Desarrollo .com.ar para el espacio

En conjunto con la NASA y agencias internacionales, la Argentina tendrá listo su satélite para obtener datos del mar, el suelo y el medio ambiente. El 70 por ciento de la plataforma fue construida por científicos argentinos. 01 de Marzo 2010
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La Argentina culminará este año una nueva página de su historia espacial. En el marco de su Plan Nacional (creado en 1996) el país pondrá en órbita el SAC-D/Aquarius, un proyecto satelital en el que colaboran equipos locales, la NASA y otras agencias de investigación internacionales de Canadá, Francia e Italia. Compuesta por ocho instrumentos de medición de alta complejidad tecnológica, el 70 por ciento de la plataforma fue construida por científicos argentinos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). El satélite viajará al espacio el 22 de mayo desde California, Estados Unidos, y transportará el Aquarius, el principal instrumento que aporta la agencia estadounidense, que será la encargada del lanzamiento. El Aquarius medirá la salinidad del mar y humedad del  suelo con parámetros globales de amplio alcance y con resultados que permitirán ajustar modelos climáticos.

Este satélite es el cuarto de la serie SAC (Satélite de Aplicaciones Científicas) desarrollado por CONAE, cuya empresa contratista es la estatal INVAP ubicada en Bariloche. Según Sandra Torrusio, investigadora principal del satélite SAC-D/Aquarius, “el objetivo científico es obtener datos del mar y el suelo, sobre todo para estudiar el cambio climático”. Durante cinco años —tiempo estimado de vida útil de la plataforma—, el satélite proveerá información relacionada con la salinidad de los mares y océanos en forma global. Hasta ahora la salinidad marina se conocía mediante mediciones parciales a través de embarcaciones y boyas: “De ahí la importancia de tener un satélite de estas características”, aclara Torrusio, ya que conocer el contenido de sal marina será vital para entender las interacciones entre el ciclo del agua, la circulación oceánica y el clima.

Hacia arriba
El satélite SAC-D/Aquarius está compuesto por cámaras de teleobservación, los instrumentos científicos y la “plataforma de servicios”, que lo mantiene en funcionamiento, da energía al instrumental y contiene los dispositivos que le permiten comunicarse con la estación terrena de la CONAE en Córdoba para bajar datos y recibir comandos. Este observatorio combina diferentes tecnologías para la observación de la Tierra: cámaras ópticas y térmicas, radiómetros de microondas y escaterómetros (radares para medir los vientos) que se usarán para estimar parámetros atmosféricos, conocer la distribución de basura espacial y de micrometeoritos que rodean la Tierra. 

Lo que también parece haber quedado en órbita es la colaboración científico-técnica entre los organismos encargados de promover la misión: por primera vez un proyecto satelital de este tipo contará con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que participa con un aporte de U$S 1,3 millón. El desembolso se hará por partes, cada seis meses durante dos años y jugará un rol clave en materia de financiación, ya que se usará para subsidiar los proyectos argentinos de investigación científica que podrán aprovechar los datos proporcionados por el satélite.

Estos proyectos fueron seleccionados en el V Encuentro de Ciencia de la Misión SAC-D/Aquarius, convocado por CONAE y la NASA, al que asistieron 120 investigadores de la Argentina, Estados Unidos, Italia, Canadá, Chile, España y Francia. De los 40 proyectos presentados, 15 de investigadores argentinos fueron escogidos para procesar los datos de este observatorio espacial y transformarlos en información para estaciones meteorológicas, controles nocturnos de los mares, inundaciones e incendios. 

Los científicos argentinos obtendrán datos relacionados con parámetros atmosféricos, la tierra y el mar. La información resultará de gran utilidad (incluso a escala regional) porque se puede ampliar la capacidad de prever inundaciones, por ejemplo. También recogerán datos de presencia de vapor de agua en la atmósfera, de contenido de agua líquida en nubes y la distribución de hielo marino. Además se hará monitoreo de embarcarciones de pesca en la plataforma continental argentina, estudios de nieve y análisis urbanos a partir de la observación de las luces de noche y basura espacial a partir de datos de radiación cósmica .“La Argentina es un país atípico, que ha alcanzado gran desarrollo científico en ciertas áreas, pero que no ha conseguido aún un buen desarrollo tecnológico para aplicaciones para la industria y la sociedad”, expresa Alejandro Ceccatto, secretario de Articulación Científico Tecnológica. Para Torrusio, “disponer de estos datos en forma global dará a la comunidad científica un aporte sin precedentes para elaborar modelos climáticos a largo plazo y la prevención de incendios ambientales”. Según Ceccatto, el desafío será potenciar las posibilidades de aplicación de la información sobre la superficie terrestre, la atmósfera y el espacio exterior cercano. Si todo funciona tal como lo esperado “el sistema científico argentino dejará de ser una fuente de orgullo para pasar a resolver los problemas de la comunidad”.



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