El negocio de no llegar tarde

Pablo Laniado creó QuickPass, un sistema digital de control de asistencia para empleados de comercios y redes de sucursales. Ya cuenta con más de 30 clientes. En 2011, espera facturar $ 600.000. 12 de Julio 2011
El negocio de no llegar tarde

Hasta hace no mucho tiempo, la biometría informática era cosa de ciencia ficción. Eran épocas en las que la tecnología para reconocer identidades en forma automática en base a rasgos físicos estaba restringida a ámbitos gubernamentales top-secret. Actualmente, en cambio, ya son varias las empresas a las que se ingresa por reconocimiento de huellas digitales, las salas de hospitales a las que se accede por lectura facial o los softwares que se activan por reconocimiento de voz.

El emprendedor Pablo Laniado (34) se anticipó a la tendencia actual. Cuatro años atrás apostó a crear una solución económica para identificar personas y ofrecerla como servicio de control a las empresas. A fines de 2009, y junto con el primer desarrollo comerciable, nació QuickPass, empresa especializada en sistemas online para el control de asistencia y de tiempos para empleados, orientado a comercios chicos (de 5 a 30 empleados) y cadenas con sucursales en distintos puntos geográficos.

“Vimos que el nicho no estaba cubierto y creamos una plataforma totalmente online, que es nuestro diferencial. Para una cadena que tiene locales en todo el país, eso significa obtener la información sobre los horarios de entrada de su personal de manera instantánea y centralizada”, explica Laniado en diálogo con IT Business, cerca de sus oficinas en la zona norte del Gran Buenos Aires, donde trabaja junto a un equipo de 10 personas.

El funcionamiento del primer producto de la firma -QuickPass Web- se basa en un lector de huellas digitales, que se entrega en comodato al cliente y en donde se lo conecta vía USB a uno de sus equipos. Al llegar al trabajo, cada empleado marca con el dedo su asistencia. Según comentan desde el start-up, la solución está hosteada en un data center de alta disponibilidad. El abono mensual: $ 150 por local.

“Al ser por huella digital, es muy seguro. Es compatible con la mayoría de los sistemas de administración, registra horas laborales, turno y permite la emisión de reportes individuales”, enumera Laniado, apasionado por la informática desde adolescente y graduado en Comercialización por la Universidad de Palermo.

Si bien hoy el servicio se basa en el control de horario para cadenas de locales, las posibilidades de aplicar la tecnología a otros usos están latentes. “Se podría usar también para homebanking o para aprobaciones de transacciones de facturación”, proyecta Laniado, emprendedor que creó su primera empresa con 20 años cuando tenía que ir al banco junto a su padre porque no tenía edad para firmar cheques.

El esfuerzo
El emprendimiento lleva facturados $ 500.000, en sus primeros dos años. Para este año esperan alcanzar la marca de los $ 600.000. En cuanto a su inversión inicial, el entrepreneur indica que se le hace dificil: “A diferencia de otras emprendimientos, producir software no demanda tanta inversión en capital, maquinarias o insumos, sino mas bien en profesionales calificados, en armar equipos de trabajo. Y, en ese sentido, todo el proceso tiene una alta fluctuación”, dice. El esfuerzo valió la pena, Quick Pass cuenta hoy con una cartera de 30 clientes, entre los que se cuentan Samsonite, Kevingston, Cardón, Prototype, Selú, Class Life y Tiffany & Co, entre otros.

Sobre la estrategia comercial, Laniado comenta: “Decidimos ir por marcas de renombre. En 2009, le dimos a probar un prototipo a Samsonite y a Kevingston por seis meses. Así logramos identificar cuáles eran los elementos que nos daban una ventaja competitiva y, además, conocer las necesidades de nuestros clientes”, recuerda el emprendedor sobre aquellos primeros días de su empresa.

La experiencia de Samsonite, cuenta Laniado, sirve para demostrar la practicidad del sistema: “Es una empresa internacional pero con una estructura relativamente chica en cantidad de personas. Entonces, tenían el problema de que los supervisores tenían que estar constantemente controlando a su personal, en todos los locales. Hoy, eso ya no pasa más y ayuda a que suban sus ventas, porque, según nos contaron, cuando había un pico de clientes, si los vendedores no estaban presentes, las ventas se perdían”, concluye.



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