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La telepresencia, aún muy cara para educar

Los especialistas reconocen el alto potencial de la tecnología para escuelas y universidades. Cuánto se debería invertir para lograr aprovecharla en tiempo y proporción real. 30 de Marzo 2010
La telepresencia, aún muy cara para educar

La educación a distancia fue puesta en práctica por primera vez en los años `80. Pero fue recién en la última década que se convirtió en una herramienta útil para la enseñanza como resultado de la convergencia de factores sociales, económicos y tecnológicos. Con el surgimiento de la telepresencia, las escuelas y universidades se encuentran ahora ante un nuevo desafío: reemplazar la cámara y los micrófonos tradicionales por la recreación virtual de salas de reuniones, para permitir comunicación en tiempo real. Cabe recordar que con la telepresencia, las dos partes que participan de la conversación deben estar equipadas con la misma tecnología y mobiliario.

Los ejemplos
En los Estados Unidos, la modalidad ya se utiliza en universidades, como la de Georgetown, situada en Washington, y en la de Berkeley, en California. “En Georgetown usamos una solución y otra en Washington DC. El resultado es un salón de clases ‘global’ que facilita la interacción entre los campus”, explica Agustina Seiguer, directora de Marketing para América del Sur de Polycom, compañía en soluciones de voz y video.

Sin embargo, en la Argentina, la adopción de esta tecnología es aún incipiente. Recién comenzó a utilizarse en empresas y en algunos hospitales (ver aparte). En el área educativa, sin embargo, aún no existen casos de implementación.

Si existen redes de videoconferencia para aplicaciones académicas y de gestión, como es el caso de la UTN y sus distintas sedes regionales. No obstante, José Ojeda, director de Marketing de Newtech, empresa integradora de tecnología multimedia, remarca que aún no hay aulas equipadas con pantallas y mobiliario para telepresencia en el país debido a que “no hay una red universitaria importante que justifique la inversión”.

Los costos
Thomas Valantin, director General para Latinoamérica de Tandberg, proveedor mundial de soluciones de telepresencia y videoconferencia, indica: “Hoy, hay soluciones que van desde los US$ 2.500 hasta los US$ 300.000, en función de los niveles de prestaciones que se requieran, que en general están al alcance de cualquier tipo de organización, y además tienen unos ratios de retorno a la inversión (ROI, por sus siglas en inglés) rápidos. La media está entre los dos y tres meses”.

Por su lado, los especialistas en educación a distancia destacan al alto potencial de esta herramienta aplicada a la educación, aunque reconocen que lo más importante es que permita reducir la brecha digital e integrar a la comunidad en la sociedad del conocimiento.

“La telepresencia puede ser útil para tomar exámenes por tratarse de un ambiente controlado donde, incluso, se puede compartir contenidos. También pude ser útil para integrar a individuos con discapacidades que se valen del lenguaje corporal para poder adquirir o impartir conocimiento”, señala Pablo Aristizabal, Presidente y CEO de Competir, compañía argentina especializada en proveer soluciones de capacitación a través de Internet.

Lo que falta
“En la medida en que, en nuestro país, se masifique la conectividad y se simplifique el acceso a estas aplicaciones, estas nuevas herramientas irán adquiriendo más usuarios y serán adoptadas para más fines educativos”, amplía Aristizabal.

“Al poner a disposición de todos los alumnos y docentes una gran cantidad de herramientas y recursos educativos útiles, ellos pueden aprender y enseñar más efectivamente de formas que no eran posibles antes y, a su vez, construir y participar en comunidades de aprendizaje participativas”, opina Alicia Bañuelos, rectora de la Universidad de la Punta, provincia de San Luís.

El desarrollo de esta tecnología en el ámbito educativo pronostica un mayor intercambio de experiencias y conocimientos con otras realidades; pero dependerá, en última instancia, de los beneficios que reporte a los usuarios en relación con el precio a pagar por el servicio.

La experiencia del Garrahan
Una de las primeras experiencias de telepresencia en el país se dio en el ámbito de la salud pública. En septiembre de 2009, las empresas Telefónica y Cisco, aliados tecnológicos para este servicio, instalaron un sistema de telepresencia que permite interconectar los hospitales Garrahan, en Buenos Aires, y Castro Rendón, en Neuquén, con el objetivo de promover el tele-diagnóstico y las interconsultas entre especialistas distantes.

La solución es utilizada para atender una mayor cantidad de pacientes pediátricos del interior del país, al evitar los traslados de los niños y sus familias desde Neuquén y descomprimir la presencia física en el hospital. A su vez, permite la participación de la familia del paciente para así recrear el ambiente de una consulta tradicional, en la que todos interactúan como si estuviesen en el mismo espacio.

El servicio de telepresencia instalado en el Garrahan también se utiliza para interconsultas entre médicos y especialistas y admite la conexión de equipamiento para dirigir prácticas a distancia entre un profesional y un equipo ubicado a kilómetros de distancia.



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