Consultoría: ¿quién se llevó a los grandes proyectos?

Los ejecutivos especializados en consultoría de IT consideran que el mercado crece en la Argentina y que tiene buenas perspectivas para 2011, aunque predominan las iniciativas de menor volumen. Las preocupaciones por la rentabilidad y la falta de recursos humanos. 10 de Febrero 2011
Consultoría: ¿quién se llevó a los grandes proyectos?

Cuando se habla de la economía argentina, una de las frases más repetidas es que el país se favoreció en los últimos años por el “viento de cola” de los mercados internacionales. En el caso de la consultoría en IT —con sus múltiples orientaciones por segmentos de empresas y diferenciales por tecnologías y hasta por proveedores— podría decirse que se ha visto favorecida por el derrame que provoca el crecimiento de las empresas, que las lleva a la necesidad de mejorar sus procesos de negocios de la mano de herramientas tecnológicas.  Así fue como durante 2009 este segmento se vio afectado por los últimos estertores de la crisis financiera internacional, que llevó a las corporaciones a replegar sus inversiones en IT, a la espera de una mayor estabilidad. En 2010, la situación claramente cambió. Aunque con sutiles diferencias, distintos jugadores de este particular segmento reconocen que hubo un crecimiento, pero destacan en general un cambio en el tamaño de los proyectos, aun cuando el escenario es variado.

En Pragma Consultores, Daniel Yankelevich, socio de la firma, detalla que “este año fue mejor que el pasado, ya que hubo mucha más actividad. Aunque no se concretaron proyectos grandes, son muy pocos los de gran envergadura”. 

Jorge Ader, CEO de Capgemini Latam, coincide parcialmente: “Hubo de todo, proyectos grandes y pequeños, de reposicionamiento de marca y con importancia estratégica para las empresas. Esto habla de un desarrollo del mercado, que está creciendo”. 

En este sentido, cada vez más los pedidos de consultoría se refieren a un apalancamiento del negocio, más que a puras implementaciones de herramientas. Esa es la experiencia de Alberto Allemand, socio director del Departamento de Consultoría para la Argentina y LATCO (excepto Brasil, México y Chile) de Deloitte. “Seguimos observando un fuerte compromiso en las empresas de la región en lo referente a la incorporación de tecnología como elemento estratégico para el crecimiento y el manejo de los negocios, así como para el análisis de la gestión. Son proyectos de transformación que se encaran en un marco general de modernización, que acompaña el cambiante mundo actual de los negocios”, detalla Allemand y especifica sobre el mercado local: “La Argentina sigue la tendencia de toda América latina, postergando algunas inversiones importantes, pero la tecnología sigue siendo un disparador importante en las empresas”.

Entre las áreas que estaban más retrasadas y que se están recuperando durante 2010 y lo seguirán haciendo en 2011, Allemand destaca las iniciativas de infraestructura tecnológica, seguridad informática e identity management. “Son temas de crecimiento constante, por los que las empresas muestran más preocupación”, agrega. Mejoras en funcionalidades, nuevos módulos, business intelligence y migración de sistemas son algunas de las tecnologías que Damián Szulman, socio de Crystalis Consulting, encuentra que más han requerido sus clientes. “Tuvimos todo tipo de proyectos, en toda nuestra base de clientes hubo actividad dependiendo de la empresa y de la envergadura de la misma. También debimos incorporar profesionales, lo que habla del optimismo para este año y el que viene”, agrega Szulman.

Con el foco en el mercado medio, Totvs redobla la apuesta: aunque daba servicios de consultoría en sus implementaciones, lanzó una unidad de negocios llamada Totvs Consulting. Carlos Maiztegui, director General de Totvs en la Argentina, explica que este modelo ya estaba en Brasil y ahora se expande al resto de los países en los que opera, como la Argentina. “Si bien hacemos consultoría desde hace cuatro años, para poder ofrecerla como línea de negocio hay que tener madurez en la operación y ahora la tenemos. Buscamos que el año próximo el 20 por ciento de nuestros ingresos sean por ese concepto”, detalla Maiztegui. En cuanto a su visión sobre lo que sucedió en 2010, para Maiztegui “el mercado argentino estuvo bien, aunque hubo cierta indecisión para cerrar negocios por el lado de los clientes, en parte por algún ruido político que los hizo diferir inversiones, pero el cierre va a ser bueno”. 

Más trabajo, ¿menos ganancia?
Con un mercado que vuelve a invertir en IT, el volumen de trabajo de las consultoras aumentó y en gran parte eso se debe a un cambio en la visión de los CIOs respecto del rol del consultor dentro de su esquema de proveedores. “La consultoría era vista como un gasto y no como una inversión, pero eso viene cambiando desde hace cuatro años y ya son minoría los clientes que piensan así”, se alegra Szulman. 

Para Yankelevich, “la consultora tiene que hacer dos cosas: generar confianza, saber que le das garantía a la gente que te contrata, control de calidad, dar ideas adicionales al proyecto y conocer la tecnología”, detalla. Y añade: “El segundo punto es valor agregado, que pasa por tener un laboratorio donde se experimentan las soluciones, certificaciones, procesos certificados y capacitación. La verdadera barrera de entrada a este negocio no es muy alta, sino que el desafío es mantenerla en el tiempo y que crezca, con errores y correcciones”. Yankelevich también suma un condimento extra, que es una alerta para el sector y para otros segmentos también: “Que no haya proyectos grandes hace que sea más difícil trabajar con proyectos chicos, ya que significa también bajas en la rentabilidad, que se ve afectada por las subas salariales, la inflación y el tamaño de los proyectos”.

¿Y qué significa esta baja en la rentabilidad? “En nuestro caso, afecta la capacidad de reinversión, ya que estábamos acostumbrados a depender de nuestros propios fondos para ello”, explica el socio de Pragma. Por eso, decidieron ampliar el horizonte y sumaron mercados como Bolivia y Uruguay, países en los que habían realizado proyectos y en los que abrieron oficinas, a las que también se sumará una en Perú. 

Los costos salariales y la inflación, más allá del tipo de cambio, son variables que pesan distinto en cada empresa. “Nosotros todavía podemos trabajar con la pirámide incorporando más puestos junior, lo que hace que el costo medio suba, pero no lo que suben los salarios en su totalidad. Esto permite que puedan manejar de mejor manera los incrementos salariales, aunque para poder hacer eso hay que estar en crecimiento”, detalla el número uno de Capgemini, que emplea a unas 820 personas en la Argentina.

Las quejas sobre la rentabilidad son una constante y también lo menciona  Szulman: “Con la inflación y el dólar quieto, lo que antes era muy competitivo ahora no lo es. Eso complica y la rentabilidad está dura, ya que entran muchas variables; hay proyectos largos que a veces nos preguntamos si vale la pena hacerlos, porque es difícil renegociar más de una vez en un año. Tenemos otros que eran buenos y ya no lo son. A veces se puede conversar y en otros casos no, porque están más sujetos a un presupuesto con cláusulas de reajuste”, dice el socio de Crystalis, que tiene 250 consultores en la Argentina y alrededor de 900 en América latina. 

Optimismo
Con un panorama positivo para 2010, el escenario del año próximo parece depararles un mayor crecimiento, pese al proceso eleccionario que se avecina y que en la Argentina suele incidir en las decisiones de negocios. “Nuestra perspectiva es seguir creciendo. La tendencia del mercado que se percibe para 2010 es con las empresas invirtiendo un poco más. Esto se va a mantener independientemente del proceso eleccionario, aunque también podría incidir. El cambio de reglas del juego es tan grande con cada cambio de gobierno que los empresarios se sienten afectados”, opina Ader.

El optimismo es compartido por sus competidores. “Las perspectivas para 2011 son muy interesantes; creemos que seguirá la tendencia de búsqueda por parte de las empresas y del sector público de modernización de su gestión, por ejemplo a través de centros de Servicios Compartidos y a partir de la transformación de las áreas financieras, con todo lo que ello implica en lo referente a modificación de los procesos actuales o a elaboración u obtención de información”, vislumbra Allemand.

El socio de Deloitte, que tiene unidades enfocadas en aspectos como consultoría en riesgo tecnológico, emplea a unas 500 personas en su oficina local y a otras 500 en LATCO, hace hincapié en la importancia del equipo de trabajo: “Es importante resaltar que el factor clave para que este crecimiento se concrete será sin dudas la adecuada gestión del capital humano, tanto en lo referido a sus capacidades técnicas como a las necesarias para acompañar los procesos de cambio en las organizaciones. Los grandes proyectos significan transformación de negocios, no sólo herramientas tecnológicas. Si el capital humano no acompaña, fracasás en el cambio. Es un tema tan importante como la implementación de la herramienta”, explica el ejecutivo. 

Y concluye: “Por otro lado, hay necesidad de más recursos técnicos. El mercado de IT crece y va a seguir creciendo, por lo que se necesitará contar con el personal para soportar ese desarrollo”.



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