Digital Globe: los ojos en el cielo

La número uno del proveedor de imágenes satelitales habla de la transformación del mercado, la competencia que enfrentan y del futuro de la geolocalización. 06 de Septiembre 2010
Digital Globe: los ojos en el cielo
Digital Globe nació en 1992 como Worldview Imaging Corporation y fue fundada por Walter Scott   —hoy CTO de la empresa—, quien durante los años ochenta había liderado dos de los principales proyectos del programa “Star Wars”, el controvertido plan de la administración Reagan con el que se pretendía crear un escudo defensivo contra los misiles soviéticos basado en una constelación de satélites y el uso de rayos láser.

Si bien “Star Wars” cayó en desgracia con el fin de la Guerra Fría, una idea quedó flotando en la cabeza de Scott: la posibilidad de comercializar las imágenes satelitales. Los conocimientos acumulados y los contactos obtenidos no fueron en vano, ya que le permitieron obtener la primera licencia por parte del gobierno estadounidense para explotar comercialmente este negocio.

Hoy Digital Globe tiene tres satélites en órbita y es una empresa de 500 empleados y U$S 300 millones  al año, que cotiza en Bolsa y tiene su base en la ciudad de Longmont, en Colorado, Estados Unidos. Su principal cliente es el gobierno estadounidense y también es uno de los principales proveedores de imágenes para Google Earth.

Jill Smith, CEO de la compañía, mantiene algo de su origen inglés en su acento y en sus formas, pese a que advierte que es ciudadana estadounidense. La número uno del proveedor de imágenes satelitales pasó por la Argentina para visitar clientes —del sector público y privado—y, en una entrevista exclusiva con Information Technology, aseguró que este año comprende un punto crítico de transición para Digital Globe. “Lanzamos nuestro tercer satélite en octubre del año pasado y empezó a operar a principios de este año. Eso implica que duplicamos nuestra capacidad en la toma de imágenes y que sumamos funcionalidades únicas. Históricamente, Digital Globe y otras empresas de este rubro no han tenido la suficiente capacidad como para satisfacer los pedidos de los clientes de todo el mundo. Así que la principal razón por la que estoy acá es para explicar mejor lo que hoy podemos hacer.”

En su último balance mencionan cierto retraso en algunos contratos con el gobierno estadounidense. ¿Eso los obliga a fortalecer sus negocios en el resto del mundo, teniendo en cuenta que de allí proviene el 75 por ciento de sus ingresos?
Estábamos esperando un nuevo contrato y hubo un retraso de un par de meses, pero eso no impacta en nuestra estrategia en el resto del mundo y tampoco en nuestros planes de inversión y expansión. Nuestro foco en países como la Argentina no es nuevo, tenemos clientes desde hace muchos años aquí. Si bien las áreas de gobierno son clientes muy importantes para nosotros, creemos que el sector comercial crecerá y en muchos países la proporción entre clientes públicos y privados es mucho más balanceada.

¿Cuáles son los clientes más relevantes en la Argentina?
No solemos hablar de clientes por su nombre. Pero hay diversos ministerios, agencias de gobierno e industrias relacionadas con recursos naturales, energía, telecomunicaciones, construcción y agricultura. Tenemos un representante desde hace siete años (Infosat) que ha hecho un gran trabajo. Hoy manejamos la región desde Brasil, pero no descartamos expandir nuestra presencia directa a otros países de la región.

Las agencias impositivas se han visto muy atraídas por este tipo de herramientas…
Sí, lo sé. Es una de las muchas aplicaciones que han sido muy tangibles y valoradas en todo el mundo.

¿Cuál es la diferencia en términos de lo que pueden ofrecer con el satélite que lanzaron recientemente con respecto a los que tenían antes?
Tenemos tres satélites en órbita. El World View 2, que entró en operaciones este año, es un satélite de última generación con ventajas en capacidad de almacenamiento y transferencia de imágenes, lo que es relevante porque antes no podíamos recolectar todas las imágenes que nos pedían. Tiene más bandas de espectro y cámaras de muy alta sensibilidad que permiten identificar objetos de hasta cincuenta centímetros con total claridad y colores reales. Podríamos tomar fotos por debajo de los 50 centímetros de resolución, pero la ley estadounidense no lo permite.

¿Qué vida operativa tienen y cuánto cuestan estos satélites?
Normalmente suelen ser 10 años. Pero uno no puede saber exactamente cuánto van a durar. Tienen mucha redundancia, pero igual el límite existe. Lanzar uno como el World View 2 cuesta U$S 450 millones, sin incluir operaciones posteriores y administración. Es una inversión significativa y esa es la razón por la que tan pocas compañías pueden dedicarse a esto.

Ustedes fueron los primeros en obtener una licencia para comercializar imágenes satelitales, pero hoy tienen competidores como GeoEye y SpotImage. ¿Creen que surgirán más jugadores en este mercado a partir de la mayor demanda de imágenes?
El mercado está creciendo, sin dudas. De diez años hasta acá ha cambiado radicalmente. Por ejemplo, el tipo de imágenes que uno puede ver hoy en Google Earth sólo estaba a disposición de áreas de Defensa e Inteligencia y podían acceder a ellas unas pocas personas. Ahora están disponibles para muchos y eso estimula nuevas necesidades y oportunidades para aplicarlas, lo que es bueno también para nosotros. Enfrentaremos más competencia porque es un mercado en crecimiento, pero la clave estará en la forma de brindarles imágenes a los clientes. Estamos construyendo un modelo cloud para quienes no son expertos en GIS (sistemas de información geográfica, en inglés), para ayudarlos a bajar el costo de usar las imágenes y que puedan hacerlo más rápido y de acuerdo a sus necesidades específicas.

¿Esperaban el impacto que generó la disponibilidad de imágenes satelitales a través de sitios como Google Earth?
Quisiera decir “Sí, por supuesto”. Pero creo que ni Google lo esperaba. Fuimos el primer y principal proveedor de imágenes satelitales para Google Earth cuando fue lanzado y era algo tan disruptivo que apenas podíamos pensar en los efectos que podía tener. Fue importante que Google, con su marca y sus recursos, le diera difusión, porque ayudó a que la gente percibiera el potencial de las imágenes.

¿Qué rol juega hoy Walter Scott, el fundador de la empresa, que se mantiene a cargo de la gerencia de tecnología?
Es alguien único, desde distintos puntos de vista. Él fundó la empresa, desarrolló la idea y logró que fuera realidad. Tuvo la visión de que habría un mercado y obtuvo la primera licencia comercial para satélites de imágenes comerciales. Es nuestro CTO y es una gran influencia en todas las decisiones que tomamos. La innovación que trae el nuevo satélite que lanzamos tiene mucho que ver con su trabajo y el de su equipo, ya que lidera el área de I+D. Logró reunir a un grupo extraordinario que trabaja con él y está muy involucrado en el día a día.

¿En qué medida la masificación de imágenes y mapas satelitales impactará en los negocios en los próximos años?
Creo que podemos hablar de una evolución en dos sentidos. Si miramos a los sectores de gobierno y de empresas en términos generales, la geolocalización se está ubicando progresivamente en el centro de la toma de decisiones. Planeamiento de ventas y administración de activos son dos áreas que se benefician. Las imágenes son, en muchas ocasiones, una prueba fáctica irrefutable para la toma de decisiones. Por otro lado, lo que vemos es que cada día más gente habla de imágenes, por más que no sean expertos. El uso de mapas satelitales se extiende cada vez más a los dispositivos móviles y se desarrollan muchas aplicaciones basadas en localización. Estamos trabajando activamente para posibilitar el crecimiento de este mercado y creemos que habrá una tremenda evolución en estas tecnologías.



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