El mapa de Internet: ¿a punto de desmoronarse?

Avanza la descentralización de los enlaces a Internet en el mundo, pero América latina es una de las regiones que menos se diversificó. 17 de Enero 2012
El mapa de Internet: ¿a punto de desmoronarse?
El panorama mundial de Internet, la forma en que viajan nuestros datos, está cambiando. En el presente se observa una Red de redes cuyo tráfico es mucho menos dependiente de Estados Unidos que hace diez años, con un mayor protagonismo de las regiones y más diversificación en rutas, incluyendo el surgimiento de nuevas ciudades “hub”, que concentran conexiones. Las claves: la localización de contenidos, la búsqueda de eficiencia en las comunicaciones y el “caching” de datos. 

Un estudio divulgado en septiembre pasado por la firma de inteligencia de mercado TeleGeography, apunta que Internet está mucho menos centralizada en el norte del continente americano que 10 años atrás. Según el estudio, el desarrollo de redes regionales, acoplado con una necesidad de diversificación, ha reducido la participación de capacidad internacional conectada a Estados Unidos para todas las regiones, con la excepción de América latina. 

Los operadores también han diversificado el despliegue de conexiones ciudad a ciudad que se utilizan para el backbone global, para crear opciones de rutas adicionales y mejorar la resiliencia. Por ejemplo, la participación de la ruta Londres-Nueva York en el total de la capacidad transatlántica ha decaído desde el 46 por ciento en 2005 hasta un 30 por ciento en 2011, dado que las compañías de telecomunicaciones han desplegado más capacidad en otras rutas que cruzan el Atlántico, como París-Washington y Frankfurt-Nueva York. 

Los operadores seguirán introduciendo rutas alternativas en las principales ciudades “hub” y el desarrollo de nuevos sitios concentradores de conexiones resultará vital. Países como Turquía, Emiratos Árabes, Kenya y Brasil están intentando apalancarse en su geografía favorable, infraestructura física y proximidad a mercados de rápido crecimiento para convertirse en hubs regionales de Internet.

Esta fisonomía cambiante en el despliegue global de Internet está también relacionada con el deseo de localizar contenidos cerca de los usuarios finales y reducir latencia. Muchos carriers reportan que las eficiencias mejoradas en el enrutamiento, en buena parte atribuibles al “caching” y la localización de contenidos, han reducido el tráfico en los vínculos interregionales y lideraron a un más rápido crecimiento en los vínculos locales y regionales. Para Alan Mauldin, director de investigación de TeleGeography, el “caching” se está convirtiendo, para los operadores, “en una alternativa importante para reducir sus costos al tiempo que realzan la experiencia del usuario”. 

El crecimiento del tráfico en las rutas dentro de Europa excedió el crecimiento en las rutas Europa-Estados Unidos entre 2007 y 2011, según la consultora. Una pauta similar es evidente en Asia, donde el ritmo de crecimiento en vínculos dentro de la región ha superado al de los enlaces que cruzan el océano Pacífico en el mismo lapso de tiempo. El fortalecimiento de las conexiones regionales y de las rutas intra-regionales es una tendencia en la evolución de Internet que debería ayudar a mejorar el desempeño de las comunicaciones y su fiabilidad. 

Varios son los factores que explican el crecimiento del tráfico de datos. La popularidad del video es uno de los principales agentes, la expansión de Internet a nuevas comunidades que antes no tenían acceso y el surgimiento y masificación de nuevos dispositivos con conectividad a la Red. “Hace dos años estuve en China, y visité gente de China Mobile. Dijeron que fueron forzados por el Gobierno a instalar servicio en 50.000 pueblos rurales. Y pensaron: ‘Bueno, tenemos que hacerlo. No esperamos obtener nada de dinero por esto’. Pero resulta que ganaron un montón de dinero y estaban muy sorprendidos. Las personas en las áreas rurales ahora tienen conectividad, pero no la usan para llamadas de voz. Adquirieron dispositivos con conexión a Internet y empezaron a hacer todo tipo de cosas, como streaming de video, que el operador no tenía idea de que iban a ocurrir. Si lo mismo ocurre aquí, entonces tiene que ver con el poder de los dispositivos que ahora está disponible a un relativamente bajo precio. Eso puede explicar el tráfico creciente”, apunta Russ Housley, presidente de la Internet Engineering Task Force (IETF).

 Según Housley, “las tecnologías que compiten entre sí están reduciendo los precios. El hecho de que haya fibra óptica (al hogar) en algunas ciudades lleva a una guerra de precios con el operador de cable y el proveedor de DSL.Eso es bueno para el consumidor, porque los precios caen y el ancho de banda se eleva. Cerca de 2.000 millones de personas tiene acceso a Internet: casi un tercio de la población mundial. Y nuestro objetivo es traer a todos a Internet. Para eso necesitamos pasar de IPV4 a IPV6, para que cada uno tenga su dirección y pueda estar conectado”.  

América Latina, un caso aparte

América latina es la excepción entre las regiones que han reducido el tráfico de datos con los Estados Unidos. Esto se vincula con factores históricos y geográficos. Según Mauldin, “la vasta mayoría de la capacidad de cables submarinos internacionales desde América latina está conectada a Estados Unidos. Esto no va a cambiar; no creo que existan enlaces directos entre América latina y Asia, por ejemplo. Y la localización en Florida de las cabeceras de todos los cables submarinos y la disponibilidad de tránsito IP barato en Miami lo hacen un lugar deseable para aterrizar”. 

La realidad indica que hoy no existen redes en América latina que conecten a la región con el resto del mundo sin pasar por Estados Unidos. Así, la mayoría del tráfico en Latinoamérica desde y hacia el mundo es cursado a través del NAP de las Américas, propiedad de Terremark. 

Mauldin explica que, además, “la mayor parte del contenido, aun aquel en español y en portugués, todavía está en Estados Unidos, debido a que es más barato almacenarlo allí”. La plaza norteamericana además conserva su atractivo debido a que “hay abundantes oportunidades de establecer acuerdos con otros operadores, algo que no se puede hallar en América latina, ya que no hay puntos de intercambio de Internet (IX) de magnitud semejante”. 

En otras palabras, más allá de que exista en América latina un punto de acceso a la red semejante al NAP de las Américas de Miami, todavía se dependería de éste porque allí confluyen operadores internacionales que no llegan directamente a la región, sino a través de los Estados Unidos. Así opina Sebastián Bellagamba, director de Internet Society para América latina (ISOC): “El hub es Estados Unidos, Miami. No hay incentivo para cambiar eso a otro país en la región. Todos tenemos que estar conectados a Estados Unidos, no para el tráfico regional, sino para el tráfico internacional. Si movemos el tráfico regional a Costa Rica, por ejemplo, tendremos que tener un enlace a Miami (porque todavía necesitaremos ese vínculo a Miami) y además otro hacia Costa Rica. No hay ahorros en eso, porque se está duplicando el esquema”.

Según el especialista, “en teoría, los puntos de intercambio de Internet explican que hay que mantener el tráfico local en el ámbito local y ésa es la forma más eficiente de hacerlo. Pero esto es correcto para ciudades o incluso un país. Hay una iniciativa para crear un Hub del Caribe, pero esto tiene que ver con una cuestión de escala. Ocurre que la situación de los distintos estados del Caribe se parece más a una situación nacional que a una multinacional”. 

Pero Ariel Graizer, presidente de la Cámara Argentina de Internet, desliza que podría haber empresas interesadas en tender cables submarinos entre América latina y otras regiones. “El tema es la creación de nuevas fibras transoceánicas. En realidad, América latina hoy no tiene fibras que crucen el océano para otro lado. Es posible hacerlo y entiendo que hay compañías que están haciendo planes de inversión para tendidos de fibra transoceánica. Quizá no sea al principio, pero los tráficos están creciendo mucho.”  

NAPs, el punto de inflexión
Graizer explica que “la estructura de precios y de interconexión que genera el negocio de Internet entre las redes mayoristas hace la siguiente ecuación: entre pares, se hace lo que se llama ‘acuerdos de pares’, que implica que nadie paga y entre ambos pagan el costo de interconexión. Nadie le paga al otro. Cuando las redes son desiguales en cuanto a tráfico, es decir, una entrega menos que la otra de tráfico, normalmente lo que tratan de hacer es cobrar el servicio. Esta es la estructura mundial. Como Internet empezó dentro de Estados Unidos, al principio todo el tráfico iba a ese país. Entonces las empresas estadounidenses terminaban vendiéndoles a los demás el tráfico. Este escenario fue migrando con el tiempo”. 

En este sentido, los Puntos de Acceso a la Red (NAP, en inglés), o puntos de intercambio de Internet —se llaman también IX, Internet Exchange Point— representan un punto de inflexión. “Cuando se liberó Internet en la Argentina —Graizer fue pionero en este sentido, con el proveedor Datamarkets—, para poder mandar un correo electrónico entre distintos proveedores nos intercambiábamos los mensajes en Estados Unidos. Para eso hicimos el NAP de Buenos Aires, el NAP de CABASE, para que el tráfico de la Argentina no viaje a Estados Unidos, sino que quede en la Argentina”, recuerda. 

CABASE está creando NAPs en diversas ciudades argentinas para descentralizar el tráfico. “El costo del tráfico que se intercambia en ese punto, que nosotros en la Argentina definimos que es cero —nadie cobra a nadie— y por eso en los NAP de CABASE están todas las empresas argentinas excepto Telefónica y Telecom, ya que ellos quieren cobrar por su tráfico y por eso no intercambian en forma gratuita en nuestros puntos. Después consideramos que hay un tráfico regional o nacional, que es por ejemplo el que hay entre el NAP de Mendoza y Buenos Aires. Y, por último, el tráfico internacional. A esto se le agrega otro elemento más en la red que es fundamental y que ha cambiado el desarrollo de estos tráficos, que son los caché. Además, en todos nuestros países está creciendo fuertemente el desarrollo de contenido y aplicaciones locales.” 

A comienzos de noviembre, se formó en Buenos Aires, por iniciativa de CABASE, la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Puntos de Intercambio de Internet (LAC-IX), cuyo objetivo es fomentar la creación de nuevos IX en la región, para mantener el tráfico local dentro de las fronteras latinoamericanas. “Estamos haciendo todo lo necesario para que el tráfico no viaje fuera de nuestras fronteras. Hasta hace no mucho tiempo, y todavía sigue pasando, la mayoría de los países latinoamericanos intercambiábamos tráfico vía Miami, entre nosotros”, explica Graizer. Y apunta que Brasil es el país de la región con mayor cantidad de puntos de intercambio. “Ha crecido, pero en un modelo distinto al nuestro, porque hay 14 NAPs funcionando, pero que no están interconectados entre sí.”

Entre 2010 y 2011 se ha avanzado mucho en América latina, y para 2012 se concretarán varios planes que introducirán cambios radicales en la forma en que se cursa el tráfico de la región. “El año que viene estamos planteando la interconexión de los puntos regionales dentro de América latina por fibra terrestre. Esto va a mostrar en los años siguientes un cambio radical en el tráfico, algo que ya se notó en Europa”, concluye Graizer.



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