La TV ataca: los cambios en el formato y en el mercado

Poco le queda de caja boba a la televisión de nuestros días. Más allá de la programación en cuestión, claro, la realidad es que la transformación que está comenzando a experimentar con la digitalización es tan profunda que ya se habla de una nueva era a partir del progresivo abandono de las trasmisiones analógicas, la multiplicidad de dispositivos en los que se verá televisión -desde un celular hasta el apoyacabezas de un taxi- y la alta calidad en que podrá ser recibida tanto en formatos gratuitos como pagos. 07 de Mayo 2010
La TV ataca: los cambios en el formato y en el mercado

El impacto de esta transición puede mensurarse de alguna manera en las palabras de Francisco Ros, secretario de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información de España, país que el mes pasado abandonó definitivamente la transmisión digital para pasar a la televisión digital terrestre (TDT), proceso al que definió como “el proyecto más complejo de cambio tecnológico en la historia de España”.

Existen diversas normas de TDT en el mundo y la Argentina adoptó, al igual que otros países sudamericanos, como Brasil, Chile, Perú, Venezuela y recientemente Ecuador, el estándar japonés (ISDB-T), que luego fue modificado en Brasil. Uruguay podría sumarse a la sintonía regional, ya que está revisando su adopción de la norma europea, según reconoció su presidente, José Mujica. Buena parte de estos países tienen como hito llegar a transmitir en TDT para el Mundial de Sudáfrica, al menos en una o dos ciudades (descontando a Brasil, el más adelantado). En la Argentina, el proyecto tiene una fuerte y ambiciosa impronta estatal y, como suele suceder en estos casos, hay lugar para elogios y cuestionamientos. También están involucrados actores de prestigio como el INVAP y el LIFIA (Laboratorio de Investigación y Formación en Informática Avanzada) de la Universidad de La Plata.

La TDT sobresale por su potencial masivo —alta definición, gratuita, amplio alcance, sin problemas de interferencia y con capacidades de interactividad y transmisión a dispositivos móviles— pero la televisión digital también puede transmitirse por cable, por satélite o por cable telefónico (IPTV). En esta nota de tapa se analiza el recorrido de la TDT y de cada una de estas tecnologías que cambiarán para siempre la forma de ver televisión.  Hoy la televisión se transforma al punto que el software se vuelve un componente clave y el hardware encuentra su oportunidad con los set top boxes, los dispositivos móviles y la nueva generación de pantallas. Las posibilidades de interacción hacen pensar en el potencial de contenidos educativos, de inclusión social y de reducción de la brecha digital. El negocio también se transforma y las múltiples plataformas dan lugar a nuevas posibilidades de comercialización. Para los que pensaban que con el fenómeno de Internet la caja boba ya era cosa del pasado, la TV ataca de nuevo.

Argentina: un caso especial
Como en muchas otras cosas, a la hora de mirar televisión el argentino es un personaje atípico. La penetración de la televisión por cable alcanza el 60 por ciento de la población, lo que representa el porcentaje más alto de América latina. Según la consultora TBI Unit, la Argentina, Chile y Uruguay suman alrededor de ocho millones de abonados a la TV paga, de los cuales el 76 por ciento está en el primero, que a su vez concentra el 71 por ciento de los U$S 2.200 millones que mueve este negocio en estos tres países. Esta particularidad no es menor a la hora de preguntarse sobre cómo llega la TDT a la Argentina. “Brasil, por ejemplo, no llegó al 10 por ciento de abonados a la TV paga. Por eso tuvo una importancia mucho más estratégica para los canales de aire y eso hizo que ellos mismos impulsaran su adopción”, explica Barlaro,director de la consultora Next TV Latam.

En la Argentina, la adopción de la TDT es impulsada con fervor desde el Gobierno. Según Barlaro, “no es aislado el caso argentino, porque en otros países de la región también es un tema liderado por el Estado, como en los casos de Colombia y Chile”.El Decreto 364/10, del 17 de marzo pasado, declaró de interés público a la Plataforma Nacional de Televisión Digital Terrestre —en agosto de 2009 el Decreto 1148/09 había creado el Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre (SATVD-T)—, estableció un Consejo Asesor integrado por representantes de todos los ministerios y dejó en manos de la empresa estatal Ar-Sat la responsabilidad de implementar la plataforma de TDT en el país. El decreto también le asigna al Sistema Nacional de Medios Públicos los canales 22, 23, 24 y 25 de la banda UHF, en la que se transmitirá la TDT (hoy, la TV analógica se transmite localmente en 12 canales de VHF, pero por razones técnicas para digital se pasa a UHF).

La agenda de la TDT es piloteada desde el Ministerio de Planificación Federal y seguida muy de cerca por su titular, Julio De Vido. El 30 de marzo una reunión en el microcine de esa cartera convocó a más de 150 funcionarios, consultores, responsables técnicos de canales privados y representantes del sector académico. Hubo exposiciones de De Vido, de expertos de INVAP (contratista de Ar-Sat en el despliegue de la plataforma y en la evaluación técnica), de Ceferino Namuncurá (titular de la CNC), Gabriel Mariotto (interventor del Comfer) y Tristán Bauer (presidente de Radio y Televisión Argentina-RTA). Allí se confirmó, entre otros aspectos, la idea de repartir un millón de set top boxes por correo a los hogares sin TV por cable, que estos conversores serán de alta gama (se mostraron tres modelos, con posibilidad de conexión a Internet y con software para aplicaciones de interactividad), se estableció un cronograma de instalación de estaciones y se dijo que los canales privados contarán con 6 Mhz, aunque aún no está claro cuántas señales les autorizarán a transmitir en ese espacio. 

El mes pasado también se instaló en la parte superior del Ministerio de Desarrollo Social un transmisor digital donado por el gobierno japonés a Canal 7, que permitiría transmitir a 70 kilómetros a la redonda del centro de la Ciudad de Buenos Aires desde mediados de este mes.
 
Digital, ambicioso y cuestionado
“Aunque logren la mitad de lo que están diciendo sería muy ambicioso. Al principio se hablaba de instalar 35 estaciones durante este año y ahora están siendo un poco más realistas”, sentencia Luis Valle, director del Posgrado de Televisión Digital de la Universidad de Palermo. Pero es optimista con respecto al entusiasmo del Gobierno en este tema. “Se está yendo bastante bien. Ahora ya no hablan sólo de Canal 7, sino de armar una red en todo el país, que según el anexo del último decreto, sería con ocho canales propios, de 6 Mhz cada uno. Siete de ellos con producción en Buenos Aires y un octavo regional. Posiblemente, por cada canal habrá una señal en alta y cuatro en definición estándar. Pero el Gobierno necesita despejar la banda UHF, que hoy está ocupada con otros servicios, como señales codificadas, y está trabado para ordenar el espectro por el conflicto con la Ley de Medios”, explica.

“Estuvimos recorriendo el país para revisar las localizaciones donde van las plantas transmisoras y hubo que hacer convenios en algunas provincias para contar con un terreno para instalarlas. También llevó tiempo completar las especificaciones técnicas. Por eso decimos que no estamos corriendo detrás del Mundial, sino que se trata de un proceso que llevará tiempo”, apunta el ex diputado kirchnerista Osvaldo Nemirovsci, actual coordinador del Sistema Argentino de TV Digital. Nemirovsci asegura que el Mundial de Sudáfrica podrá verse libremente en digital en Capital y Gran Buenos Aires y que “entre julio y agosto habrá no menos de ocho o nueve localidades de Buenos Aires, Santa Fe y alguna otra provincia con transmisión de televisión digital terrestre”. Según un especialista en ingeniería de televisión, el costo de cada una de estas estaciones más su instalación orilla el U$S 1 millón.

La tecnología se mezcla con la política y en ese terreno están quienes no ven con buenos ojos el plan de TDT estatal. La diputada Silvana Giudici (UCR-Ciudad de Buenos Aires) definió al proyecto como “la DirectTV kirchnerista” y realizó pedidos de informes que, asegura, todavía no fueron respondidos. “Estoy de acuerdo con que tiene que llegar la TV digital a toda la Argentina, pero exigimos transparencia, que nos muestren estudios de factibilidad técnica, que nos digan qué inversión se va a hacer, quién va a recibir los decodificadores y cómo los van a distribuir. Acá el Gobierno amplía su participación en el espectro como si fuera un bien propio, pero el uso de las frecuencias tiene que ser discutido en un plan maestro, que es lo que criticábamos en la Ley de Medios: nunca supimos cómo se iba a distribuir el espectro. Lo que veo es un sesgo intervencionista que busca ampliar el espacio estatal y restringir la parte privada del espectro”.

Para Nemirovsci, quien dice no poder detallar la inversión que demandará el proyecto, “los diputados opositores tienen que cumplir con su papel. Ven que no pueden cuestionar la elección de la norma, que es casi inobjetable desde lo tecnológico, por su aplicabilidad social y de integración regional. También ven que estamos convocando  y contando lo que estamos haciendo, por lo que van a tener que sumarse”. Un informe de la consultora Convergencia estima que la inversión del Gobierno en una primera etapa sería de U$S 336 millones, a los que se sumarían U$S 103 millones en 2011.

Qué pasará con los canales privados es todavía una incógnita. Si bien concurren a las reuniones (con bajo perfil), los responsables técnicos de los canales de aire evitan hablar sobre el tema aunque paulatinamente comienzan con las pruebas técnicas y algunos transmiten en digital en modo de prueba. Según Nemirovsci, “aún no se estableció una fecha cierta, pero la idea es que los canales tengan su licencia lo antes posible para que puedan transmitir”. Pero, ¿qué podrán transmitir? En Brasil se les permitió, con la misma licencia, enviar la señal estándar, la de alta definición y la de móviles. Aquí podría suceder algo similar, aunque por el espacio que recibirán (6 Mhz) técnicamente podrían enviar señales adicionales.

“Mientras no les asignen una licencia no podrán transmitir”, explica Valle. Y agrega: “Algunos tienen algunas frecuencias provisorias. Canal 13 tenía asignado el canal 12 y lo hacía en ATSC —la norma estadounidense—. También sucede que primero arrancó el Estado porque acá a los privados no les interesaba la televisión digital. Clarín tiene una empresa de cable y a Telefónica (por Telefé) le interesaba la IPTV. Es distinto a Brasil, donde hay pocos abonados al cable y entonces los privados vieron un negocio en la digitalización”. 

Eduardo Bayo, gerente de Área Técnica de Artear (Canal 13-TN), dice que “el problema es que no se nos asigna frecuencia para transmitir en digital ni los canales correspondientes. Nosotros hemos transmitido durante 11 años en digital en el canal 12 (con la norma estadounidense) y actualmente tenemos programación que se produce en alta definición. Pero no podemos hacer más pruebas ni hacer inversiones sin definiciones ni especificaciones técnicas, que si las hay, a nosotros no nos han llegado”. Bayo estima que desde la asignación de la licencia para poder transmitir en digital, necesitarían “entre seis y ocho meses de trabajo para poder armar la infraestructura de transmisión”.

Japoneses en el siete
El ingreso al hall de Canal 7 sobre la avenida Figueroa Alcorta muestra varios televisores que, algunos en analógico y otros en digital, exhiben las diferencias en la calidad de transmisión, que son notables. Un recorrido por los pasillos del canal también implica cruzarse con técnicos japoneses que trabajan en los detalles técnicos que hacen a la transmisión de la señal digital. La adopción de la norma japonesa por parte de la Argentina y los demás países sudamericanos fue una buena noticia,  el gobierno nipón y para empresas como NEC, que tendrán un interesante negocio en la región. Mateo Gómez Ortega, coordinador de Tecnología y Sistemas de RTA, tiene su oficina en los estudios de Canal 7, no muy lejos de las pantallas que muestran las bondades de la transmisión digital. Allí llegó de la mano de Tristán Bauer tras su paso por Canal Encuentro. Hoy a cargo del área de Tecnología de RTA, Gómez Ortega dice que cuando llegaron todavía no había definiciones en cuanto a TDT y apunta que su llegada coincide con “un momento en que la informática llega de lleno al canal de televisión, porque antes el ingeniero tradicional de un canal no pensaba tanto en términos de software”.

Gómez Ortega participó de la elección de la norma japonesa y justifica la decisión. “Es la más moderna y permite asignar un segmento de la transmisión para móviles sin que sea necesario armar un nuevo circuito de transmisión. Y se logró un consenso regional.”  En plena etapa de pruebas, dice que el equipo instalado en el Ministerio de Desarrollo Social transmitirá inicialmente Canal 7 y Canal Encuentro, a los que luego se irán sumando un canal infantil, uno de deportes (con foco en el Mundial), uno de noticias y otro de cine. En cuanto a la recepción de la señal, reconoce que aún tienen un margen de incertidumbre. “Para nosotros es una experiencia nueva. En el mundo digital todo se comporta un poco más parecido a la luz; es decir, cuando un edificio se interpone se complica, así que veremos cómo funciona todo. Por ejemplo, sabemos que avenidas como Cabildo son un desafío, porque tiene edificios altos que forman un paredón de cada lado. Haremos mediciones y veremos si hay que instalar repetidores de baja potencia en alguna torre de celulares o en algún edificio alto.” A nivel nacional, más allá de las ciudades del interior, uno de los planes tiene que ver con “hacer la experiencia de tener ‘iluminado’ el trayecto de Buenos Aires a Rosario sin perder señal. Además de las poblaciones urbanas queremos que la población en movimiento acceda a través de dispositivos móviles o pueda ver televisión en un ómnibus de larga distancia”.

Canal 7 sólo sería responsable de generar las diversas señales en alta definición e integrar los contenidos que se transmitan desde Buenos Aires. En cuanto a la transmisión de la señal en el resto de la Argentina, INVAP operaría como contratista de Ar-Sat para desplegar las estaciones en el interior. El plan incluye el alquiler de las redes a operadores de telecomunicaciones como Telecom, Telefónica, Telmex y Global Crossing, así como también se evalúa la posibilidad de recurrir a satélite y a power line (a través de la red eléctrica), como ya lo hizo Brasil. 

Software + hardware
La TDT abarca mucho más que una pantalla. Software y hardware se combinan en el set top box, que no sólo permite efectuar la transición a la TV digital (hasta que se vendan televisores con el receptor incorporado), sino que también habilita funciones de interactividad, en este caso gracias a un middleware creado en Brasil y bautizado Ginga.  En la Argentina, el LIFIA de la Universidad de La Plata formó un equipo de alrededor de 15 personas que trabajan en perfeccionar el desarrollo de Ginga. El equipo se divide en tres grupos. Uno de ellos está orientado a portar Ginga sobre los set top boxes y a completar y liberar su código (ya fueron publicados los avances en la página del LIFIA), el otro está dedicado al desarrollo de aplicaciones y el tercero se enfoca en actividades de capacitación. Arturo Zambrano, que cursa su doctorado en Ciencias de la Computación en la Universidad de La Plata, formó parte de un grupo de técnicos e investigadores que viajó el mes pasado a Japón, donde estuvo capacitándose en la norma ISDB-T. “Arrancamos portando Ginga a la plataforma de hardware que se iba a usar acá, la de los set top box, y ahora estamos trabajando en publicar versiones corregidas de Ginga. El objetivo es llegar al Mundial con Ginga funcionando bien y con algunas aplicaciones para Canal 7”, sostiene.  Federico Balaguer —que regresó a la Argentina hace cuatro años, tras finalizar su doctorado en Ciencias de la Computación en la Universidad de Illinois, en Estados Unidos— lidera el grupo que trabaja en aplicaciones sobre Ginga para Canal 7. “Estamos haciendo una guía de programas, un ‘feed’ de noticias —el televidente puede apretar un botón, ver una lista y ampliar la información que desee— y una de estadísticas deportivas”, revela. 

Si bien el LIFIA tenía experiencia en el lenguaje Lua, no lo tenían en NCL, el ambiente sobre el que fue desarrollado Ginga. “Es un lenguaje declarativo: en vez de programar la aplicación multimedial, uno establece cómo quiere que se vea y hay un intérprete detrás. No fue difícil de aprender porque tiene una sintaxis que se deriva de XML”, dice Balaguer.  Una de las barreras con las que se enfrentan se relaciona con trabajar con máquinas virtuales en lugar de los set top boxes que se comercializarán. “Una cosa es lo que podés probar en una máquina virtual, donde el procesador es el de tu máquina y lo ves en el monitor. Pero si ese trabajo luego pasa a un televisor de tubo y a procesadores de 400-500 MHz y 256 MB de memoria —como los que traerán los set top boxes—, el cambio es muy grande.”

La mayoría de los actores involucrados apuntan al retraso en la fabricación de los set top boxes como uno de los obstáculos que encontrará el ambicioso cronograma del Gobierno para difundir la TDT. Es decir: si los dispositivos no están disponibles, por más que se llegue a tiempo con el despliegue de transmisores, la transición a la TDT será nula. “Salvo China, nadie puede hacer dos millones de set top boxes de un mes para otro”, advierte Barlaro.

Según Valle, “hay dos consorcios de empresas tratando de fabricarlos pero viene con cierto retraso, y a eso se suma la dificultad de cómo distribuirlos. El Gobierno quiere que lleguen a la gente que no tiene cable y de bajos recursos, y que puedan instarlos ellos mismos. Seguramente al principio tendrán una mínima interactividad y con el tiempo se harán más sofisticados, permitirán grabar programas o directamente vendrán integrados a los televisores”.

Coradir, empresa con planta en San Luis que fabrica monitores y equipos de computación bajo la marca CDR (tiene 70 empleados y factura alrededor de $ 50 millones), fue una de las primeras en largarse a producir set top boxes. Su vicepresidente, Juan Manuel Baretto, dice que este mes se están enviando los primeros 1.000 equipos a cadenas de retail, que costarán alrededor de $ 700. “Estamos más baratos que en Brasil, donde lo estuvimos probando y funciona perfectamente. Es un set top box con antena indoor, con la que debería alcanzar para tener buena recepción, y con puerto Ethernet. Nuestra capacidad productiva es de 35.000 unidades por semana”, asegura Baretto.

El ejecutivo de Coradir es optimista con respecto a las posibilidades de exportación del producto, dado que “al soldarse los componentes en la Argentina (el proveedor Novatech hace la soldadura SMT) tenemos beneficios a nivel regional”. Pero, con respecto a la compra del millón de set top boxes por parte del Gobierno —buena parte de ellos serían importados si los proveedores locales no logran abastecer la demanda—, Baretto dice no tener noticias. “Todavía está en veremos. Ar-Sat es el encargado de la compra, a través del INVAP. Nosotros presentamos nuestro modelo y éramos cinco oferentes en total. Pero como no es una licitación pública, no sabemos de los otros oferentes ni nos han comunicado nada”. Nemirovsci no revela el monto en juego pero dice que “se está finalizando el proceso de adjudicación de ofertas, a través de un mecanismo administrativo del INVAP. Queremos que lleguen a quienes no tienen TV por cable y estamos trabajando con las bases de datos con las que contamos. La logística estará a cargo del Correo Argentino”. Desde la oposición, la diputada Giudici vuelve a mostrarse crítica: “Todo es muy turbio y no se entiende bien cómo harán para que lleguen realmente a los hogares, creo que hay un alto nivel de improvisación. Yo creo que la brecha digital no se resuelve mandando un set top box para que la gente vea señales estatales”. 

 La televisión que se viene
¿Cuál será el impacto de la TDT con respecto a la forma en que actualmente vemos televisión? Guillermo Preda, socio de Accenture, responsable del desarrollo del mercado de Medios y Entretenimientos, destaca varios aspectos: “Brindará acceso masivo, porque las emisiones serán gratuitas y eso integrará a segmentos de población que de otro modo no podrían acceder a contenidos de alta calidad; habrá mayor cantidad de canales y oferta de contenidos; proporcionará una experiencia atractiva a los sentidos, ya que permite alta definición en imagen y sonido y desaparecen las distorsiones de imagen tales como los ‘fantasmas’ o la ‘lluvia’; permitirá el acceso a más dispositivos, dado que no necesita de transmisión diferenciada a dispositivos móviles portátiles y PCs vía internet o 3G; y permitirá interactividad con el usuario: para los casos de receptores de televisión cuyo  set top box o decodificador esté conectado a la Web u otro canal de comunicación, o en el caso de celulares y dispositivos móviles conectados”.  

Más allá del programado “apagón” analógico en un plazo de diez años —que en  la Argentina, por su cantidad de abonados a TV paga, algunos consideran que podría adelantarse— seguramente habrá que convencer al televidente de las ventajas del nuevo sistema para que decida migrar a él. Además, según Barlaro, está sobredimensionado el efecto de la variedad de canales en los gustos de los consumidores. “Se sabe que el 85 por ciento de la gente ve sólo dos canales”, dice el consultor. Y agrega: “El motorizador del cambio seguramente será la alta definición y, más adelante, la TV móvil. Japón ya logró que haya más receptores móviles que fijos. En el país otro estímulo será la transmisión de los partidos de fútbol”. Hasta qué punto la nueva oferta tendrá un efecto sobre la cantidad de abonados a la TV por cable  tiene un final abierto. Para Valle, “habrá un segmento que cuando vea una oferta de 20 canales por aire, con buena definición, quizás se dé de baja del cable. Además, en muchos casos la definición será mejor en la TDT, porque las empresas de cable suelen comprimir las señales para brindarles servicios a más abonados en un determinado lugar”. Barlaro, sin embargo, cree que los contenidos son la clave: “El Gobierno quiere que haya un canal de noticias, alguno de películas, uno de fútbol y uno de educación. Y cree que con esa oferta, más los de aire, la gente se podría ir del cable. Yo creo que alguna migración habrá, pero el contenido que se brinde a través de la nueva plataforma seguirá siendo la clave, además de las posibilidades que abre la TV móvil”. En base a lo que se está viendo en otros países, Barlaro pronostica en los años que se vienen un mundo “multipantalla”. “Se verán todo tipo de contenidos en receptores que van desde notebooks con receptores USB de TDT, hasta televisores de mano, celulares, apoyacabezas o pantallas en trenes o colectivos. Estaremos rodeados de pantallas.”



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