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Incubados: la fuerza de Baitec

Una docena de proyectos se gestan en Baitec, el programa de incubación de empresas de base tecnológica impulsado por el gobierno porteño. 02 de Julio 2010
Incubados: la fuerza de Baitec
No es novedad que las PyMEs generan buena parte de la actividad económica de la Argentina. Sólo en la ciudad de Buenos Aires, este segmentoaporta cerca del 30 por ciento del valor agregado total de la ciudad y suma unas 33.000 empresas generadoras de más de 561.000 empleos, según datos de la dirección general de Estadísticas y Censos del Gobierno porteño.

Sin duda, uno de los motivos que impulsan a este sector es el emprendedorismo, razón suficiente para ganarse un lugar en la city porteña a través de Baitec, la incubadora de empresas de base tecnológica que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires impulsa a través del ministerio de Desarrollo Económico, comandado por Francisco Cabrera y a cargo del subsecretario Gustavo Svarzman. 

Quien se asoma a los 1.000 metros cuadrados de superficie que ocupa un edificio situado sobre la avenida Huergo al 1100 puede apreciar los boxes equipados con tubos de ensayo, computadoras, baterías, cables y más. De la mano de Emprear, el Centro de emprendedores del ITBA, el Instituto de Emprendimientos Científicos y Tecnológicos (IECyT) y la Universidad Tecnológica Nacional Regional Buenos Aires, doce proyectos fueron seleccionados a partir de un requisito principal: contar con un modelo de negocios basado en el uso de la tecnología, ya sea en el campo de las TICs como en el de la electrónica y la biotecnología.

 Empuje inicial
“Nosotros logramos entrar a Baitec a través de Emprear para continuar con el desarrollo de un generador eólico y un sistema de bombeo solar sin baterías”, describe Nicolás Botini, miembro de ALP Group, uno de los emprendimientos dedicado a la generación de energía alternativa para consumos energéticos domiciliarios y públicos. Según Botini, la ventaja principal de incubarse en Baitec se asocia “con el acercamiento a los fondos de inversión, las tutorías y el respaldo que otorga tener un lugar acá porque hay un filtro aprobado”.  El tutor suele hacer un seguimiento del proyecto y ayudar a armar el plan de negocios.

“También asesora en cuestiones legales y, como tenemos reuniones cada quince días, sentimos que contamos con una guía permanente”, explica Agustín Fusaro, otro de los miembros de la incubada ALP. Con el propósito de concluir  el desarrollo de un generador eólico de 1.100 watts que permitiría realizar instalaciones alejadas sin utilizar conductores costosos, el objetivo de este emprendimiento es formalizar la empresa y establecer una red de comercialización: “Nuestro proyecto necesita tener una red comercial de distribuidores y en eso nos ayuda la incubación”, destaca Botini. 

Para Juan Artuso  —que junto a Maximiliano Carella desarrollan Trimove, un proyecto destinado al desarrollo de vehículos versátiles adaptable a diversas aplicaciones— “Baitec significa una ayuda enorme porque contamos con un espacio físico, instalaciones y tutorías”. 

Según Artuso, “a sólo tres meses de incubación ya tenemos una idea más acabada de cómo desarrollar un negocio”.

Oportunidad
La inversión que el gobierno de Buenos Aires destina anualmente a Baitec es de $ 600.000 en concepto de infraestructura, asistencia técnica y servicios generales. “Pero aspiramos a que la motivación principal se base en los beneficios inmateriales”, aclara Gustavo Svarzman, actual subsecretario de Desarrollo Económico, un economista con pasado en organismos como BID, CEPAL, Subsecretaría Pyme de la Nación y Fundación Exportar. “La idea es que tengan la posibilidad de interactuar con otros emprendedores tecnológicos, de vincularse con empresarios, consultores o instituciones especializadas en la prestación de servicios a Pymes”, destaca el funcionario.

Los proyectos que actualmente incuban van desde aplicaciones de educación, salud, gestión y de e-commerce hasta proyectos que combinan manufactura plástica sobre residuos sólidos urbanos para la reutilización de materiales. Establecer contactos con redes institucionales y con los propios incubados del edificio es otro de los rasgos remarcados por los emprendedores. “Poder intercambiar experiencias y generar sinergias es muy importante para nosotros”, dice Carella, de Trimove. Además, según Svarzman, “se busca que la vinculación regular entre emprendedores sea tanto a través de las entidades que participan de la red como de las actividades que ya se realizan y que están abiertas a toda persona que desarrolle un emprendimiento en el ámbito de la Ciudad”. 

Algo que ya ocurrió en Zona Pediátrica, otro de los emprendimientos incubados, dedicado al desarrollo de una red social de salud infantil para profesionales médicos y familias. Su  fundador y director, Jorge Nasanovsky, explica que “se hizo contacto con un inversor privado para desarrollar en conjunto con (la empresa que  fabrica y comercializa equipamiento médico) Biosciencie la posibilidad de incorporar un sistema informático que permita enviar información a distancia, como, por ejemplo, para control de signos vitales del paciente. Este sistema enviará información a través del e-mail o bluetooth y estamos viendo cómo incorporarlo a las historias clínicas de salud”.

Desde la experiencia de Nasanovsky, que es médico, Baitec aportó al proyecto la posibilidad de desarrollar plataformas de software “para historias clínicas y libretas de salud y una plataforma para las consultas pediátricas. Pero la principal ventaja es que “ahora tenemos un lugar donde nos vienen a visitar y ven que somos parte de todo esto”.

Para Svarzman, la incubadora es una herramienta para el emprendedor, dado que “una de las mayores barreras que éstos enfrentan tiene que ver con el acceso a la información sobre instrumentos financieros”. Y concluye: “Normalmente saben de tecnología, pero mucho menos de finanzas o temas jurídicos”.



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