Desarrollar software sigue siendo buen negocio

A 10 años de que se anunciara la primera instalación de un centro de software de una multinacional en la Argentina, el país continúa mostrando variables a favor para el negocio. Hoy, el acento está puesto en el valor agregado. 13 de Septiembre 2011
Desarrollar software sigue siendo buen negocio

Hace 10 años, el país estaba sumido en una de las recesiones más profundas de su historia. En ese contexto, una de las empresas de tecnología y telecomunicaciones referente del mercado mundial, anunciaba en la Argentina una inversión casi inexpicable: Motorola establecería en Córdoba un centro de desarrollo de software.

En 2001, cuando algunas multinacionales, como Home Depot, Wendy´s y Mango, optaban por irse de la Argentina, otras apostaban por la oportunidad de abrir nuevos negocios. Pesaba a favor el llamado “talento argentino” que, hasta ese momento, no estaba favorecido por el tipo de cambio; la devaluación vendría después. Una década después, cambiaron las variables macroeconómicas, como la inflación, el tipo de cambio y la sucesión de crisis internacionales, que nunca se sabe dónde y cómo terminan.

No obstante, las cifras locales mantienen una tendencia positiva. En 2010, la industria movió u$s 2.582 millones, mientras totalizó exportaciones por u$s 663 millones, según datos de la Fundación Observatorio Pyme para la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI). Las perspectivas para 2011 son que la industria crezca 26,9% y genere u$s 3.102 millones de facturación, mientras sus ventas al exterior se ubiquen en u$s 747 millones. La expectativa del sector de cara a 2012 es que se avance un 15% más en la perspectiva más conservadora.

De esta forma, los datos confirman que el desarrollo de software a nivel local parece mantener su condición de competitividad casi intacta. Más que nada porque las empresas, en general, han buscado despegarse de la ventaja que supuso el costo laboral post devaluación para comenzar a trabajar en el agregado de valor en su propuesta de desarrollo.

“Todavía es competitivo desarrollar en la Argentina, pese a que el escenario cambió bastante. La competitividad se mantiene porque desarrollar en Estados Unidos o en Europa es caro respecto de nuestras variables. Además, el crecimiento del negocio internacional también ayuda a que surjan otros negocios, como el de BPO (Business Process Management), mantenimiento, y otras alternativas. La escala del negocio aún da para continuar desarrollando software en la Argentina”, asegura Alvaro Ruiz de Mendarozqueta, director y mentor del Centro de Desarrollo de Software de Motorola. El ejecutivo destaca que, si bien se advierten signos de mayor competencia en otros países, las pyme que crean productos y soluciones con las miras puestas en el exterior son una muestra de que el mercado ofrece infinidad de combinaciones posibles que permiten llevar adelante proyectos de distinto tipo.

Otra compañía que apostó al desarrollo local, también antes de la devaluación de 2002, fue Oracle, que decidió activar un centro de servicios informáticos en el país. “Nuestra ventaja competitiva no va por el tema de los costos sino por mantener un grupo de alta performance y alto valor agregado. En la medida en que eso se sostenga estaremos menos sujetos a ciertos aspectos, como el tipo de cambio. Cuando Oracle muestra intención de desarrollar en algún lugar en especial no se fija en la oportunida particular que puede presentar ese país, como una política impositiva, o su geografía. Lo que mira es si esa operación ayudará a expandir el negocio", destaca Emilio López Gabeiras, vicepresidente y gerente general de BPM de Oracle Argentina.

En la misma sintonía se pronunció Carlos Pallotti, ex presidente de la CESSI y actual jefe de la Fundación Clementina, quien, además de asegurar que “definitivamente sigue siendo buen negocio desarrollar software en la Argentina”, advierte que cierta pérdida de competitividad registrada en estas latitudes, no ha representado un gran problema, porque en el mundo también hubo cambios macroeconómicos. “Hay una parte de la industria que no está relacionada con los precios bajos. El llamado value shore se va imponiendo. Se trata de un offshore con valor agregado. Sobre ese segmento no se pelea por precio sino porque la prestación sea adecuada”, dice Pallotti.

La misma tendencia inflacionaria que se registra en la Argentina se da en otros países del mundo debido a la escasez de recursos humanos y la falta de talentos. “La Argentina no está a los costos de desarrollo de Estados Unidos o Europa, pese a que han ido creciendo”, alerta el ejecutivo.

Catarata inversora
Las inversiones de Motorola y Oracle, en el país, y las que, más tarde, anunciarían Intel, HP/EDS, Accenture, SAP y NEC, entre otros, siguieron en realidad lo que había inaugurado IBM, tiempo atrás, con muy bajo perfil. En sus instalaciones de Martínez, provincia de Buenos Aires, la filial de la Big Blue, decidió establecer un centro de servicios de alcance global.

El Campus Virtual de IBM se inauguró en el último trimestre de 2001. Fue un acontecimiento de tal envergadura que al corte de cintas asistió el presidente de entonces, Fernando de la Rúa. En ese momento, la compañía anunció inversiones por u$s 50 millones a cinco años. Ese dinero permitió ampliar la capacidad exportadora de la subsidiaria que, en la actualidad, la compañía cuenta con Global Delivery Centers en Olivos, Martínez y Urquiza y en su sitio web, invita a nuevos profesionales a sumarse a la compañía.

Así, a medida que avanza la década, se fueron sucediendo los anuncios de nuevas inversiones en el sector. La aprobación de la Ley de Promoción del Software, en 2004, alentó la dinámica. Fueron políticas que obligaron a seguir a esta industria de cerca. “El crecimiento del sector ha sido sorprendente en los últimos años, tanto en facturación y empleo como en exportaciones, superando ampliamente el ritmo de expansión de otras actividades económicas del país. Este buen desempeño está acompañado por la consolidación de agrupaciones al interior del sector.

Antes de 2001, existían en el país menos de cinco cámaras, polos y clusters. Para 2007, se registraban 25 de estas asociaciones del sector, diseminadas en todas las provincias del país”, detalla un informe del Ieral, el instituto de investigaciones de la Fundación Mediterránea.

El acento en el valor agregado
Poner foco en el valor agregado forma parte del discurso de la industria informática de los últimos cuatro años, tal como sucede en otros rubros de la economía más tradicional. Este punto se perfila como la garantía de que, pese al tipo de cambio y la inflación, el desarrollo informático local continúe formando parte del mapa de referentes internacionales en la materia.

El Ieral destaca que, a partir de 2005, las exportaciones de software y servicios informáticos aceleraron su ritmo de crecimiento, lo que permitió posicionar al país en el puesto Nº 25 del ránking mundial, siendo el primer país de América latina y el tercero de América (después de los Estados Unidos y Canadá). “Este volumen de exportaciones alcanzado es comparable con el volumen que exportaba Israel en 1997, país que se ha convertido en uno de los referentes del sector”, subraya el instituto de la Fundación Mediterránea.

Agregar valor fue una decisión que implementó Oracle en su centro de desarrollo, ubicado en el Parque Austral, de Pilar desde sus inicios. “Hacemos desarrollo de producto Oracle BPM. La mayor parte del producto se desarrolla en la Argentina y se vende en todo el mundo”, anota López Gabeiras. Pero también advierte que esta competitividad continuará, según lo que se haga y cómo se haga. “Por costos, siempre habrá alguien que produzca más barato; siempre hay cosas oportunistas. Pero, a la larga, las empresas maduran y se evoluciona en otras variables. Ya ni la India muestra los costos tan económicos que tenía antes”, agregó.

Por su parte, en Intel destacan que, cuando, en 2006, se decidió instalar el centro de software en la Argentina, pesó el tema de los recursos humanos más que el tipo de cambio porque se trata de una variable de largo plazo. Las capacidades de ese centro van aumentando año a año y parte de ello se debe al trabajo que realiza la industria con la comunidad académica. “Estamos viendo que, más allá de los negocios tradicionales del sector, como arquitectura de software, líder de proyecto y demás, hay una necesidad para entender distintos negocios, no sólo la parte técnica sino básicamente lo vinculado con procesos de negocios y servicios”, detalla Leandro Cino, gerente de Desa- rrollo de negocios para el Centro de Desarrollo de Software de Intel en Córdoba.

Actualmente, en España la hora de desarrollo y/o servicio informático cotiza a unos 20 euros, según datos provistos por la empresa Liveware. En el caso de los servicios, como el testing, los valores son mucho más bajos. En la Argentina, la hora de un programador no baja de los $120 mientras que las de otros servicios, más sofisticados, se ubican por encima de los $ 150. Ahora, con una crisis internacional no resuelta y que amenaza con volver a provocar recesión, comienzan a jugar otros factores. “Ante situaciones como la actual crisis, en algunos países de Europa, suele optarse por contratar mano de obra propia aún cuando sea más cara con tal de no provocar más desempleo. De modo que no hay que esperar una devaluación sino aportar a mejorar la productividad y la calidad”, sostiene Alejandro Bianchi, director Ejecutivo de Liveware.

Optar por la calidad y el valor agregado no resulta sencillo. El costo laboral en esta industria es alto. Impedir que sea una variable de ajuste es complicado. El secreto, entonces, pasa por mejorar la productividad. A los ojos de Bianchi, debe apalancarse en el cumplimiento de estándares, la certificación de calidad del software, la calidad de los profesionales que se desempeñan en la empresa y agregar valor. La combinación de estos factores ayudará a gambetear el tema del costo porque “el valor agregado se sigue comprando”, asevera el ejecutivo de Liveware, y no importa si en el mundo hay o no hay crisis.

Desde CESSI, su presidente, Fernando Racca, amplía: “Otra forma de agregar valor (precio) a mi oferta es vender directamente (o lo más próximo posible) al cliente final y, con gestión empresaria capitalizar la relación con el cliente”.

Más empleo, en 2012
Aunque se mira la crisis internacional con cierto temor y las variables macroeconómicas vuelven a introducir cambios, la industria espera tomar más personal en 2012. Oracle volverá a contratar profesionales, puesto que, entre 2008 y 2009 su staff se mantuvo estable producto de la compra de SUN Microsystems. Consolidada la operación, llegó el tiempo de desarrollar nuevos productos orientados a la línea SOA, indican desde la empresa.

Motorola continuará manteniendo estable a su staff. La filial local se convirtió en una unidad de desarrollo más especializado: de ser una especie de software factory pasó a ser una productora más sofisticada, con ingenieros especializados en tecnologías y en productos que Motorola vende a nivel internacional. El equipo de la compañía se mantiene estable: 120 empleados, entre técnicos e ingenieros. Trabajan en proyectos cuya duración se extiende entre uno y dos años y, de acuerdo a los contratos vigentes, habrá estabilidad para 2012 y 2013, por lo que no se esperan nuevas contrataciones. “La realidad tecnológica obliga a actualizar los proyectos implementados y bajo esa dinámica se mueve el equipo de trabajo”, dice Ruiz de Mendarozqueta.

En el Ieral están convencidos de que el país cuenta con elementos para mejorar su posicionamiento a nivel internacional. “Si la Argentina, a partir de 2010, se ‘convirtiera’ en Israel, llegaría al 2022 con exportaciones de SSI por un total de u$s 7.671 millones. Si bien este escenario parece ambicioso, Israel lo ha logrado: creciendo a una tasa promedio anual del 20%, por debajo de la tasa del 29,3% que ha mostrado la Argentina entre 1997-2009”, indica la entidad en su informe.

Para agregar optimismo, el documento agrega que si se mantuviese la cantidad de puestos de trabajo generados por cada dólar de exportación observada en los últimos años, se podrían generar 100.000 nuevos empleos. Para lograrlo, habría que consolidar escenarios, como las políticas orientadas a los programas 1 x 1 (una computadora para cada estudiante), como también las relativas al mercado laboral o las políticas universitarias orientadas a fortalecer las capacidades de transferencia y una mayor inserción exportadora.

Un panorama que obliga a todos los actores de la cadena de valor a trabajar de manera colaborativa.



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