Emprender con tarjeta y virtualidad

Victoria Mihura posicionó las firmas Sub1 y NPS en el negocio de las transacciones electrónicas del mundo físico y virtual. Además, logró exportar sus productos a varios países de la región. 21 de Septiembre 2010

Tener entusiasmo por el negocio y un gran cliente. “Son los dos elementos que necesita todo emprendedor para crecer y lograr un proyecto sustentable”, comenta Victoria Mihura (44). Clientes para convalidar su teoría no le faltan. El entusiasmo le sobra. Tanto que, con un embarazo de ocho meses, uno de sus socios le tuvo que implorar “que pare” de trabajar. Una anécdota que la pintó de pies a cabeza, pero que también la llevó a crear dos emprendimientos: Sub1, un software de validación de tarjetas de crédito en tiempo real, y NPS, un gateway de pago online, que hoy exporta a todo el mundo.

“Como emprendedor tenés que tener al menos un gran cliente”, repite el concepto a lo largo de la charla con IT Business. Pero antes, resalta, se necesita estar entusiasmado con el negocio. Ese es el punto de partida.

Mihura lo encontró en la tecnología, una pasión que tuvo desde chica. En su paso por la Universidad Caece, donde se recibió de licenciada en Sistemas, a principios de los ‘90, se interesó por integrar el mundo tecnológico con los negocios. “Me atraía la tecnología pero aplicada al comercio, para ponerla al servicio de un negocio”, explica.

Así recuerda que, mientras quemaba sus tardes en la petrolera Dapsa, su primer trabajo, se enteró de que YPF-Repsol buscaba automatizar sus estaciones de servicio, en medio del proceso de privatización. Presentó un proyecto y logró la adjudicación con un producto novedoso para ese momento: un sistema de gestión de ventas electrónica para los surtidores y minimercados. Por medio de esta herramienta, todas las estaciones de servicio podían ser monitoreadas desde un producto, un back office único. La herramienta le permitía a los gerentes centralizar las operaciones a través de un software que “dialogaba” directamente con los surtidores.

El resultado fue Sub1, el emprendimiento que creó en 1991, con un gran cliente, pero también con las dificultades de los primeros pasos. “Arranqué en mi casa. En ese momento, vivía en Castex y Salguero. Me asesoraban mi marido, Rafael Genoud, y Bernardo Menéndez, encargado de la planificación", dice. Todo, financiado con capital propio. “La falta de financiación en este país es tremenda. Por suerte, yo tuve la posibilidad de costear el proyecto”, explica la emprendedora.

Contra viento y marea
Las dificultades y las tareas a realizar crecieron a un ritmo vertiginoso. Dos años más tarde, Genoud y Menéndez decidieron dejar sus trabajos en relación de dependencia para dedicarse de lleno a Sub1, cuyo software permitía, además, integrar toda la información de los cobros realizados en una sola base de datos.

Necesariamente tuvieron que contratar personal y mudarse. Con ocho empleados, siguieron en una pequeña oficina, en Rivadavia al 1200. Y, de a poco, se amplió la cartera de clientes: tarjeta Credencial, librerías Yenny, Banco Nacional de México (Banamex) y la cadena de hoteles Starwood.

La mano de los clientes
La compañía hotelera fue la que les sirvió de puente para exportar G-Pay, el producto estrella de Sub1. Fue ese contacto que llevó a Banamex a ingresar como cliente, a fines de los ‘90, y le permitió al emprendimiento argentino expandirse en el país azteca, donde terminó abriendo una oficina propia. Además, Sub1 llegó a exportarse a Chile, Perú, Colombia y Venezuela, entre otros países de América latina.

Sin embargo, como en todo emprendimiento, la sorpresa esperaba a la vuelta de la esquina. Ante el vendaval llamado Internet y el auge del comercio virtual, Mihura tomó la tendencia por las astas y le dio un golpe de timón a su proyecto. En 1999, creó NPS.

“Desde Visa, nos pidieron una herramienta para poder procesar las transacciones en la Web, y nosotros teníamos la tecnología que habíamos desarrollado con Sub1”, recuerda Mihura el inicio del nuevo proyecto. “Es el intermediario en las operaciones de compra online entre los comercios y las tarjetas de crédito”, agrega Javier Lebón, gerente de Pre-Venta de NPS.

El sistema redirecciona al usuario consumidor desde el sitio de comercio electrónico donde realiza la compra hacia una página de captura de datos de pagos, hosteada en los web servers de NPS. El procedimiento entre ambos servers se establece por medio de un canal SSL seguro de 128 bits, además de disponer de un mecanismo de encriptación propietario en el mensaje, según comentan en la empresa. Durante el redireccionamiento, se conserva el look and feel del sitio de e-commerce.

Ante un comercio electrónico, que crece y factura por año más de $ 5.000 millones en el país, la conquista de este nicho virtual no fue fácil. “Se trata de mercados muy cerrados, con pocos jugadores. Necesitás una alta especialización”, dice Mihura. La emprendora subraya que se debe estar homologado por las procesadoras, lo que tampoco es simple. El esfuerzo seduce con proyecciones en alza: para 2010, la cámara del sector (CACE) anticipa para todo el sector una facturación de $ 6.500 millones y un aumento de 30% en cuanto a usuarios frecuentes.

Una estrategia clara
En NPS, tenían la estrategia clara para no sólo ingresar al mercado sino mantenerse. “Preferimos pocos clientes, que tengan altos niveles de transacciones, que muchos clientes, con poco movimiento. Por ejemplo, sitios como MercadoLibre”, clarifica Lebón. Y agrega: “También buscamos regionalizar todos los productos”. Mihura resalta que los contactos que le dieron las grandes corporaciones fueron vitales para su proyecto. Así, con el tiempo, lograron sumar a su cartera empresas como GOL. Fue esta aerolínea brasileña la que los llevó a operar en Uruguay, Paraguay, Perú, Bolivia y Brasil. Más tarde, se sumaron trabajos para Grupo Clarín o la compañía chilena LAN.

En la actualidad, con 25 empleados y 250 clientes, apuntan todo a Internet. “NPS tiene un mercado ilimitado a diferencia de nuestros productos relacionados con el pago físico”, dice Lebón. Las dificultades son inevitables. “Un emprendedor tiene que ser necesariamente positivo. Si estás realmente entusiasmado con el desafío, los obstáculos no los sentís tanto”, aconseja Mihura. Además, agrega, el entusiasmo es vital ya que, por el momento, no hay tecnología que lo reemplace.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar