foros de Internet y sitios web especializados. 

El más reciente sistema operativo, Android (de Google), tiene sus seguidores locales. Darío García —que empezó a desarrollar sobre esta plataforma el año pasado— junto con un grupo de compañeros de la facultad desarrolló Tasktopia, un organizador y planificador de tareas con geolocalizador para actividades profesionales y sociales.  
Tasktopia es gratuita y se distribuye en el Android Market. Si bien en este caso el objetivo no es comercial —“nos interesa generar una comunidad de usuarios”, apunta García—, el negocio está en los juegos, cuyos valores oscilan entre U$S 1 y U$S 10, según la sofisticación y duración de los mismos. 

García eligió Android por ser una plataforma de código abierto. También, “porque Google está haciendo mucho esfuerzo con los fabricantes de equipos para que respeten una API (interfaz de programación) y porque los dispositivos que en su momento estaban saliendo con Android eran de punta, tenían GPS, Wi-Fi y Bluetooth, que son útiles para la geolocalización”, justifica. 

A pesar de su entusiasmo, García reconoce que no es fácil encontrar un modelo de negocios. “En general la gente es reacia a pagar —comenta—. Y Android Market nos permite llegar a nivel mundial, ya que en Europa y Estados Unidos es más redituable vender las aplicaciones a bajo precio.” 

En el ámbito académico también se está difundiendo el entrenamiento sobre programación de aplicaciones móviles. Nicolás Bortolotti es docente de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Regional San Francisco (Córdoba) y coordina un grupo de investigación —integrado por estudiantes y graduados— focalizado en desarrollos móviles y cloud computing con recursos de Google. 

En ese ámbito crearon ImanFriend, una red social que funciona con tecnología de geo-referencia sobre Android, y Googlerator (Chair in the Cloud), un escenario de vinculación con la movilidad en enseñanza para docentes. El vínculo entre la universidad y Google no se basa en un programa académico formal, sino que la empresa les provee acceso a sus recursos y herramientas de programación, como el sistema de calendario, mensajería, la API del sistema de correo y el servicio de mapas, imágenes y multimedia. “Nuestro equipo publicó dos artículos en el blog oficial de desarrolladores de Google y estamos presentando en Google Research una propuesta de investigación sobre comunicaciones”, sostiene Bortolotti. Y agrega: “Creo que habrá demanda laboral de especialistas en Android para trabajar con soluciones corporativas, ya que los fabricantes y proveedores de aplicaciones buscarán diferenciarse”.   

Pros y contras
Ya que no cuentan con el soporte interno de una estructura corporativa de I+D, la opción por una plataforma de desarrollo tiene puntos a favor y en contra para los profesionales independientes. Ini se inclinó por BlackBerry. “RIM tiene muchos modelos de teléfonos, con lo cual al momento de hacer los gráficos es preciso tener en cuenta los diferentes modelos de pantalla; por ejemplo, el touch se programa de manera diferente —sostiene—. Es preciso adaptar el juego a los diversos dispositivos, por lo cual desde el inicio el desarrollo tiene que ser pensado para que esto sea posible. Sin embargo, yo hago desarrollos sólo para algunos modelos, no es posible cubrir todos.”  
“Fui a los modelos que me parecieron masivos, como el BB 8520, y todos los que le son compatibles; los equipos touch screen y aquellos de pantallas más grandes”, detalla Ini. Oxenford trabaja sobre Apple porque se declara “fanático” de ese entorno. “La interfaz con pantalla táctil es el futuro de la computación y el iPhone fue el primer equipo masivo de estas características”, fundamenta. 

A su entender, trabajar sobre Apple simplifica las cosas. “Es la plataforma más controlada, ya que el mismo fabricante de hardware es quien desarrolla el sistema operativo. Y al haber una cantidad limitada de versiones de teléfonos, es mucho más sencillo realizar las pruebas y controlar cómo se va a comportar mi aplicación sobre los dispositivos. Por eso es ideal para un equipo de pocos desarrolladores.” Y admite que, por el hecho de estar en la Argentina, “hay un cierto retraso” en acceder a los nuevos iPhone, “pero eso no es un impedimento para nuestro trabajo”. 

Quesada coincide con esta visión. Pero admite que “cada plataforma tiene sus cosas”. “Hay un amplio abanico de equipos que usan Android, con lo cual se puede recurrir a una versión del sistema operativo que asegure el funcionamiento de la aplicación en la mayoría de los modelos. Nunca le podés sacar todo el provecho a todos los equipos, pero funciona”, asegura. 

Bortolotti —de la UTN— reconoce el problema de la cantidad, marcas y modelos de teléfonos Android. “Android evolucionó mucho: Google provee una máquina virtual que se abstrae del hardware, lo que permite probar las aplicaciones, e hizo hincapié en que el sistema operativo sea independiente del hardware. Es un sistema nuevo, que creció mucho y tiene todavía mucho por mejorar”, confía el docente,que también prueba las aplicaciones en hardware de Motorola y HTC. 

“La versión 2.2 de Android mejoró mucho en cuanto a la memoria y la velocidad de respuesta. También han disminuido los problemas del sistema —explica Bortolotti—. El punto flaco sigue siendo el alto consumo de batería, que se potencia sin duda con el uso de GPS.” 

García, por su parte, destaca de Android “que es una plataforma colaborativa, que puede interactuar muy bien con otras aplicaciones y, en base a eso, proveer más servicios y comunicación con más personas”. Justamente, la faceta colaborativa es lo que encuentra menos explotada. “Porque la cultura de los desarrolladores de este sistema es individualista, en el sentido de que no interactúan con otras plataformas aunque Android lo provee. Es algo muy positivo y no vemos los frutos por ahora”, agrega. 

En su caso, dice que no es un obstáculo el hecho de desarrollar para distintos modelos de smartphones, ya que descarga el motor del emulador que provee Google. “Hay que tener en cuenta los distintos tipos y tamaños de las pantallas, o si se quiere desarrollar un aplicativo con mucha resolución, porque son aspectos que el usuario exige y aprovecha”, comenta. “Trato de apuntar a un nivel intermedio de modelo, que tenga buenas funcionalidades y un amplio rango de teléfonos.” 

Al igual que otros profesionales, García admite que generar ingresos bajo este esquema no es inmediato. “Esperamos que vayan surgiendo más usuarios de Android; al menos en la Argentina la cantidad de teléfonos con este sistema aún no llega a ser suficiente como para generar una masa crítica que justifique un negocio o una inversión grande.”



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