Escuelas desconectadas

Un estudio sobre conectividad en instituciones educativas revela que poco más del 12 por ciento tiene Internet, aunque más de la mitad podría acceder sin gran dificultad. 15 de Octubre 2010
Escuelas desconectadas

Distintas consultoras continúan anunciando un crecimiento en el mercado de computadoras a nivel mundial. Paralelamente, se registra un incremento en el uso de Internet en la Argentina. Por caso, según datos del Barómetro de Cisco para el primer semestre de 2009, el aumento de los accesos de banda ancha en la Argentina lo situó en el segundo lugar de América latina, superada únicamente por Chile; y un reciente ranking elaborado por Economist Intelligence Unit (EIU) y el Institute for Business Value (IBM) sitúa a la Argentina en segundo lugar en la región, detrás de Chile, en conectividad, infraestructura y en entorno social y cultural. 

Ante estos datos, podría pensarse que la mayoría de las escuelas argentinas también cuenta con acceso a Internet. Sin embargo, esto no es así. Por el contrario, sólo una minoría tiene acceso a la red de redes y, en general, se trata de aquellas ubicadas en los grandes conglomerados urbanos, lo que deja ver una clara brecha digital entre las zonas más pobladas y las rurales. 

Hoy, poco más del 12 por ciento de las escuelas dispone de acceso a Internet, mientras que alrededor del 16 por ciento tiene altas posibilidades de estar conectada. La mayoría (40,5 por ciento) tiene posibilidades medias de acceder a Internet en el corto plazo y un 30 por ciento tiene menores chances de recurrir a tales servicios. Los datos surgen de un estudio sobre la factibilidad técnica de brindar conectividad en las entidades educativas de todo el país, desarrollado para la Unidad de Planeamiento Estratégico de la Calidad Educativa, que depende de la Presidencia de la Nación. Precisamente, fue desde el Ejecutivo que se presentó este año el plan Conectar Igualdad, que apunta a proporcionar una computadora a cada alumna, alumno y docente de educación secundaria de escuela pública.

 “Cada uno de los más de 45.000 registros que corresponden a los establecimientos educativos, facilitados por la DINIECE (Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa) se relacionó con información sobre la cobertura de la red fija y la disponibilidad de ADSL en la zona; la cobertura de la red de celulares; la existencia de TV por cable, porque potencialmente y en la medida en que obtengan una Licencia Única de Telecomunicaciones y adapten su tecnología podrían ser un ISP para las escuelas; la presencia de otros operadores de Servicios de Valor Agregado o Acceso a Internet, de acuerdo a los registros de la CNC; la existencia de otras tecnologías como CDMA y, finalmente, la posibilidad de incluir esa zona en la licitación de los SFTDVA (servicios fijos de transporte de datos y valor agregado), de acuerdo a lo señalado en la Resolución SECOM 250/2008” —referida a la adjudicación de licencias en las bandas de 3,3 a 3,4 Ghz y en las de 3,4 a 3,7 Ghz, para WiMax, en más de 200 localidades de todo el país—, explica Paula Jure, especialista en telecomunicaciones y responsable del informe.

Impacto muy fuerte
“Lo que el estudio revela es la enorme desigualdad que hay”, afirma Juan Carlos Tedesco, director Ejecutivo de la Unidad de Planeamiento Estratégico y Evaluación de la Educación Argentina, que solicitó el estudio.  Según Tedesco,  “lo desesperante es que el dato de la falta de acceso a Internet suele coincidir con otras carencias, como falta de empleo, salud y desarrollo económico”. En este sentido, el ex ministro de Educación (2007-2009) afirma que el objetivo de la investigación es definir políticas y estrategias educativas de mediano y largo plazo. Tedesco   aclara que si bien el informe no está directamente vinculado al programa Conectar Igualdad (que a principios de agosto ya llevaba entregadas 96.000 netbooks y 1.800 servidores escolares a 84.000 alumnos y 12.000 profesores de colegios secundarios), sí se interrelacionan, ya que “la entrega de netbooks provocará un impacto muy fuerte en la demanda de conectividad por parte de las escuelas que no la tenían”.

Según Jure, “no se trata sólo de relevar los recursos tecnológicos existentes sino también los que podrían implementarse, como los Servicios Fijos de Transmisión de Datos y Valor agregado o el CDMA en la banda de 450 Mhz, y ver cuál es el medio más factible para dar acceso a Internet a los establecimientos educativos, con la tecnología más adecuada y al menor costo”. 

Por su parte, Tedesco agrega que “el estudio muestra el enorme potencial que tienen las cooperativas en algunas zonas”. En la Argentina, dos tercios de las cooperativas operan en comunidades con menos de 10.000 habitantes y buena parte atiende a menos de 500 abonados.  

Las barreras
“Paradójicamente, la gran dificultad —para la implementación de las TICs en las escuelas— no es tecnológica sino cultural y tiene que ver con definir para qué es todo esto y darle un sentido al uso de la tecnología”, afirma Tedesco. 

El funcionario destaca que el objetivo es que la tecnología permita mejorar la calidad educativa. Junto a esto, y más allá de los usos, hay otros factores que dificultan la conectividad en los establecimientos. 
Según detalla Jure, se podría dividir al país en cuatro zonas, de acuerdo a sus características: Norte, Sur, Cuyo y el denominado corredor Buenos Aires-Córdoba.  En el sur, la dificultad radica en la escasa población y la enorme dispersión, “aunque se registran iniciativas a nivel gubernamental y privado que posibilitaron que un alto porcentaje de establecimientos ya tenga acceso a Internet y que haya muchos que estén en condiciones de conectarse: alrededor del 30 por ciento de las escuelas están conectadas y muy probablemente este porcentaje aumente rápidamente hasta el 50 por ciento o más”, argumenta la especialista. 

Por el contrario, la zona del Norte cuenta con una alta densidad de establecimientos educativos para una baja cantidad de población, “con redes de comunicación totalmente inmaduras y con escasas iniciativas gubernamentales”; mientras que la zona de Cuyo muestra una situación despareja, básicamente porque la experiencia de San Luis (donde el gobierno provincial implementó una red inalámbrica para proveer Internet gratuita en toda la provincia) se diferencia notoriamente del resto de las provincias de esa zona. 
Por último, lo que se denomina el corredor Buenos Aires-Córdoba también muestra una situación particular ya que, como agrega Jure, hay una alta densidad de establecimientos educativos que responde a la densidad poblacional, junto con una gran cantidad de operadores y recursos comunicacionales. Pero “como las iniciativas en materia de comunicaciones son demasiado recientes, la cantidad de establecimientos conectados es baja, aún cuando hay muchos que podrían estarlo inmediatamente”.

Se espera que relevamientos como éste, sumando a nuevos estudios sobre educación, tecnología y prácticas culturales, aporten datos relevantes a la hora de definir nuevas políticas educativas de mediano y largo plazo. “Si ya sabemos dónde estamos, lo que debería plantearse es qué pasos se podrían dar en el corto y mediano plazo para avanzar de forma planificada y maximizando todos los recursos disponibles, que incluyan desde los servicios de telecomunicaciones hasta el de mantenimiento de las conexiones”, cierra la investigadora.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar