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Internet en Oriente: China impone su pulso

Es el mercado más grande del mundo. A pesar de eso, es uno de los pocos países que todavía no logra consensuar sus leyes de restricción con las empresas tecnológicas que apuestan a la producción local. En los últimos días Google disputa su estadía en el país que tiene más de 300 millones de cibernautas. Un análisis del conflicto y las consecuencias en una región que promete negocios millonarios. 20 de Enero 2010
Internet en Oriente: China impone su pulso

Es una atracción que se da casi naturalmente. 384 millones de usuarios en Internet en un solo país llaman la atención de cualquiera, sobre todo, si se trata de una empresa tecnológica. A simple vista se pueden encontrar cifras que completan este panorama: el mercado de IT en China creció en 2009 un 5 por ciento, según cifras locales, y se transformó en uno de los países con tasas más altas de crecimiento del mundo junto con India. Entre los rubros de tecnología más prometedores se encuentra el segmento de hardware (la fabricación de computadoras, celulares y otros equipos electrónicos) y el de Internet. Investigando más a fondo se encuentran datos curiosos como que un  tercio de la población de China tiene acceso a la red, que más del 20 por ciento de los internautas locales cuentan con un blog y que el empresario más poderosos del mundo “techie” es chino, Ma Huateng – CEO y presidente del portal de servicios Tecent- que cuenta con una fortuna de US$ 3.800.000.

En relación con la Web, las perspectivas también se avalan con números pero existe una limitación que genera problemas. A pesar de que en el último trimestre de 2009 el mercado de los buscadores quedó valuado en 2.000 millones de yuanes (203,71 millones de euros),  el gobierno chino establece duras restricciones al acceso que comprometen la participación de algunos players.

Google es uno de los más afectados que en lo últimos días decidió analizar si continúa o no prestando servicios en el país. El conflicto comenzó con intercambios entre la compañía estadounidense y el gobierno de China, quienes exigían que el portal instalara los filtros en su site google.cn. Google comenzó una disputa ya que intenta establecer su motor de búsqueda sin fronteras, mientras las autoridades locales aseguran que todas las tecnológicas deberán atenerse a las normativas del país en materia de comunicaciones e Internet.

Grupos activistas se suman a los pedidos de empresas como Google que argumentan la pérdida de la privacidad y la libre expresión de los ciudadanos además de encarar una investigación  por los ataques que sufrió la compañía, desde el interior de sus instalaciones en China. El gobierno responde y publica día a día las intervenciones en el ciberespacio, los cierres a sitios ilegales e incluso Baidu, un buscador local, acusa a empresas de los Estados Unidos por realizar ataques cibernéticos en su página.

“El conflicto comenzó cuando a Google le quisieron hackear los mails de todos los activistas del país. Desde que la compañía está en el país, en 2006, los resultados de las búsquedas son distintos a las de otros países. Eso lo soportaron hasta cierto punto en el que se complicaba la situación p un punto por un tema de derecho y de imagen”, explica Pablo Tedesco, director de la consultora TBI Unit. “En 2006 China tenía 137 millones de usuarios de Internet y en 2009 la cifra ascendió a más de 380 millones. Esto significa que creció un 1.500 por ciento. Tiene el doble de los usuario de América latina, con 174 millones de conectados, y supera a los Estados Unidos en donde hay un 75 por ciento de penetración de Internet. No es un mercado para nada despreciable”, dice Tedesco.

A pesar de los problemas, el mercado de los buscadores llama la atención del gigante Microsoft, que a fines del año pasado anunció que 2010 tenía un foco especial para captar el mercado de China y competir con Baidu y con Google, que ahora corre peligro de derrumbe.

“Creo que a Google le afectó por un tema de imagen, porque se lo asocia con un buscador imparcial que te tira los mejores resultados según su algoritmo. En China esto no ocurre y se pierde el prestigio del buscador (…) otro tema tiene que ver con la publicidad y los anunciantes. ¿Qué empresa va a pagar por el posicionamiento de una palabra sin la certeza de que vaya a aparecer?”, analiza Tedesco.

En el medio de la tormenta
La experiencia de bloqueos y censura a los usuarios de Internet en China se da desde la gran explosión de las puntocom. Pero la noticia recién comenzaba a dar vuelta el mundo en 2008, cuando los Juegos Olímpicos de Beijing, daban la impresión de que las medidas estaban cambiando. Las autoridades del gobierno chino, junto con los organizadores del espectáculo, habían prometido la libre navegación por la red durante el período de los Juegos, pero una semana antes del comienzo la medida dio marcha atrás. En ese momento el mundo conoció cómo se navega en Internet en el país oriental.

Algunas medidas  de las autoridades activaron la crítica de la población que se llegó a burlar de las censuras a sitios de arte por presentar cuadros de desnudos. Como respuesta los cibernautas colocaron nuevas fotos de las mismas obras de arte, pero vistiendo a grandes personajes como “David”, de Miguel Ángel, y “Adán” en la Capilla Sixtina con corbata y trajes mao.

En junio de 2009 el gobierno anunció la adquisición de un software para limitar el acceso a Internet y una vez más desató la polémica. El producto, llamado “Green Dam” y desarrollado por Jinhui Computer System Engineering, debía preinstalarse en todas las portátiles que se vendían en el mercado local. Fue exigido a través de Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información de China y afectaba a todos los fabricantes de computadores.
Ya para mediados del año pasado un grupo de empresarios de Washington comenzaban a quejarse sobre algunos “limites” que establecían las normas de China. Además, se sumaron organizaciones de derechos humanos que decían: “Debería haber un diálogo sano y abierto sobre cómo puede ofrecerse el software de control parental, de forma que asegure la privacidad, la fiabilidad del sistema, la libertad de expresión, el libre flujo de información, la seguridad y la capacidad de decisión del usuario”.

Abrir las opciones…o retirarse
Poco se sabe del final de esta disputa pero los expertos aseguran que no todos los frentes de Google están perdidos para captar el mercado chino. El segmento mobile está cobrando fuerza en el país, luego de la llegada del iPhone, y no se descarta que la firma quiera encarar por esos caminos sus nuevos negocios. Los analistas locales creen que mediante el sistema operativo Android, que ya está instalado en el iPhone de China Mobile y el Mini 3 de Dell, Google podría lograr un nuevo enfoque a sus ganancias. Los más escépticos creen que si la compañía deja el país todos los productos y servicios podrían dejar de comercializarse en la región. “Android (…) tiene potencial, pero si ofrece cualquiera  de los servicios de Google, como Gmail o las búsquedas, entonces puede tener un problema una vez que se vaya Google”, especuló el analista de iResearch Hao Jun Bo.

Otros sitios populares como Twitter, Facebook y YouTube ya están suspendidos en China, en donde la protección del copyright también es controlado con severidad. De hecho, sitio Youku.com –un portal local dedicado a la reproducción de videos- lanzó una herramienta de gestión que permite identificar los derechos de autor y cerciorarse de que están publicando contenidos que están expresamente autorizados por sus creadores. En este contexto, muchos analistas locales creen que otros servicios de Google, como el Google Books, no tendrán tanto éxito como promete en otros países del mundo.

“Para ellos el lanzamiento del Android es importante, porque llegaron a un negocio muy extenso. Creo que Google con todo esto pateó el tablero para sentarse a negociar. Convengamos que hoy no es el buscador más elegido por los chinos como sucede en la Argentina donde el 90 por ciento de los usuarios usan a Google como buscador principal. Google en China no tiene tanto poder como para negociar”, sentencia Tedesco.



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