Ideame.com o la financiación de las masas

La plafatorma, ideada por el emprendedor Sebastián Uchitel y de la que participan Eduardo Costantini (h.) y Wenceslao Casares, propone volver realidad proyectos creativos de América latina mediante las micro donaciones de usuarios. El modelo: Kickstarter. las claves. 26 de Julio 2011
Ideame.com o la financiación de las masas

Hace algunos años, durante una estadía en Europa, Sebastián Uchitel se animó a tocar la guitarra en el subterráneo de Londres a cambio de las eventuales monedas que donaban los trabajadores británicos. No imaginaba que estaba dando sus primeros pasos en el mundo del crowdfunding (financiamiento colectivo). Hoy, como CEO de Ideame.com, una plataforma que busca hacer realidad proyectos creativos a través de los aportes de miles de usuarios, Uchitel se ilusiona con poder derribar la barrera del financiamiento en América latina.

“Veíamos que en la región hay gente con mucho talento, que quizás tiene grandes ideas pero le falta el financiamiento", arranca el emprendedor de 32 años, que hasta hace unos meses se desempeñaba como gerente en Cognizant, la empresa de soluciones IT. “Hoy, el acceso al financiamiento se está volviendo mucho más accesible gracias a estos nuevos modelos de negocios que se basan en la participación activa de muchas personas”, explica.

El modelo en cuestión es el de crowdfunding, un concepto tan simple como revolucionario. ¿Su dinámica? Un usuario sube un proyecto a la plataforma y solicita una determinada suma de dinero para llevarlo a cabo, por ejemplo $ 10.000. A partir de ese momento, cualquiera puede donar fondos, desde $ 1 hasta $ 10.000 y a través de uno de los medios de pago electrónicos más conocidos. Si el total del dinero es reunido en el lapso de 40 días, entonces Ideame.com se lo entrega al “creador” para que ponga en marcha el proyecto.

Inversores
“Poder ayudar a gente creativa a derribar la barrera del financiamiento es algo súper innovador", se ilusiona Uchitel sobre el start-up con base en Buenos Aires. A su lado aprueba con un leve movimiento de cabeza el productor de cine y empresario Eduardo Costantini (h.). Como presidente del directorio de Ideame.com es la cara visible de un team de inversores selecto que incluye a Wenceslao Casares (ex Patagon), Mariano Suárez Battan (co fundador de Three Melons) y al chileno Boris Hirmas (empresario y miembro de comité latinoamericano del Tate Modern, de Londres), entre otros. Juntos reunieron u$s 1 millón en la primera ronda de capitalización.

La convocatoria de este seleccionado de inversores y entrepreneurs de recorrido exitoso entre las industrias creativas y financieras no fue casual en un start-up en el que la credibilidad juega un rol decisivo. “El hecho de que Eduardo y el resto de los inversores sean parte del proyecto tiene que ver con validarnos, porque hay que mostrar dos cosas: por un lado, ser innovadores desde el contenido y la plataforma. Y, por el otro lado, al estar involucrados en temas de financiamiento, se debe mostrar mucha seriedad y solidez”, define Uchitel, sobre su proyecto, que fue presentado hace un mes durante la Conferencia Bianual de Endeavor, en San Francisco, y que estará operativo a mediados de agosto.

“En Ideame.com, los que donan, siempre reciben algo a cambio”, sostiene Uchitel, casi como un jingle, en referencia al sistema de recompensas de la plataforma, que es uno de los secretos del crowdfunding para entusiasmar a los micro-financistas. Y explica: "Si tenés una banda de rock independiente y pedís una suma para producir tu primer disco, en ese caso, un regalo para los donantes puede ser un CD firmado por la banda, o una invitación para presenciar un ensayo o hasta pasar al backstage el día del recital”.

De esta manera, la plataforma apuesta a que se genere una conexión virtuosa entre creador y donante. “Hay distintos beneficios. Desde un mail de agradecimiento personalizado hasta un encuentro cara a cara con el artista. Son experiencias personales y de valor agregado para los fans”, explica Costantini, que sueña con un portafolio de proyectos formado por un mix de artistas de renombre y creadores anónimos.

Por su rol de intermediario, Ideame retiene el 5% de lo recaudado en cada proyecto. Además, sus fundadores evalúan la posibilidad de crear un market place para comercializar los productos surgidos del sitio. Con respecto al marco legal, se ampara en la figura de “donación con cargo”, que se aplica en este tipo de operaciones.

No obstante, el financiamiento colectivo tiene su talón de Aquiles: este tipo de plataformas no puede garantizar que el artista beneficiado destinará el dinero recibido para ese determinado proyecto y no para otra cosa. Y por más que desde la empresa aseguran que estadísticamente los casos de fraude son ínfimos, de todas formas, tomaron la decisión de financiar los proyectos a “todo o nada”.

“Si alguien pide para su proyecto $ 10.000 y al cabo de los 40 días sólo se logran juntar $ 7.000, nosotros entendemos que ése proyecto no se puede hacer realidad sin los $ 3.000 restantes, porque por algo pidió $ 10.000, en un principio. En esos casos, no se le debita el dinero al donante. Esto le da más credibilidad al proceso y tranquilidad a la persona que apoya la causa”, sostiene Uchitel.

Mecenazgo 2.0.
Si bien Barack Obama llegó a la Casa Blanca con el impulso de los u$s 250 millones que las personas de a pie aportaron desde la Web y la Cruz Roja recaudó u$s 3 millones por mensajes de texto en 24 horas para el terremoto de Haití, por estas latitudes el crowdfunding no es moneda corriente.

Desde Ideame.com, confían en el poder de tracción de las redes sociales para despertar a miles de micro-financistas, como sucedió con sitios similares en países desarrollados (ver recuadro). Para Uchitel, la clave pasa por “tropicalizar el modelo”. Con esto se refiere a mantener “un rol mucho más evangelizador en la plataforma, para ayudar a los creadores”, a diferencia de otros casos en los que los administradores son meros intermediarios. Además, dice, adoptarán mecánicas de juego o gamefication, para incentivar la participación de los usuarios.

“La persona que dona se transforma en una especie de venture capitalist a micro-escala. Con la aparición de un sitio como Ideame.com puede surgir mucha gente creativa con ganas de apoyar estos proyectos en América latina. Porque el que se interesa en poner un poco de plata en esto también es alguien creativo. Hay miles de ideas por realizar y creo que vamos a sorprendernos a medida que avance la empresa”, concluye Costantini.



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