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El porqué de la deserción de alumnos de informática

Gabriela Robiolo, directora de la carrera de Ingeniería en Informática Facultad de Ingeniería, Universidad Austral 23 de Abril 2010
El porqué de la deserción de alumnos de informática

De cada cuatro personas que se inscriben en carreras de informática en universidades privadas sólo uno se recibe. En las universidades públicas, esta brecha es aún mayor: siete a uno. ¿Existe una solución?

La Universidad Tecnológica Nacional (UTN) tiene una población importante de estudiantes de informática, pero sólo se recibe un alumno de cada cuatro que ingresan. En la Universidad Austral (UA), uno de cada dos termina los estudios, al igual que en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Mientras que en la  UCA, se recibe un alumno de cada tres.

Los factores que convergen para explicar esta situación son diversos: el mercado informático necesita programadores y los suele tomar de los años inferiores de las universidades. A estos estudiantes se les paga bien y el título no tiene valor aparente. Al menos no en ese momento.

Algunos jóvenes no toman en cuenta los conocimientos y las habilidades que dejan de adquirir y desarrollar al irse de las universidades. Tampoco piensan en las posibilidades y exigencias que se pueden generar a largo plazo. La falta de un título de grado puede implicar que se acote el desarrollo profesional de la persona. Por ejemplo, Intel y Motorola, en el cluster tecnológico de Córdoba, exigen como requisito mínimo que el postulante a un puesto de trabajo esté graduado.

Las empresas necesitan contratar programadores y  dejan de lado el desarrollo de sus empleados. Las universidades se disipan en la formación de alumnos que nunca se van a recibir y no concentran sus fuerzas en tareas de investigación y desarrollo. Creo que todas las partes tienen que trabajar para vestirse del traje que representa lo que cada uno es.

Las tecnicaturas están llamadas a cubrir la falta de programadores, y no deben engañar al técnico prometiéndole una formación básica que le va a permitir evolucionar en un ingeniero informático. Las empresas que necesiten un programador deberían priorizar un técnico y pagar un salario acorde. Esto implica reconocer una asignación diferencial al que ha alcanzado un título, tanto desde el punto de vista económico como de status dentro de la empresa.

Se necesita que las universidades tengan como objetivo desarrollar verdaderas líneas de investigación, donde los estudiantes puedan insertarse. De esta manera, la realización del trabajo final no será un estorbo para recibirse.

Experiencia de la Universidad Austral
La Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral tiene el proyecto de ser un ámbito donde se desarrolle la investigación. Apunta a formar profesionales que lleguen a crear sus propios productos de software comercializables en el ámbito nacional e internacional. Tiene un título intermedio que es de programador universitario, pero pone todo su esfuerzo en privilegiar la investigación, buscando transformar el conocimiento en riqueza y productividad.

Para hacer realidad este proyecto, está dando pasos concretos para posicionarse en la vanguardia de la tecnología. Proyecta construir su nueva sede en el campus de la universidad en Pilar, para encontrar la sinergia necesaria trabajando en forma conjunta con las distintas unidades académicas: el IAE especialmente por medio del Centro de Investigación de Entrepreneurship;  el parque Científico y Tecnológico, por ser el ámbito para el establecimiento de las empresas de informática, donde los alumnos realizarán sus pasantías y los profesores desarrollarán sus proyectos de investigación en forma conjunta con las empresas; el Centro de Propiedad intelectual que guiará en el resguardo de la propiedad intelectual e industrial y la Facultad de Medicina junto con el Hospital Austral, para incursionar a futuro en el ámbito de la Ingeniería Biomédica.

Estos espacios conforman el ámbito de colaboración para que se geste el perfil del informático fuerte en tecnología, agudo en su capacidad analítica. Un ingeniero creativo y emprendedor.



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